Trailer de "The Men Who Stare at Goats"

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Atención al trailer de la peacho película que está a la vuelta de la esquina.
Titulada algo así como "Los Hombres que Miran a las Cabras", por ella pululan nada menos que George Clooney, Ewan McGregor, Kevin Spacey o Jeff Bridges entre otros, y su argumento trata sobre el intento, por parte del ejército, de crear soldados con habilidades mentales especiales en plan Jedi. Así como suena: que puedan atravesar paredes con la sola fuerza de la mente, descubrir en qué piensa la gente, o incluso matar con sólo pensarlo.
Tan disparatada película se estrena el próximo 6 de noviembre en USA, aunque por supuesto por aquí aún no se tiene ni idea de cuándo verá la luz.
Os dejamos con el trailer, que vale la pena.

Crítica de "Infectados (Carriers)", por el Capitán Spaulding

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NOTA: Antes que nada, me veo obligado a editar esta crítica con la siguiente nota aclaratoria: si bien un servidor acusa a "Infectados (Carriers)" de ser muy parecida a la novela "La Carretera", de Cormac McCarthy -así como a otra ristra de películas, cómics y libros-, AQUÍ puede leerse cómo el guión de la película en cuestión fue comprada por los estudios de Paramount antes incluso de que se publicara la obra maestra del escritor de "No es País para Viejos" en particular. Queda claro, por tanto, que cualquiera que pueda acusar de plagio a los hermanos Pastor cae en el error.
Sin embargo, una cosa no quita la otra, y aun por una coincidencia desafortunada y mucha mala suerte, el caso es que "Infectados" recuerda a varios trabajos anteriores, pero tiene mas de dos y de tres parecidos obvios con la novela, y de éso sí se hace eco esta crítica ya que, peor suerte aún, el que escribe la crítica la ha leído, y además muy recientemente. Pero repito, es pura coincidencia y ello no altera el mensaje más crítico -valga la redundancia- de esta crítica, es decir, la similitud de la película de los Pastor con otros referentes anteriores. Ahora sí, la crítica...

En plena época de terror pandémico se estrena, convenientemente, el debut de los hermanos Àlex y David Pastor, "Infectados (Carriers)". Como el propio título indica, su argumento gira en torno a un virus que ha asolado la Tierra, prácticamente exterminando a la raza humana y, ahora, cuatro jóvenes supervivientes se dirigen a la costa por vías secundarias, esperando encontrar allí la salvación en un mundo en el que cualquier persona puede haber sido expuesta al virus, altamente contagioso y totalmente letal.

Como puede apreciarse desde su mera sinopsis, los hermanos Pastor se deben de haber empapado de una buena cultura de base a la hora de afrontar este proyecto que co-dirigen y co-escriben. Efectivamente, "Infectados" guarda infinidad de parecidos tanto con películas ("28 Días Después" o "Soy Leyenda") como cómics ("Los Muertos Vivientes") o libros, siendo "La Carretera" de Cormac McCarthy su principal y más obvio referente -hasta el punto de poder provocar algún que otro momento de tensión cuando los productores de "The Road", la película, se enteren de la existencia de la que ahora nos ocupa-.
Sea como fuere, el caso es que el tándem de barceloneses ha conseguido estrenar su opera prima y lo ha hecho sirviéndose, además, de un más que correcto reparto encabezado por Chris Pine ("Star Trek"), Lou Taylor Pucci ("Empire Falls"), Piper Perabo ("El Bar Coyote") y Emily VanCamp ("Cinco Hermanos"). Y lo mejor de todo es que, dentro de la referencia constante, se convierte en una película de lo más inesperada, máxime si se desconoce la obra de McCarthy recién citada.


A diferencia de propuestas de mayor presupuesto y más amplio target comercial -los blockbuster de toda la vida-, "Infectados" opta por dejar de lado espectacularidad y efectismo para circular por los derroteros del drama humano, haciendo de su aparentemente simplona historia de terror una mucho más compleja y realista road movie en la que, al final, el terror juega un papel secundario en favor del azoramiento propio del interés y simpatía que despiertan los cuatro personajes principales (y algún que otro secundario) en el espectador.
De este modo, siguen apareciendo secuencias de pura acción y/o tensión, pero se distribuyen de manera inteligente para, por un lado, ocultar las intuíbles limitaciones con las que debió contar la producción pero sobre todo, por el otro, para convertirse en introducciones tomadas como punto de partida a momentos de alto calibre emocional que de allí desembocan en densas situaciones. Decisiones difíciles, encuentros inesperados, trágicos contagios... éstos son los pasajes verdaderamente aprensivos del film, tan bien logrados debido a una sorprendente elaboración cinematográfica, un sofisticado sentido del drama, el ritmo y la angustia, y a unos actores tan creíbles como las propias situaciones a las que se enfrentan (por ejemplo, el qué hacer con algún ser humano necesitado que haya sido infectado).

