Crítica de "White Lightnin'", por el Capitán Spaulding

Aprovechando el interés despertado por el re-estreno de "La Naranja Mecánica" (que curiosamente ha coincidido con el retraso de "Saw VI" por ser demasiado violenta...) recuperamos para el blog una de las joyas ocultas de Sitges, un "White Lightnin'" que podría y debería convertirse en película de culto y que se ha acabado alzando, a la postre, como una de las mejores propuestas del pasado festival.
Dominic Murphy (director) y el tándem Eddy Moretti & Shane Smith (guionistas) debutan en pantalla grande con una imprevisible y extraña mezcla entre "Flashdance" y la obra de Kubrick, ambientada en una Virginia redneck y truebloodesca, y donde la violencia campa a sus anchas.

Jesco White es el hijo de D-Ray (Muse Watson, el DB Cooper de "Prison Break"), un gran bailarín de country y toda una leyenda del lugar. Pese a ello, el niño no se muestra en absoluto interesado en seguir los pasos de su padre, y pasa su tiempo inhalando gasolina y aceite de mecheros, lo que le hace mantener un comportamiento violento y aterrador. Cuando sus adicciones van a más, hasta el punto de ser internado varias veces en centros de diversa índole y dureza, su padre decide enseñarle a bailar como él, como medio para retener sus impulsos diabólicos.
Jesco no tarda en convertirse en una estrella, pero el asesinato de D-Ray y los fantasmas del pasado no tardarán en hacer mella sobre su ya de por sí frágil estabilidad mental.

Si al principio del comentario se hacía referencia a "La Naranja Mecánica" es porque "White Lightnin'" esconde un discurso muy similar escondido bajo la suciedad, polvo y sudor de su historia.
Y es que la trama de posesiones demoníacas tras la que se escuda la película apenas se atisba a lo largo de su metraje (sus diversos capítulos se separan mediante breves secuencias bíblicas), por lo que la violencia, verdadera protagonista, se presenta sin mayor justificación que un temperamento inestable o, si acaso, sed de venganza.
Así, como hiciera Kubrick, Dominic Murphy la trata desde un punto de vista prácticamente apologista, atisbando cierta crítica social (la ineficiencia de la sociedad) pero recreándose en la caracterización de un personaje objetivamente odioso e imperdonable, y sin embargo rápidamente del agrado del culpable público.
Jesco White, interpretado magistralmente tanto por el sorprendente Owen Campbell, en su versión infante, como por Edward Hogg en la adulta, se alza como pilar central sobre el que gira toda la película hasta el punto de narrarla en off. Vuelven a aparecer, por tanto, las semejanzas con el mítico Alex, pero aquí ya nos topamos a su vez con la primera diferencia: mientras que el de Malcolm MacDowell era un personaje casi onírico, snob y antipático, el protagonista de "White Lightnin'" destaca por su absoluta terrenalidad y austeridad, suponiendo un vecino de pueblo totalmente verídico (de la América profunda, eso sí) y, por si fuera poco, entrañable. Ahora bien, tan salvaje y desquiciado como el anterior.
A partir de aquí, las similitudes entre películas concluyen, y descubrimos la verdadera personalidad de una película directa y sin concesiones, tan feroz y salvaje como sucia y mugrienta.


"White Lightnin'" es una película desoladora y demoníaca, un ataque directo a las entrañas que expira calor y dolor ya desde su mera fotografía (a cargo de Tim Maurice-Jones), coloreada mediante tonos sepia, grises y marrones.
De carácter agresivo y extraño, la espiral de violencia y country a la que Murphy somete al espectador se torna cada vez más vertiginosa, con una tensión y malestar ascendentes conforme se van dando más pistas sobre el continuo empeoramiento del deteriorado estado mental de Jesco. Lo notamos en sus actuaciones, en sus comentarios, en sus actitudes ante el público y ante la relación que emprende con una novia mucho mayor que él (que resulta ser Carrie Fisher). Pero sobre todo, lo descubrimos con horror cuando, definitivamente, las obsesiones del protagonista se centran en buscar a los asesinos de su padre para vengarlos.

Y por si fuera poco, a lo largo de este viaje se le regalan al espectador secuencias lo suficientemente extrañas y/o malsanas como para resultar inolvidables: desde las explícitas escenas en las que el Jesco infante se droga de todas las maneras imaginables, a las escenas de sexo entre él y su novia, entre las que destaca cierto trabajito bucal con pimientos picantes como protagonistas. Por supuesto, todo ello se potencia en el último tercio de la película, que incluye un clímax desolador, siniestro y extremadamente violento (o directamente gore) a la par que demencialmente redentor del que, lamentablemente, lo mejor será no desvelar demasiado.

No acabaremos esta reseña sin sacar a relucir alguno de sus trapos sucios, como son ciertos altibajos rítmicos y la sensación de repetición a lo largo de su arco central, donde por momentos parece que la película no sepa muy bien por qué ruta decantarse. Pero se trata en todo caso de fallos menores y olvidables con el tiempo, que no desmejoran demasiado un "White Lightnin'" directo, explícito y doloroso, sumamente bien interpretado e inteligentemente orquestado. Su discurso de la violencia por la violencia (o en su defecto, por la venganza) acabará dejando mella durante largo tiempo al espectador, si tan sólo se le da la oportunidad de llegar a tan interesante propuesta. Ah, por cierto, todo ello se basa en un personaje verídico.
8/10

2 comentarios:

  1. Esta película es una maravilla. White lightnin' es una de las mejores y más extremas películas que han visto mis ojos.
    Gran crítica.

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  2. Uala! Alguien más ha visto esta peli!! Qué ilusión, celebro que te gustara (ella, y la crítica, claro).
    ¿Dónde la viste? ¿Está descargable?

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