¡Teaser de "Toy Story 3"!

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Entre las sorpresas que depara "Up", de Pixar, se encuentran el ya clásico cortometraje introductorio y las primeras imágenes de "Toy Story 3", aunque todavía quede poco más de un año para su estreno. Teóricamente, todo ello se verá en tres dimensiones en las salas, pero como de momento dicha tecnología no existe en blogger, que yo sepa, ahí va el vídeo de la presentación oficial de Buzz, Woody y compañía... en 2-D. ¡Hasta el infinito, y más allá!

Crítica de "Defensa", por el Capitán Spaulding

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En 1972, John Boorman sorprendía con "Deliverance", terrible película e perseguidores y perseguidos con un río salvaje como telón de fondo, que además de valerle tres nominaciones a los Oscar (dos de ellas mejor director y mejor película), hizo eso de, y perdón por el cliché de turno, marcar un antes y un después en la historia del cine.
Y es que la prueba de supervivencia que los cuatro amigos protagonistas se ven obligados a pasar perdura aún en la mente de muchos de los espectadores que han tenido ocasión de verla, y su impacto en su día fue tal como para convertirse en el verdadero precursor del género del survival (tal y como hoy lo conocemos), sirviendo como fuente de inspiración para películas como "Las Colinas Tienen Ojos" y similares.

Densa, indigesta, anticlimática y sin concesiones, "Defensa" cuenta entre sus muchos puntos fuertes con un un Boorman que se recrea alargando secuencias, de manera incluso irritante, para forzar al espectador a sentir todo lo que el autor busca. Bien sea por el respeto que siente hacia el escritor (del guión y del libro en que se basa), o simplemente hacia su carrera personal, el director del próximo remake de "El Mago de Oz" deja bien claro desde sus comienzos que "Defensa" no es una película comercial apta para todos los paladares: ahí está la dilatada y aparentemente intrascendente secuencia introductoria, con su culminación en el duelo de banjo y guitarra entre uno de los protagonistas y un niño deficiente; diez minutos en los que se fuerza al espectador a decidir si prosigue o no con su visionado, con el esfuerzo extra que conlleva la respuesta afirmativa.


Ese plus de involucración va dejando más constancia conforme progresan los minutos. Primero, porque esa personalidad pausada reduce los actos de la película, de 110 minutos de duración, a poco más de una decena.
Segundo, porque la espiral de violencia y locura va rizándose impregnando tanto argumento como estilo, y así, conforme se va ensuciando la película (lo cual no quita que sea de gran belleza fotográfica, ojo) se suceden situaciones verdaderamente terribles sin apenas tregua pese a la calma natural que rodea a los personajes.
Efectivamente, desde el primer encontronazo entre protagonistas y antagonistas, "Defensa" abandona su disfraz de apático fin de semana y se convierte sin ningún miramiento en una dramática persecución por el río que desde un comienzo pretendían bajar John Voight, Burt Reynolds (geniales en sus respectivos papeles, en especial el segundo) y compañía. Dicho pistoletazo de salida supone sin duda el momento más memorable de toda la película, un primer intercambio de golpes entre ellos y el grupo de rednecks que los acosa, saldado de manera tan brutal e impredecible como increíble (y hasta aquí puedo leer).
Es tan insalvable la situación, que ya desde entonces espectadores y acosados saben que no hay salida. Buenos y malos pecan por igual y se transforman los unos en los otros, y se desprenden de su condición humana: la única prioridad la recibe el (animal) instinto de supervivencia.
Ya sea navegando, haciendo rafting o pertrechándose tras las rocas a la espera de movimientos enemigos, la tensión se mantiene al rojo de manera constante, y cualquier momento de aparente respiro se trastorna y echa por tierra, aunque sólo sea con la atenta mirada del niño del banjo, desde lo alto de un puente, ¿vigilando a sus presas?


Quizás el único borrón de la película lo constituya su tramo final, un epílogo excesivamente descafeinado que deja un amargo regusto a primera vista. Es más adelante, cuando uno le da vueltas a la película en sí, cuando se da cuenta de que es esa clase de conclusión, precisamente la más consecuente, justa, justificada, pero no menos demoledora...

Sin ánimo de descubrir más secretos de los ya analizados, sólo queda recomendar el visionado de una película que debería conocer todo aficionado al cine (caprichos gafapastosos a parte), en especial los amantes del survival y el american gothic que encontrarán en ella la base de sus películas favoritas.
Sorprendentemente sencilla, efectiva, y con un único objetivo: hacérselas pasar putas al espectador.
8/10

Arte conceptual de "Avatar"

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Prácticamente desde "Titanic", James Cameron se ha dedicado en cuerpo y alma a la concepción de su nueva obra, "Avatar", una mastodóntica película que pretende destrozar toda barrera imaginable en el campo de los efectos especiales y suponer el encuentro definitivo entre realidad y CGI. Según parece, hay quien ha visto un par de escenas acabadas de la película y ha afirmado ser incapaz e distinguir qué estaba hecho por ordenador y qué no.

Del argumento no sé si se sabe algo o no, y sinceramente prefiero mantenerme en la ignorancia hasta el momento de su estreno (que según parece, será el 18 de diciembre). De momento, os dejo con estas imágenes de lo (poco) que se ha dejado ver de la película. Dos de ellas son arte conceptual de la película (en teoría) y otra es una foto sacada del propio rodaje de la película. Ah, ¿que os recuerda a la saga de "Alien"? Bueno, por algo será que aparece Sigourney Weaver en el reparto (además de Michelle Rodriguez y Sam Worthington, a quien veremos en breve en "Terminator Salvation")...

Crítica de "Mega Shark vs. Giant Octopus", por el Capitán Spaulding

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¿Qué es mejor que una película con un tiburón gigante? Lógico, una película con un tiburón gigante y un pulpo gigante. Con tan inapelable raciocinio la productora The Asylum presenta un título que no engaña: "Mega Shark vs. Giant Octopus". Y su argumento aún menos: una serie de pruebas en el Ártico descongela a estas dos criaturas
prehistóricas que comienzan a sembrar el terror en los mares, y un grupo de científicos/defensores de la naturaleza deberán buscar la manera de impedirlo. Añádase a semejante combinación la presencia estelar de Lorenzo Lamas -Rey de las Camas, y ya tenemos la Película de la Década (así, en mayúsculas).

Antes que nada, pongámonos en situación. Por si alguien no la conoce, la factoría Asylum goza de cierta popularidad por tres motivos: el plagio descarado de superproducciones exitosas (ahí están los "Transmorphers", "I am Omega", "Alien versus Hunter" o la más reciente "The Terminators"), la nada maquillada escasez de presupuesto... y un nivel terriblemente bajo de todas y cada una de sus producciones.
Da igual que uno se jure por toda su DVDteca que mantendrá las expectativas al mínimo, que se repita una y otra vez que va a ver una superproducción directa a vídeo (por así llamarla); tampoco importa que, para el espectador, no se trate de la película iniciadora en el mundo Asylum. El caso es que por mucho que se quiera comparar con la de Roger Corman, toda la filmografía de la productora acaba decepcionando por un motivo u otro, y es que donde uno buscaba (y encontraba) un mínimo de arte, personalidad o como quiera llamarse, The Asylum no busca nada más que el recrearse en su propia m...ediocridad.

