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Crítica de El reino prohibido

Llévatelo
Jet Li y Jackie Chan, los dos actores del cine de artes marciales más mediáticos hoy en día, se han unido por primera vez en "The Forbidden Kingdom", una aventura de fantasía y peleas para todos los públicos, que intenta acercar la mitología oriental a la cultura occidental a través de un blockbuster made in Hollywood. Dicho de otro modo, la película coge una leyenda nipona (que, según leo, es la misma que inspiró a Toriyama "Bola de Dragón") y la pasa por el filtro de "Matrix", "Karate Kid", y muchas otras.

Jason (Michael Angarano) es un joven neoyorquino aficionado al cine de kung-fu, que descubre en una casa de empeños de China Town el mítico bastón del Rey Mono. Este descubrimiento le llevará a la antigua China, donde deberá devolver el artefacto a su legendario propietario rescatándolo así de las garras del malvado Jade Warlord. Por suerte para él, contará con la ayuda de Lu Yan (Jackie Chan), Silent Monk (Jet Li), y la joven Gorrión Dorada (Yifei Liu)...

Vaya por delante que el que escribe no soporta producciones del estilo de "Tigre y Dragón", "Hero", o "La Casa de las Dagas Voladoras". Por lo tanto, cuando nada más pasados los títulos iniciales aparecen las primeras peleas con luchadores-voladores saltando de montaña en montaña entre las nubes, uno se empieza a temer hora y media de absoluto y desesperante sufrimiento.
Afortunadamente, dicha introducción dura tan solo un par de minutos, y de allí en adelante la película cambia completamente de aires, mostrando peleas con un pelo (solo uno) más de cordura, bebiendo descaradamente de la trilogía de los hermanos Wachowski. De este modo, se explotan las habilidades físicas de los dos especialistas, que ofrecen un inmenso repertorio de patadas, puñetazos y volteretas, de lo más espectaculares... pero a fin de cuentas, sin ofrecer ninguna novedad. Y es que a mi entender, desde que Tony Jaa hiciera lo imposible con su cuerpo en "Ong-Bak", ya no queda nada por descubrir, ninguna virguería humanamente posible, y si me equivoco, desde luego no me corregirán dos actores como Chan y Li, que por muy en forma que estén (que lo están), cuentan con 58 y 45 años respectivamente, y eso se nota. Pero volvamos a "The Forbidden Kingdom", que esta es otra historia.


El caso es que la sensación de falta de innovación es aplicable también a prácticamente todos los aspectos de la película. Dejando de lado la originalidad de la leyenda que sirve como telón de fondo, el resto es un compendio de infinidad de blockbusters, y casi cada minuto recuerda a alguno de ellos. Así, las peleas son una versión colorista de Neo versus los agentes Smith, la misión que deben llevar a cabo los protagonistas bien podría ser el argumento de una nueva entrega de las aventuras de Indiana Jones, el personaje de Jackie Chan es una nueva versión de Jack Sparrow, el protagonista viste y se peina idéntico a Anakin Skywalker, y algunas escenas son un calco de "El Señor de los Anillos"...
Y no solo eso, si no que desde las primeras de cambio todo, de principio a fin, puede intuirse fácilmente, en un guión que se limita a agrupar todos los lugares comunes del cine de aventuras para todos los públicos.

Por tanto, "El Reino Prohibido" se mueve por dos vías opuestas, que provocan un sinfín de altibajos rítmicos. Por un lado nos encontramos con coreografías de peleas sumamente entretenidas (que por muy poco novedosas que resulten, no dejan de ser visualmente espectaculares y divertidas), pero entrelazadas con una historia aburrida, poco interesante, y resuelta de manera torpe y previsible.
Lo mismo vale para los personajes, pues si algunos resultan más que simpáticos (Chan y Li en su versión monje), otros son de vergüenza ajena (el antagonista... y Li, en su versión Rey Mono), y por lo general todos tan poco estimulantes como el guión.


El problema es que en esta pugna entre entretenimiento y tedio, la película de Rob Minkoff (director de "El Rey León") acaba decantándose por lo segundo, convirtiéndose en una poco estimulante y más bien aburrida película de acción familiar que solo satisfará a los incondicionales de las artes marciales (supongo), pues las peleas son lo único que de veras tiene cierta gracia.
Por no convencer, no aprueban ni la banda sonora (en más de una ocasión completamente en desacuerdo con las imágenes), ni los efectos especiales, dignos de una tv-movie con pocos recursos.
Tal vez la reunión de los dos actores debería haber sucedido hace diez o quince años, cuando aún estaban en plena forma y sus películas eran algo más adultas y violentas, y sobretodo tenían un poco más de carácter...
4/10

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