Esto hacía presagiar lo peor. Los responsables de llevar la reputada novela de Cormack McCarthy a la "pantalla plateada" parecían no haber entendido nada del libro y se nos hizo creer que íbamos a estar ante una nueva versión de "Mad Max" (not that there's anything wrong with that) o peor aún, de una infamez tipo "Escape de Absolom". Afortunadamente los trailers son sólo eso, trailers, y el resultado final ha distado mucho de nuestros peores temores.Todo cuadra, ¿verdad?
Pues... no exactamente. Algo falla.
Porque, a mi entender, la novela guarda una enorme paradoja: es perfecta candidata a ser adaptada al cine (mientras se lee es difícil evitar buscar mentalmente soluciones cinematográficas a muchos de sus momentos) y que de ella salga una enorme película, pero a la vez parece tener la última palabra sobre lo que cuenta, agotando el discurso y dificultando tremendamente que lo que se pueda decir de ello sea nuevo.
Claro, su condición de novela "esquelética" siempre deja lugar a interpretaciones artificiosas, dejando espacio al relleno innecesario y a la explicación barata. Pero eso no habría gustado a casi nadie, ¿verdad? Porque el texto de McCarthy es tan radical en su exposición que cambios muy sustanciales habrían cabreado con toda seguridad a sus legiones de fans ceñudos. De modo que "The Road" novela es la madre y a la vez el peor enemigo de "The Road" película.
La solución es quizá valorar la película aisladamente, como producto único. Para empezar porque lo más probable es que la mayoría de sus espectadores no habrán leído el libro, por lo menos antes de ver la película. Y para continuar porque cine y literatura son al fin y al cabo dos lenguajes distintos y valorables independientemente.

Así que centrándonos puramente en la película podemos encontrar un puñado de virtudes que debéis sumar a los aciertos técnicos que os comentaba hace un momento.
Para los que no lo sepáis, esto es la historia de un padre y un hijo en una América post-cataclismo que deben sobrevivir literalmente a todo mietras intentan llegar a la costa donde, presumen, podrán empezar una nueva vida tranquila y próspera. Por el camino deberán hacer frente a la escasez de alimentos y a los ataques de grupos de hombres que se han precipitado al canibalismo para su supervivencia.
Así pues, era delicada la plasmación de la idea "el hombre es un lobo para el hombre", y en este caso está llevada con corrección, sin caer en el exceso, pero sin abandonar el campo de lo brutal.
La sensación de amenaza es constante, tanto por el hambre y la enfermedad (espantosa -por lograda- la caracterización de un huesudo Mortensen) como por las hordas de caníbales que campan a sus anchas por un terreno para el que parecen haber nacido: porque al fin y al cabo ¿no es verdad que no es el conflicto lo que ha propiciado la aparición de los dichosos caníbales, sino que las conductas humanas depredadoras han sido las que han causado el conflicto?
Por ello no se escatima en escenas moralmente dolorosas y que llevan al límite la relación entre el padre e hijo protagonistas, llegando a momentos en los que tienen una conducta tan destructiva como, paradójicamente, necesaria. No voy a desvelar nada, pero los momentos en los que se plantea la muerte como única vía de escape consiguen ser de nudo estomacal de aúpa.
Además, por suerte, no se abusa de los flashbacks (más presentes que en la novela, eso sí) y con ello, de la excesiva explicación: apenas sale Charlize Theron (bien) y no se nos cuenta abiertamente "qué y cómo pasó", dejando que el espectador se centre en lo que importa, ese "y qué pasa después" que al fin y al cabo es el escenario perfecto para el planteamiento de las grandes cuestiones humanas, el momento en que el hombre ha sido privado de facilidades y tiene que empezarse a valer por sí mismo.

Resumiendo, es "The Road" una película muy disfrutable, un blockbuster incómodo, de china en el zapato y alejado de merluzadas al más puro estilo Emmerich y que con seguridad va a estar muy presente en los balances cinematográficos del año, para bien. Correctísima en su apartado técnico, con buenas dosis de emoción (aunque, ay, rozando la lágrima fácil en alguna que otra ocasión) y con varios momentos de gran cine, pero que no nos dirá nada nuevo a los que ya disfrutamos con la novela, y puede que incluso algunas críticas la condenen por ello.
Pero en fin, la culpa es de ellos, por haberse metido en semejante berenjenal literario sin ser, por ejemplo, unos hermanos Coen, quienes sí cumplieron (enriqueciendo además de cociendo) con su "No es país para viejos" (2007).
Aún así, seria candidata para llevarse porrón de Oscars.
7/10



























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