Es así como, a un ritmo sosegado pero en constante aumento, "Infectados" se va desarrollando, creciendo en intensidad e interés por partes iguales, aunque siempre con la mosca detras de la oreja. Y es que por mucho savoir faire que demuestren sus directores, no puede pasarse por alto la semejanza visual a películas como "Los Renegados del Diablo" o "Surveillance", así como, más importante aún, el seguimiento de todos y cada uno de los puntos argumentales propuestos por McCarthy en "La Carretera" u otros productos de entramado similar.
Ciertamente, la falta de originalidad general en el cine ya no significa novedad alguna, y todo parece indicar que dentro de poco llegaremos al extremo de que plagio, inspiración, remake, homenaje, adaptación, copia o simple parecido razonable serán palabras vacías que no influirán en la valoración de un producto artístico nuevo. Pero afortunadamente para nosotros -y desafortunadamente para la película tratada- tan temibles días aún no han llegado, y todavía se le puede criticar a alguien su falta de inventiva o descarado apoyo en obras anteriores.
Y éste es, sin duda, el principal pecado de "Infectados".


Por lo demás, seguramente puedan reseñarse más errores, propios de lo que suele suponer un debut cinematográfico, pero aun así no cabe duda de que nos encontramos ante una muy buena muestra de cine de terror y algo más, donde quizás no importe tanto el propio devenir de la trama (previsible hasta el final) sino la manera en que los personajes llegarán a superar todas las barreras que se les vayan anteponiendo, alguna de las cuales de lo más dolorosa.
"Infectados (Carriers)" logra incomodar constantemente -y asustar puntualmente- mediante el ataque directo a los sentimientos del espectador, inteligente manera para hacer que, al acabar los títulos de crédito, su recuerdo perdure en la memoria algo más que los infinitos ejemplos de terror reciente que llegan cada semana a nuestras carteleras. Y eso bien vale su peso en oro.
6,5/10

Trailer completo y suculento de "Agora", lo nuevo de Amenábar

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La nueva película de Alejandro Amenábar lleva por título "Agora", y no cabe duda de que es su producción más ambiciosa hasta la fecha. Protagonizada por Rache Weisz, esta superproducción de épicas dimensiones (50 millones de dólares de presupuesta y ¡145! minutos de duración) si sitúa en el Egipto del siglo IV, concretamente en su ciudad más emblemática, Alejandría, donde en el año 391, las revueltas callejeras alcanzaron una de sus instituciones más legendarias: la biblioteca. Atrapada tras sus muros, la brillante astrónoma Hypatia (Weisz), filósofa y atea, lucha por salvar la sabiduría del mundo antiguo, sin percibir que su joven esclavo, Davo, se debate entre el amor que le profesa en secreto y la libertad que podría alcanzar uniéndose al imparable ascenso de los cristianos...
Vamos, un tostón de cuidado.

La película fue presentada en Cannes, donde recibió críticas dispares que, si bien coincidieron en ensalzar los aspectos más puramente técnico-espectaculares, no hicieron lo propio a la hora de valorar la vertiente tanto emocional como interpretativa (aunque ya se sabe que Cannes es Cannes).
De momento habrá que esperar un poco más para verla por aquí, ya que su estreno español se ha visto retrasado del 2 de septiembre al 9 de octubre, justo una semana después de la (adelantada) aparición de la esperadísima "[Rec] 2".
Os dejamos con el trailer.

Un vistazo a "Dorian Gray"

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Dorian Gray, hombre extraordinario compañero de Sean Connery pero además protagonista de la novela "El Retrato de Dorian Gray" de un tal Oscar Wilde, da el salto al cine el próximo mes de septiembre en una adaptación de la obra que ha llevado a cabo Oliver Prker, director curtido en adaptaciones de clásicos como demuestran "Othello", "Un Marido Ideal" o "La Importancia de llamarse Ernesto".
Protagonizada por Ben Barnes (el príncipe Caspian de "Las Crónicas de Narnia"), Colin Firth, Ben Chaplin, Emilia Fox ("Cashback") y Rebecca Hall (Vicky en "Vicky Cristina Barcelona"), la cinta tiene previsto estrenarse el próximo 6 de septiembre en el Reino Unido según Imdb, aunque el cartel la anuncia para el 9 de ese mismo mes.
En breve saldremos de dudas. Mientras tanto, ahí va un clip de la película.

¡Están locos estos europeos! Gore sin cruzar el charco: ANTICRISTO (por el Capitán Spaulding)

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Discutida e incluso vilipendiada en el pasado festival de Cannes (que sin embargo le dio el premio a la mejor actriz protagonista) y por consiguiente con cierta aura de película maldita, "Anticristo" es la nueva obra del no menos cuestionable Lars Von Trier, cineasta cuya filmografía puede resultar tan genial como odiosa, pero que desde luego cuenta con la impagable virtud de ser el principal generador de debates cinematográficos de lo más apasionados. Lo cual, a fin de cuentas, no desentona demasiado con su autoproclamada definición de mejor director del mundo.