Y "Mega Shark vs. Giant Octopus" desde luego no es la excepción.


Ciertamente, la cosa no puede empezar mejor. En apenas unos minutos ya se han descongelado los monstruos que dan título al film, y no tardan en empezar a hacer sus fechorías (cualquier parecido con "Monstruoso" es... esto... en fin), que incluyen, ojo, el ataque por parte del tiburón ¡a un avión en pleno vuelo!
Así las cosas, el espectador es pillado por sorpresa, los minutos vuelvan y él está disfrutando como un bebé entre ataques demenciales y diálogos inolvidables (ejem) hasta que opta por mirar el reloj, y descubre que en realidad sólo han pasado 15 minutos.
Bueno, no hay motivo de alarma, seguro que aún quedan muchas sorpresas y todavía tiene que aparecer Lamas, a quien fijo que le reservan un papel memorable. Por otra parte, la película dura una hora y cuarto y así es imposible aburrirse.
¡Ay, cuán desencaminados van los que piensen así!

Por mucha esperanza que hubiera deparado la apertura del film, a la que el acelerado Jack Perez (escritor y director, ahí es nada) da rienda suelta al desarrollo argumental lo convierte en un peñazo de aquí te espero.
De poco sirve el desconcertante y desternillante personaje de Lorenzo Lamas, la absurda relación entre los dos científicos protagonistas (Deborah Gibson y Vic Chao, que salió en "24"), o la rematadamente estúpida búsqueda de soluciones al problema de qué hacer con los bichos.
Al que se atreva con ella le esperan 45 minutos de sopor aliviado únicamente mediante uno o dos ataques fugaces de las bestias y los siempre risibles efectos especiales. Respecto a ellos, atención a los disparos de los barcos de guerra, introduciendo en imágenes de archivo flashes sobrepuestos a la altura de los cañones.

Afortunadamente aún quedan unos quince minutos en los que "Mega Shark vs. Giant Octopus" medio da lo que promete, y aunque sea a base de repetir secuencias de CGI o focalizándola en la persecución a los humanos, la esperada pelea entre bestias se hace con el protagonismo absoluto y definitivo en una guerra sin cuartel disparatada ¡pero absolutamente ovacionable! Bromas a parte, sí cabe reconocer que durante la larga caza de tiburón y pulpo a los submarinos en los que se encuentran los personajes humanos (si es que consideramos al desencajado actor de "Falcon Crest" como tal) mantiene una inusitada tensión y supone la secuencia más entretenida de todo el metraje.

En resumidas cuentas, y por mucho que me pese, "Mega Shark vs. Giant Octopus" no puede ser recomendada bajo ningún concepto a nadie que no sea enemigo mortal declarado. Si aun así sois lo bastante hombres (¡o mujeres!) para atreveros con ella, se aconseja encarecidamente el visionado de toda la parte central a doble velocidad. Quién sabe, a lo mejor así mejora, que como le decía Homer Simpson a Mel Gibson, "siempre es más divertido cuando va deprisa". Sólo falta un perro malvado.
2/10

Por supuesto, os dejo con el trailer:

Palmarés completo del festival de Cannes 2009

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- Palma de oro a la mejor película: 'Das weisse Band', dirigida por Michael Haneke (Austria)
- Gran Premio del Jurado: 'Un prophète', dirigido por Jacques Audiard (Francia)
- Premio a la mejor dirección: Brillante Mendoza (Filipinas), director del filme 'Kinatay'
- Palma de Oro al mejor guión: Feng Mei, autor del guión de 'Spring Fever' (China)
- Premio a la mejor actriz: Charlotte Gainsbourg (Francia), por su papel en 'Antichrist', dirigida por Lars von Trier (Dinamarca).
- Premio al mejor actor: Cristoph Waltz (Austria), por su papel en 'Inglourious Basterds', dirigida por Quentin Tarantino (Estados Unidos).
- Premio del jurado (ex aequo): 'Fish tank', dirigido por Andrea Arnold (Reino Unido), y 'Bak-jwi' (Thirst), dirigido por Park Chan-Wook (Corea del Sur)
- Premio Especial del Festival de Cannes: Alain Resnais (Francia)
- Palma de Oro al mejor cortometraje: 'Arena', dirigido por Joao Salaviza (Portugal)
- Mención especial (cortometraje): 'The six dollar fifty man' (Nueva Zelanda), dirigido por Mark Albiston y Louis Sutherland

Trailer de "The Surrogates", con Bruce Willis

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Dirigida por Jonathan Mostow y protagonizada por Bruce Willis, Radha Mitchell, y Rosamund Pike, "The Surrogates" es la enésima adaptación de un cómic (en esta ocasión, creado por Robert Venditti y Brett Weldele) y tratará de un mundo en el que la humanidad utiliza robots para sus interrelaciones. En él, Willis será el encargado de salir de su casa (por primera vez en años) para investigar los asesinatos cometidos por esta horda de autómatas dirigidos... ¿también vosotros acabáis de sufrir un déjà vu múltiple?
Sea como fuere, la película del director de "Transformers 3" y "U-571" tiene previsto estrenarse el próximo 25 de septiembre en EEUU, y ahí va su trailer.

Series de Culto de la Televisión Geek: EDGE OF DARKNESS. Por John Blutarsky

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Receta de la semana:
Tómese una buena dosis de paranoia nuclear. Añádase ingentes cantidades de mala leche inglesa, malestar thatcheriano, guerra fría, corporativismo salvaje y ecologismo fatalista y mézclese bien todo en un contenedor antiradiaciones. Y lo que resulte probablemente se acercará bastante a esta "Edge of Darkness", miniserie de 6 episodios emitidos por la BBC2 en el año 1985, clásico de la televisión escrito por Troy Kennedy Martin y que supuso un nuevo éxito de crítica y público para la cadena inglesa, aun siendo un producto incómodo y bastante extraño.

Nos encontramos en un contexto en el que Margaret dama de hierro Thatcher es primera ministra del Reino Unido, y Ronald Reagan presidente de los Estados Unidos, y cuyas agresivas políticas, especialmente del segundo, pasan por las estrategias defensivas de tipo nuclear (SDI, "guerra de las galaxias"...) mientras la sociedad toma conciencia del peligro que ello supone y de la fragilidad del mundo y la insignificancia humana.
En esta situación un agente de Scotland Yard se ve involucrado por la fuerza del fatalismo en un caso de espionaje industrial por el control del plutonio de una central nuclear. Se trata de Ronnie Craven (Bob Peck), padre de Emma (Joanne Whalley), una activista ecologista que es asesinada a sangre fría delante de sus ojos por un desconocido. La investigación de los hechos lleva a Craven a descubrir que su hija pertenecía a GAIA, un grupo terrorista por la defensa del equilibrio del planeta que se vio involucrado en un incidente en Northfolk, una central nuclear que almacena ilegalmente grandes cantidades de plutonio.
Con la ayuda del agente de la CIA Darius Jedburgh (Joe Don Baker) y lo que parece ser el fantasma de su hija, Craven va desentrañando progresivamente una trama que parece tener implicaciones internacionales y que le llevará al mismo interior de Northfolk y a enfrentarse con políticos corruptos y magnates de pocos escrúpulos.

