Primer trailer oficial de "Halloween 2"

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A pocos meses de su estreno mundial (según parece) y tras un teaser emitido recientemente en la televisión norteamericana, "Halloween 2" muestra su primer trailer oficial dando pie a alguna que otra incongruencia en relación a lo que se ha ido sabiendo de ella conforme proseguía su creación.
Básicamente, si por algo se criticó la primera entrega de la re-saga fue por cierta falta de atrevimiento por parte de su director, Rob Zombie, en el último tramo de la misma. Para muchos, tras una primera parte genial, "Halloween: el Origen" decae algún ápice en su segunda, algo a lo que el creador de "La Casa de los 1000 Cadáveres" respondió (más o menos) afirmando que el respeto que sentía por la original era enorme, que el remake quería ser un homenaje, y bla bla.
Por tanto, al afirmar que esta nueva entrega iba a ser radicalmente distinta e independiente, siguiendo la historia allá donde se detuvo la primera tal y como la imaginaba el director, todo invitaba a pensar que los problemas recién citados desaparecerían.
Entonces, ¿por qué el trailer que ahora se nos ofrece recuerda tanto a la original "Halloween II", estrenada en 1981"? ¿Caerá Zombie en sus mismos errores otra vez?
Habrá que esperar al 29 de Agosto para salir de dudas. De momento, ahí va el trailer de la película.

Series de Culto de la Televisión Geek: THE PRISONER. Por John Blutarsky

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-Where am I?
-In the Village...

-What do you want?

-Information.

-You won't get it!

-By hook or by crook, we will.

-Who are you?
-The new Number 2.

-Who is Number 1?
-You are Number 6.

-I am not a number, I am a free man!


Inauguramos ciclo en La Casa y lo hacemos por todo lo alto, con un auténtico icono geek, objeto de ciego teleculto y merecidísimo respeto freak. Y además una de mis cuatro series favoritas de todos los tiempos y lugares. Nada menos que "THE PRISONER".
"The Prisoner" (conocida entre nosotros como "El prisionero") se emitió entre octubre de 1967 y febrero de 1968 en la británica ITV1, y resulta el cruce perfecto entre el cine de espías al más puro estilo Bond y la ciencia ficción, digamos, "plausible".
El planteamiento no puede ser más estimulante: un agente del servicio secreto británico (Patrick McGoohan), cuyo nombre no sabremos en ningún momento, es drogado tras renunciar a su puesto y despierta en un misterioso lugar llamado "The Village".
The Village resulta ser una isla perdida, de difícil acceso e imposible escape (¿a alguien le suena de algo?), simulacro de sociedad real donde van a parar personas de diverso pelaje que poseen informaciones valiosas y que son despojadas de sus anteriores vidas y conocidas simplemente por un número. Poco a poco, nuestro protagonista, al que le corresponde el número 6, irá descubriendo una estructura jerárquica en la que predomina un desconocido número 1 y donde los números 2 se van sucediendo uno tras otro (cambian de un episodio al siguiente) en tanto que no consiguen su objetivo, auténtico núcleo argumental de la serie: extraer la "vital información" al número 6. Así, veremos capítulo tras capítulo como cada correspondiente número 2 aplica una u otra artimaña para engañar a Number 6, y que van de la hipnosis a la manipulación mental, pasando por una especie de realidad virtual primitiva, el robo de identidad y la experimentación con substancias alucinógenas, siempre intentando romper su voluntad, volverle loco o haciéndole creer que, por ejemplo, ha vuelto a Londres y está a salvo en uno de los episodios más memorables, "The Chimes of Big Ben". Por supuesto, Number 6, solvente espía y agente versado en las más sucias técnicas de obtención de datos, saldrá airoso de cada estrambótico intento mientras trata inútilmente de escapar del cautiverio.
Además hay que destacar que la isla tiene su propio sistema de servicios y producción de material de supervivencia, así como un interesante "sistema de defensa" (si con esto no os suena la campana, definitivamente no véis demasiada televisión) que consiste en un enorme balón de goma que persigue y atrapa a todo aquél que intenta escapar de The Village.


La serie conjugaba las teorías conspiracionistas con la paranoia orwelliana y la resaca de la guerra fría y funcionaba como parábola sobre la manipulación de las masas y el desamparo del individuo en una sociedad cada vez más controlada.
De este modo, Number 6 es un personaje solitario y que se tiene que valer por sí mismo. Apenas hace aliados en la serie, y si lo hace no son duraderos. De modo que se transmite una sensación de constante trust no one y una situación en la que la amenaza está en las fuerzas del orden, en el ente que gobierna The Village.
Por ello, "The Prisoner" es tan rico en matices y tan abierto a interpretaciones que aún hoy los fans se rebanan los sesos intentando averiguar qué demonios pasa al final con Number 6, protagonista de un último episodio tan absolutamente delirante que resulta magistral de puro disparatado. Las teorías al respecto son múltiples, y no las voy a comentar aquí, pero van de lo inverosímil a lo tremendamente posible, y se suman al grueso de controversias que rodean la serie y que están presentes desde el minuto 1: ¿cuál es el nombre del personaje y para qué agencia trabaja? ¿qué información posee? ¿dónde está realmente The Village?
Ni siquiera el orden de los capítulos está claro. Hay divergencia de opiniones que pasan por el orden de emisión, el de producción o el que determinó el propio Patrick McGoohan. Por mi parte, creo que el orden más lógico sería el dado por McGoohan, auténtico cerebro y creador de la serie, y guionista y director de los últimos capítulos cuando esta estaba a un paso de la cancelación y había que terminarla a la fuerza.
Y aquí es donde la cosa se puso interesante, en los últimos episodios, en los que McGoohan decidió no andarse con medias tintas y poner toda la carne en el asador en un final tan surrealista y psicotrópico que perfectamente podría colocar sus últimos minutos como sketch pasado de vueltas en el "Flying Circus" de los Monty Python.


Por otro lado, el impacto que la serie ha tenido en la cultura popular anglosajona puede verse reflejado en múltiples productos de un terreno audiovisual, el actual, empapado de postmodernidad y con un sano gusto por lo retro. Así vemos rastros más o menos evidentes en series televisivas (en "Los Simpson" se parodia de manera brillante) o en cómics (en "Los Invisibles" de Grant Morrison, por ejemplo, se cita reverencialmente) y algunos creadores actuales (como, ejem, Damon Lindelof y Carlton Cuse) se declaran fans irredentos.

La verdad es que vista hoy la serie destila un aire sesentero que tira de espaldas, pero no ha perdido ni un pellizco de frescura, mordacidad ni ingenio y resulta de lo más adictiva, un must para todo seguidor de la sci-fi y, qué demonios, cualquier serie realizada desde la pasión y la imaginación y en la que quepa la sorpresa continua.
Debéis verla.

-Mejor episodio: "The Schizoid Man", un endiablado juego de espejos en el que la confusión de personalidades se va amontonando capa a capa hasta lo indecible.
-Mejor momento: Los minutos finales, con (SPOILER) el lanzamiento del número 1 al espacio con un cohete, el desmembramiento de The Village, la destrucción del balón de seguridad y la llegada a Londres ¡¡por carretera!!, encima de la celda con ruedas y bailando a ritmo de pop. (FIN SPOILER)

En fin, que ahora más que nunca

BE SEEING YOU

Crítica de "X-Men Orígenes: Lobezno", por el Capitán Spaulding

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Tras el (semi)decepcionante cierre de la trilogía "X-Men", uno pensaría que la idea de continuar la serie mediante una precuela tendría como objetivo primordial el replanteamiento de las bases, haciendo olvidar, de paso, la labor de Brett Ratner (encargado de la tercera parte) en favor del mucho mejor trabajo de Bryan Singer (las primeras dos). Al menos, ése sería el razonamiento lógico a seguir, a no ser que nos encontremos en Hollywood, lugar moribundo cada vez más huérfano de ideas, donde se prima la caja por delante del intelecto y el artificio antes que el raciocinio.
Ya puede imaginar el lector que el resultado final de estos orígenes de Lobezno es todo lo contrario a lo que cabía esperar: de los primeros "X-Men" poco; del último, prácticamente todos los males.

Ciertamente, "X-Men Orígenes: Lobezno" no resulta una película totalmente fallida.
Basando su principal baza en el tirón del hombre vivo más sexy del planeta y de su alter ego mutante, los 107 minutos de metraje de su versión completa (desde aquí renegamos de la versión mutilada que se filtró por la red, algo que toda persona con dos dedos de frente debería hacer) vuelan dando buena fe de su espíritu de entretenimiento veraniego.

Explosiones, mamporros, peleas, chistecillos y músculos desnudos pueblan la pantalla en un espectáculo audiovisual realmente notable, todo ello orquestado de manera académicamente correcta por un desganado pero solvente Gavin Hood (responsable de la oscarizada "Tostsi").


