SITGES 09. Crítica de "Pandorum", por el Capitán Spaulding

A “Pandorum”le sucede exactamente lo mismo que a, por ejemplo, “Señales del Futuro”: mientras que los críticos la han dejado de vuelta y media, los espectadores han sido mucho más benevolentes con ella, llegando a destacarse incluso como uno de los Blockbuster del año si nos atenemos a los datos de IMDB (recibe un notable alto) o Metacritic (donde la media de los críticos no llega al tres sobre diez, mientras que la de los usuarios sube hasta prácticamente el ocho).
Con este panorama de fondo, y por más que su director sea Christian Alvart (“Expediente 39”) y uno de sus protagonistas Dennis Quaid, se esperaba repetir, en cierto modo, sensaciones del ejemplo antes mentado: entretenimiento por los cuatro costados, eficaz despliegue de recursos y una trama solvente que mantenga el interés más o menos activo durante todo su metraje. Nada más lejos de la realidad; “Pandorum” son poco menos de dos horas de buenas intenciones pero tremebundos resultados, una película fallida capaz de convencer únicamente a los fanáticos más glotones de la ciencia-ficción, decepcionando e incluso desesperando a todo el que busque en ella algo de enjundia, objetivo lógico al tratarse de un género tan incomprendido como interesante y arriesgado.

Desarrollada por dos vías paralelas que se van entrelazando paulatinamente, la trama versa sobre una nave en busca de un planeta habitable que pueda sustituir a la Tierra. En ella se encuentran Dennis Quaid, Ben Forster, bichos raros y el virus que da nombre al título, todo ello sumido en grandes incógnitas que poco a poco van resolviéndose con mayor o menor atino.
De argumento similar a algún tramo de la imprescindible serie “Battlestar Galactica”, “Pandorum” propone, ciertamente, un buen planteamiento y mejores discursos a desglosar. Sin pretender desvelar demasiado de la trama, pueden resumirse algunos de ellos en la posible condenación de la especie humana o la búsqueda de alternativas ante el previsible futuro que nos depara nuestro propio comportamiento, entre otros menos comprometidos y más vinculados a la ciencia-ficción pura.
Lamentablemente, todo ello cae en saco roto cuando Alvart (o quizás su productor, Paul W.S. Anderson) decanta la balanza a favor de la acción más simple, haciendo de la película una suerte de “Resident Evil” (qué casualidad) espacial. El verdadero problema reside en que esta elección se traduce en una dirección torpe y un montaje de lo más engorroso, lo que lleva a un resultado terrible por la total imposibilidad de entender lo que sucede en pantalla.

El desinterés del espectador debido a tan desafortunada apuesta por la adrenalina se hace aún más patente debido a la dificultad de distinguir algo entre la oscuridad reinante en prácticamente toda la cinta. Y es que en la nave de “Pandorum” apenas hay mayor iluminación de la que provocan las linternas de los protagonistas, apuesta no demasiado original pero siempre arriesgada, y en este caso, equivocada.

Como no podía ser de otro modo, se suma a la fiesta un reparto muy por debajo de lo esperado (algunos seguimos sin entender por qué Dennis Quaid sigue haciendo cine), incapaz de provocar un mínimo de simpatía en un público al que le dará igual lo que les ocurra.

No deja de resultar entristecedor comprobar en qué va quedando “Pandorum” conforme prosigue la marcha hacia su conclusión. Con todo lo enlistado hasta ahora, resulta imposible no apreciar el despropósito general de una propuesta tan interesante como parecía a priori. Aun así, tampoco puede hablarse (al menos, yo no me atrevería) de un horror de película. A sus limitados destellos de interés cabe sumar un par de valores positivos, como puede ser la violenta brutalidad de alguna de sus escenas (atención a cómo destrozan, entre tres humanos, a uno de los bichos que pululan por la nave), el texto inicial que sirve de prólogo, o el cumplir, pese a todo, con unos mínimos de entretenimiento suficientes como para poder hacer del film un olvidable aunque no despreciable sacacuartos.
Por ello, convence más a quien menos espere de ella, pero a nadie se le escapa que, pese a todo, la decepción que ha supuesto “Pandorum” ha sido rotunda, como demuestran los pobres resultados obtenidos en taquilla hasta ahora. Por tan pobres números, se ha echado por la borda la idea original de hacer de ella la primera parte de una trilogía: no hay mal que por bien no venga.
4/10

8 comentarios:

  1. La que tienes que ver es Moon...te va a flipar. Saludines

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  2. pues vengo de verla!

    muy chula, sí señora. por fin una buena peli de ciencia ficción!

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  3. Me ha parecido mala con avaricia. Y mira que casi nunca digo eso de una película de ciencia-ficción. He sufrido viéndola, sí, pero no por el supuesto terror que transmite, sino por lo extremadamente mala que es. Mal contada, malas actuaciones, monstruos más falsos que un euro de chocolate y a cámara rápida, diálogos de pena, personajes de pacotilla... Vamos, un pleno

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  4. vaya, eso te pasa por no haberte pasado por aquí antes y ver de qué va el cotarro, que con lo fan que soy yo de la ciencia ficción, un 4 es muy poquita cosa ;)

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  5. Pues a mi me encanta, soy fan de Ben Foster y de la ciencia ficción. No es Moon, eso esta claro, pero visto como un Resident Evil Espacial...pues a mi parecer sale muy bien parado. En mi opinión tanto Ben Foster como Antje Traue lo hacen muy bien, y la mezcla entre paranoia y claustrofobia con acción mas pura, le sienta muy bien. Vamos que la he visto varias veces.

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  6. Tío, "Resident Evil Espacial"... sólo con leer eso, yo ya de 1/10 no subo eh?? XD

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