Es esta una serie extraña, apasionante en su aparente frialdad, que despliega una trama policíaca que nos tienta a calificar de "convencional" pero nos lo impide constantemente a través de lo extraño de algunos de sus preceptos.
Por ejemplo, nos encontramos ante un protagonista seco y hermético, tocado desde el principio por el trauma de perder a su hija, y que observa los hechos desde la distancia que le proporciona su mirada azul, inquisitiva e irónica a la vez.
Las relaciones que Craven establece con los agentes que van apareciendo durante la trama es incómoda y cristaliza en esa extraña amistad-complicidad con Jedburgh, que finalmente les ligará de manera definitiva.
Craven va desarrollando a lo largo de los episodios una serie de comportamientos (las conversaciones con su hija muerta, lo emocional de algunas de sus reacciones) extraños y chocantes, que le dan un carácter absolutamente único y casi excéntrico.


Por otro lado, la trama empieza mostrándosenos a una escala bastante íntima, una aparente investigación criminal, pero poco a poco va desplegándose y llevando sus implicaciones a un nivel global, llegando a las teorías de autoregulación y de la Tierra frente a la amenaza humana, con la presencia final de unas extrañas flores que, según se dice, presagian el fin de la humanidad y el incio de una nueva era de prosperidad para el planeta.


A nivel narrativo, la serie posee una ajustada dosificación de la información, y un argumento de múltiples tentáculos que implica a un gran número de personajes que contribuyen a la sensación de conspiración internacional y paranoia.
La trama avanza según lo hace la investigación de Craven, quijotesco en su empeño por vengar la muerte de su hija y descubrir el pastel por cuenta propia, y así la vamos percibiendo nosotros como espectadores, acompañándole constantemente en su búsqueda.
Todo servido en una progresión dramática de alto voltaje que va aumentando en tensión a medida que avanza la serie y que culmina en un último episodio casi devastador.

Y por supuesto, las interpretaciones son estupendas, destacando el choque entre el frío y muy británico Craven y el casi esperpéntico Jedburgh, que establecen un diálogo equilibrado y divertido, y la galería de secundarios es amplia y solvente. Pero en cualquier caso, sobresale la construcción del personaje principal a cargo del grande, o muy grande, Bob Peck.

En fin, "Edge of Darkness" es otro clásico de culto, una producción de gran nivel y enésimo hito de la BBC.

- Mejor episodio: El primero, "Compassionate Leave", en el que poco a poco empezamos a entrever la complejidad del tinglado
- Mejor momento: Sin duda, Craven y Jedburgh dándose un elegante banquete a la luz de las velas a costa de las reservas de alimentos en el interior de una de las cámaras acorazadas de Northfolk.

Amigos, la humanidad se nos va a la mierda y es culpa nuestra. Pero por lo menos mientras tanto tenemos series como esta.

Be Seeing You

Crítica de "Ong Bak 2", por el Capitán Spaulding

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"Ong Bak" fue la carta de presentación mundial de Tony Jaa, virtuoso del Muay thai (estilo de arte marcial de origen tailandés) que se vanagloriaba de no requerir ayuda alguna en la realización de sus espectaculares acrobacias.
Ni qué decir tiene que la película fue un éxito arrollador precisamente gracias a las dotes de su estrella, quien desde entonces ha protagonizado una película por año, ha ido aumentando caché internacional apareciendo en varios programas televisivos y ahora, cinco años después de la primera entrega, se ha encargado de dirigir "Ong Bak 2".
Una pena, ya que esta ¿secuela? desmerece notablemente las buenas sensaciones que dejó su antecesora.

El primer fallo de la película se encuentra tan temprano que ni siquiera es necesario el visionado de la misma: jamás un título había sido tan poco apropiado para un film.
La única relación entre "Ong Bak" y "Ong Bak 2" es la presencia de Tony Jaa, siendo por tanto un ejercicio de marketing de muy dudosa moralidad que, a parte de mancillar los recuerdos de la primera entrega, induce descaradamente al engaño al no mantener ni un solo punto en común a nivel argumental. Vamos, que es como si a "Poli de Guardería" la hubiesen llamado "Terminator 3" por el hecho de salir Arnie.
Así las cosas, el espectador debe hacer frente al primer reto muy prematuramente, aceptar semejante engaño y hacer borrón y cuenta nueva asumiendo que la cinta que se dispone a ver es radicalmente distinto a lo que podía esperar. Lo cual quedaría en mera anécdota si todo lo demás fuese a pedir de boca, pero lamentablemente la realidad dista mucho de ello.


De argumento previsible y desarrollo asombrosamente confuso para la simplicidad de su conjunto, prácticamente nada acaba de funcionar en "Ong Bak 2" pese al esfuerzo invertido.
Bajo un empaque visual que del preciosismo acaba cayendo en lo meramente hortera y barato, se desenvuelve una trama de venganza que bebe descaradamente del cine de Hollywood sin aportar novedad alguna, destinada únicamente a servir de nexo entre pelea y pelea. Por otra parte, eso es comprensible sabiendo que lo único que se le puede (y debe) exigir a una película de estas características es que dé lo que promete: tollinas a diestro y siniestro.

Y en este sentido, Tony Jaa no decepciona alternando una pelea tras otra y dejando entre ellas apenas unos minutos. De este modo, volvemos a ver el portentoso físico de actor empleándose a fondo contra humanos y animales, y desplegando un sinfín de coreografías completamente imposibles.
Sin embargo, si bien no se le puede reprochar nada a la cantidad de peleas, sí se puede decir algo de la calidad de las mismas. Porque son tan, tan imposibles, que prácticamente todas están falseadas mediante una evidente (y risible) aceleración de fotogramas o el uso, directamente, de efectos especiales de pacotilla. Por consiguiente, el único signo de identidad de Jaa y del primer "Ong Bak" (que hasta repetía desde diferentes ángulos la misma toma para demostrar que no había truco alguno) desaparece por completo, vulgarizando esta secuela y haciendo que el espectador deba prestar más atención de la necesaria al no menos fallido argumento.

En resumen, "Ong Bak 2" supone una gran decepción en todos los sentidos. Haciendo aguas a nivel artístico, formal, argumental e interpretativo, se convierte en un producto completamente olvidable que sólo satisfará a incondicionales del actor. Para el esto, a duras penas servirá de entretenimiento. Y mucho de ello se demuestra cuando su distribuidora en España no deja de retrasar su estreno. Eso sí, la(s) escena(s) de los elefantes resulta acojonante.
4/10

Primer trailer de "Sherlock Holmes"

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A falta de más de medio año para su estreno, ya tenemos el primer trailer de "Sherlock Holmes", que como ya sabemos dirige Guy Ritchie y protagonizan el renacido Robert Downey Jr. en el papel del detective, a quien acompañan Jude Law y Rachel McAdams.
Como digo, su estreno está previsto para el 20 de noviembre en EEUU.