Sin ninguna pega reprochable a los aspectos puramente formales del film, es en su guión donde residen todas sus heridas, convirtiéndolo en una historieta de alarmante falta de ideas y sin absolutamente nada que aportar, navegando entre la emulación de películas de todo tipo (desde "Acorralado" a "Superman") y risibles resoluciones de la talla del puente de Magneto en la antes citada "X-Men: La Decisión Final".

Prueba de la intrascendencia (por no decir estupidez) del libreto a cargo de David Benioff(1) y Skip Woods, es que en cuanto los efectos especiales dan un respiro al espectador para dar paso a algún diálogo o momento supuestamente cumbre, el interés puesto en la película decae por completo, dejando en evidencia sus vergüenzas y convirtiendo a esos en los peores y más ridículos minutos.

Afortunadamente, tales pausas escasean, y el resultado global queda maquillado bajo ese notable esfuerzo monetario. Pero ya se sabe el dicho de la mona vestida de seda, y por mucho fuego de artificio que haya, a nadie se le escapa que "X-Men Orígenes: Lobezno" queda en muy, muy poca cosa. Quizás valga como blockbuster veraniego y no dudo de su éxito comercial, pero su simplón y renqueante entramado no tiene nada que ofrecer, y contra este enemigo, poco pueden hacer Jackman (mucho mejor actor de lo que su filmografía dice) y su atractivo reparto.
5/10

PD. ¿Qué fue de Stan Lee?


(1) Miedo me da, pues su próximo trabajo es la adaptación en formato televisivo (serie) del "Juego de Tronos" de Geroge R. R. Martin...

"Predators": el clásico según Robert Rodriguez

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En el pasado mes de septiembre, el productor de las sagas de "Predator" y "Alien Versus Predator", John Davis, reconoció que consideraba a esta última como una franquicia muerta, pero que estaba pensando en una nueva película para la saga "Predator".

Así las cosas, bajo el título de "Predators" se esconde una revisión del clásico de ciencia-ficción, que dirigirá el temible Robert Rodriguez, según sus propias palabras: "Voy a rodar 'Machete' aquí [en los estudios de Troublemaker], una película de ciencia-ficción llamada 'Neverackers', un re-boot de 'Predator' llamado 'Predators', y un par de películas mejores con los títulos de 'Sin City 2' y 'The Jetsons'".

Recordemos que hace unos años el director de "Abierto hasta el Amanecer" ya trabajó en el guión de "Predator 3", descartado por ser "demasiado grande". Para esta ocasión, el texano también se encargará de la reescritura del guión, así como de las tareas de dirección y producción...

La noticia positiva de todo ello es que ya sabemos que la película tendrá más de un depredador, y que ya se especula con el (obligado) cameo de Arnold Schwarzenegger (si le gusta el guión, que ahora Gobernator está en plan sibarita) en un reparto encabezado por John Cena, quien se muestra deseoso por lograr el papel.

Que Dios nos coja confesados.

Crítica de "La Sombra del Poder", por el Capitán Spaulding

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Ya sea gordo, flaco, haciendo de gladiador o padre de familia, Russell Crowe es a día de hoy uno de los mejores actores del estrellato americano (si no el que más). Su sola presencia en el reparto de cualquier película ya justifica su visionado, y si encima está especialmente inspirado, no se puede sino rendirse a la evidencia y ovacionar al neozelandés merecedor de mucho más reconocimiento del que lleva hasta ahora.
Su poderío interpretativo es tal, que en ocasiones como la que nos ocupa, es incluso capaz de contagiar algo de su buen hacer al resto de compañeros: ahí está Ben Affleck en su trabajo más convincente que uno recuerda.

Si esta razón no es lo suficientemente convincente para el visionado de "La Sombra del Poder" (horrorosa traducción castellana que induce a la confusión vistos los próximos estrenos) que no salten las alarmas; no es ni mucho menos el único punto fuerte de esta sensacional película que quizás no sea excelente, pero sí raya a un nivel altísimo a lo largo de sus dos horas largas de duración. Y eso, en los días que corren, es una gran proeza.

Basada en una miniserie homónima de la BBC (que por cierto saldrá en breve a la venta por aquí), "State of Play" se centra en la figura de Cal McCaffrey (Crowe), un periodista de Washington que se ve envuelto en una trama de asesinatos sin aparente conexión pero que no tardan en vincularse al congresista Stephen Collins (Affleck). Debido a la amistad que los une, el periodista seguirá la pista de los asesinatos con la ayuda de su compañera Della (Rachel McAdams) y las presiones de su jefa (Helen Mirren), descubriendo un juego de engaños y mentiras de proporciones tan grandes como peligrosas...


Ciertamente, a los artífices del éxito cabe buscarlos en diversos niveles de la cinta más allá del apartado del reparto (aunque quizás éste siga siendo el más importante).
Primero, debe destacarse la labor de sus tres guionistas expertos en materia: nada menos que el Billy Ray de "El Precio de la Verdad", el Matthew Michael Carnahan de "Leones por Corderos", y el Tony Gilroy de la saga de Bourne.
Juntos logran la difícil tarea de recortar seis horas de serie en dos de película, bordando un trabajo compacto, creíble y ascendente que no brilla por su originalidad pero desde luego sí por su exposición y tratamiento, maquillando a base de profundización y apuesta por seriedad los innumerables lugares comunes en los que inevitablemente cae. Y es que cada vez resulta más difícil ver un thriller político/policíaco original.

El otro gran triunfador del cotarro es su director, Kevin MacDonald ("El Último Rey de Escocia"). Desde la más absoluta sobriedad y sin un atisbo de precipitación salvo quizás en su tramo final , MacDonald mantiene en todo momento viva la atención pese a su ritmo de carácter cachazudo, logrando que la espectacularidad surja de los diálogos y los descubrimientos, las revelaciones y el devenir lógico de la situación. Demostrada su facilidad para los (aparentes) tiempos muertos, el cineasta escocés es capaz de intercalar determinados segmentos más activos, tan escasos como igualmente logrados por su conexión con el desasosegado espectador.

Todos ellos (y otros, entre los que destaca la estelar y desternillante aparición de Jason Bateman) logran que "La Sombra del Poder" se convierta en un notable thriller de brillantes diálogos y mejores actores, al que tan solo se le podría reprochar un twist final que no sólo peca de precipitado, sino de un peliculerismo un punto innecesaria dada la personalidad de lo visto hasta el momento.
Aunque eso no evita que la película sea tan espectacular como intensa y, no nos olvidemos, preocupante, pues más de uno se preguntará qué de cierto hay en toda esa trama casualmente similar a la de la actual temporada de "24". Y ya se sabe que tanto va el cántaro a la fuente...
8/10 (es que Russell Crowe lo hace muy, muy bien)

Crítica de "The International: Dinero en la Sombra", por el capitán Spaulding

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Tan sólo una semana después del estreno de “La Sombra del Poder” llega a nuestras carteleras “The International: Dinero en la Sombra”, película protagonizada por Clive Owen (en lugar de Russell Crowe) y Naomi Watts (en lugar de… Ben Affleck) y dirigida por Tom Tykwer. Por si sus títulos traducidos no fueran lo suficientemente similares, ambas películas cuentan con carteles prácticamente idénticos y se engloban (si bien sus argumentos distan mucho de parecerse entre sí) en el mismo género de intrigas políticas. ¿Se tratará de una artimaña de Sony para inducir al engaño y colar su propuesta en lugar de la (a todas luces superior) “La Sombra del Poder”?

Teorías conspirativas a parte, lo cierto es que la nueva propuesta de Tykwer (“El Perfume”) se antoja como una decepción a medias (o viceversa), contando con elementos de auténtica genialidad cinematográfica entremezclados con otros de telefilm barato que acaban relegando a “The International” a la cada vez más concurrida liga de películas olvidables aunque no por ello desdeñable. Por partes.

Con un guión a cargo del debutante Eric Singer, la película se abre prácticamente como todo thriller político: a través de pequeñas piezas de puzzle el espectador va reconstruyendo a grandes trazos la trama, que todos sus responsables parecen empeñados en complicarla todo lo posible.
Sabemos que hay un banco que realiza operaciones de dudosa legalidad, y que dos agentes de la INTERPOL, Owen y Watts, pretenden detenerlo a toda costa, poniendo en peligro sus propias vidas.
Tan apasionante (o como mínimo explotable) introducción da paso a un devenir de lo más confuso a base de fugaces viajes por todo el mundo (Milán, Luxemburgo, Nueva York, Turquía) que intenta ocultar la triste realidad detrás de todo ello, sospechable harto antes de su oficial revelación. Esta no es otra que, en realidad, su mensaje es de lo más simplón y vulgar: la enésima crítica a las multinacionales, la corrupción de los altos fueros de la sociedad, o como demonios quieran llamarla.
Y aunque tal pecado es casi el único que realmente se le puede achacar, como puede imaginarse resulta más que suficiente para condenar a “The International” a la hoguera del olvido (cuando no del odio). Lo cual no deja de ser una pena, ya que el esfuerzo al que hacíamos referencia realizado para disimular tales sensaciones es encomiable.


