Un Rockero de Pelotas

Robert "Fish" Fishman, era el batería de un grupo de melenudos de los ochenta. Vivía el sueño del Rock 'n' Roll a tope... hasta que lo echaron de la banda. Veinte años más tarde, el desesperado rockero se une a la banda de su sobrino, "A.D.D.", reclamando por fin el trono que siempre había pensado que se merecía, al tiempo que lleva a sus compañeros de grupo, mucho más jóvenes que él, al éxito de sus vidas.

Más bien decepcionante, aunque no del todo despreciable, resulta esta nueva incursión a la comedia del otrora endiosado Peter Cattaneo. Muy lejos quedan ya los tiempos de "Full Monty", cinta en la que el director lograba sacar petróleo de la nada convirtiendo cualquier momento, actor, personaje o situación aparentemente faltos de gracia en la suma ideal de sutileza y comicidad, hasta hacer de una película teóricamente facilona y previsible una agradable sorpresa para los sentidos.
Curiosamente, con "The Rocker", película de nuevo asesinada con su traducción chabacana al castellano, parece que más bien suceda lo contrario.
Digo esto, porque mientras en la primera las bases de las que formar una comedia eran más bien escasas (al menos, aparentemente), en la que nos ocupa la cosa es diametralmente opuesta.
Al protagonismo de Rainn Wilson (el hilarante Dwight Schrute en la hilarante "The Office"), cabe añadirle la presencia en forma de actor secundario o cameo de algunas de las estrellas más importantes del universo humorista estadounidense, como Christina Applegate, Jason Sudeikis, Jane Lynch, Will Arnett, Lonny Ross o Jeff Garlin. Todos ellos con personalidad suficiente como para convertir cada una de sus apariciones en momentos tronchantes, algo que sumado al buen hacer de Cattaneo debería dar como resultado una fórmula infalible. En teoría.


Lamentablemente, a la hora de la verdad todo ese (enorme) potencial resulta desaprovechado en favor de una trama infantiloide, previsible, y tristemente inofensiva. Alejado de cualquier discurso más allá de la mera trama, "The Rocker" no esconde apenas una sola lectura que pueda extrapolarse a la sociedad actual, como sí pasaba en "Hermanos por Pelotas", por ejemplo. Se trata de una simple y apta fábula utópica que aboga por la persecución de los sueños, la lucha contra complejos, etc. Y todo ello tan estereotipado como todos y cada uno de los personajes que forman parte de ella.
Tan acentuada resulta la falta de originalidad, que a medida que van presentándose los diversos protagonistas, el espectador adivina a la décima de segundo a qué va a llevar, cómo va a acabar o con quién va a acabar liándose.

Con tan inamovible losa, poco puede hacer el esforzado Wilson, obligado a repetir mohínes cada vez que toca la batería como si fuera esa la única manera que encuentra Cattaneo para hacer gracia, además de lidiar con un grupo de jóvenes en plena pubertad absolutamente odiosos desde las primeras de cambio.
Son demasiado escasas las ocasiones en que tan excelente actor logra convencer, o lo que es lo mismo, hacer reír.
Y lo mismo puede decirse por ejemplo de Applegate, actriz que goza del estatus de cómica del momento por su labor en la serie "Samanta ¿quién?", cuyo personaje se antoja incluso más soso que el principal, o, en menor medida, de Sudeikis y su previsible (aunque gracioso) manager sin escrúpulos. Y es que curiosamente, quienes acaban llevándose el gato al agua son los que menos aparecen por la pantalla, actores como Will Arnett y Bradley Cooper (sí, el encantador Will Tippin de "Alias"), cuyos cameos resultan desternillantes y desde luego más que bienvenidos para salvar la función.

Afortunadamente, en tan inocuo vehículo para entretener a los más pequeños (porque eso es lo que es, ni más ni menos) se puede encontrar un ligerísimo resquicio de picardía, que reside en cómo es retratado el universo actual del rock y sobretodo del heavy-metal de hace dos décadas, tan pasado de vueltas como ridículo a todas luces tanto por parte de los grupos como del público que se mantiene fiel a unos hábitos y unos ídolos completamente desfasados. Y en este sentido mención especial merece el grupo Vesubius, exquisitamente hilarante. De haber caído en otras manos (Apatow), no cabe duda de que dicho filón hubiera sido explotado de manera mucho más quisquillosa, pero ese, ¡ay!, es el último objetivo que tiene en mente "Un Rockero por Pelotas".

Así y todo, no puedo negar que me reí en más de una ocasión, aunque seguramente ello se deba a la gran consideración en la que tengo a todos sus actores (mayores de 17 años) por sus muchos y excelentes trabajos como cómicos en otros lugares.
4,5/10

4 comentarios:

  1. Harto me tienen ya este tipo de películas. Hartoooo.

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  2. No, si pelotas has tenido, y tanto, porque para ir a verla....jeje
    Un abrazo tio!

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  3. bueno, sesión, ya te digo que esta dentro de lo que cabe no está tan mal como, por ejemplo "atrapado en un pirado". pero aún así es súper decepcionante comprobar cómo se va por la borda todo el potencial humorístico con el que contaba el film a priori.

    ivan....sí....claro.......ver a verla...... XD (al igual pago por ella. Antes vuelvo a pagar por Tropic Thunder)

    saludos a los dos!

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  4. *ir a verla

    (¡que ya no sé ni cómo escribo!)

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