Ya tenemos Thor

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Finalmente, el elegido para encarnar al héroe divino de la Marvel será Chris Hemsworth, a quien podemos ver estos días como capitán Kirk en la nueva entrega de "Star Trek" a cargo de J.J. Abrams. Acaba por tanto la rumorología y el juego de nombres que durante los últimos meses ha rodeado a la producción, que por cierto será dirigida por Kenneth Branagh. Recordemos que se plantearon para el papel desde Daniel Craig a Alexandar Skarsgård, el señor de los vampiros (o algo así) de "True Blood"...
En los próximos días sabremos el resto del reparto.

Trailer de "Nine"

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Nada menos que Daniel Day-Lewis, Nicole Kidman, Penélope Cruz, Marion Cotillard, Sophia Loren, Kate Hudson, Judi Dench y Stacy Ferguson componen el reparto de "Nine", remake modernizado de "8 y medio" sobre las reflexiones vitales, a nivel personal y profesional, de un conocido director de cine, Guido Contini.
Ahí va el primer trailer de una película que llegará a las carteleras estadounidenses el próximo 25 de noviembre y que, por cierto, dirige Rob Marshall, creador de "Chicago". Por supuesto, todo parecido entre ambas películas es pura coincidencia, claro...

Crítica de "Ángeles y Demonios", por el Capitán Spaulding

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Hoy es el día en que llega a nuestras carteleras (y a todas las demás) "Ángeles y Demonios", esperada adaptación de la novela homónima de Dan Brown publicada un par de años antes que su exitoso "Código Da Vinci". Y como era de esperar, los artífices de "Ángeles y Demonios" son los mismos que en su día trajeron al mundo la adaptación de "El Código Da Vinci": Ron Howard dirige, Akiva Goldsman escribe (a quien ayuda esta vez un David Koepp en horas muy bajas) y Tom Hanks repite en el papel protagónico.
Disfrazada de secuela en su versión cinematográfica, en esta ocasión Robert Langdon se ve sumido en una trama de sectas, religión y bombas, en la que los Illuminati secuestran a varios cardenales y amenazan con matar a uno cada hora hasta llegar a la medianoche, momento en el que harán estallar una bomba de antimateria en el propio Vaticano... en fin.

Recogiendo directamente el testigo de bluff del verano que los agentes Mulder y Scully dejaron atrás, "Ángeles y Demonios" se convierte desde sus primeros compases en un serio candidato a peor producción del año, un triste espectáculo que hace más aguas que un colador y que vuelve a confirmar que, en Hollywood, le dan dinero al primero que pasa sin importar la calidad de su propuesta.

A lo largo y ancho de sus insufribles 138 minutazos, no hay absolutamente nada que provoque un mínimo de interés en el espectador, sea fan de la obra de Brown o completo desconocedor de la misma.
Partiendo de la base de que la pretendida seriedad de este proyecto se echa por tierra en sus primeros minutos, con la presentación del McGuffin de la cuestión (una bomba de antimateria, ¿en serio?), Howard y compañía camuflan en un galimatías de pedanterías y sabelotodos una trama tan falta de sentido como simple (por no decir rematadamente estúpida) y previsible.

Como si de un tour de force de erudición en banalidad se tratase, prácticamente todos los diálogos de la película se limitan a una pelea de gallitos para ver quién sabe más sobre las iglesias, fuentes, estatuas o cristianismo en general: entre Langdon y su compañera (Ayelet Zurer), entre Langdon y el camarlengo (Ewan McGregor), entre el camarlengo y el cardenal (Armin Mueller-Stahl), y así sucesivamente.
El problema radica en que el conocimiento del que se farda en "Ángeles y Demonios" se basa en información que a duras penas supera los resúmenes iniciales de cualquier guía de Roma, por lo que son muy pocas (si es que las hay) las veces en las que alguno de los personajes comenta una auténtica revelación para el público.


El caso es que de este modo, a través de mucha charla y poca acción, Langdon y compañía van avanzando en su investigación, descubriendo pruebas y más pruebas que indican el lugar en el que ocurrirá el próximo asesinato. Sin embargo, quizás por contar con sólo una hora entre asesinato y asesinato, quizás porque simplemente la imaginación de Brown no da para más, el mismo problema se refleja en la resolución de los acertijos. De tan aparentemente complejos que parecen al principio, al final prácticamente todos se limitan a una estatua que señala ¡con el dedo! el siguiente lugar al que ir. Difícil, ¿eh?

Por si eso no bastara como ejercicio de aburrimiento, "Ángeles y Demonios" repite íntegramente su estructura hasta cuatro veces, de manera que la ya de por sí terriblemente fragmentada trama arranca de cero una y otra vez acabando con la paciencia del respetable.
Tan sólo varía, lógicamente, en su conclusión (miedo me da lo que hubiera pasado de ser más de cuatro los cardenales secuestrados), momento en el que el ridículo se alza definitivamente como protagonista absoluto de la función.
De la mano de un Ewan McGregor tan lamentable como el resto del reparto, conforme se alcanza el clímax se va demostrando la salida de tiesto absoluta en que va a acabar todo, temores que se confirman cuando el exceso impregna la pantalla en forma de CGI a mansalva, y la risotada se generaliza en la sala.

Cuando por fin, por fin se encienden las luces, lo que queda es la sensación de enésima tomadura de pelo hollywoodiense, dos horas y veinte de auténtico sufrimiento cinematográfico, fallido en todos sus apartados por muy bajas que se tengan las expectativas (juro que así las llevaba yo). En el caso español, además, el padecimiento se hace también auditivo, pues un servidor no recuerda un doblaje tan bochornoso desde "El Resplandor". Baste con decir que al lado de "Ángeles y Demonios", "Kung Fusión" parece un drama costumbrista sueco.

Si para algo sirve esta película es para confirmar tres cosas. La primera, que la relación entre dinero y calidad está comenzando a ser inversamente proporcional. La segunda, que Ron Howard hace años que debió dejar de hacer cine. Y la tercera, que Tom Hanks hubiese quedado perfecto como Nixon. Podríamos decir que también sirve para ver los mejores lugares de la ciudad más bonita del mundo, pero como la mayoría de ellos están recreados por ordenador, lo dejaremos para otra ocasión.
3/10 (y gracias)

Trailer de "The Road"

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En el 2007, Cormac McCarthy se llevaba el Pulitzer por "La Carretera", novela post-apocalíptica sobre un padre y su hijo que se ven obligados a sobrevivir en un mundo arrasado. Su última esperanza es acercarse a alguna de las costas estadounidenses, buscando un navío que los saque de allí, motivo por el cual emprenden un viaje a través de diversos estados superando todo tipo de amenazas.
Ahora, el desconocido John Hillcoat se pone tras las cámaras de su adaptación cinematográfica, con Viggo Mortensen, Robert Duvall, Guy Pearce y Charlize Theron como principales reclamos.
A la espera de su estreno, el próximo 16 de octubre, os dejamos con su trailer que de bien seguro levantará alguna que otra ampolla entre los que hayan leído un libro (que aprovechamos para recomendar desde aquí), y es que más que una adaptación parece, en muchos aspectos, una precuela...