Sería, por tanto, de lo más injusto condenar enteramente una producción tan cuidada en ciertos aspectos y capaz de regalar escenas y escenarios sorprendentes.
Y es que como si de un juego de tira y afloja se tratara, dando una de cal y otra de arena, a cada momento dudoso se corresponde otro completamente convincente. Así, tras una resolución de pañolada suele aparecer algún discurso esperanzador o puesta en escena espectacular (¡cuánto bien hacen las ambientaciones más allá de lo USA!); un personaje desastroso se liga a otro bastante más completo y mejor delineado (Naomi Watts como mujer florero versus Clive Owen de pseudo-007 atormentado); y a cada momento ridículo le sucede un secuencia inolvidable.
En este último apartado merece la pena detenerse. En el momento de máximo congenio entre espectador y película, ésta ofrece sin duda uno de sus mejores momentos y de toda cinta de acción vista en los últimos tiempos, traducida en una larga secuencia de persecución y tiroteo en los interiores del Guggenheim. Su visionado bien justifica el resto de las casi dos horas de metraje.

Lamentablemente, ese es el punto de inflexión que origina el comienzo de la caída, una bajada paulatina de interés por la que nada puede hacer el esforzado y convincente protagonista (¿cuándo le darán a Clive Owen una película digna de su potencial?) perdido en un mar de relajamiento con su director a la cabeza.
La falta de garra de su resolución, su simplicidad y sus anticlimáticas sensaciones dejan al espectador con un amargo regustillo, consciente del gran engaño que, a fin de cuentas, ha supuesto este “Dinero en la Sombra”, pero a sabiendas de haber asistido a un gran artificio visual.
Aconsejable a medias.
5,5/10

PD. Gran decisión la de contratar a actores de cada país al que van (en su mayoría al menos), en lugar de fichar a americanos para que simulen acentos extranjeros.

PD.2. ¿En serio no hay nadie capaz de poner títulos sin las palabras 'sombra', 'dinero' o 'poder' a los thrillers de este estilo?

Yes We Can: 13 Películas Clave del Fantaterror Español. II- LA NOCHE DE WALPURGIS (León Klimovsky, 1971)

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Segundo asalto de nuestro recorrido por lo más granado del terror español, y nos detenemos en otro clásico de culto, esta vez más por cuestiones, digamos, pop que por su hipotética calidad.
Se trata de una coproducción hispano-germana, rodada por el prolífico director León Klimovsky (con oficio pero sin demasiada imaginación, como veremos) a principios de los 70, y una película más a añadir a la larga colección de papeles protagonistas de Paul Naschy en el ámbito terrorífico, rama licantropía.
No quisiera abusar del término, pero si hay en esta lista una película que pueda recibir el apelativo de "casposa", esta es. Y es que en "La noche de Walpurgis" se ofrece bastante poco a nivel cinematográfico y se pide mucho a un espectador que debe hacer un constante acto de fe para creerse lo que ve y ya no digamos para sentirse mínimamente agitado, emocionado o aterrorizado.
Pero es que la cosa no empieza bien ya desde un principio. A saber: Un doctor y su ayudante son los encargados de realizar una autopsia a un hombre que ha sido asesinado de dos disparos con balas de plata en el pecho (sic) por los habitantes de un pueblecito austríaco, carne de cañón para superstidiones varias y creencias arcanas. Vamos bien. El ayudante, asustado, argumenta que el difunto fue acusado de licántropo y el doctor le contesta que si realmente están ante un hombre lobo lo sabrán cuando le extraigan las balas, puesto que este volverá a la vida. Y vaya si vuelve. El cadáver, que por cierto es Paul Naschy, con lo cual ya sabemos cómo va a terminar la secuencia, se levanta ya cubierto de un hirsuto pelaje y asesina de sendos zarpazos a los dos cochambrosos matasanos. Todo muy chapucero y, sí, previsible hasta el milímetro.
A esta escena le sigue la presentación, aderezada con una música pop muy de la época (yo diría que incluso para entonces un poco desfasada) y unos títulos de crédito de lo más chiripitiflauticos y a continuación se nos traslada a París a través de un lujoso plano general del Arco de Triunfo; pero... y con esto prosigue nuestro pasmo: el plano se abre y se nos revela que no estamos viendo el conocido monumento que corona los Campos Elíseos sino una postal, en un muestrario, así como una de Notre Dame, de la torre Eiffel... Vale, queda claro que estamos en París, y sin gastarnos un duro en localizaciones. Señores, damos por establecida definitivamente la idiosincracia de la película.
El resto del argumento va como sigue: dos jovenes universitarias, Elvira (Gaby Fuchs) y Geneviève (Barbara Capell) se trasladan de París a la campiña para elaborar una tesis sobre magia negra y ritos satánicos y concretamente sobre Wandesa Darvula de Nadasdy una bruja de la inquisición francesa adoradora de Satán. Allí conocen a un misterioso hombre, Waldemar Daninsky (Naschy, el hombre lobo del principio) que les acoge en su casa y les cuenta que no lejos de allí se encuentra la tumba de Wandesa, con lo que les falta tiempo a los tres para acercarse al lugar, profanar el lecho, arrancar la cruz que apuñala el cadáver donde este solía tener el corazón y verter accidentalmente sangre de un corte inoportuno que acaba de hacerse Geneviève en la mano.


La suerte está echada, y las apariciones espectrales servidas. La primera, un cadavérico (e inexplicado) monje que intenta atacar a Elvira sin exito gracias a la heroica aparición de Waldemar. La segunda y posteriores, de Wandesa, que irá haciendo acto de presencia entre susurros y tinieblas, intentando vampirizar a las dos imprudentes muchachas.
Entretanto, Waldemar y Elvira se enamorarán, él le contará su maldición y que sólo se librará de ella si la persona que realmente le ame le apuñala con la cruz, y la pone al corriente de la leyenda de "La noche de Walpurgis": en dicha fecha, Wandesa se presentará para hacer comunión con Satán, quien se materializará para dominar el mundo. Ellos, claro, deben detenerlo. Además Geneviève cae en las garras de Wandesa, y el novio policía de Elvira acude al lugar para intentar poner un poco de orden en el asunto.

Contado así todo parece muy trepidante, pero amigos, nada más lejos de la realidad. La película está narrada de manera torpe y puesta en escena más torpemente aún. Klimovsky realiza atropelladamente y demuestra ser un director sin ningún tipo de personalidad y con una caligrafía de cámara inexistente, y la película no consigue funcionar ni como festín gore, ni como producto inquietante, ni como espectáculo lesbo-erótico. Eso no significa que no hagan acto de presencia sus borbotones sanguinolentos ni su ración de carne (léase tetas), pero es que está llevado todo con tal miopía escénica que el efecto conseguido es en todos los casos nulo o, peor, involuntariamente cómico.
Vamos, que no hay nada para llevarnos a la boca, excepto, quizá, las recurrentes apariciones de la vampírica Wandesa, que rodeadas de un ambiente brumoso y susurrante consiguen provocar en el espectador un suave cosquilleo de inquietud. Aquí sí debemos reconocer un acierto de realización: el ralentizado en el que aparece cada vez Wandesa le aporta un aire misterioso y etéreo, casi espectral y convierte estas secuencias en las más destacadas del lote.
Por desgracia esto es una excepción, puesto que técnicamente la película es, siendo generosos, muy modesta: los efectos especiales son inexistentes (todo se hace por corte: desde las transformaciones hombrelobescas hasta los apuñalamientos), la fotografía es plana y el montaje no obedece a ningún criterio ni razón expresiva. El presupuesto era bajo, pero es que la imaginación y la creatividad eran más bajos aún.


En cuanto al guión, oscila entre lo anodino y lo (inconscientemente) descabellado. Los personajes, estereotipos de brochazo único, son inconsistentes y con motivaciones absurdas. De hecho parece que se muevan porque así lo mandan los cánones, aunque ello vaya en contra de la propia coherencia del personaje, y se lanzan a realizar acciones que sólo sirven como mero trámite para lo que vendrá después: ¿por qué complicarnos la vida intentando explicar qué lleva a los protagonistas a abrir la tumba si lo que queremos es que la abran? ¿Por qué hacer que un personaje se defienda de manera competente de un ataque del lobo si va a morir igual?
Por otro lado, el borrón de historia de amor entre Waldemar y Elvira casi no merece ser mencionado, excepto por el hecho de ser clave en el desenlace de la historia, pero está llevado de manera absurda y sin demasiado sentido. La atracción de Elvira hacia Waldemar es absolutamente forzada donde debería ser enfermiza o fascinada y la de Waldemar hacia Elvira resulta desganada donde debería ser trágica.
Un guión, en fin, sin muchos pies ni cabeza y sin más sentido que el de la confirmación de Naschy como figura capital del terror español y hombre lobo ibérico por excelencia. No en vano, el madrileño es coautor del libreto y principal ideólogo del proyecto, que le sirve como vehículo de propio lucimiento y nuevo capítulo de la saga de Waldemar Daninsky, personaje presente en doce películas más entre las que se incluyen "La marca del hombre lobo", "La furia del hombre lobo" o "El Retorno de Walpurgis".