En este caso, el danés afirma haber realizado la película sumido en una profunda depresión, como programa de ayuda para sobreponerse, por lo que éste podría definirse como el trabajo más personal del director. De hecho, incluso se aleja de todos sus forzados ejercicios de autor recientes (que van desde el dogma a los escenarios vacíos de "Dogville") en una válvula de escape que es su propuesta más libre, sencilla y normal -en otras palabras, abierta a todos los públicos- desde el punto de vista formal. Y es que, si no se quiere ir más allá, "Anticristo" puede ser considerada como una película de terror al uso, con su cabaña encantada y posesiones demoníacas, y bajo este punto de vista se aprecia un estilo de corte muy clásico con claras reminiscencias a la trilogía "Evil Dead", por sólo citar un ejemplo.
Resulta imposible saber las verdaderas intenciones de Von Trier a la hora de presentar su nuevo trabajo pero, desde luego, si su objetivo es el de aterrar al espectador lo consigue con creces. "Anticristo" es una de las películas más terroríficas de los últimos tiempos, una nueva pieza clave en el cine de género que juguetea tanto con el horror intrínseco, ese subyacente al impacto inicial de la cinta pero que brota minutos, horas más tarde, como con el más visual, al que acude mediante secuencias enfermizas ya sea de naturaleza enemiga (ataque de animales, lluvia de bellotas, sonidos extraños y visiones distorsionadas) como de puro y duro gore, de una brutalidad extrema -no apta para cualquiera- que, lamentablemente, muchos medios se han encargado de desvelar antes de tiempo (1).


Ahora bien, evidentemente "Anticristo" no es una mera cinta de terror, y si antes hablábamos de la película más abierta al público desde un punto de vista formal, no puede hacerse lo propio a la hora de analizar los múltiples discursos e interpretaciones que pueden extraerse al aparecer los títulos de crédito finales. Y es que tildarlo como el trabajo más personal del director de "Rompiendo las Olas" quiere decir que los únicos ojos para los que parece estar hecho sean los del propio Von Trier, pues muchos de sus mensajes son, literalmente, ininteligibles -al menos, en un único visionado-.
Aparentemente, la trama gira en torno a una pareja que, al perder a su retoño trágicamente, comienza un descenso a los infiernos que desemboca en el sadismo, la violencia más extrema y la deshumanización total y absoluta en favor de una forma de vida de inaudita maldad y enfermizo salvajismo.
De aquí ya puede percibirse cierta intención de estudio sobre la frágil entereza humana, la imposibilidad de sobreponerse a tragedias como la que nos ocupa, el amor incondicional hacia la pareja y demás. En este sentido, Willem Dafoe y Charlotte Gainsbourg (únicos y espléndidos actores de la cinta) engloban las características que se suelen adquirir en estas situaciones, adoptando las posturas de mástil firme y seguro sobre el cual apoyarse, y debilidad emocional necesitada de cobijo respectivamente.
Sin embargo, la película toma un sendero cada vez más pedregoso y empinado, proponiendo muy difíciles reflexiones acerca de la irrefrenable sexualidad humana, el machismo (histórico) y feminismo, la ética y el sentimiento de culpa, e incluso la religión... cada uno es libre de interpretar la película a su manera y es justamente la libertad de exégesis la que hace grande a "Anticristo".

Cierto es que hablando en términos puramente académicos, la película peca de varios fallos, traducidos en terribles altibajos rítmicos y en cierta sensación de extravío que roza, en algunos minutos de su parte central, tedio y ridiculez por partes iguales. Por otra parte, habrá quien critique al principal abanderado del movimiento dogmático la artificiosidad visual empleada, que recurre a una (maravillosa, por otra parte) fotografía de todos azulados alterados e incluso a efectos digitales propios del cine de terror estadounidense -aunque también bebe del estilo de Tarkovski en más de un sentido, por lo que la decisión de dedicarle a él la película no se nos antoja en absoluto descabellada-.
Pero la virtud de obligar al espectador a ir al cine en grupo para poder hablar -largo y tendido- sobre sus interpretaciones posteriores, hacen de ella una cinta de necesarios y ulteriores análisis que a más de uno llevarán a segundos y terceros visionados; cualidad única que ensalza "Anticristo" a una categoría di cine distinta, quizás mediocre si se considera bajo un prisma de calidad básica, pero sumamente decisivo para quien no se detenga allí y vea el cine como algo más que un compendio de recursos y/o habilidades técnicas.


Vuelvo al ya tratado tema de la violencia para advertir, sin necesidad de desvelar nada, sobre la brutalidad visual de muchas de sus escenas, que incluyen en primerísimos planos algunas de las vejaciones más inhumanas que puedan concebirse -y, sin embargo, en algunos casos son incluso aceptadas por ciertas sociedades-. No es una película que pueda ver todo el mundo, es un ejercicio provocativo e incómodo, insoportable en más de una ocasión, que más de uno abandonará a medias.
Eso sí, para el fanático del gore más excesivo, ansioso por encontrar una película que de verdad lo remueva por dentro, sin duda esta es su mejor y más extrema opción, pues "Anticristo" es, también, la mejor película de este género de los últimos tiempos.



