Clint trabaja en una pequeña gasolinera del desierto de Arizona y está casado con una bella mujer llamada Superángel. Cuando ésta es asesinada por uno de sus amantes, un policía llamado Hary Sledge, éste culpará a Clint del asesinato y empezará una persecución por todo el país.Para la segunda película de su tetralogía sobre las Vixens, Russ Meyer tira la casa por la ventana. Y no sólo porque escriba, produzca, dirija, edite y fotografíe; más bien porque no hay absolutamente nada que falte en la que es una de mayores sorpresas del cine Z de los 70, una obra maestra de proporciones tan bíblicas como las de los turgentes pechos de su reparto, que nadie debería perderse.
Queda claro que a nivel técnico, el director de "Faster, Pussycat! Kill! Kill!" es prácticamente nulo. En línea continuista con el primer "Vixen!", Meyer hace gala de planos absurdos y montajes torpes, fotografías toscas, y un descuido general por cuidar mínimamente el resultado audiovisual final.
Pero así como en aquella todo ello no hacía sino remarcar las carencias de una película de estructura repetitiva y poco espacio para la originalidad, en "Supervixens" la torpeza de Meyer no podría molestar menos.
Y es que a fin de cuentas, ¿a quién le importa que las escenas dañen a la vista, si lo que se está viendo es, por poner un ejemplo, una mujer violando a una montaña?
La gran baza de la película reside sin duda en el humor que destila por sus cuatro costados, buscado por el propio director en ocasiones, debido a los deméritos del mismo en otras.A lo largo del calvario por el que tiene que pasar el protagonista una vez se ve obligado a escaparse de su casa, que lo convierte en un desdichado esclavo sexual de toda vixen con que se cruce, Meyer hace gala de un cinismo y mala baba que sumados a su dirección hacen que el espectador rara vez deje de troncharse de risa entre teta y teta.
Y si hay momentos en los que sí deje de reírse, ello se debe al elemento sorpresivo que esconde la película. Al ya citado ejemplo de la montaña siendo cabalgada, se le podrían sumar tantos otros (que van desde miembros viriles de tamaños cambiantes a mujeres que abofetean con sus pechos -sonido incluido-, apariciones fantasmales sin sentido o tirachinas de cartuchos de dinamita) que alcanzan uno de sus puntos cenitales en el increíble e inolvidable asesinato de una mujer (tetuda y semidesnuda, por supuesto) a cargo del antagonista del film. La escena es de una brutalidad rara vez vista, y de un surrealismo que justifica el rebobinar la cinta (algo que, por cierto, de buen seguro se repetirá en más de una ocasión a lo largo del visionado de la película) para volver a verla una vez más desde sus comienzos, en los que la chica maltrata la inmensa verga de su asesino momentos después de haber resultado inútil para los deseos sexuales de la misma.
Todo ello para confluir en un clímax de auténtica ovación que hace de la cinta de Meyer un survival de acción en toda regla,
una caza al enemigo por las desérticas montañas de Arizona, con una suerte de Coronel Kurtz y todo, que rematan la faena de manera tan excelente como todo lo demás (se aconseja rebobinación del último par de minutos).
Sin ánimo de alargarme mucho más para no desvelar más secretos de esta trepidante odisea sexual, en la que todo vale con tal de sacar un primer plano de las enormes berzas saltarinas de sus chicas, me limitaré a recomendar encarecidamente el visionado de esta pequeña joya, o mejor obligar a todo lector que se crea digno de entrar en esta casa a verla."Supervixens" tiene absolutamente todo lo que una mente perversa y calenturienta puede imaginar, así como lo que todo consumidor de serie Z debe exigir. Sorprendente, hilarante, violenta, sexista, cachonda y voluptuosa, es tan genial, tan visionaria, que debería contar con un día festivo en su honor. El Día de las Tetas, o algo así.
¡10/10!



























ANA Dijo,
Me lo estás pidiendo a gritos....
¿Sabes? Me la voy a ver. Y se te va a caer el pelo...
Publicado el 27 de febrero de 2009 21:40
Capitán Spaulding Dijo,
créeme, la verás y me adorarás hasta el fin de tus días. Quien avisa no es traidor, vete preparando plastilina porque vas a hacerme un monumento!
Publicado el 3 de marzo de 2009 09:55