El resultado, pues, una película de lo más kitsch, raquítica en tensión, ratonil en ambientación, técnica y formalmente paupérrima y con poquísima chicha donde hincar el diente (disculpad, no pretendía hacer el chiste fácil) y, pese a todo, exitazo en su momento y cumbre comercial de Paul Naschy, único motivo por el cual es merecedora de estar presente en esta lista.

Es mala con ganas.

Be Seeing You

"Whiteout" sigue viento en popa

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Cada vez falta menos para que la adaptación de la novela gráfica de Greg Rucka y Steve Lieber, "Whiteout", vea la luz. Protagonizada por Kate Beckinsale, Gabriel Macht, Tom Skerritt, Columbus Short y Alex O'Loughlin, corre a cargo de Dominic Sena ("60 Segundos"), y aunque no se sabe con certeza la fecha de estreno (entre finales del 2009 y principios del 2010), ya tenemos un par de imágenes para ir abriendo boca.

"Whiteout" presenta a Carrie Stetko (Beckinsale), una agente de los U.S. Marshal que tiene que investigar el homicidio de un soldado en una base de la Antártida. Los problemas se incrementan cuando la investigación coincide con el invierno antártico, seis meses de completa oscuridad...

Trailer de "Halloween 2"

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A continuación tenemos el primer trailer de la esperada nueva película de Rob Zombie.
Es de esperar que en breve aparezca algo mejor (léase trailer de por sí) ya que los comentarios de la cadena que lo emite joden un poco, la verdad. Menos mal que el que ha subido el video ha tenido la decencia de repetir las imágenes una segunda vez en mute...

Russell Crowe es Robin Hood. Primera imagen

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A través del diario "USA Today" nos llega la primera imagen de Russell Crowe en adaptación de "Robin Hood" que está llevando a cabo Ridley Scott (con fecha de estreno prevista para el 14 de maayo del 2010). Recordemos que al mítico gladiator le secundarán Cate Blanchett, Vanessa Redgrave, Mark Strong, Scott Grimes, Kevin Durand, Alan Doyle, Oscar Isaacs, Lea Seydoux y William Hurt entre otros, y que el argumento de la cinta se centrará en una historia muy cercana a los hechos históricos reales, según los cuales Robin de Loxley (Crowe) es abandonado en su niñez y encuentra cobijo en una comunidad de habitantes de Nottingham. Será a partir de aquí cuando conozca a una tal Marian (Blanchett), una mujer fuerte e independiente que le robará el corazón...

Trailer en castellano de "Ponyo en el Acantilado"

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A falta de una semana del estreno de "Ponyo en el Acantilado", ponemos a vuestra disposición el trailer en castellano de la misma.
Dirigda por Hayao Miyazaki, se trata de una de las grandes sorpresas de animación de la temporada, en especial visto lo visto en lo que llevamos de ella. Vamos, que allí donde otros se olvidan del contenido en favor de un envoltorio lujoso y tridimensional, el director de "El Viaje de Chihiro" demuestra que lo que realmente importa es tener una buena historia y saber contarla. Eso, y que es todo un maestro de la animación tradicional, capaz de momentos que emocionan tan sólo por su acabado visual.

Aunque no le haga mucha justicia el trailer que sigue, desde La Casa de los Horrores recomendamos encarecidamente su visionado, y lo dice uno que ya la ha visto en pantalla grande dos veces.

Eli Roth anuncia una de monstruos y "Thanksgiving"

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Tras un debut más que notable con "Cabin Fever", a Eli Roth se le ensalzó enseguida entre los mejores directores de terror del momento al tiempo que Quentin Tarantino lo 'apadrinaba' hablando mil y una maravillas del joven de Boston. Semejante carga resultó ser excesivamente pesada para él a tenor del díptico "Hostel" (auténtica decepción se mire por donde se mire), pero ello no ha impedido que siga codeándose con la crème de la crème, recibiendo el beneplácito de muchos e incluso haciendo de auténtica estrella en forma de cameos (principalmente en las cintas de Tarantino).
Sea como sea, Eli Roth fue uno de los directores 'invitados' a esa gran fiesta de la serie B que es "Grindhouse", y al igual que Robert Rodríguez, Rob Zombie y Edgar Wright, se encargó de uno de los fake-trailers, en concreto el de "Thanksgiving".

Pues bien, recientemente han aparecido declaraciones suyas afirmando lo siguiente (traduzco el texto de worstpreviews, por cierto):

El director Eli Roth dijo en "MTV News" que una vez acabe la escritura de sus dos nuevos guiones, empezará a promocionarlos por los estudios, buscando una financiación de 85 millones de dólares en total para las dos.

La primera película es un thriller de ciencia-ficción con monstruo (y calificación PG-13) que Roth compara con "Transformers" y "Monstruoso". "No quiero revelar ningún título aún ya que antes quiero estar seguro de que sea mía al 100%, pero va a ser algo realmente divertido con un montón de destrucciones masivas. Quería hacer algo a medio camino entre 'Trasformers' y 'Mostruoso' que se orientara algo más a la ciencia-ficción, y con un montón de caos y destrucción. No quiero decir qué es el monstruo todavía. A la que arranque su producción lo haré saber a todo el mundo. Pero no son ni aliens, ni robots, ni virus - es algo más mundano. Pero cuando se sepa la gente dirá que 'va a ser algo demencial'".

La otra película es "Thanksgiving," basada en el trailer antes comentado. "El plan es el siguiente: quiero hacer una película de gran presupuesto, pero a las tres semanas de su conclusión rodar 'Thanksgiving'. O sea, quiero hacer una película de 80 millones de dólares y a las tres semanas rápidamente otra de 5 millones. 'Thanksgiving' será el slasher más enfermo, sangriento y violento jamás hecho. Quiero hacer la película con mayor número de muertes que pueda."

Aquí tenéis el fake-trailer.


Nuevas imágenes de "H2" (secuela de "Halloween. El Origen")

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Con algo de retraso, ahí van un par de imágenes más de lo nuevo de Rob Zombie, la esperada continuación de la saga de "Halloween", reiniciada por él mismo hace unos años con gran éxito.
La primera foto llama la atención porque... esto... ¿porque se nota que abandona completamente la senda iniciada por las secuelas originales de "La Noche de Halloween"? Da igual. El caso es que la mejor es la segunda, donde podemos ver a al bueno de Myers en todo su esplendor.
Recordemos que su estreno estadounidense está previsto para el próximo 28 de agosto, y que contará con prácticamente todo el reparto de la anterior.

Señales del Futuro - Crítica por el Capitán Spaulding

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A pocos meses de la gran eclosión de la ciencia ficción que pretende ser la esperadísima "Star Trek", aparece a la chita callando "Señales del Futuro", cinta con todas las papeletas para hundirse en la miseria artística (bajo presupuesto, director en dique seco tras "Yo, Robot" -película de encargo y consiguiente fiasco creativo, y la presencia de Nicolas Cage) que sin embargo supone una de las propuestas más interesantes de la presente temporada, y no sólo en lo que al sci-fi se refiere.

Alex Proyas es el encargado de dirigir la película, que se centra en John (Cage), quien en la actualidad deberá luchar contra el destino tras haberle caído entre manos un extraño papel escrito hace cincuenta años, en el que se han previsto todas las catástrofes acaecidas hasta la fecha, a falta de tres más aún por suceder.

Tras este argumento, del que mejor no desvelar nada más, se esconde una hábil mezcla de géneros que pasa del terror al thriller, el drama, el cine catastrófico y la ciencia-ficción. Su principal nexo en común es principalmente un espíritu abierta y honestamente tendente a la serie B, algo de lo que siempre había hecho gala anteriormente Proyas ("El Cuervo", "Dark City"), pero que parecía haber perdido en la inefable cinta con Will Smith anteriormente citada.
Afortunadamente, el egipciano parece haber sido el primero en olvidarse de "Yo, Robot", y (¿consciente quizás de la decepción de sus fans?) en "Señales del Futuro" recupera algunos de sus tics, que ya de por sí otorgan un aura diferente en una película aparentemente comercial.
Y digo esto último porque si a alguien no va dirigida la cinta es al público mayoritario, por mucho reclamo que suponga su reparto (al menos, en EEUU).