(1) Ardua tarea la de leer algo sobre la película (ya sea en prensa escrita o por Internet) en que el autor del texto no desvele alguno de los momentos culminantes de la misma. Y el problema es que su secuencia más salvaje, la que aparece en negrita y prácticamente antes del propio título de la mayoría de artículos... ¡es el final de la película! En otra ocasión hablaremos de lo indecente que es el trabajo de muchos de los críticos y criticuchos de este país en el que nos ha tocado vivir, ansioso por escandalizar aun a costa de echar por tierra vidas enteras o, como en este caso, trabajos artísticos ajenos.

P.D. Este comentario nace a raíz de las discusiones que mantuvimos los cuatro que fuimos a ver la película (entre los que se incluye John Blutarsky, por supuesto). Sólo así puede desollarse mejor y tratar de hilar, por lo menos, algo así como el 50% del total de su entramado.

Teaser trailer de "Inception"

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Después de "El Caballero Oscuro" se habló de que su director, Christopher Nolan, iba a hacer una película completamente ajena a la saga de Bats para desconectar un poco de las megaproducciones, los bombazos comerciales y demás.
Sin embargo, hace pocos meses nos enteramos de que el presupuesto de su nuevo proyecto rondaba los nada más y nada menos que 200 millones de dólares y que iba a contar con Leonardo di Caprio en el rol protagonista. Vamos, nada más alejado del cine de bajo presupuesto en el que todos pensaban.
El caso es que "Inception", que así se llama lo nuevo del director de "Memento" y "El Truco Final", es un thriller de ciencia-ficción que además de contar con Di Caprio, tiene un reparto compuesto por Marion Cotillard (vista recientemente en la sensacional "Enemigos Públicos"), Cillian Murphy, Ellen Page, Tom Berenger, Ken Watanabe y el que ya es un habitual para el director, Michael Caine, entre otros.
De la trama poco se sabe hasta ahora, salvo que será un thriller de acción y sci-fi que, y cito, 'transcurre dentro de la arquitectura de la mente' (filmaffinity).
En fin, os dejamos con el primer y escuetísimo trailer. Mola, ¿eh?

Crítica de "Bronson", por el Capitán Spaulding

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Entre las propuestas de la sección Noves Visions del inminente festival de cine de Sitges se encuentra "Bronson", adaptación cinematográfica de la historia de, justamente, Charlie Bronson. Dirigida por Nicolas Winding Refn (quien escribe el guión junto a Brock Norman Brock) y protagonizada por Tom Hardy, la película sigue la vida del preso más famoso de Inglaterra prácticamente desde su primer ingreso a la cárcel -tras un atraco a la oficina de correos de su ciudad- hasta la actualidad, contando ya con un nombre de fama internacional.

Fiel a los derroteros actuales, "Bronson" supone una continuación del estilo británico al que parece abocada toda producción independiente (y no tanto) que de ahí provenga. Amalgama de géneros y personalidades, este biopic anabolizado se presenta como un hipotético monólogo del propio Bronson ante el público, mediante el cual remite al espectador a una serie de flashbacks que poco a poco van componiendo el total retrato del peculiar y bigotudo personaje: se trata de un mediocre ser humano ansioso por obtener fama y gloria, al que no se le ocurre nada más que convertirse en una especie de matón carcelero, armando una bronca tras otra en cada establecimiento en que le van reteniendo.
Semejante opción narrativa permite al director montar su film mediante diferentes estilos, alternando adrenalínicos videoclips con momentos más descansados según las (supuestas) exigencias de la ocasión. Es decir, lo mismo que vemos en prácticamente todo lo que nos llega desde las tierras británicas, con el primer Guy Ritchie y Sean Ellis a la cabeza.
Esto no hace sino cansar al espectador al cabo de unos minutos, que paulatinamente va desinteresándose por la película y reactivando su emoción sólo en concretas ocasiones. Y es que la fórmula del videoclip comienza a estar más que agotada.
Como la gallina y el huevo, cierto es que de dicho desdén no acaba de saberse su proveniencia, pues paralela al empaque artístico circula una historia algo repetitiva y monótona que hacia la mitad del metraje provoca más de una calada de ritmo, dando muestras de no saber por qué senda proseguir.


Con todo, dichas sensaciones nunca acaban de hacerse del todo molestas, puesto que ya de por sí el personaje principal resulta bastante interesante como para, al menos, querer saber cómo demonios acabará todo. Sin llegar nunca a extremos, es capaz de grandes hazañas, que combinadas además con el total nudismo del actor, siempre provocan cierta atención extra por parte del espectador (ya se sabe, sigue sorprendiendo ver un pene en pantalla por mucho que se farde de la sociedad del progreso y demás chorradas del presente siglo).
Entre todo ello, su escueta duración (una hora y veinte), sus dosis de humor cínico y la acertada actuación de un Tom Hardy que nos suena por sus numerosos papeles secundarios, el visionado de "Bronson" no desagradará ni apasionará salvo en casos de extremo pseudo-gafapastismo -tanto por un lado como por el otro-. Se trata de un biopic sobre un personaje peculiar, sencillito y de fácil digestión, que además tiene en su última secuencia un gran trabajo por parte de todos los que participan en la cinta, lo cual siempre ayuda a salir de las salas con un buen sabor de boca.
Aunque por supuesto, no pasará a la historia.
5,5/10

