Crítica de "Tenderness", por el Capitán Spaulding


Cada cierto tiempo, y de manera más o menos constante, aparecen por las carteleras un tipo de películas cortadas por el mismo patrón que ahora presenta "Tenderness", nueva propuesta del director de "El Escondite" (John Polson).

Se trata de thrillers con algo de indie y mucho de interpretación, pues suelen contar con un reparto, al menos, sorprendente: en este caso, acapara todo el interés el siempre estupendo Russell Crowe (en una de sus muchas fases de alargamiento corporal, en este caso pre-"El Precio del Poder"), con quien se asocian Jon Foster (visto en "Accidentally on Purpose"), Sophie Traub ("La Intérprete") y, en poco más que un cameo, la aterciopelada Laura Dern.

Todos ellos interpretan a una serie de personajes cuyo nexo en común es un joven parricida, Eric, recientemente liberado del reformatorio que lo retenía.

Con estilo sobrio, frío y más bien distante, "Tenderness" propone un juego de caza al ratón multidimensional que va mucho más allá del mero género policíaco (al que, de hecho, apenas se acerca). El primer y más obvio nivel lo protagoniza el detective a quien encarna Crowe, obsesionado con el chico al que otorga crímenes aún por resolver, quien enfrentado a su jubilación y a una trágica situación familiar, emprende la (minúscula) persecución de su sospechoso.

Una siguiente vuelta de tuerca le correspondería a Lori (Traub), una niña menor de edad con serios problemas que alguna vez incluso la llevaron a un intento de suicidio, como observamos fugazmente en una secuencia que, de paso, sirve para confirmar que su núcleo familiar tampoco es que sea el mejor del mundo. Igualmente obsesionada aunque a un nivel más idílico, Lori decide acercarse a Eric buscando cazar emociones nuevas y puras, amen de otras intenciones que no desvelaremos por su relevancia en la película.

Finalmente, la tercera dimensión principal del juego (no hay ningún personaje, por secundario que sea, que no busque nada, pues como dice la voz en off de Crowe en la introducción del film, en el fondo eso es lo que hacemos todos) la encabezaría el propio Eric, recién salido del reformatorio y en fase de sondeo de una personalidad que se mueve entre la redención y el ansia de muerte.

A su vez, el precoz asesino emprende un viaje, que justifica todo el entramado, para hallar a la misteriosa María a quien apenas conoce.

Aun por poco, tal vez sea éste ultimo el que más difícil lo tenga, más debido a los impedimentos con los que debe lidiar que a su propio objetivo, ya de por sí extremo. Y es que sin apenas tiempo de retomar su vida, el joven se topa con una ristra de tentaciones que van poniendo a prueba su aguante al llevarlo de un extremo al otro de la dualidad de sus posibilidades.

De este modo, a la misteriosa y seductora María (por cierto, interpretada por Alexis Dziena, la última novia de E en "Entourage"), cabe sumar sobre todo las múltiples manifestaciones de afecto de Lori, ahora ángel de la guardia, ahora principal causante de sus deseos de matar.


Con semejante condimento de fondo, huelga decir que "Tenderness" no se centra en un sólo género y, de hecho, busca otros objetivos que la mera resolución argumental, siendo principalmente el retrato opresivo y deprimente de unos personajes asolados por el drama su verdadera meta.

Sin embargo, cabe reconocer que a Polson y el guionista, Emil Stern, encargado de adaptar la novela homónima de Robert Cormier, no les ha salido todo lo bien que hubieran querido, ya que en realidad, muchos de esos momentos de supuesto análisis personal o relacional se saldan en sendos minutos de ritmo decadente (principalmente flash-backs superfluos o alargadas escenas en punto muerto), haciendo de las nobles intenciones del film un resultado más bien irregular.

Ciertamente, tan desafortunados instantes se alternan con otros realmente brillantes, que logran despertar toda la tensión del mundo partiendo del mero seguimiento del chico yendo de un punto a otro sin mayor trascendencia (mucho de ello tendrá que decir el acertado apartado musical a cargo de Jonathan Goldsmith).

Por tanto, a base de coletazos rítmicos, la trama se va desarrollando, con una irregular pero siempre presente sensación de calma chicha que va encarrilándose poco a poco hacia una conclusión, alejada de todo regocijo, que confirma ese doble sabor de boca con que se acaba quedando el espectador: aprensión emocional por un lado y frialdad por el otro.

En resumen pues, "Tenderness" no es una película redonda, y de hecho requiere cierto esfuerzo por parte del público para acabar cayendo en gracia. Todo ello no hace sino justificar el retraso con que la película, con fecha del 2008, llega a nuestras carteleras.

Ahora bien, sus irregularidades se ven contrarrestadas por unas ideas de base realmente interesantes (de aquellas que dan que pensar), puntuales momentos de brillantez cinematográfica traducidos en buenas dosis de tensión, y sobre todo por la labor de un reparto especialmente inspirado.
6/10

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