Como ya ocurriera con "Dark City", de similar estrategia publicitaria, la que ahora nos propone Proyas es una historia oscura y opresiva, de difícil digestión y gran carga moral, por descontado alejada de los lugares comunes de las americanadas al uso.
Por todo ello, su visionado requiere quizás de un esfuerzo por parte del espectador, una voluntad de entrar en su peculiar juego de familias rotas, presencias fantasmales vestidas de negro, premoniciones y siniestros catastróficos. De no estar dispuesto a ello, se corre el riesgo de que el espectáculo se torne en poco más que una mofa risible por su ridiculez (en especial en su tramo final), algo con lo que "Señales del Futuro" flirtea en numerosas ocasiones, como por otra parte sucede con toda película de serie B que se precie, con Shyamalan como principal abanderado.
Si no es este el caso, ciertamente la propuesta tiene grandes posibilidades de ser disfrutada (casi) plenamente.
No sólo por su historia, ya de por sí densa y relativamente atípica (al menos, en su desarrollo), o por su impecable llamada a los sentimientos, capaz de sobrecoger y aterrorizar, pero sobre todo mantener atento al espectador en todo momento pese a la escasez de artificios hollywoodienses; es que además, Proyas compone una labor a nivel visual excelente, incluso geniales en los tres o cuatro Grandes Momentos de la película (así en mayúsculas). La habilidad del director de ir más allá del simple golpe de efecto, de ahondar en lo que se puede uno encontrar más allá del mero impacto espectacular, hace que, por ejemplo, rara vez se hayan visto en un cine escenas como la del accidente aéreo o de metro (atisbadas en el trailer), donde es una vez concluido el siniestro cuando, mediante escenas realmente duras, el espectador comienza a sentir auténtico pavor.


Todo ello para culminar en un tramo final que no admite medias tintas, siendo capaz de echar por tierra todo lo visto hasta el momento, o de ensalzarlo prácticamente hasta la categoría de obra maestra. Lamentablemente, decir una sola palabra más del mismo sería destrozar toda su magia, por lo que una vez más toca dejar la argumentación a medias tintas, y únicamente añadiremos que contiene uno de los espectáculos más impactantes del género catastrófico, que bien vale su visionado en pantalla grande pues esconde y de qué manera su ajustada inversión financiera.


Lo que sí puede mencionarse es que, obviamente, esta no es la película perfecta, y no son pocos los fallos en los que cae de manera más o menos evidente. Se le puede criticar quizás cierta falta de riesgo en determinados momentos del guión, algún cabo suelto, o una banda sonora parcialmente fallida (a cargo de Marco beltrami). Pero sobre todo, cabe criticar la presencia de actores infantes, en papeles tan insoportables como de costumbre por su sabelotodismo y pretendida madurez mental. De no ser por su importancia para el argumento, tanto Chandler Canterbury como Lara Robinson (esta, encima, con doble papel) merecerían un generoso recorte en la sala de (re)montaje de cara al lanzamiento en DVD...


Afortunadamente, esos pequeños tachones no ensucian demasiado el resultado final, una película seria y atípica que supone toda una alegría para los amantes de la ciencia ficción. Cruel y esperanzadora, entretenida y perturbadora, "Señales del Futuro" se convierte en una de las gratas sorpresas del año (pese a lo que muchos digan), un espectáculo absolutamente recomendable e incluso necesario en unos tiempos en los que parece que la mejor manera de llenar salas es idiotizando a sus espectadores. Que a día de hoy sigan apareciendo películas teóricamente comerciales que dan tanto que pensar (sobre todo a varias horas de su visionado) es toda una más que bienvenida noticia.
8/10

PD. Buena carta de recomendación para sus guionistas, pues de los tres que firman el libreto dos de ellos, Juliet Snowden y Stiles White, serán los encargados del remake de "Poltergeist"...

Trailer de "Antichrist", lo nuevo de Lars Von Trier

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Willem Dafoe y Charlotte Gainsbourg son la pareja protagonista de "Antichrist", lo último del director de "Bailando en la Oscuridad" que se centrará, según parece, en los problemas del dúo sentimental tanto con ellos mismos como con un entorno natural que no se lo pondrá nada fácil... Os dejamos con su trailer.

Dead Snow

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- Oye, te traemos un guión que es la monda: un grupo de jóvenes hormonalmente sobrexcitados va a una cabaña en medio de las montañas donde son atacados por hordas de zombies.
- Pero si eso está más visto que el tebeo...
- Sí, pero, ¿he mencionado ya que los zombies son nazis de la Segunda Guerra Mundial?
- ...¡Tira!

Semejante conversación pudo haber sido (o no) la que diera luz verde a "Dead Snow" ("Død Snø"), descabellada producción noruega, a cargo de un jovencísimo y desconocido Tommy Wirkola, que remite a la época dorada del cine de terror-serie Z tanto por el homenaje continuo como por su espíritu gamberro, despreocupado y deliciosamente visceral.

Y eso que, ciertamente, más bien poco de ello se intuye a lo largo de los primeros veinte minutos de metraje. Tras un prólogo vagamente prometedor, "Dead Snow" mete al espectador directamente en los dos coches que llevan a los protagonistas hacia su destino, la cabaña en la que pretenden pasar un par de días alejados de todo atisbo de civilización.
El obvio pero apetitoso guiño a "Evil Dead" deja sin embargo paso a un devenir muy inferior que incita a la detención del DVD y a la rápida eliminación del mismo de la memoria personal: grupo variopinto (aunque monocromático y mucho más feo que de costumbre), móviles sin cobertura, y una sarta de clichés que no hacen sino remarcar el incipiente idiotismo de los personajes (y del guión, imitaciones a "Scream" incluidas) auguran lo peor y justifican su más que cantado estreno en DVD.
Su previsibilidad es tan apabullante que el espectador mínimamente curtido en el género de terror (en general) es capaz incluso de prever con total seguridad cuál será la primera víctima, habida cuenta del clásico y recurrente follar es malo.

Es a partir de aquí cuando las tornas se vuelven. Tras una primera muerte realmente decepcionante, los nazis se ponen las pilas y comienzan su acoso a la cabaña mediante la también clásica técnica del asedio y la rotura de ventanas y maderas de todo tipo. Es de noche y hay muertos vivientes: otra vez, las referencias son claras.
El definitivo (y esperado) cambio sucede precisamente en el colofón de esta primera batalla entre vivos y muertos, y sin ánimo de echar a perder la sorpresa, simplemente diremos que su resolución es de lo más... cerebral.

Este es, por tanto, el pistoletazo de salida a un mundo radicalmente diferente, poco menos de sesenta minutos de auténtico goce para todo amante de la caspa, la sangre, el buen humor, y por supuesto los zombies-nazis.
Y es que lo que tienen las películas carne de DVD es precisamente una falta de tapujos encomiable que, tal vez por el sentimiento de no tener nada que perder, las convierte en auténticos prodigios de la violencia (entendida como conducto de diversión), o lo que es lo mismo, acaban siendo éstas las que realmente dan lo que prometen y/o se espera de un género perdido en el actual mar de corrección política y PG-13.

Poco importa que los zombies (que por cierto, corren y se dan órdenes entre sí) tengan que ver con el ejército nazi lo mismo que Alan Moore con con el cine, o que en realidad el guión siga en la misma tónica inicial de imbecilidad.
Lo cierto es que conforme progresa la batalla por la supervivencia del grupo de protagonistas, aumentan las dosis de acción, humor y gore (y homenaje), hasta convertir a "Dead Snow" en todo un exquisito festín de mutilaciones, desmembramientos, golpazos, cortes de todo tipo y extracción de tripas.

Al final, casi sin darse cuenta, el espectador no puede sino reconocer que ha disfrutado como un niño pequeño de un ejercicio de entretenimiento tan inofensivo como sano y viciante, durante el que no se descartan aplausos conforme va enrojeciéndose la brillante nieve que baña las montañas de la gélida Noruega.
Recomendable para los faltos de pretensiones y/o de mentalidad abierta, absolutamente obligatoria para todo fan(ático) del gore de Raimi, Jackson, Fulci y compañía.
7,5/10

Primeras imágenes de "The Expendables"

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El día en que la tierra se detendrá está fijado en el próximo 23 de abril del 2010. Por aquél entonces se estrenará "The Expendables", de la que seguramente ya hayamos hablado con anterioridad por aquí, pero quizás valga la pena refrescar la memoria.

Tras el éxito de "John Rambo", el bueno de Sylvester Stallone vuelve a la carga con el no va más, un proyecto que escribe y dirige, que contará con el siguiente elenco de mear y no echar gota: el propio Sly, Jason Statham, Mickey Rourke, Arnold Schwarzenegger, Jet Li, Dolph Lundgren (He-Man en la casposa "Masters del Universo"), Danny Trejo (Machete) y Steve Austin (luchador de la WWE) entre otros.