"Juego de Tronos": recapitulación y nuevas caras de la más esperada serie de la HBO

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Aunque se esté filtrando con cuentagotas, poco a poco se va descubriendo más información sobre la esperadísima adaptación de "Juego de Tronos" a formato televisivo. En esta ocasión han salido a la luz los nombres de un buen puñado (más) de actores que también participarán en la serie, que se suman a la apetecible lista de rostros ya confirmados a los que hacía referencia el bueno de Blutarsky hará poco menos de un mes.
Ahora, la cosa queda más o menos así:


Jaime Lannister (Nikolaj Coster-Waldau)
Arya Stark (Maisie Williams)

Sansa Stark (Sophie Turner)
Daenerys Targaryen (Tamzin Merchant)
Robb Stark (Richard Madden)
Ser Jorah Mormont (Iain Glen)

Theon Greyjoy (Alfie Allen)

Ned Stark (Sean Bean)

Robert Baratheon (Mark Addy)

Tyrion Lannister (Peter Dinklage)

Catelyn Stark (Jennifer Ehle)

Joffrey Baratheon
(Jack Gleeson)

Viserys Targaryen (Harry Lloyd)

Jon Nieve (Kit Harington)

"Avatar": breve comentario de sus 15 minutos de degustación

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En toda la espera y expectativa que rodea el todavía lejano estreno de "Avatar", hay un antes y un después en el momento en que algún periodista estadounidense afirmó haber visto un pequeño bocado de la película hace algunos meses. No tengo ni idea de dónde se recogieron sus palabras, pero sí recuerdo la emoción que desató su comentario, pues decía que era incapaz de distinguir dónde acababa la realidad y empezaba el efecto por ordenador.
Desde entonces, y sabiendo que el todopoderoso James Cameron se encuentra tras el proyecto, que le ha costado ¡doce! años llevarlo a cabo, y que de un tiempo a esa parte no dejan de hacerse públicas sus ideas y opiniones sobre las nuevas tecnologías, es cuando "Avatar" empezó a adquirir relevancia (internáutica) y a considerarse como posible candidato a otro antes y después, esta vez en la historia del cine.
Con un nivel de expectación de proporciones bíblicas (entiendo como Biblia las sagas de Indiana Jones y "La Guerra de las Galaxias"), el primer tropiezo lo sufrimos anteayer mismo, día del estreno oficial del trailer de la película, que dejaba al descubierto más de una duda.
Y ayer viernes, 21 de agosto, nos topamos con otro desencanto en el Avatar's Day, día en que se ponían a disposición 15 minutos de la película en algunos cines de todo el mundo, con su pantalla enorme, su sonido apabullante y sus gafitas tridimensionales.

Todavía sigue siendo muy pronto para entrar en valoraciones, de James Cameron se puede uno esperar cualquier cosa y es cierto que, en cines, el aspecto visual de "Avatar" mejora con creces en relación a la pantalla de ordenador.
Pero aun así, seguimos sintiendo cierta sensación de decepción. Decepción porque por muy bien logrados que estén, y lo están mucho, los Na'vi siguen pareciendo demasiado digitales, alternando brillantes expresiones con toscos movimientos, deslumbrantes miradas en un rostro excesivamente suavizado, espectaculares combates con antinaturales saltos.
No es que no resulte fácil distinguir entre realidad y efecto especial, es que toda la acción vista en los quince minutos -situada en el planeta de los hombrecillos azules- es una película de animación pura y dura, hecha por ordenador y, como mucho, con las mismas técnicas empleadas para el Gollum de "El Señor de los Anillos" a la hora de capturar movimientos.
Este megapreview sin precedentes sólo nos enseña un par de secuencias con humanos: un discurso de algún alto cargo militar a su tropa, y la transformación del personaje principal, un Sam Worthingto inválido, en Na'vi a cargo de un grupo de doctores.
Qué curioso, son justamente éstas las escenas que, a un servidor, le han parecido más espectaculares por su profundidad, realismo y sensación de absorción, pues casi parece que el espectador sea un marine o médico más en medio de los actores.

Por favor, que no se me malinterprete. "Avatar" es un espectáculo único, una maravilla para los sentidos que de una vez por todas asienta el camino a seguir en el mundo de las tres dimensiones. No hay un solo momento en que el espectador pueda cerrar boca y ojos, abiertos como platos. Los escalofríos recorren espaldas mil y una vez, la apuesta por la espectacularidad da de lleno en la diana y realmente el próximo 18 de diciembre será el arranque de un acontecimiento único. Pero aun así, se esperaba todavía más de ella, se presumía un progreso técnico tan brutal que haría palidecer todo lo visto hasta ahora y sin embargo, no deja de ser un "Episodio III Redux" (muchas partes son extrañamente similares a la tercera/sexta entrega galáctica), un videojuego con claro abuso de ordenador que no ha logrado llegar a lo que prometía: a la interacción perfecta entre hombre y virtualidad, sin antialisaing ni suavizados de ningún tipo.
Cualquiera que espere algo así saldrá muy, muy decepcionado.
Y la verdad, lo poco que se intuye del argumento, tampoco resulta alentador... habrá que esperar al 18 de diciembre para salir de dudas, pero a primera vista la cosa parece un edulcorado popurrí entre "Starship Troopers" y "Apocalypto". Pero aún es pronto, confiemos en JC: seguro que "Avatar" será una obra maestra como nunca hemos visto... ¿no?

