Crítica de Caos Calmo

Caos Calmo
Desde hace ya varios años, el cine italiano sobrevive casi exclusivamente de pequeñas historias cotidianas de corte íntimo y familiar (tanto argumental como formalmente) que buscan despertar en el espectador una gran erupción de sentimientos debidos precisamente a la cercanía de las situaciones que se suceden en pantalla, fácilmente trasladables a la vida privada de cada uno.
Y si hay un rostro que despunta como el máximo exponente en esta corriente hiperrealista es sin duda el de Nanni Moretti, uno de los cineastas italianos más reconocidos internacionalmente y autor de la consagrada "La Habitación del Hijo" (2001), toda una declaración de intenciones que le valió la Palma de Oro en el festival de Cannes.

Igual que aquella, "Caos Calmo" trata de la pérdida de un ser querido, pero aunque el punto de partida sea el mismo, el desarrollo se muestra radicalmente opuesto.
Porque esta es una película sobre la reconstrucción y el renacimiento, una alegoría a la esperanza y al positivismo ya que es debido a la muerte de Lara que Pietro y Claudia, padre e hija, comienzan a crecer individualmente y como familia.
Tras la trágica pérdida, el viudo decide sentarse cada día en un parque situado en frente del colegio de su hija, en principio para que ésta le tenga siempre cerca en caso de un posible derrumbe, pero en realidad porque se trata de su propia red de seguridad, pues es aquí donde encuentra la necesaria paz para recomponerse pieza a pieza y analizarse a fondo.
Este parque se convierte así en el epicentro de su mundo, un lugar al que se acercan sus compañeros de trabajo, sus amigos y sus familiares, al tiempo que establece relaciones con todos y todo lo que le rodea.
Así, el espectador asiste, sentado en un banco a la sombra al lado de Pietro, a situaciones de lo más mundanas, acompañando al protagonista por este particular viaje por el interior de su corazón y mente hacia la superación y resurgimiento, y sobretodo, hacia un notable estrechamiento de su relación con la pequeña Claudia.
Todo ello tratado con suma delicadeza fundiendo escenas más bien emotivas con otras algo más divertidas, en situaciones que van desde la mera reunión de trabajo a las relaciones que se van creando entre Pietro y demás habituales del parque, con la concesión de varias secuencias ambientadas en otros lugares que no hacen sino confirmar la sensación de desorientación (a todos los niveles, drogas y sexo incluidos) del protagonista cuando no se encuentra delante de la escuela. A todo ello se le suma la inserción aquí y allá de discursos en off del protagonista que expanden un poco más los horizontes del mismo, dotándole de la profundidad necesaria pero sin llegar a resultar demasiado cansinos.

Profundidad que desde luego se consigue gracias a un Nanni Moretti de nuevo inconmensurable, sobre el que recae todo el peso de la película sin que ello suponga una losa demasiado pesada para un actor que es un auténtico maestro para estos papeles. Lo mismo vale para el pintoresco y políglota apartado de secundarios, todos ellos perfectamente creíbles en sus roles, desde Blu Yoshimi a Valeria Golino o Alessandro Gassman.

Donde sí puede percibirse cierta falta de nivel es en la dirección de Antonello Grimaldi (Morretti "solo" se reserva las labores de actor y co-guionista), algo irregular ya que pese a que en ocasiones es capaz de ofrecer bellos y potentes planos, en los tramos más pausados del guión parece adormecerse provocando algún que otro bajón rítmico. Se trata de los momentos más impersonales, y que por tanto no libran a la película del problema que atañe a la mayoría de producciones italianas del estilo (y que ha sido criticado más de una vez en el propio país de origen), que no es otro que la excesiva semejanza entre ellas y cierto aroma a televisividad en cuanto a aspectos técnicos se refiere.

Con todo, no cabe duda de que "Caos Calmo" es una notable película, de mensaje positivo y optimista, y que de manera sutil y, precisamente, calmosa infunde en el espectador un cúmulo de sentimientos variados e intensos, sin llegar al extremo en ninguno de ellos ni empalagar demasiado. Y gran parte de mérito se debe a la potente interpretación de un Nanni Moretti que demuestra una vez más ser el mejor actor italiano del momento. Atentos al cameo final...
7/10

2 comentarios:

  1. No me la perderé. Pero un apunte: yo creo que la maravillosa (coincido) Habitación del hijo es positiva gracias a su potente final. Un saludo, amigo.

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  2. sí, sí que lo es al final, pero el resto de la película habla sobre la destrucción de la familia, no crees? quiero decir, hasta que llega la parte final, es todo un desmoronamiento, mientras que esta desde el primer minuto es la reconstrucción. vaya espero que me hayas entendido ;)

    un saludo!

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