Batalla en Seattle

"Battle in Seattle", debut como director y guionista de Stuart Towsend (el Dorian Gray de "La Liga de los Hombres Extraordinarios") narra la dramática situación que tuvo lugar en el encuentro de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en Seattle en 1999. Durante esos días, decenas de miles de personas tomaron la calle en protesta contra la poderosa organización supranacional. Lo que comenzó como una protesta antiglobalización tranquila, reivindicando el cese de las conferencias de la OMC, se convirtió en un motín, que finalmente obligó a proclamar el estado de excepción, lo que desembocó en la adopción de una postura de combate por parte del Departamento de Policía de Seattle y la Guardia Nacional. A partir de estos hechos, la película entrelaza puntos de vista diferentes de la sociedad, desde los manifestantes y la policía, hasta los delegados que intervenían en la conferencia y aquellos que intencionada -o accidentalmente- se vieron involucrados en la batalla campal en las calles de Seattle.

Cuando se estrena una película estadounidense contenedora de algún tipo de crítica social o finalidad pedagógica, el espectador europeo debe ser consciente de una verdad absoluta que, lamentablemente (o no), se hace cada vez más y más patente: el público norteamericano medio es terriblemente estúpido, en general.
Sólo así se puede explicar el caso de "Batalla en Seattle", película de nobles objetivos a los que pretende llegar de manera tan burda y simple que acaba resultando, en más de una ocasión, enervante.

Como explica la sinopsis, Towsend dibuja una serie de personajes ficticios relativamente heterogéneos y los introduce en una situación verídica de obvias interpretaciones políticas y sociales, para poder exponer su discurso más fácilmente al no tener ningún hecho real al que atenerse, más allá del telón de fondo. Este es, ya de buenas a primeras, el primer y más grave error de la película, si el espectador no es de los que se limitan a tragarse lo que le muestran en pantalla sin plantearse cuestiones más allá de la misma.


Con ello no estoy diciendo que el mensaje sea incorrecto, allá cada uno con su mentalidad. De lo que me quejo es del modo en que se trata: y es que con los personajes de Henderson, Rodríguez, Harrison y compañía, el director pretende concienciar a su público por la vía del efectismo más oportunista, desvirtuando tan graves acontecimientos de manera maniquea y caricaturesca.

Así, los manifestantes son todos unos santos, mártires si se quiere, portadores de un mensaje correcto porque así lo dictamina Towsend; mientras que los políticos de todo el mundo (salvo uno o dos, retratados como auténticos héroes de la humanidad) y la policía de Seattle son unas bestias inmundas capaces de los actos más inhumanos y egoístas (el jefe de la manifestación pacífica que perdió a su hermano precisamente en un enfrentamiento similar, la chica enamorada de él, la que tiene remordimientos y se plantea la posibilidad de abandonar el cotarro; mientras que por otro lado encontramos al jefe de policía loco, al senador opresor...).
Eso sí, apenas se mencionan los numerosos destrozos que los insurgentes llevaron a cabo por las calles de la ciudad, así como ni se plantea en ningún momento la posibilidad de que, al margen de lo que haya resultado, la OMC pudiese haber sido creada con el propósito de mejorar la vida en el planeta.

Es tan exageradamente obvia y simple su postura, y se empeña tanto en recordarla a través de cuantiosos efectismos de dudosa veracidad, que al final la película acaba logrando el objetivo contrario, esto es, que el público llegue a sentir cierta lástima por los enemigos y a odiar a los buenos, pues tan excesivos e idílicos(hasta la náusea) son sus rasgos o comportamientos.

En resumen, ningún espectador de coeficiente intelectual medio puede llegar a tomarse demasiado en serio este conjunto de historias entrelazadas, simplificadas para que un niño pueda entenderlas sin prestar demasiada atención a las mismas. O por lo menos, su pretendidamente aleccionador mensaje. Pero pensándolo bien, eso es algo que se viene percibiendo en la mayoría de films similares que nos han ido llegando en los últimos años desde Hollywood (por poner el primer ejemplo que me viene a la cabeza, "Crash" de Higgis).


Ahora bien, dejando de lado lecturas más profundas y limitándose (¿qué otra nos queda?) a digerirla como mero drama ficticio, es justo reconocer que "Batalla en Seattle" resulta medianamente emocionante, con algunas tramas más logradas que otras literalmente sonrojantes, pero todas ellas de un nivel de interés aceptable en general.
Su sobria factura, acercándose al documental, y su atractivo cast compuesto por Charlize Theron, Ray Liotta, Michelle Rodriguez o Woody Harrelson entre otros, le confieren cierta dignidad artística que es la que, a fin de cuentas, acaba justificando su estreno en cines.
Destaca a mi entender la historia entre Theron y Harrelson, pareja inconcebible donde las haya pero cuyo capítulo se salva gracias sobretodo a la portentosa actuación de ella (por cierto, tan preciosa como siempre), y porque qué demonios, él cae simpático pese a que se enrole en films que le vayan enormes, como el que nos ocupa. Del resto, mencionar la esperada conclusión lagrimosa, nada novedosa pero por lo menos lo suficientemente intensa como para afectar a cualquiera que se deje llevar.