Crítica de "Expediente 39", por el Capitán Spaulding

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"Expediente 39" supone, en general, un auténtico desconcierto. Ante todo porque es una de esas películas de fecha de estreno variable, que en España se adelanta hasta el 28 de agosto mientras que, sin ir más lejos, en los Estados Unidos aún no tiene definido su lanzamiento. Segundo, porque resulta totalmente imposible definir su género, su público objetivo, sus intenciones o su mera existencia: se trata de la enésima película con niña infernal en plan Damian, con nulo interés argumental y aún menor esfuerzo artístico, dirigida por un completo desconocido que no es que se empeñe por cambiar la situación, y que navega sin rumbo entre el drama, la opereta, el terror, el thriller, la denuncia social y la televisión de sobremesa.
Y tercero y más importante, porque la protagoniza Renée Zellweger, lo cual ya de por sí es bastante turbador. Pero no adelantemos acontecimientos y vayamos por partes.

Hablar de "Case 39" es hacerlo de uno de esos productos que parece haberse auto-creado mediante algún tipo de programa informático: todo en ella, desde cualquier punto de vista, es un refrito de algo que ya hemos visto o leído como si de un collage de otros guiones se tratara, y además parece que se haya ido rodando sola, pues la cámara, la iluminación, el montaje... cada aspecto técnico parece haberse realizado con piloto automático, sin un solo plano que destaque por su personalidad o, como mínimo, calidad.
Aun peor que la total previsibilidad resulta su superficialidad, pues por mucho que parezca apuntar a varios discursos (desde la crítica social hacia los malos tratos a lo engañoso de las apariencias), a la hora de la verdad "Expediente 39" se queda en tierra de nadie, optando por la vía más facilona y resultadista de película de terror al uso.
Todo ello no hace sino irritar al espectador, que ve cómo los 110 minutazos de la obra podrían haberse resuelto tranquilamente en medio episodio de "Entre Fantasmas", y al final, de toda la propaganda comprometida sólo puede sacar en claro que hay que tener cuidado al recoger de la calle a un animal abandonado, no vaya a ser que salga rabioso.


A redondear el conjunto se ofrece la estelar presencia de la Zellweger. Como no podía ser de otro modo, Bridget Jones vuelve a dar a sus detractores motivos de sobra para encresparse, con una labor a medio camino entre la falsa contención y la histeria juvenil que acaba resultando en una bizarra transmutación, mezcla de personaje de "South Park" (la boca de la actriz se mueve libremente por la mitad inferior de su rostro) y muñeca de Famosa, de esas que según inclinan la cabeza abren o cierran los ojos (y es que Renée no mira, sospecha).
Conforme progresa la película no podemos dejar de preguntarnos qué habrá visto en ella el bueno de Bradley Cooper, actual pareja de la actriz, que por cierto, tiene reservado un pequeño papel con la única escena graciosa de la película.

Tan sólo queda por valorar la parte final de la película, que tras los interminables y soporíferos 100 minutos anteriores confirma la total falta de pies y cabeza de su conjunto. Se trata de una resolución en la que todo se sale definitivamente de madre, un esfuerzo innecesario e infructuoso por querer ¿atemorizar? ¿sorprender? al espectador mediante un compendio de efectos especiales y escenas de acción -el sonido aumenta aquí sus decibelios- tan torpes como faltas de gancho y, a fin de cuentas, del todo ridículas... huelga decir que sus objetivos quedan años luz de ser alcanzados.


"Expediente 39" es un auténtico despropósito, una película de nulo interés cinematográfico que debería pasarlas canutas para poder estrenarse directamente en televisión, en vez de recibir la gloria de poderse ver en las pantallas de todo el mundo.
Con una sola escena mínimamente digna de mención -aunque tan torpe y falta de originalidad como el resto de la cinta-, si sirven para algo su ¡110! minutos es para demostrar lo lejos que han quedado los días dorados de Renée Zellweger, actriz mortificante que se ve superada por todos y cada uno de sus compañeros, en especial si se la compara con la perturbadora y jovencísima Jodelle Ferland.
El resto es tan dañino que puede llegar incluso a herir los sentimientos de los espectadores más teleadictos: en la escena final, con momentos muy similares al capítulo "Walk On Water" de "Anatomía de Grey", comprobarán destrozados lo mucho que se parece la protagonista a Ellen Pompeo (Meredith en la serie, y antiguo mito erótico para muchos de sus seguidores). Terrorífico, ¿verdad?
2/10
P.D. Nótese la sutil variación en la traducción al castellano: ¿buscamos atraer a más público condicionando su subconsciente? Por si acaso, a todos los fans de "Expediente X"... ¡no se dejen embaucar!