Semejante acumulación de tipos duros (en la que también estaba prevista la presencia de Jean-Claude Van Damme, quien declinó la oferta al no tener ni idea de qué iba a ir el tema... como si importara lo más mínimo) llevará el título de "The Expendables", y a parte de haberme convertido desde ya en fan número uno de la misma, de momento ahí van un par de imágenes de su rodaje. Recuerden: 23 de abril del 2010...

Tarántula!

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Los caprichos megalómanos de un genetista provocan la invasión de una tarántula gigante a un pequeño poblado del sur de los Estados Unidos. Por suerte, un intrépido médico y su avispada compañera consiguen anular la amenaza con la ayuda del ejército y la policía local.
Nada nuevo bajo el sol, ¿verdad? Pues no, a menos que esto sea una película del gran Jack Arnold y nos encontremos en plenos años 50 (concretamente 1955).
Ah, los años 50, la época por excelencia del terror atómico y la inquietud por los límites de la ciencia. La década en la que la humanidad se consolida definitivamente como punto de mira de todo el universo para invasiones alienígenas, plagas diversas y monstruos radiactivos de todo pelaje, y este caso no es menos, siendo además el mejor ejemplo del siempre reivindicable sub-género terrorífico Peli Con Bicho. Y de qué manera. Pero vayamos por partes:
Jack Arnold es uno de los más celebrados artesanos del cine fantástico de la época, que empezó dirigiendo documentales y se consolidó en el terror, ofreciendo cumbres como Creature from the Black Lagoon (1954) o El increíble hombre menguante (1957), ambas en mi opinión más logradas que la que nos ocupa, la primera por ostentar una ambientación cuidada al milímetro; la segunda por su increíble tensión y suspense y por su carga filosófica final.
No obstante, Tarántula! no deja de ser una gran ejemplo de su género, gracias a su capacidad para el shock y, muy especialmente por su factura técnica: la película posee unos efectos de maquillaje (cortesía de Bud Westmore) dignos de mención y unos espectaculares efectos especiales que nos ofrecen entre otras cosas grandes planos generales en los que la araña de marras campa a sus anchas por el desierto que rodea el poblado donde transcurre la acción, derribando postes eléctricos, devorando ganado y, cómo no, acechando a los desdichados granjeros, que caen irermediablemente en las fauces de tan hambriento animalico.

El argumento de la película es arquetípico en su dosificación de la información, pero cumple perfectamente. El inicio no puede ser más estimulante: en medio del desierto (que nos sitúa ya la historia casi en un entorno fronterizo) aparece un hombre horriblemente desfigurado, víctima de algo que presuponemos la tarántula del título. Pero no, enseguida veremos que se trataba de un científico víctima de sus propios experimentos de hiperdesarrollo, y conoceremos cómo un segundo doctor es también víctima del mismo suero y un tercero experimenta alegremente con animales. La idea es erradicar el hambre en el mundo potenciando el desarrollo del ser humano (sic). Buenas intenciones que terminan, como era de suponer, en tragedia: tras un ataque del mad doctor #2 al mad doctor #3, este es inoculado con el fatal suero y un incendio en el laboratorio provoca que una enorme tarántula se escape.
A partir de aquí, veremos las consecuencias de estas acciones: por un lado el progresivo deterioro físico del científico y por otro los estragos del animal.
Lo interesante de ello es cómo no se nos muestra el monstruo en todo su esplendor hasta bastante avanzado el metraje, poniéndonos en paralelo a la investigación de los propios protagonistas y que verá su momento cumbre cuando la tarántula se cebe aparatosamente en la casa en la que residen el doctor y su ayudante, muriendo el primero, escapando la segunda y resultando un montón de escombros de todo ello.


Y tampoco se queda corta la secuencia final, en la que el monstruo es vencido a bombazo limpio y rematado con napalm y resulta realmente agradable ese The End que aparece con el monstruo aún en llamas. Sin epílogos innecesarios y entrando al trapo: se acaba el monstruo, se acaba la película. Lo cual autocalifica al producto como un espectáculo de pura evasión y ligero mensaje moral.
Motivo por el cual nos encontramos con unos personajes bastante planos y estereotipados: desde el buen doctor (John Agar) y su contrapartida femenina (Mara Corday), pareja perfecta, guapos e inteligentes y anodinos ambos hasta el científico desatado, estupendamente interpretado por Leo G. Carroll, pansando por el sheriff local (Nestor Paiva) y, claro, los random police agents de turno. Todo ello casi un trámite, un peaje por el que parecen querer pasar todas las producciones de este tipo, aderezado todo por unos diálogos que tampoco suelen salirse de lo que se espera para el caso.

Resumiendo, Tarantula! resulta un viaje que llega a un puerto ya visitado, pero del que se disfruta el camino, y es un estupendo ejemplo de monster movie bien tensada y mejor presentada y un impecable espectáculo de ciencia ficción, sabroso caramelo para todos los amantes del género y para todo aquel a quien sienta atracción por los buenos productos de suspense.

Y un poco de trivia, como postdata: el cartel oficial de la película resulta cuanto menos, y como era costumbre, engañoso: la araña en ningún momento ataca la "gran ciudad", destruye enormes edificios y, ni mucho menos, captura como rehén a una bella joven.
Además, según sabemos obra y gracia de Allmovie, Jack Arnold, prolífico también en televisión, dirigió bastantes capítulos de La Isla de Gilligan, Buck Rogers y la Tribu de los Brady. Curioso.

Be Seeing You

Trailer de "Moon", con Sam Rockwell

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El próximo 12 de junio se estrena (en EEUU) "Moon", una de esas películas de ciencia ficción diferentes, cuyo trailer no deja de recordar a "Solaris" o la más reciente "Sunshine". En esta ocasión dirige y escribe un tal Duncan Jones, y el prácticamente único actor de su reparto es Ram Rockwell, visto recientemente en "Asfixia".
Ahí va el primer trailer.


La Tienda de los Horrores

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Cinco años después de su debut cinematográfico (fechado según Imdb en 1955), aunque ya con más de 25 películas en su haber, Roger Corman creó "La Pequeña Tienda de los Horrores", uno de esos casos en que una obra se adelanta a su tiempo. Descarada y subversiva, en el momento de su estreno, en 1960, apenas tuvo éxito, y sólo el paso del tiempo la convirtió en una de las más recordadas y apreciadas obras de Corman, de culto instantáneo y fruto de dos revisiones posteriores, la primera en formato teatral, la segunda a cargo de Frank Oz y con un Rick Moranis comenzando se particular despegue al estrellato.

Haciendo gala de su sobradamente conocida economía, el director más mítico de la serie B logró rodar la película en apenas dos días (y alguno más tras una posterior revisión), aprovechándose de un plató de otra producción mayor apunto de concluir, grabando en plena calle sin importancia de los transeúntes, y rodeándose de colegas, amigos y familiares para rellenar los huecos. Así, el guionista Charles B. Griffith, uno de los más prolíficos colaboradores de Corman, contribuyó interpretando además a un par de secundarios, poniendo su voz a la planta parlante protagonista, y colocando a sus familiares entre los extras. Por su parte, Jonathan Haze y Mel Welles, habituales en la filmografía del director, forman la vertiente masculina del reparto principal, que incluye además la primera de las varias cooperaciones entre Corman y un jovencísimo Jack Nicholson.

Curiosidades a parte, la película que tenemos entre manos es una auténtica maravilla surgida, una vez más, de las sinergias que suma el conjunto de sus distintos apartados (técnicos y/o artísticos), bastante exiguos si considerados por separado.
Nos encontramos ante una película de limitadas interpretaciones y aún más dudosa calidad técnica (modus oprandi del director, por otra parte) de la que sólo puede destacarse un guión quizás irregular pero no por ello menos desenfadado y simpático.
Tras una idea principal de lo más original (un mozo de floristería se ve cuidando de una planta única devoradora de carne... humana) se esconde una estructura y devenir algo más trillados, que sin embargo saben suplir la mayoría de sus carencias mediante el uso de un humor cínico y negrísimo del que hacen gala en todo momento sus intérpretes. Bien sea por la inocencia de Haze y su partenaire femenina (una Jackie Joseph que, como el nombre de su propia alter ego indica, quiere guardar más de un parecido con Audrey Hepburn), en busca de una historia de amor de ensueño, por la torpeza del primero, por el oportunismo y maquiavelismo de éste y su superior, el señor Mushnik de la floristería Mushnik's, o por los backgrounds de todos sus secundarios (ojo a la señora en constante luto), prácticamente todo diálogo y secuencia fuerza al espectador a la (son)risa, pese a que lo tratado sea la muerte de una víctima inocente o la tragedia personal de uno u otro.


