Crítica de Mamma Mia!

Donna (Meryl Streep), una madre independiente y soltera, dueña de un pequeño hotel en una idílica isla griega, está a punto de dejar que se marche Sophie (Amanda Seyfried), la hija a la que ha criado sola. Donna ha invitado a sus dos mejores amigas a la boda de su hija, Rosie (Julie Walters), una mujer práctica y lógica, y Tanya (Christine Baranski), rica y multidivorciada. Las dos son ex miembros de su antigua banda, Donna and the Dynamos. Por su parte, Sophie también ha hecho tres invitaciones muy especiales.
Decidida a encontrar un padre para que la lleve al altar, invita a tres hombres que visitaron la paradisíaca isla hace 20 años...

Chillona, hortera, casposa, retro... todos ellos son términos más que adecuados para describir la película que propone la debutante (en cines) Phyllida Lloyd, adaptación a la gran pantalla de la famosa obra teatral que hace pocos años rompía récords de audiencia allá donde se estrenaba. Y todos ellos, además, perceptibles de sopetón nada más apagarse las luces de la sala, para horror de los más incrédulos (entre los que, reconozco, me encontraba). Montajes pasadísimos de rosca y de moda sirven para presentar rápidamente el argumento, y de hecho desvelarlo en un 90%, a ritmo de marchosas canciones como "I Have a Dream", "Honey, Honey" o "Money, Money, Money".
Por tanto, los primeros compases de "Mamma Mia!" están destinados a avisar al espectador más reticente de que una de dos: o abandona la sala lo más rápido posible, o se baja del burro y se deja llevar por un espectáculo tan chirriante como, para qué engañarnos, ameno y la mar de simpático.
Porque sí, lo reconozco, a los 10 minutos de película yo ya había abandonado todo prejuicio, y me había unido a la fiesta en una comunión perfecta de risas, música, y buen rollo en general.
Y es que poco importa que las coreografías de los números musicales sean prácticamente inexistentes, así como las dotes para la canción de muchos de sus actores. Tampoco molesta la evidente falta de experiencia cinematográfica de Lloyd, que hace de su película un producto más impersonal de lo que debería ser. Es todo tan exageradamente inofensivo y despreocupado, tan divertido, onírico y deliberadamente hortera, que si se es capaz de entrar en su juego puede llegar a ser de lo más disfrutable. Al menos, durante un rato.


Inevitablemente, tras la explosión inicial la gracia comienza a decaer poco a poco, al tiempo que se va destapando que, efectivamente, el guión de "Mamma Mia!" no tiene absolutamente nada de interés y se limita a ser una mera excusa para un nuevo espectáculo sonoro. Y si además el espectador no es un verdadero forofo del grupo sueco, se encontrará con momentos más bien aburridos de baladas sin demasiada garra que no hacen sino entorpecer el ritmo de la película.
Por supuesto, todas estas sensaciones desaparecen en su conclusión, que por muy torpe y sabida que sea, se vuelve a apoderar de los grandes y universales himnos del grupo, sirviendo un colofón final tan salido de madre como el comienzo de la película, es decir, absolutamente perfecto. Tanto, por cierto, como los títulos de crédito final, en los que la tentación de levantarse de la butaca y ponerse a bailar se hace realmente difícil de reprimir.

La misma sensación de irregularidad se encuentra en su reparto, curioso y globalmente acertado aunque con algunos peros. Curiosamente, la más desconcertante actuación es la que Meryl Streep, protagonista absoluta del film, que dibuja a su personaje de manera divina en numerosas ocasiones, demostrando no tenerle miedo a nada, pero terrible en otras. Así, más de una vez la vemos histriónica a más no poder, confundiendo el espíritu del propio film con una descarga eléctrica (véase el número de "Mamma Mia"). A su lado, el trío de guapos y posibles padres de la novia cumple a la perfección pese a sus notables carencias musicales (¿nulas?). Mención especial para un Pierce Brosnan que demuestra que, por mucha edad y quilitos que gane, sigue siendo un gentleman más que atractivo para deleite de sus admiradoras, que no duda en desgallitarse y terminar de una vez por todas con su halo de 007.