...Y primer trailer de "The Wolfman"

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La película que parecía maldita (su estreno se ha ido retrasando una y otra vez) parece que por fin verá la luz en el próximo mes de febrero, en plena carrera por el Oscar.
"The Wolfman" es un nuevo vistazo al mito del hombre lobo, quien esta vez será encarnado por Benicio del Toro. A su lado, completan el reparto Anthony Hopkins, Emily Blunt, Hugo Weaving y Geraldine Chaplin entre otros.
A apenas escasos minutos de la aparición del trailer de "Avatar", ya tenemos el primero de "The Wolfman". ¡A disfrutar!

¡¡Trailer de "Avatar"!!

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Ya podemos ver el primer trailer del esperadísimo "Avatar", que como bien sabéis es lo último de James Cameron y va a ser laobra maestra más grande de todos los tiempos.
Además, mañana se podrá ver en algunas salas cinematográficas un adelanto de quince minutos de la película de manera totalmente gratuita, previa recogida de entradas en la propia sala (consultad en la web de Cinesa para más información).
A partir de ahora ya sólo queda contar los días que quedan hasta su estreno, previsto para el 18 de diciembre...


¡Están locos estos europeos! Gore sin cruzar el charco: BABY BLOOD (por el Capitán Spaulding)

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Si a alguien se le pregunta sobre Alain Robak, por muy erudito del cine que sea lo más seguro es que conteste: "¿Quién?".
Efectivamente, poco o nada se sabe de este director francés cuya ficha en IMDB se reduce a apenas diez trabajos -sumando cortos y demás-, lo cual no deja de resultar curioso teniendo en cuenta que uno de ellos, el "Baby Blood" que nos ocupa, podría definirse como la madre del cine gore francés moderno.

La trama de por sí no es muy original que digamos: el Mal lleva existiendo en la Tierra desde el principio de los tiempos y se ha mantenido oculto hasta ahora, momento en que comienza su evolución para materializarse definitivamente. Para ello se introduce en seres vivos, sirviéndose de sus capacidades para alimentarse, y pasando de uno a otro para mantenerse con vida. Después de no necesitar a la tigresa que lo incubaba, le toca el turno a Yanka, joven en la que se introduce para ser gestado y alimentado. El problema es que su única comida es la sangre, humana para más inri, y para ello necesitará que la chica le obedezca y deje tras de sí un reguero de muerte cada vez mayor.

A tenor de su argumento no sería descabellado considerar la existencia de "Baby Blood" como mero exploit de infinidad de películas anteriores, desde "Basket Case" a "Brain Damage", "La Semilla del Diablo", "La Profecía", o incluso "La Pequeña Tienda de los Horrores". Vamos, cualquier otra cinta que contara entre sus protagonistas con algún elemento poseído o similar. Más indicios para defender tal presunción los encontramos en un guionista debutante que no hizo absolutamente nada más por una parte, y en un empeño por exprimir hasta el último de sus (pocos) francos invertidos por la otra.
Y es que "Baby Blood" no esconde su escasez de recursos, más bien se jacta de ello: a las limitaciones técnicas -iluminación, sonido y demás, de andar por casa- se le suma un guión tan torpe como su tosca dirección, un montaje cien por cien amateur y unas actuaciones que dejan mucho que desear y de las que sólo se salva, y por los pelos, la labor de la protagonista, la voluptuosa y no menos desconocida Emmanuelle Escourrou. Ahora bien, ¿qué película gore de esta y otras épocas no comparte todas y cada una de las características recién enumeradas?
A la hora de entrar a valorar un género como el que nos ocupa, abiertamente casposo y cutre por definición, aspectos técnicos o artísticos deberían dejarse en segundo plano ya que, simplemente, no tienen cabida ni interés alguno por parte tanto de espectadores como de directores.
Precisamente por ello se explica que una película como "Baby Blood", desastre cinematográfico se mire por donde se mire, sea el clásico de culto que es.


Una década antes de que Aja, Bustillo, Maury y compañía revolucionaran el terror con su hornada de brutales películas -que convirtieron a Francia en el referente absoluto del momento-, Robak asentada las bases de ese cine extremo y polémico con una película salvaje tanto en su forma como, y sobre todo, en su fondo. Pese a la irregularidad rítmica traducida en dos partes netamente diferenciadas, "Baby Blood" cuenta en su haber con un argumento de difícil y enfermiza digestión, una fábula casi vampírica que vincula prácticamente a modo de sumisión a una mujer embarazada con su feto. Como si de un embarazo indeseado se tratara (algo que queda claro viendo cómo se introduce el Mal, en forma de serpiente, en el cuerpo de la chica), "Baby Blood" casi parece aludir a aquellas jóvenes que no pueden abortar, bien sea por obligación moral (¿divina?) o por fuerzas ajenas que igualmente controlen sus movimientos.
Y son esas fuerzas -en este caso la propia voz del ser que la habita- quienes la hacen cuidar al bebé, asegurándose de que nada se tuerza y acabe viendo la luz.

