Crítica de Ovejas asesinas

Desde siempre, el gore en el cine ha tomado dos caminos bien distintos. Algunos lo han utilizado como elemento potenciador del salvajismo y la ferocidad de sus películas, bien con el objetivo de incomodar e incluso ofender al espectador, bien como elemento metafórico para criticar a la sociedad y/o raza humana en general. Ruggero Deodato, Tobe Hooper, o incluso el mismo George A. Romero son algunos de los que han tomado en más de una ocasión este camino, teniendo en "Holocausto Caníbal" uno de sus principales exponentes.
Otros directores, sin embargo, han preferido mostrar su repertorio de casquería desde un punto de vista mucho más cafre, a través del humor más asquerosamente guasón y despreocupado, creando películas denominadas cariñosamente como series Z. Entre ellos, dos son los nombres que sobresalen por encima del resto: Sam Raimi con su trilogía de posesiones, y Peter Jackson con su díptico formado por "Mal Gusto" y "Tu madre se ha comido a mi perro".
Lamentablemente, esta segunda vía parecía enterrada en los últimos años bajo una enorme cantidad de films aparentemente serios (aunque risibles en su mayoría), que maquillados de serie Z no son más que productos comerciales plagados de grupos de jóvenes, hostales y asesinos de puzzles, destinados a llenar las arcas de sus productoras.

Pues bien, "Ovejas Asesinas" retoma el camino allá donde Jackson y compañía lo dejaron, y es sin duda una de las muestras más sinceras del cine gore-paródico y gamberro, grindhouse si se quiere (y no por nada se estrenó en cines en programación doble, acompañada de "Desmembrados"), de los últimos años.

En una remota granja de Nueva Zelanda un científico está realizando un irresponsable programa de ingeniería genética que intenta crear la "oveja perfecta". Cuando un grupo de ineptos activistas medioambientales deja en libertad a un cordero mutante, miles de ovejas se convierten en depredadoras sedientos de sangre cuyo objetivo es acabar con la raza humana...

No cabe duda de que Jonathan King, escritor y director del cotarro (y por cierto, compatriota del propio Jackson), es un amante del cine basura (que no malo) en que se ubica su ópera prima.
Partiendo de un argumento que podría tildarse de clásico de no ser por los ovinos protagonistas, la película es un batiburrillo de homenajes a grandes mitos del género, gags grotescos, y escenas hilarantes de los ataques animales. Así, chistes (malos) sobre la zoofilia o los grupos activistas pseudohippies tienen cabida entre mutilaciones, muertes y comilonas, todo ello rodado con planos casi iguales a "La Noche de los Muertos Vivientes", "Braindead", o incluso "La Matanza de Texas".

Y lo cierto es que la cosa funciona a las mil maravillas, pues "Ovejas Asesinas" es una película tan divertida como se esperaba de su extravagante propuesta.
Eso sí, solo válida para los apasionados del gore de serie Z. Cualquiera que se acerque a ella con el ánimo de ver una cinta de terror comercial (o comercial a secas) apagará su televisor a los diez minutos, pues la vorágine de acontecimientos en la que se ven metidos los protagonistas no tiene, literalmente, ni pies ni cabeza.
Lo que empieza como un survival con, bueno, ovejas zombie, no tarda en convertirse en un festival de mutaciones a medio camino entre la absoluta genialidad y la vergüenza ajena creadas a base de animatronics, pues así se hacía cuando el presupuesto no daba para más... y aquí, la verdad, supongo que tampoco estaba la cosa para echar cohetes.
De hecho, si para algo sirve "Ovejas Asesinas", así como lo hacían las antes citadas obras maestras de Raimi (o cualquier producción de Roger Corman, por seguir poniendo ejemplos), es para demostrar una vez más que a la hora de la verdad poco importan los efectos digitales y las grandes sumas de dinero, si se cuenta con la suficiente originalidad.


En resumidas cuentas, "Black Sheep" (mucho mejor su título original) es una gratísima sorpresa que demuestra que el gore gamberro aún es posible hoy en día. Hacía años que un servidor no se lo pasaba tan bien con una producción de estas características, pues la de King es propuesta capaz de transportarle a uno a tiempos en que una buena idea y grandes dosis de macarrismo eran suficientes para crear una buena película mala. Solo se echa en falta algo más de sangre en general (aunque algunas de sus escenas son deliciosas), pero se suple con animales genéticamente deformados, animatronics, disfraces, mutaciones humano-ovinas, e ingentes cantidades de buenrollismo y mala baba.
7,5/10

8 comentarios:

  1. Jajajajajajaja! Gran película, sí, señor!

    ;)

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  2. brutal!! me faltó "Desmembrados"... aún no ha salido en dubedé, ya la veré!!

    salut!

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  3. Coincido con la reseña, no me esperaba nada y fíjate por donde me lo pasé en grande.
    Por cierto, la Matango que comentas en el blog de Oscar, es la de Ishiro Honda? en que calidad de imagen está y audio/subs?
    Saludos!

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  4. ey! pues aún no he abierto el pack, a la espera de verlo con los que me lo regalaron, por lo que la calidad de la imagen aún no te la sé decir. Sobre el audio: inglés, versión original, y subtítulos en inglés ;)

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  5. Ya me estás haciendo una 'opia de seguridad' de esa peli.

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  6. copia de seguridad? pero eso se puede hacer? cómo?? ;) (te refieres a Matango, wright?)

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  7. Ah, ya tardabas, porque la peli es para partirse el ojete ("Uy, el fenshui de este sitio és horrible..."), aunque la escena de las ovejas descendiendo por la colina me puso la piel de gallina...

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  8. jajajaj, sí, ahí es donde se confirma eso de "de los creadores de efectos especiales de el señor de los anillos"...

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