Crítica de "Presencias Extrañas", por el Capitán Spaulding

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Tras "Presencias Extrañas (The Uninvited)" se esconde el enésimo remake norteamericano de película oriental. En este caso, la (des)afortunada es "Dos Hermanas", pesada pero interesante cinta surcoreana dirigida por Ji-woon Kim (en el 2003) que exponía a dos hermanas a los maltratos de su nueva madrastra y a las apariciones fantasmales de su difunta madre.

Protagonizada por los reconocibles Elizabeth Banks, Arielle Kebbel, Emily Browning y David Strathairn, se encargan de semejante engendro los debutantes hermanos Guard, quienes adaptan un guión de los responsables de la próxima adaptación cinematográfica de "Prince of Persia". Y visto lo visto, ya podemos olvidarnos de cualquier tipo de esperanza depositada en ella (si es que algún día la hubo).

Repitiendo sin pudor alguno el prefabricado esquema con que se llevan a cabo todas y cada una de estas adaptaciones, "Presencias Extrañas" es un triste ejemplo más de la necesidad monetaria en que se ven sumidos los estudios en los últimos tiempos, albergando en sus giros y secretos la misma sorpresa que puede tener la receta de un plato de guisantes.
A nivel formal, su parecido es tal que los Guard repiten incluso la misma distribución temporal y estructural de, por ejemplo, "Retratos del Más Allá". De este modo, el espectador sabe exactamente cuándo van a tener lugar los ¿sustos? típicos de toda cinta de terror que se (des)precie, o cuándo va a darse el giro ¿imprevisible? que le dé la vuelta a la tortilla.
Igualmente, no haría ni falta detenerse en la descripción de los personajes, pues son los mismos cromos pegados y despegados en tantas otras cintas, y prueba de ello es que se tardan menos de dos minutos (literalmente) en saber quién es bueno y quién es malo, por mucho maquillaje que le pongan a la cosa.


Lo peor de ello es que el gran secreto, el gran twist inesperado que lo cambia todo, se intuye irremediablemente en las primeras dos conversaciones mínimamente enjundiosas, por lo que a partir de allí todo se convierte en una cuesta demasiado empinada, un quiero y no puedo de nulo interés y menor tensión que a lo largo de su hora y veinte de duración apenas logra despertar algo, que huelga decir que muchas veces no es precisamente positivo.
En efecto, en "Presencias Extrañas" no son pocas las situaciones de auténtica vergüenza ajena y consecuente risotada, lo cual se agrava teniendo en cuenta que en su mayoría son forzadas justificaciones de dicho twist: conversaciones imposibles, reacciones absurdas y verdaderas torpezas interpretativas se suman a la ristra de sustos faltos de chicha y a situaciones de pañolada como la concerniente al joven barquero y a su gratuito lucimiento de torso (que sin embargo acaba desembocando en la única secuencia con gracia de todo el film, buen ejemplo de su incongruencia general).

Me quedo con dos aspectos a destacar de tal desaguisado, los únicos que a mi juicio lo salvan de colocarse con diferencia en el número uno de peores películas de terror de la última década. Un momento de terror en la cocina, más logrado que el resto por ser una copia exacta (aunque peor) del original; y cierta sensación de obsesión por la sexualidad de los personajes, reflejado tanto en la primera aparición (y figura en general) de Elizabeth Banks, como sobre todo en el retrato de los semidesnudos cuerpos de los (las) menores que pueblan la cinta, registrados con enfermiza devoción subyacente.


Todo lo demás es una auténtica decepción. Una película que es la suma de muchas otras sin nada nuevo que ofrecer, aburrida y más previsible que la suerte del "Titanic", que si acaso sirve para que el espectador se pregunte si lo de David Strathairn y "Buenas Noches, y Buena Suerte" fue sólo un golpe de fortuna.
Agradezcamos a sus creadores el haber sido tan religiosamente fieles a la estructura de estas películas de cadena de montaje, pues sin contar los títulos finales, la película apenas llega a los 80 minutos.
Con todo, 79 más de los necesarios, pues lo único bueno de "Presencias Extrañas" es el icono de su productora, P + M Productions.
Acabo con una pregunta: ¿cómo pretende distribuirse una película cuya principal gracia (por así decirlo) radica en el uso del término inglés "you"?
1,5/10 (quizá no sea la peor que hemos visto, pero uno empieza a estar bastante harto)

Novedades sobre "Juego de Tronos", de la HBO

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A través del blog de su escritor, George R. R. Martin, y de Vayatele, ya va llegando suculenta información sobre la adaptación en formato serie del primer libro de la saga "Canción de Hielo y Fuego", titulado "Juego de Tronos".

Para empezar, se sabe que el director del capítulo piloto será Tom McCarthy (responsable de "The Visitor"), quien ya coincidió en "The Station Agent" con el que es el primer actor confirmado para la saga: Peter Dinklage. A este actor hemos podido verle además como peculiar niñero en "Nip/Tuck", y en "Las Crónicas de Narnia: El Príncipe Caspian".

De momento poco más, salvo que su fecha de estreno segun Imdb está fijada en el 2009 (probablemente a partir de septiembre, ¡aunque algunos lo colocan en junio!), que será una producción de la todopoderosa HBO, y que si no lo habéis hecho ya, no sería una mala ocasión para echarle un ojo al libro, editado por Gigamesh en nada menos que tres ediciones distintas, y que conforma la primera parte de la que está llamada a ser la mejor saga de fantasía heroica de todos los tiempos.

Yes We Can: 13 Películas Clave del Fantaterror Español, por John Blutarsky. III- LA TORRE DE LOS SIETE JOROBADOS (Edgar Neville, 1944)

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"La torre de los siete jorobados" es probablemente uno de los capítulos más singulares de la historia del cine fantástico español, un logro mayor y uno de esos casos que por si solos casi justifican la existencia de secciones como esta.
Se trata de una película dirigida por Edgar Neville en 1944, basándose en la novela por entregas de Emilio Carrere, y protagonizada por Antonio Casal, Isabel de Pomés y Félix de Pomés, cuya historia nos transporta al Madrid de finales del siglo XIX, poblado de cupletistas y señoritos que conviven con un ruralismo impregnado de mitos y supersticiones. En este contexto, el joven Basilio (Casal) recibe ayuda de un enigmático tuerto, a quien sólo parece poder ver él, para ganar en la ruleta y este a cambio le cita para la noche siguiente, reclamando su ayuda en un proyecto secreto.
El tuerto resulta ser el profesor Robinsón de Mantua (Féix de Pomés), arqueólogo fallecido un año atrás en extrañas circunstancias que necesita a Basilio para que le ayude a aclarar las causas de su muerte.
La investigación del joven le lleva a conocer y enamorarse de Inés, la sobrina de Don Robinsón (Isabel de Pomés), quien le acompañará en su investigación, y a encontrar un mensaje cifrado en un "sencillo código escrito en lenguaje asirio", cuyo contenido les llevará directamente a descubrir una extraña ciudadela de origen hebreo, la Torre de los Siete Jorobados, bajo los cimientos de Madrid. Pronto, Inés será secuestrada y Basilio emprenderá la búsqueda de la ciudad subterránea, en el interior de la cual un grupo de intelectuales, aislados voluntariamente, llevan a cabo sus estudios mientras sirven como coartada para un grupo de siniestros jorobados que han establecido en las antiguas ruinas judías un sistema de falsificación de dinero. Inés por su parte, cautiva en el interior de la torre, es hipnotizada e inducida al asesinato, finalmente infructuoso, de Basilio.
Expuestos tras la fuga de Basilio e Inés de la Torre, el grupo de jorobados se ven obligados a destruir las ruinas y escapar, con lo que la existencia de estas queda finalmente reducida al recuerdo o quizá al espejismo.


