Crítica de Matrimonio compulsivo

Los hermanos Farrelly vuelven a la carga con una película desternillante y menos edulcorada de lo que nos tienen acostumbrados, protagonizada por uno de los actuales reyes de la comedia, Ben Stiller, a quien acompañan su padre y también actor Jerry Stiller, y Michelle Monaghan ("Misión: Imposible 3").

Eddie Cantrow está cada vez más agobiado: no consigue encontrar una mujer con la que sentar la cabeza, y a sus cuarenta años sigue soltero mientras todo su al rededor se empareja y casa. Por eso, a la que cree encontrar a la chica ideal (Malin Akerman), no lo duda ni un momento y decide dar el gran paso a las pocas semanas de conocerse. Decisión que resulta ser de lo más precipitada, pues durante la luna de miel descubre que la mujer perfecta tal vez no lo sea tanto. Y desde luego, no ayuda en absoluto la aparición de la deslumbrante Miranda...

Que los hermanos directores hayan perdido el pulso que en su día tuvieron no lo duda nadie. Desde "Algo Pasa con Mary" poco a poco han ido bajando el listón, convirtiendo sus películas en productos cada vez más comerciales y por tanto adaptando su personal humor a un estilo más general, con el fin de llegar a un mayor número de espectadores. Así, productos como "Amor Ciego" o "Amor en Juego" sustituyeron a "Dos Tontos Muy Tontos" o "Yo, Yo Mismo, e Irene", para decepción de muchos. Sin embargo, con "The Heartbreak Kid" (título original de su última película) parece haberse dado un punto de inflexión.
No es que hayan vuelto a sus orígenes, puesto que el esquema que sigue "Matrimonio Compulsivo" es el mismo de "Pretty Woman", "...Y Entonces Llegó Ella", o tantas otras comedias románticas, y se sigue abusando de cierto empalagosismo algo enervante. Y es precisamente en las escenas y momentos más al uso cuando la película pierde mucho fuelle, llegando a hacerse algo pesada, teniendo en cuenta la excesiva duración (casi dos horas).
Pero sí se empiezan a ver de nuevo gags delirantes, vejatorios y dolorosos, un humor negrísimo y de brocha gruesa, personajes de lo más freak... todos ellos elementos que permitían distinguir una película de los Farrelly del resto. Aún falta un largo camino por reconstruir, pero la primera piedra ya está puesta. Además, pese a la previsibilidad que en general tiñe todo el metraje, la película se esconde un par de giros que llegan a sorprender a un espectador que ya se acomodaba en su sofá creyendo que sabía cómo acabarían las cosas.

"Matrimonio Compulsivo" es pues una película que dista mucho de ser "Algo Pasa con Mary", y peca aún de cierto esquematismo argumental que le impide marcar la diferencia. Pero es desternillante y sumamente entretenida, con unos chistes absolutamente antológicos que tardarán en ser olvidados (la escena con la medusa, la de la protección solar, la del "folklore" mexicano...). Ben Stiller está en plena forma y con sus esquizofrénica actuación demuestra que sigue siendo un referente en el mundo del humor, y tanto Michelle Monaghan como el resto de secundarios (en especial Jerry Stiller y a la familia de Miranda) están encantadores.
Imposible no reírse.
6/10

P.D. Recomendado quedarse a ver los títulos finales...

2 comentarios:

  1. Pues la peli me ha parecido más bien floja...

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  2. pues ya te digo, yo me lo pasé super bien, y tardaré en olvidar más de un gag...

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