Añadiendo a ello un sentido del entretenimiento loable, Corman logra hacernos olvidar su tosca puesta en escena, su endeble decorado o la ya mencionada limitación de su reparto, que guarda su mejor baza en el sospechoso parecido entre su protagonista y Jerry Lewis, así como unos efectos especiales la mar de originales pero dignos de una cinta casera entre amigos.

El resultado final son apenas 75 minutos de auténtico goce y disfrute, una historia encantadora e inolvidable, protagonizada por seres humanos y vegetales aún más entrañables (a la mujer en constante luto cabe añadir el hombre devora-geranios, las dos colegialas ultracompenetradas, o la madre alcohólica entre los muchos secundarios). Una vez más, el director de "El Hombre con Rayos X en los Ojos" obra su particular magia para justificar su leyenda. Y es que "La Pequeña Tienda de los Horrores" es tan pobre en su forma como rica en su (y en nuestro) fondo. No se la pierdan.

Monstruos contra Alienígenas

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Empeñada en quedar en evidencia, la DramWorks SKG vuelve a la carga con otra película de animación producida en la cadena de montaje, un alarde de técnica (es la primera vez que una cinta de animación es presentada en 3 dimensiones casi en la totalidad de sus salas) que no logra esconder las evidentes carencias creativas que se esconden en el nuevo sacacuartos de compañía responsable de "Shrek". Y van...

Como todos sabrán a estas alturas, "Montruos contra Alienígenas" se vende como un homenaje/parodia de las películas de ciencia-ficción principalmente cincuenteras, y lo cierto es que mientras se centra en ello, la cinta de Rob Letterman y Conrad Vernon funciona, logrando los mejores gags de la cinta y abriendo de par en par la puerta a la esperanza. "Attack of the 50 Foot Woman", "Godzilla" (y sucedáneos), "Los Invasores de Marte", "Ultimátum a la Tierra", "La Mosca", "The Blob"... todas ellas tienen cabida en una introducción arrolladora que mantiene vivo (y de qué manera) el interés del espectador mediante el ejercicio de remembranza y una sucesión de escenas cómicas más que logradas.

Sin embargo, y como ya sucediera con la saga de "Shrek" o todo lo que ha ido pariendo posteriormente la DreamWorks, no logra evitarse cierto sentimiento de inseguridad, pues la película en ningún momento da muestras de sentirse cómoda con ese discurso (inteligente). Dicho y hecho, en apenas veinte minutos se giran las tornas, y de referentes tan impresionantes se pasa a otros mucho más obvios y recientes, que demuestran cuál es la cultura cinéfaga de sus creadores y sus objetivos reales. "Men in Black", "Encuentros en la Tercera Fase", "Mars Attack!" y "Monstruos, S.A." (de Pixar) se convierten así en los verdaderos y únicos protagonistas de una película que comienza a hacer aguas conforme avanzan los minutos, olvidando ese regusto entrañable (fruto del homenaje a un cine injustamente desprestigiado por las grandes masas) y anclándose en la enésima historieta de héroes improvisados, superaciones personales, moralinas de tres al cuarto y lo que es peor, chistes que bajan a martillazo limpio el rango de edad necesario para ser entendidos.


La esperanza pega aquí su esperable portazo, y el aburrimiento (por parte de adultos pero también de niños) presenta sus credenciales, mientras el prefabricado guión se estanca en la misma historia de siempre, la misma que nos cuelan una y otra vez bien sea protagonizada por un orco, un panda o una mujer gigante. Y uno no hace sino recordar a cierto robot inolvidable protagonista de otra oda a la ciencia-ficción vista recientemente...

Sea como fuere, justo es reconocerle a esta desaprovechada batalla entre monstruos y alienígenas cierto atisbo de mejora en su tramo final, dotado de algún chiste digno de su primera media hora que logra evitar el total derrumbe e incluso endulza el sabor una vez encendidas las luces de la sala.

Aunque tal vez todo este discurso esté de más, y en realidad el verdadero problema de la película radique en su doblaje castellano.
Mientras que el reparto original está compuesto por Reese Witherspoon, Kiefer Sutherlan, Seth Rogen, Will Arnett o Hugh Laurie entre muchos otros salidos, en su mayoría, de comedias televisivas de altísimo nivel, aquí la voz cantante la pone Carolina Cerezuela quien, con perdón, parece estar copulando durante la totalidad de los 90 minutos de película. Quién sabe si, en su versión americana, o doblada por los dobladores originales de cada uno de los actores antes mencionados, la cosa mejora lo suficiente como para llevarse semejante alud de halagos que desde ciertos sectores profesionales ha recibido.

Lo cierto es que por una cosa o la otra, "Monstruos contra Alienígenas" consigue una buena nota única y exclusivamente por su formato tridimensional, que maquilla (pero no esconde) las carencias de una productora abocada al fracaso artístico, que no económico. Podrá recaudar todos los dólares del mundo, pero no cabe duda de que supone la definitiva claudicación de una infantil DreamWorks frente a la todopoderosa Pixar.
Con todo, sirve como mero entretenimiento, su visionado resulta altamente recomendable por su impecable factura técnica y espectacularidad (visual), y supongo que será plato de agrado para los más pequeños e inocentes de la familia.
6/10

Trailer de "Brüno", lo nuevo de Borat

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Tras Ali G y Borat, a Sacha Baron Cohen aún le quedaba un personaje más por explotar de la triada que protagonizaba el programa "Da Ali G Show": Brüno.
Pues bien el próximo 10 Julio dicho elemento asaltará las pantallas bajo el título de, oh, "Brüno", que pretende seguir la estela de la aclamada "Borat".
De momento, ahí va el trailer...

Yes We Can: 13 Películas Clave del Fantaterror Español, por John Blutarsky. I- LA RESIDENCIA (Narciso Ibáñez-Serrador, 1969)

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Lo tenía claro cuando decidí hacer esta selección: iba a incluir por narices una de las dos únicas películas que rodó Narciso "Chicho" Ibáñez-Serrador en formato cinematográfico: "¿Quién puede matar a un niño?" (1976) y "La residencia".
La primera es un perturbador thriller de suspense, con una capacidad incomodadora ejemplar, con un dominio de la tensión absolutamente magistral y por ello resulta ser una película brutal y afilada, en mi opinión de lo mejor que hemos dado, y daremos, en este género. Sin embargo, he escogido la algo inferior "La residencia" por estar más ajustada a unos cánones estilísticos y estéticos y, qué demonios, porque la tenía menos fresca y me apetecía revisitarla. Vamos, que la primera va más a su bola y la segunda está más tocada por varios elementos externos.
Escrita por Luis Peñafiel y basada en un relato de Juan Tebar, la película nos cuenta la historia de Teresa (Cristina Galbó), una adolescente que es internada por su padre en una residencia femenina en Francia en la que rigen las más estrictas normas de conducta, impuestas con mano de hierro por la señora Fourneur (Lilli Palmer) una rígida madam, perdón, directora, que vive acompañada por su hijo Luis (John Moulder-Brown), e Irene, una de las chicas del centro que le hace las veces de ojo derecho y brazo ejecutor (Mary Maude).
Poco a poco, iremos conociendo cómo una serie de desapariciones, aparentes fugas, planean sobre la memoria reciente del lugar y paralelamente asistiremos al asesinato de algunas de la internas, mientras Luis se ve en secreto con una de ellas y, por supuesto, a escondidas de su sobreprotectora y posesiva madre. Un giro final, y ojo que aquí viene el spoiler, nos descubrirá que el asesino es el propio Luis, quien intenta (re)construir frankensteinianamente a la mujer perfecta a base de ir ensamblando piezas ("las manos de una, los ojos de la otra") para conseguir la fémina ideal y objeto de la aprobación de su madre.

Ibáñez-Serrador consigue en esta ocasión un acercamiento modélico al terror (rama gótico), un género que seguirá explotando más tarde, como comentaba, en "¿Quién puede matar a un niño?" y en sus televisivas "Historias para no dormir" (1966-1968, 1982). En este caso, se acerca al modelo propuesto por la Hammer a través de una estética y una ambientación muy acorde con las películas de la productora inglesa. Por ello, la puesta en escena resulta impecable, ya que mira a títulos como "El perro de los Baskerville" (Terence Fisher, 1959) o "La medusa" (Terence Fisher, 1964), si bien es cierto que no alcanza la potencia de su imagineria visual.
A cambio, nos ofrece un enfermizo ambiente en el que se conjugan grandes dosis de fetichismo al más puro estilo dominación/sumisión, con soterrada carga lésbica y donde intervienen el voyeurismo, el sado y hasta el incesto. La iconografía de la película contribuye a ello: corsés apretados, peinados tirantes y algún que otro látigo hacen acto de presencia.
Sin llegar a ser un producto erótico (no lo pretende, ni mucho menos), sí que resulta inquietante y a la vez atractivo en su visión de la liberación-represión sexual, tocadas siempre por las leyes del catolicismo más cerrado (curiosidad: creo recordar que no se ve ni una sola cruz en toda la película) y tendente en todo momento hacia la parábola de la dictadura y el totalitarismo. A ello contribuye el vestuario y algunas interpretaciones, como la de la semidominatrix Mary Maude, fría en su afán de inflingir castigo físico, que nos hace pensar casi en una auténtica general nazi.
Al respecto, resulta digna de mención esa brillante secuencia en la que se nos muestra en un montaje paralelo el castigo que se aplica a una de las chicas (latigazos traperos en la espalda) y el momento en el que todas las chicas rezan disciplinadamente antes de comer. No es muy sutil, pero sí tremendamente potente.