En estos términos se mueve la que como comentaba resulta una película absolutamente anómala e única: rodada en los años 40, una época bastante escasa en productos destacables (frente a la mucho más fértil década de los 50) ignorada en su momento (duró una semana en cartel) y elevada posteriormente a clásico maldito, la película se sustenta en perfecto equilibrio sobre tres pies estilísticos: el fantástico, el suspense policíaco y la comedia, y es en la milagrosa combinación de estos en los que radica su extrañeza.
Así, nos encontramos ante un film de corte fantástico que empieza como una comedia castiza intrascendente muy del gusto de la época. No olvidemos que estamos en años de plena represión, un momento en el que la miseria de la postguerra empezaba a apretar y el producto de evasión se iba haciendo cada vez más habitual. Y de aquí parte la película, que nos pone en situación desde el principio: sainete, tonadilleras, chotis... un joven más bien tontorrón enamorado de la artista de turno y un entorno pueblerino en el que se dan la mano falsos aristócratas y viejas gritonas.
Pronto se nos mostrará un elemento de extrañeza que marcará el tono de la película: la aparición de los tradicionales símbolos supersticiosos (el gato negro, la suerte en el juego)... y se concretará en la aparición del espectro a través del espejo, lo cual que forma parte ya directamente del terreno sobrenatural.
Si algo caracteriza el cine de género español es que suele huir de los elementos más castizos que caracterizan la cultura tradicional, probablemente para facilitar la adscripción de la película al género en cuestión, de modo que estamos acostumbrados a encontrarnos con películas que en mayor o menor medida intentan no "parecer" españolas. "La torre de los siete jorobados", sin embargo, es uno de los pocos ejemplos de que esto no es siempre así.
Aquí, pues, la comedia castiza convive con esos elementos que remiten al fantástico europeo, sobre todo al francés (un ejemplo claro podría ser "La caída de la casa Usher", de Jean Epstein) y muy especialmente al alemán, cuyo expresionismo ejerce poderosa influencia sobre toda la parte del interior de la torre, desde el diseño de la espectacular escalera en espiral hasta el tratamiento de la luz y las proyecciones de las sombras sobre las paredes. Y no nos extrañaría nada por otro lado ver el personaje de Don Robinsón poblando una película de Robert Wiene.
Y todo ello está articulado, además en una trama de suspense vertebrada por la investigación, de tono casi policíaco (en este caso en cambio con un ojo puesto más en Hollywood que en Europa), en la que van apareciendo recursos clásicos de este tipo de producciones, caso de las pistas codificadas o la propia red de moneda falsa, y en la que intervendrán la hipnosis, los intentos de asesinato o la participación de la misma policía. Y no puede faltar la consabida escena de "nada es lo que parece" en la que el protagonista intenta descubrir el pastel a los agentes de la policía, pero finalmente donde él decía o creía ver algo, realmente no hay nada.


Y podríamos extendernos y hablar sobre el contexto histórico, sobre la posible analogía entre los estudiosos recluidos voluntariamente en el interior de la torre y la exclusión de las clases intelectuales y su aislamiento de la sociedad, pero me llevaría demasiado espacio, y la verdad, todo lo comentado ya me parece suficiente para elevar la película a lo más alto del género.
Por otro lado la fuerza que transmite hace que le perdonemos la escasa entidad de su historia de amor, lo justito de algunos chistes (lo de la aparición de Napoleón resulta entrañable por descabellada) o las pobres interpretaciones de sus protagonistas.

"La torre de los siete jorobados" es, en fin, una pequeña obra maestra semiolvidada, muy acorde con el estilo del cine clásico español capaz de mirar a la cara a "Calle Mayor" (J. A. Bardem) o a "Bienvenido Míster Marshall" (L. G. Berlanga), por poner dos ejemplos (más o menos) contemporáneos más reconocidos, y a la altura de otros clásicos de Neville como "El último caballo", "La vida en un hilo" o "Nada".
Y al mismo tiempo representa una película radicalmente excepcional en nuestra filmografía.

Palabras mayores.

Bee Seeing You

Trailer de lo nuevo de Woody Allen

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"Whatever Works" es el resultado de la unión entre Woody Allen y Larry David, creador de "Seinfield" y "Curb Your Enthusiasm" (me niego a buscar su título en castellano) y protagonista de esta nueva película del director de "Manhattan".
Además de él, el reparto incluye a Patrcia Clarkson y Evan Rachel Wood entre otros, en una película que aunque se ha podido ver en el Festival de Tribeca, se estrenará en verano a nievl comercial.
De momento, ahí va el trailer.


Génova

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Siguiendo la estela de Woody Allen, Michael Winterbottom se une a la moda de estrenar una película por año (otra cosa es cuando lleguen por estos lares), y este año le ha tocado el turno a "Génova", un drama familiar que conjuga elementos típicos de su filmografía con un devenir a medio camino entre el "Caos Calmo" de Moretti y "Vicky Cristina Barcelona", cambiando la Ciudad Condal por la Génova de Cristobal Colón.

Protagonizada por Colin Firth, Catherine Keener, Willa Holland, Perla Haney-Jardine y Hope Davis, su argumento gira entorno a una familia que para superar la trágica muerte de la madre emprende un viaje a Italia con la intención de quedarse el tiempo que haga falta hasta sanar heridas. A medida que se vayan haciendo con los hábitos propios de Italia, sus relaciones irán evolucionando, sus miedos desaparecerán en favor de otros, y juntos intentarán reconstruir su desmoronada situación familiar.

Ciertamente, la personalidad de Winterbottom no suele amoldarse al gran público generalizado, y sus películas suelen requerir un esfuerzo extra que puede llevar a la desesperación a quien cometa el error de acudir a una sala sin saber nada de su filmografía.
Su ritmo voluntariamente lento y asincopado, su visión austera y casi dogmática, y la práctica ausencia de clímax propios de lo comercial son algunos de los lugares comunes del ecléctico director, a quien tanto le da alternar una película de ciencia-ficción con una película erótica y una comedia sobre el siglo XVIII.
Sin embargo, en lugar de convertirse en el ejercicio de pedantería con que amenazan, sus películas suelen alcanzar momentos de absoluta brillantez a raíz de la perfección y la belleza extraídas de la cotidianidad de sus situaciones.
Y es que obsesionado con sus guiones, el director de "9 Songs" logra calar con personajes profundos y tan creíbles como las historias en que se hallan (y todo ello aunque se trate de una película ambientada en el futuro), hasta el punto de provocar en el espectador una tensión dramática y/o moral tan intensa como la que más.

Sin embargo, en ocasiones la estrategia le falla, y aunque no se puede hablar de fracaso ni mucho menos, este es el caso de "Génova".