Así las cosas, "Mamma Mia!" no es un musical redondo, ni mucho menos. Su historia está tan descompensada que por mucho que se quiera hacer la vista gorda resulta imposible no reconocer que en más de una ocasión resulta literalmente aburrida. Sin embargo, la sensación global es la de una auténtica fiesta, un viaje a una Grecia (fantástico lugar en el que transcurre toda la acción) de ensueño, en la que el tiempo parece haberse detenido en una paradisíaca reivindicación de una época dorada (y por dorada me refiero a plagada de lentejuelas y brillos de ojo). Obvio, huyan de ella si no les gusta este estilo de música, y de vida, a fin de cuentas.
6/10

10 comentarios:

  1. Veo que más o menos todos hemos coincidido en nuestra opinión sobre la película.

    Por cierto, como no sé si este será tu último post antes de irte de vacaciones... ¡¡¡QUE TE LO PASES ESTUPENDAMENTE!!! Y a la vuelta a ver si nos vemos otro día.

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  2. ejejeje, pues muchas gracias tío, y por supuesto que nos vemos a la vuelta! un saludo!

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  3. la verdad es que, personalmente, la película me parece divertida, positiva y te hace salir de la sala con una energia veraniega dificilmente imaginable. lo mejor, el enclave donde se rodó, que hace recordar que todavía hay lugares donde perderse, y lo peor, la concentración desmedida de canciones al finalizar la cinta...demasiado condensado todo. me quedo con el buen rollo que transmite y las ganas de bailar con el compi del asiento de al lado Waterloo...

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  4. Sì, la verdad es que con sus màs y sus menos, la pelìcula deja un buen rollo general màs que agradable, aunque no se pueden pasar por alto sus innumerables fallos...
    un saludo y gracias por pasar pese a estar esto en pausa por vacaciones!

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  5. Viva el power flower!! Cuantas veces hemos visto una pelicula que se ha realizado con la única pretension de entretener? Vale, es petarda, a veces cursi y te hace creer que en esa isla todo el mundo es feliz, tiene algo de malo eso? La pelicula me trasladó por dos horas a otra vida, símplemente por ese hecho ya mereció la pena verla; para ver la realidad tengo los informativos

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  6. Bonito lugar para unas vacaciones, ¿No?.. ¡Alguien sabe qué isla griega és?

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  7. A mi me parece un morro increible crear una película aprovechando el tirón de la obra teatral-musical, de todas meneras no te preocupes que no la vamos a ver ni aunque fuera de gratis, eso si, menuda paliza de publicidad que nos han dado con ella.

    Saludos...

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  8. anónimo, si ya te digo, completamente de acuerdo, yo me lo pasé bastante bien en todo momento, lo reconozco!

    jordi, ni idea, pero ya lo buscaré en la fotogramas, que seguro que lo dice... (y de hecho, ya estoy planeando para el año que viene un viajecillo a Grecia, oyes)

    troncha, bueno, el mismo morro que tienen las películas que adaptan libros, que hacen remakes, o el propio Tim Burton con su Sweeney Todd. En el cine hoy en día cuesta mucho encontrar una idea original (el mismo Caballero Oscuro es un remake de Heat!), pero eso no tiene por qué significar que la película sea una mierda. Y de hecho, es mucho más asequible una entrada de cine que una de teatro lamentablemente, y para el que no le llame demasiado la obra en cuestión (Mamma Mia! pasó por mi ciudad y ni me acerqué aella), basta y sobra con la versión cinematográfica...

    un saludo a todos!

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  9. Hola a todos.
    Pues mira: ayer me apetecía ir a verla, os confieso que lo pasé de fábula, me dio ese..."subidón" que seguro,seguro...alguno de vosotros ha sentido y no quiere confesar porque hay que ir de..."cinéfilo-intelectual"..es divertidísima,te bailan los pies y te hace olvidar los horrores de la realidad cotidiana...

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  10. bueno, no creo que hayas leído la crítica o los comentarios antes de dejar el tuyo, porque no hay nadie que diga lo contrario. Todos hemos disfrutado con ella, algunos más que otros, y simplemente yo noté un bajón enorme de ritmo hacia el final de la película. Si he escrito algo que haga indicar lo contrario, pido disculpas, pero desde luego la mentalidad de este blog no es precisamente la del cinéfilo-intelectual...

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