En fin, nada nuevo bajo el sol. Y es que ciertas películas no deberían cruzar el gran charco, la verdad.
4/10

6 comentarios:

  1. ¿Cómo puede alguien ser tan hipócrita de tachar al director de esta película de intentar transmitir e inculcar su punto de vista sobre los hechos de Seattle, con una crítica tan imparcial y tan poco objetiva como ésta? A ti sí que se te notan las ideas políticas sobre lo de Seattle...

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  2. Al margen de que mis ideas (que no las sé ni yo, puesto que ni sabía qué sucedió en Seattle hasta que vi el film) puedan verse o no reflejadas en la crítica (que como bien es sabido, es un artículo de opinión), si te fijas bien, en ningún momento digo que sea negativo lo que expresa el director: digo que lo expresa de manera incorrecta, simple y para niños (o tontos...).
    que tú veas como algo realista al 100% el personaje del protestante con el hermano fallecido, el héroe que ama a su chica pero que no puede entregarse a ella porque su misión con el mundo le obliga a tomar parte de la sociedad y bla bla bla... o la mujer embarazada, que casualmente se ve involucrada en la manifestación de manera exactamente igual a lo que sucedía en Tiempos Modernos (que precisamente era de todo menos realista)... bueno, pues qué quieres que te diga, a lo mejor el que tiene una visión distorsionada de la realidad eres tú.

    Yo me limito a lo que veo con mis propios ojos, y sin ir más lejos, esta semana mi universidad está plagada de protestas, reivindicaciones, manifestaciones etc etc. Y te puedo asegurar que si tengo que alistarme en un bando lo hago en el de los estudiantes. Pero cualquier clase de reivindicación pierde su sentido y su razón cuando se transforma en un acto de vandalismo y violencia (ya sea únicamente daño material), y eso ocurre, te guste o no.

    A lo que voy es que en esta vida ni unos son tan buenos ni otros tan malos. No todo es blanco y negro, y este director así parece querer mostrar su realidad. Y me parece un comportamiento oportunista, maniqueo y ventajista.

    Y por cierto, no estaría de más que firmases la próxima vez.

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  3. XD con ese comentario acabas de confirmar lo que yo decía. Sólo recordarte tres cosas, en primer lugar los personajes son ficticios y eso lo deja claro la película, pero tampoco salen tan buenos y perfectos como los pintas tú en la película, ni los malos salen tan malos como los pintas tú. En segundo lugar, los sucesos de Seattle fueron pacíficos hasta que intervino la policía, no lo olvides. Y en tercer lugar, no puedo firmar ya que no soy un blogger, simplemente llegué aquí a través de google, leí la crítica y decidí poner lo que pensé al leerla.

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  4. no, si cuando uno se empezoña en liarla porque sí... vamos a ver.
    Justamente porque se inventa los personajes, es porque toma partido, y se dedica a exponer sus ideas, y a hacerlo además de manera simple y rematadamente estúpida y onírica, por lo tanto cien por cien alejada de la realidad. Si no te parecen los malos muy malos y los buenos muy bueno, pues tío, no sé, a lo mejor deberías ponértela de nuevo. El único personaje que se salva de tal encasillamiento (aunque lo hace de manera tan ridícula como toda la película, es el de channing tatum -o como sea-, el poli que se infiltra y luego se medio pasa al otro bando etc). Y pacíficos del todo no fueron, pues hasta en la propia película te dicen que causan daños materiales, aunque sean una minoría. Y para mí, sea del tipo que sea, una manifestación/reivindicación/queja pierde su credibilidad y la TOTALIDAD de su valor en el momento en que alguien la líe de alguna manera.
    Y firmar es tan fácil como darle dos veces al intro y poner tu nombre, o seudónimo, o lo que sea. Algo así:

    Carlos

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  5. Emociones encontradas en esta pelicula...por un lado me gusto el planteamiento de los hechos desde diferentes personajes, ampliando los datos de todo esto desconocido para mi...lo que me fallo y bien dice el Capi, es que los malos cometen errores...pero los buenos solo hacen cosas buenas, mucho mas interesante seria el haber explorado la mentalidad de los indignados y sus en ocasiones no acertadas acciones...porque seamos francos ambos bandos pecan de efusivos. La pelicula se limita a mostrarnos a la faccion mas pacifista y happyflower de estos...poco reales.

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  6. uala, se confirma: te estás repasando toda La Casa! XD Así nos gusta, qué demonios.

    De esta peli.. pues eso. Buen planteamiento, intenciones cuestionables, y desde luego, ejecución nefasta. Ea, pasando!

    (Por cierto, que te llegó Conan, no? Ya era hora!!)

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