El principal problema de la película aparece bien temprano, tras un comienzo arrollador que sin embargo parece prometer un argumento manido hasta la saciedad, como es el de la pérdida de un ser querido.
Efectivamente, tales temores se confirman minuto a minuto, mientras "Génova" cae una y otra vez en todos y cada uno de los clichés del subgénero.
Ello provoca que el espectador (consciente en todo momento de lo que va a suceder) se arrugue y no acabe de entrar en sintonía con la película, pese a la excelente labor como director del británico, capaz de realizar una exquisita guía por los barrios más recónditos de la ciudad de Liguria. Sin acabar de decantarse por el estudio de sus personajes o de la ciudad, la película transcurre durante varios minutos por un sendero de superficialidad al que nada ayudan los (esta vez sí) pedantes comportamientos de sus protagonistas: al profesor de inglés y los prodigios al piano y dibujo de sus hijas (la mayor, encima, de lo más odiosa), se suma su contacto in situ, una aburridísima y muy desmejorada Catherine Keener experta en cualquier cosa que se le pregunte (salvo en relaciones personales).
Su modorra, reflejada en unas ojeras como bolsas de la compra, es capaz incluso de contagiar en todas sus escenas compartidas a un Firth que, todo hay que decirlo, por lo demás se muestra excelente.

Y mientras tanto, la trama se encalla una y otra vez con la misma piedra, mostrando la enturbiada relación entre las hermanas huérfanas (además los escarceos de la mayor con sus amigos italianos y los problemas mentales de la pequeña) y las evoluciones emocionales de su padre, pero repitiendo situaciones hasta la saciedad y sin aportar apenas nada que no hubiera quedado claro minutos antes.


Con todo, debido a su brevedad (menos de 90 minutos) "Génova" no tarda en llegar a la conclusión, de una tensión encomiable, y ésta junto a otro par de situaciones destacables (desde la pérdida de la niña a algunos diálogos entre profesor y alumnos, principalmente) logran que el espectador no acabe sumiéndose en la total desesperación.

Lo que queda, de hecho, es poco más que una historia totalmente intrascendente y ya consabida, falta de un interés que cabe buscarlo en los tics de Winterbottom: filmaciones preciosas, banda sonora estupenda, puntuales destellos de calidad en sus diálogos (o ausencia de ellos), y escena de cama moralmente tórrida (aunque 100% casta para los ojos del espectador) incluida. Poquita cosa para lo que puede ofrecer el director de "24 Hour Party People", aunque no por ello despreciable.
5,5/10

Trailerazo de "Terminator Salvation"

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Acompañan a estas líneas un trailer de nada menos que cuatro minutos de "Terminator Salvation", que prodremos ver a partir del 21 de Mayo (fecha en que se inicia oficialmente la batalla por los robots).
Dirigida por McG y protagonizada por Christian Bale, Sam Worthington, Anton Yelchin (visto recientemente en "Star Trek") y Bryce Dallas Howard entre otros, por estos lares habrá que esperar al 5 de junio para ver "Terminator Salvation", por lo que no sería de extrañar que, a tenor del éxito de Workprints y Screeners recortados, a muchos les baste con el trailer que sigue...



Por cierto, la batalla por los robots a la que hacía referencia se debe al pique que se llevan McG y Michael Bay (director de "Transformers 2", también de inminente estreno mundial). A la que salieron las primeras imágenes de la cuarta entrega de las aventuras de John Connor, este último acuso al primero de plagio por el excesivo parecido entre los Autobots y el enorme terminator que se puede ver en el trailer.
A todo ello, McG ironizó preguntando ante los medios si es que Bay tenía los derechos sobre todos los robots en general,porque en tal caso él no se había enterado.

La cosa quedó en un desafío entre ambos: que la gente vaya a las salas, compare, y decida quién lo tiene más grande (el robot, se entiende...)

Crítica de "Star Trek", por el Capitán Spaulding

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Han pasado casi 45 años desde su primera aparición en televisión, 30 desde su estreno en cines ("Star Trek: La Película", de Robert Wise) y 7 desde su última aparición en ellos ("Star Trek: Némesis", a cargo esta vez de Stuart Baird).
Necesitada de un soplo de aire fresco, la macro saga más famosa y longeva de la historia del sci-fi reaparece ahora en forma de precuela, algo a lo que nos tienen demasiado saturados los estudios pero que sin embargo cuenta con una gran baza a su favor: el equipo de Bad Robot a su cargo.

Antes de continuar, debo admitir que nunca he sido trekkie ni mucho menos, habiendo visto en total unos 10 minutos de su inabarcable universo (qué quieren que les diga, yo soy más de "Star Wars"). Por consiguiente, el siguiente comentario se ciñe únicamente a la película que nos ocupa de por sí, que por otra parte es como debería ser valorada vistas sus intenciones de reiniciar de cero (casi) todo lo conocido. Dicho esto, al lío.

Alex Kurtzman y Roberto Orci, el tándem guionista de algunos de los mejores espectáculos recientes (desde "Perdidos" a "Transformers") son los encargados de escribir los orígenes de la mítica Enterprise y su no menos reconocida tripulación, Kirk y Spock a la cabeza.
A las órdenes del visionario J.J. Abrams, nuevo rey Midas del mundillo, Chris Pine, Zachary Quinto, Eric Bana, John Cho, Simon Peg (repitiendo colaboración con director y guionistas, tras la tercera entrega de "Misión Imposible") y hasta Leonard Nimoy ponen voz y rostro a cada uno de tan inolvidables personajes a lo largo de los 130 minutos de esta décimo primera entrega (titulada simplemente "Star Trek") en la que sucede prácticamente de todo.


Sin un solo minuto de preparación, la película sumerge al espectador en el espacio profundo, en plena batalla entre una nave de la Federación y los Romulanos capitaneados por el malvado Nero. Abrams esclarece bien pronto pues sus objetivos, a caballo entre la espectacularidad a todo ritmo y la referencia no tanto a la serie sino a toda la ciencia-ficción con gusto ochentero en general (ojo al planeta nevado, con mostruo y caverna incluidos).


Sin embargo, esta es una introducción, una presentación de personajes desde sus orígenes, y los primeros cimientos de la llamada a ser la saga espacial de la nueva generación (¿quién lo diría?), y conscientes de ello, las mentes detrás de "Perdidos" se esfuerzan por combinar efectismo a golpe de CGI con la interrelación de personajes, centrados en los nexos de unión entre Spock y Kirk.
La historia, por tanto, se fragmenta en muchos nichos argumentales de relevancia, pero a diferencia de lo que se podía temer (a tenor de los últimos ejercicios de rebooting) su desarrollo se sucede sin precipitaciones, respetando a (casi) todos ellos y otorgando al conjunto de una seriedad suficiente como para no caer en el ridículo pese a sus pasajes de universidades o peleas de bar hormonadas, y sus obligados gags para todos los públicos.

