Crítica de King Kong (1933)

En 1933, en plena Gran Depresión, Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack estrenaban "King Kong", una producción sumamente ambiciosa a cargo de la RKO Pictures, que pese a flirtear con la bancarrota invirtió en ella nada menos que 600.000 dólares.
Ya desde ese momento, la película se convirtió en un símbolo, un estandarte representativo de una resurrección económica que debían llevar a cabo a cualquier coste en un país asfixiado. Metáfora que no son pocos los que también ven en el gorila gigante, interpretado como monstruo de la recesión.
Segundas lecturas a parte, el caso es que su estreno fue un éxito de público y crítica, recaudando algo más de 4 millones de dólares solo en EEUU, y siendo considerada como una de las 50 mejores películas de la historia del cine (según la AFI).

Dudo mucho que a día de hoy exista alguien que no conozca el argumento de esta recreación del mito de la bella y la bestia, debido a sus múltiples remakes y exploits, pero lo que sí es más improbable es que todo el mundo haya visto la que dio comienzo la leyenda, y no estaría nada mal rescatarla, en vista de que sigue siendo, con diferencia, la mejor de las versiones.
Primero, por la sinceridad de su propuesta. A caballo entre la inocencia y el primitivismo, el guión sorprende aún a día de hoy por la hábil mezcla entre drama (algunas defunciones congelan la sangre) y comedia, con numerosos diálogos y situaciones capaces de arrancar una sonrisa a cualquiera (por más que, con la mentalidad actual, puedan considerarse feministas e incluso racistas). Además, jugueteando con la idea del cine dentro del cine, el protagonista del film (Robert Armstrong) y director a su vez de su propia película, aprovecha para explicar al espectador el sentido de muchos de los pasajes del guión, justificando la presencia de una historia de amor entre Ann (Fay Wray) y Jack (Bruce Cabot), por ejemplo, de manera como mínimo curiosa.


Pero sobretodo, el libreto resulta sorprende por su tremenda capacidad de entretener. Desde que los americanos llegan a la isla en la que habita King Kong, tras una presentación del marco argumental al que se dedica hasta casi media hora, comienza una vorágine de acontecimientos que no dan tregua al espectador hasta llegar al histórico clímax final.
Como un personaje más, nos adentramos en la inhóspita selva, hábitat del simio pero también de muchas otras criaturas que vamos descubriendo poco a poco, que tienen la virtud de ser cada vez más peligrosas y violentas. Poco importa que los efectos especiales hayan quedado tan cariñosamente desfasados, estamos tan metidos de lleno en la aventura que nos los creemos (entre otras cosas porque pese a todo, siguen siendo sorprendentes) y los sufrimos como cualquiera de los protagonistas.

Al mismo tiempo, vamos conociendo al mono, viendo sus actuaciones y entendiéndolas, pues el amor verdadero no conoce límites. Baste con ver las tremendas peleas que libra contra toda clase de peligros para proteger a su amada Ann, momentos en los que no tenemos más remedio que colocarnos descaradamente del lado del simio. Es por eso que, al llegar al fatídico final, a todos se nos encoge el corazón. Porque por mucho que los directores quieran hacernos creer que es un despiadado asesino, con escenas de muertes gratuitas, en el fondo se trata de un animal grandullón, asustadizo y que ha cometido el error de enamorarse. De ser el rey de su casa pasa a ser el esclavo de toda una ciudad desconocida, hostil y peligrosa, y todo por una mujer que además de no entenderlo, le teme y desprecia.


Hacía mención antes a los recursos técnicos de la película, pero bien merecen un discurso a parte. Aprovechándose de algunos elementos sobrantes de una producción que nunca se llevó a cabo, "King Kong" goza de maquetas y reproducciones muy ricas en detalles, que cobran vida a través de un stop motion algo acartonado pero aún así más que digno. El mimo con el que están cuidados los efectos especiales puede apreciarse en lo largas que llegan a ser las disputas entre el simio y los diversos dinosaurios con los que se va topando a lo largo de la película, que no recurren nunca a la repetición de planos, y ofrecen un sinfín de coreografías sumamente logradas. El único pero, en absoluto molesto, sino más bien todo lo contrario, es la variabilidad del tamaño de Kong, que aumenta considerablemente cuando se encuentra en la ciudad, debido obviamente a exigencias artísticas.
El mismo empeño se encuentra en el apartado sonoro, donde una potente banda sonora se erige como máxima protagonista en numerosas ocasiones, en las que la película enmudece logrando la curiosa sensación de viajar (aún más) hacia atrás en el tiempo y entrar de lleno en el cine mudo. Cuando en cambio debe ceder su terreno en favor del diálogo o los efectos de sonido, se convierte en un acompañante perfecto, sumamente calculado para dotar de las correctas percepciones al espectador.

Así pues, la a simple vista desenfadada "King Kong" es en realidad un drama de múltiples lecturas que abarca más de un género. Es una aventura deslumbrante pero también terrorífica, un drama romántico que a su vez es una película de acción. Y un clásico capaz de sorprender casi un siglo después de su estreno y de dejar en paños menores a todo un mago del cine actual como es Peter Jackson.
Absolutamente obligada su visión.
10/10

6 comentarios:

  1. Buenas Capitan,

    muy buena crítica la tuya, olé :) la verdad es que King Kong, vista hoy, tiene un encanto especial!

    Saludos

    PD. espero que hayan ido bien los exámenes!

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  2. Me parece una estupenda película, y por eso va a ser extraño, viniendo de mi y mi pasión por el cine clásico lo que voy a decir...aún siendo muy buena, no me parece ni mucho menos una obra maestra, para mi no es de 10, en absoluto, eso si, es muy buena.
    Y tampoco está entre las 50 mejores películas americanas ni mucho menos, lo que pasa que claro, la fama hace mucho.
    Todo esto admitiendo su validez cercana al excelente, quedándose en notable.
    Saludos!

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  3. jeje, marchelo, gracias por el piropo! sobre los exámenes, aún no han acabado!! y de momento han ido bastante mal... a ver en qué termina la cosa (acabo este miércoles)

    ivanivan, pues a mí la verdad es que me apasionó de principio a fin. Y tal vez sea cierto que en realidad no se merezca si se ve con ojos algo más "críticos" (o como quiera decirse), pero es una nota basada sobretodo en lo que me ha hecho sentir esta película, que no, no había vito hasta ahora...y piensa que en el top 100 este oficial hay de todo, desde Cadena Perpetua a El Señor de los Anillos. Que ojo, me encantan (más la segunda que la primera) pero aún así no me creo que no haya 100 películas mejores que estas (o tantas otras) por la historia del cine..

    un saludo a los dos!

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  4. A mi me encantó la parte de la Skull Island, luego ya no tanto, incluso pierde fuelle narrativo, pero bueno, aún así me gusta, que conste XXDD
    Saludos!

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  5. Efectivamente,una de las grandes joyas en la historia del cine,que todo el mundo debería ver,y como muy bien has dicho,combina estupendamente
    diferentes géneros,drama,terror,intriga,romanticismo..
    Olvidas un detalle,fue rodada en los años treinta,década en la que el cine dio un gran salto en cuanto a la tecnología,comparas películas de los 20,con las de los 40 y hay un abismo,tecnológicamente hablando,es decir,la película se rodó en plena época transitoria,no hay que dar mucha importancia a los fallos técnicos que pueda haber.Tan sólo un par de años después se estrenó la primera película en color,mejor dicho,tecnicolor,si se hubiese hecho así,King Kong,se le evrían más fallos de este tipo y más hoy en día que la tecnología está a años luz de aquella época.

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