Y en mi opinión este es uno de los fuertes de la película: una dirección efectiva, y que sabe ser elegante y brutal cuando le toca, con algunos momentos realmente brillantes y secuencias imaginativas. Una realización que sabe transmitir la carga del momento, ya sea terrorífica, sexual o dramática y que hace que la cámara se mueva como pez en el agua en todo momento.
Un Ibáñez-Serrador que nos brinda momentos tan antológicos en su fuerza como la escena de las duchas (de gran luminosidad en medio de un tono general muy oscuro) o la del primer asesinato en el invernadero, y que describo a continuación: la víctima llega a encontrarse con Luis al lugar en cuestión después de haber cruzado el brumoso (e inquietante, claro) jardín y se encuentra con un cuchillo clavado repetidamente en el estómago, momento en que el director opta por eliminar cualquier efecto sonoro y dejarnos oír sólo una música infantil que, además, se va ralentizando hasta "morir" a la vez que la protagonista de la escena. Ni siquiera ese cierto simbolismo barato de la sangre cayendo sobre las flores consigue que la escena sea menos brutal y, a la vez, -cómo odio este calificativo- onírica.
Y probablemente el momento cumbre del film es ese en el que el director decide hacer un rápido zoom para congelar la imagen unos segundos justo en el momento en que el asesino sostiene su cuchillo sobre la garganta de una de sus víctima para a continuación degollarla salvajemente: una cierta salida de tono de Ibáñez-Serrador que sin embargo produce un tremendo impacto gracias a la dilatación del tiempo y el suspense y sirve como poderosísimo ejemplo de la maestría del director.
Hay más secuencias que están llevadas al límite de la tensión, que destacan por encima del resto y se instalan en la memoria del espectador: desde la escena de sexo fuera de plano en el que observamos la tensión entre las chicas que están cosiendo (y saben qué pasa en la habitación de al lado), y que va creciendo gracias a un desasosegante montaje cada vez más picado, hasta el momento en que Teresa es sometida a tal presión psicológica que se ve obligada a ceder y cantar patéticamente enfundada en los trajes de cabaretera ("prostituta", según exclama Irene) de su madre. Esto nos lleva a ver la historia como un relato que se mueve a base de "choques": el choque de secuencias extremadamente violentas contra la sobriedad de un ambiente represivo; o el contraste entre lo macabro del argumento y la inocencia de algunas de sus protagonistas. Por ejemplo.

Y si comentaba antes que la película bebe en parte de las producciones Hammer, también es cierto que muestra otras influencias como los relatos de Edgar Allan Poe (con los que comparte atmósfera, contexto y premisas argumentales), el mito de Frankenstein o incluso el cine de Hitchcock, más concretamente "Psicosis".
En este sentido, esa relación materno-filial, núcleo de la película que cobra su importancia cuando llegamos al final nos recuerda tremendamente a la de Norman Bates con su madre, colmada en "La residencia" en ese descabellado twist final (atención, relativamente descabellado: si nos paramos a pensar se nos dice abiertamente en algún momento del metraje quién es el asesino) en el que Luis ya aparece "fuera" del mundo real, sumido en su propia locura conversando mentalmente con su madre quien, por su parte es condenada a su "justo castigo".
E incluso la música de Waldo de los Ríos, estupenda, adecuadísima, remite en algunos momentos a la partitura de Bernard Hermann.


Argumentalmente, así, encontramos varios motores de la historia, que ya he ido comentando y resumo a continuación: por un lado la iniciación de el personaje inocente de Teresa en el mundo hostil y a la vez acogedor que resulta ser la residencia y que la lleva a una pérdida de esa misma inocencia.
Por otro lado, la trama criminal y de suspense, que tontea con el whodunit y nos ofrece sin pudor recursos convencionales de este tipo de cine (el plano del pomo que se mueve indicando que hay alguien al otro lado de la puerta, la figura humana en penumbra que de repente cubre el plano...).
Y finalmente la relación de la madre y el hijo, también arquetípica, en la que la primera ejerce de monster in law, con su afán de proteger al segundo alejándolo de cualquier relación con una mujer que no sea ella, bajo la excusa de encontrar a la persona que esté a la altura de su retoño.

Nos encontramos en definitiva ante una obra cuasi-maestra del género, absolutamente canónica en ese aspecto y claro ejemplo de aplicación con éxito de unas convenciones bien entendidas. Película mítica donde las haya y que para postre ha servido de inspiración a generaciones posteriores, que podemos rastrear hasta la actualidad, y cuyos casos más populares podrían ser los de Guillermo del Toro ("El espinazo del diablo", 2001) o Alejandro Amenánbar y su "Los Otros" (2001), que por cierto también se basaba en (fusilaba) "The Innocents" (Jack Clayton, 1961), película que a su vez podría verse como precursora de ciertos aspectos de "La residencia".

Recomendadísima queda, pues

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Yes We Can: 13 Películas Clave del Fantaterror Español, por John Blutarsky - 0: Introducción

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Lo que sigue pretende ser una serie de comentarios sobre trece de las más destacadas películas del género del terror en España, ya sea por su calidad o por la importancia que tuvieron en su momento (relativa, muy relativa en bastantes casos), su trascendencia para dicho género o el valor posterior que se les ha dado como objetos de culto. Por supuesto se trata de una elección propia y limitada a mis conocimientos no excesivamente amplios sobre la materia. Vamos, que nadie se me enfade si me he olvidado X o cometo un sacrilegio incluyendo Y. Todas ellas son películas que como digo me parecen destacables por uno un otro motivo y que, importante, se ajustan más o menos a unos cánones del género. Os pido manga ancha: no todas son puramente de terror, algunas tienden más al suspense, otras a la fantasía, pero todas ellas son dignas de mención.
La selección es variopinta y ecléctica, e incluye pelícuas de muy diverso pelaje, y cuyo único nexo común, como digo, es que se enmarcan en unos parámetros genéricos más o menos delimitados, por lo que también pido que nadie ponga el grito en el cielo por "haber incluido juntas en una misma lista esta película y esta otra, que juegan en dos niveles cualitativos absolutamente distintos".

Por otro lado, observaréis una gran presencia de títulos de los años 70. No es que en otras décadas no hubiera cine del género, pero como veremos en esos años la producción fue especialmente afortunada... en cuanto a cantidad
Otra cosa: el orden de las películas no responde a nada más que a mi propia voluntad. He querido equilibrarlo estilísticamente y en años de producción, para que quede todo mas variadito y entretenido de asimilar.

Y sin más demora, y como se suele decir en estos casos (pero creedme que esta vez es sincero), espero que disfrutéis leyendo esto tanto como yo estoy disfrutando escribiéndolo.

Así que nada, en un par de días o tres, la primera entrega...

Be Seeing You

Trailer de "The Hangover"

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El nombre de Todd Phillips puede que no le diga nada a nadie. Pero si se especifica que es el director de "Aquellas Juergas Universitarias" (que guardo en mi memoria como una de las comedias recientes más cachondas), la cosa puede que cambie. O no.
Sea como fuere, antes de que se estrene la secuela de la misma (anunciada para el 2011), llegará "The Hangover", sobre cuatro amigos que van a Las Vegas y... bueno, quien haya visto el capítulo de los Simpson de semejante temática sabrá de lo que hablo.
Protagonizan, entre otros, Bradley Cooper, Ed Helms, y Mike Tyson en plan cameo estelar.
El trailer no tiene desperdicio.


El comentario del día

Esta película es un auténtico pedazo de MIERDA, es la peor que he visto con diferencia, y la verdad es que me he tragado verdaderos bodrios de serie B, desde el minuto 2 he estado deseando levantarme y largarme de allí, no solo no entretiene, sino que asquea y mucho. Es desagradable, los sonidos, la banda sonora(muy extraña), y los efectos que fallidamente busca causar en el espectador son nefastos y muy bizarre(no en el sentido de la palabra en español). Odiosa, no hay nada peor, diálogos y guion carecen de sentido y calidad, una verdadera mierda.
Un anónimo dixit, en Crítica de Bunraku

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