Sin olvidarse de la (relativa) profundidad de sus héroes por el propio argumento de la misma, conforme se aproxima a su clímax "Star Trek" va primando a la acción, que de una presencia por destellos poco a poco se abre paso hasta prácticamente adueñarse del tramo final. Y así, casi sin darse cuenta, el espectador se encuentra metido de lleno en el juego de naves, persecuciones y peleas propuesto, casi a bordo de la propia Enterprise y en total sintonía con sus personajes (algo a lo que, por cierto, ayuda la repentina presencia de Pegg).
Este último es el factor más determinante para el triunfo de la película, en especial teniendo en cuenta que el público al que va dirigida, y es a su vez uno de los lugares comunes de la obra de Orzi, Kurtzman y Abrams, genios en hacer recordar a Sydney Bristow por encima de "Alias", o a Jack, Kate y Sawyer por encima de la citada hasta la saciedad "Perdidos".
Como si un de uno de sus capítulos se tratara, los tripulantes de la nave van creciendo entre medio de situaciones extremas, y haciendo crecer sus relaciones, creíbles (siempre en términos relativos) y por tanto enterneciéndose ante los ojos del público y contando con su total y hoy en día inaudita compenetración.
Y es con la primera de ellas con la que guarda mayores parecidos, algo con lo que parecen concordar tanto sus creadores como para introducir cierto objeto esférico sacado directamente del universo Rambaldi... y hasta aquí puedo leer.

Comparaciones y halagos a parte, cierto es que "Star Trek" no es la película perfecta, pues peca de puntuales altibajos rítmicos excesivamente palpables y de algunos pasajes (no muchos) demasiado previsibles condicionados al hecho de que ya se sabe cómo acabará todo.
Pero por otra parte, cabe reconocerle su honestidad y empeño por entretener a todo tipo de público, que logran la primera adaptación capaz de partir de cero sin insultar (al menos, eso creo) a los aficionados de la original, presente ésta en infinidad de homenajes con la obligada aparición del Spock de toda la vida como principal baluarte.

Y sobre todo, porque tomando lo mejor del género de la ciencia-ficción (recursos que van desde "La Guerra de las Galaxias" a "Battlestar Galáctica") y de la acción, cargando de suficiente fondo a unos personajes entrañables, y conjugando unos efectos audiovisuales de impactantes resultados fundidos con el siempre espectacular trabajo de Michael Giacchino (creador de las partituras de todo lo que sale de Bad Robot, así como de "Ratatouille" o "speed Racer"), "Star Trek" se convierte en un espectáculo realmente disfrutable guste o no el género.
Sin ningún tipo de duda, se convierte en el primer blockbuster que cumple y supera lo que se le exige, demostrando que aún hay alguien capaz de mantener el tipo ante tanta mediocridad reciente.
7,5/10

PD. Atentos los amantes de publicidades virales y guiños varios: en la ciudad de Iowa en que sucede parte de la acción se puede ver un edificio de la compañía Targuato, la supuesta creadora del monstruo de "Monstruoso", que por cierto guarda más de un parecido con el habitante del planeta nevado anteriormente aludido...

Trailer de "District 9"

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Producida por Peter Jackson y dirigida por el debutante Neill Blomkamp, "Distric 9" es una nueva película de invasión alienígena con un estreno fijado en el próximo 14 de agosto. De su argumento poco se sabe, salvo que irá de una raza de extraterrestres que se ve forzada a sobrevivir en un paraje más bien inusual del continente Africano.
Allá va su trailer y una recomendación: pásense por La Calle Morgue y y denle una ojeada al cortometraje propuesto...


Crítica de "Liverpool", por John Blutarsky

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No conocía a Lisandro Alonso, director y guionista de "Liverpool" antes de ver esta su tercera película, y sinceramente tengo la sensación de que sigo sin conocerlo. O eso o ya lo tengo caladísimo, no sé.
"Liverpool" es una película arriesgada, de desarmante minimalismo argumental, ritmo comatoso y belleza formal extrema, cortante. Un film tremendamente hermético y frío en su apariencia exterior que sin embargo bulle en su interior con una violencia sostenida y una tensión agazapada, lista para saltar a la yugular del espectador aunque al final nunca se decida a hacerlo.
Esto es, planos sostenidos hasta el dolor. Gente que calla mucho pero dice más. Silencio. Soledad.
"Liverpool" es la historia de ese hombre-tronco que viaja entre troncos, que no se despega de su botella de whisky, el tipo en busca de su pasado; ese que en un principio nos parece un autodestruído, un desarraigado sin ningún vínculo con el mundo que le rodea y de sopetón nos echa en todo el rostro un drama familiar no resuelto que planea sobre todos ellos, pero sólo nos deja intuir. Un puzzle que se va montando delante de nuestras narices de manera casi imperceptible; las hostias del pasado, que vuelven de repente pero no pasan cuentas; salen a flote de nuevo y se quedan ahí expectantes.
Pacientemente experimentamos un viaje metafórico (interior) y uno real (físico; por Ushuaia) al lado del protagonista; y de repente el hombre al que hemos estado acompañando todo este tiempo, el cabrón que nos debe la atención que le hemos estado prestando, el hombre que se llama Farrel pero podría no llamarse, se marcha del plano, desaparece, literalmente abandona la película y nos deja colgados en esa especie de Twin Peaks polar con conejos, rodeados de esa panda de freaks emocionales con un agujero en el alma bastante más gordo que el que tenían antes de que llegáramos nosotros con Farrel, el hombre que resuelve sus conflictos con su madre moribunda precisamente no resolviendo nada y largándose.
"Liverpool" es una película que va seduciendo despacio, muy despacio y se toma su tiempo para ir atrapando al espectador en unos tentáculos fríos como témpanos; que se vive como un costumbrismo a fuego lento y se recuerda como un thriller inquietante. Y que tiene la capacidad para incomodarnos en los momentos en que nos parece detectar un cierto humor negro muy soterrado, porque si nos dicen que es todo drama también nos lo creemos y nos sentimos culpables por la mierda de camarote donde vive el desarraigado, porque nunca puede soltar esa botella, y porque no es capaz de arreglar sus problemas con su padre y su hija.

Una película que va a su bola, pero que si hubiera que situarla en un lugar del mapa cinematográfico actual estaría en un punto intermedio entre Pedro Costa, Aki Kaurismäki, Atom Egoyan y Albert Serra. O algo así.
Ricardo Darín y Juan José Campanella auguraban lo peor, pero no nos llevamos tan pronto las manos a la cabeza, porque visto lo visto después de algunos años "otro" cine argentino sigue siendo posible. Menos mal.

Eso sí, gafotada del mes y segunda gran película con nieve en dos semanas; la otra, claro, "Déjame Entrar"
9/10
El comentario del día

Esta película es un auténtico pedazo de MIERDA, es la peor que he visto con diferencia, y la verdad es que me he tragado verdaderos bodrios de serie B, desde el minuto 2 he estado deseando levantarme y largarme de allí, no solo no entretiene, sino que asquea y mucho. Es desagradable, los sonidos, la banda sonora(muy extraña), y los efectos que fallidamente busca causar en el espectador son nefastos y muy bizarre(no en el sentido de la palabra en español). Odiosa, no hay nada peor, diálogos y guion carecen de sentido y calidad, una verdadera mierda.
Un anónimo dixit, en Crítica de Bunraku

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