En la cinta, eso se traduce en salvajes asesinatos, una ola de brutalidad en aumento que se traduce en una segunda parte de metraje demencial, una vez despojados del rubor y cautela hemoglobínica iniciales.
Precisamente uno de los grandes males de "Baby Blood" radica en que en su primer arco no pasa demasiado y todo se desarrolla a ritmo cansino e intrascendente: estamos ante los primeros meses de gestación del bicho maligno, y éste aún no controla totalmente a su incubadora. Sin embargo, es en dicha mitad donde se encuentra una de las mejores escenas de la película, en que la actriz protagonista muestra todos y cada uno de sus encantos (turgentes por un lado, poblados por el otro; y allá cada uno con las interpretaciones) en una larga escena de desnudo y posterior asesinato y canibalismo que haría las delicias del Russ Meyer más alterado.
Y es que si la primera virtud de "Baby Blood" radica en su malsano argumento, la segunda la encontramos en la generosidad con que Alain Robak filma las escenas más salvajes, mostrando un gusto por el gore y lo explícito que muchos cineastas actuales quisieran para sí. Con una gran cantidad de sangre chorreando por doquier, la película oculta su espíritu ahorrador en pros de originalidad y buen hacer técnico (relativamente hablando): todas y cada una de las escenas más violentas resultan inolvidables por un motivo u otro y debido al estilo amateur quasi-dogmático que impregna toda la cinta, en conjunto acaba desprendiéndose cierto hiperrealismo brutal no apto para aficioados del terror comercial, pero que hará las delicias de todo amante al cine de estas características.


Y evidentemente, nos encontramos en terreno gore, y una de las primeras reglas no escritas del género reside en proponer un humor negro que ofrezca al espectador la dualidad de la angustia mórbida por un lado y la risa surgida del exceso por el otro, y en "Baby Blood" se juega a la perfección con ambas sensaciones, logrando momentos de ovación como su obvia culminación, un delirio inquietantemente desternillante muy cercano al "Demons" de Bava.

Casi nos olvidamos de dedicarle unas palabras a la Escourrou, actriz cuya delantera dificulta el análisis de su trabajo, pero que haciendo el esfuerzo de sobreponerse a ellas se descubre bastante acertada en su labor de excitarnos y asustarnos por partes iguales, tanto a nivel físico como interpretativo.


He aquí por tanto un claro ejemplo de hasta dónde puede llegar el imaginario francés, y europeo por extensión, cuando se trata de echarle mano al terror. "Baby Blood" no es ni mucho menos la obra maestra que es "Braindead" (a la que cito por haberse estrenado más o menos en la misma época) y se encuentra a años luz de "Alta Tensión" o "Á l'Intérieur", pero supone un excelente primer paso, una rotura de moldes y esquemas que pese a su condición de exploit ha logrado hacerse con una personalidad propia, suficiente para destacarse como clásico de culto. Siempre que se trata de saber si ha merecido la pena el visionado de cualquier película, lo que cuenta es la facilidad con que ésta pueda ser recordada pese al paso del tiempo, y el salvajismo de "Baby Blood" tarda en olvidarse. Tanto, que en el próximo mes de septiembre se estrena su tardía secuela, titulada "Lady Blood".

Nuevo trailer de "Halloween 2"

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Ya sólo queda una semana para que Michael Myers vuelva a hacer de la suyas en la esperada (o no) secuela de "Halloween: el Origen", que como ya sabemos vuelve a contar con Rob Zombie tras las cámaras y con el reparto de ésta (al menos, el que sobrevivió) delante de ellas.
Siguiendo una línea argumental diferente al de la secuela original ("Halloween II", 1981), la trama de la película sigue a nuestro asesino Myers justo desde el momento en que lo abandonamos, dándolo por muerto, al final de la anterior entrega.
Este nuevo trailer, que según parece se ha filtrado de alguna manera por la red, ofrece alguna que otra luz más en cuanto a los derroteros por los que seguirá la cinta, que se estrena el próximo 28 de agosto en EEUU y que esperamos que mantenga las buenas sensaciones que, como normal general, toda la filmografía de Zombie lleva manteniendo hasta la fecha.

Póster de "[Rec]2"

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Sólo queda un mes y medio para que se desate de nuevo la locura. "[Rec]2" se presentará por todo lo alto en el festival de Sitges '09, y hasta ese momento cada vez vamos recibiendo más información mientras esperamos para descubrir qué demonios sucedió en el bloque de pisos de Barcelona tan sólo quince minutos después de los hechos ocurridos en la primera (y magistral) entrega.
Esta vez, desde la web oficial de la película (que bien merece un garbeo) nos llega el póster oficial, que desde luego no pasará a la historia por su originalidad precisamente. Desde luego, a un servidor no deja de recordarle a la nueva campaña contra las drogas, sí hombre, la de Bad Night. En fin, allá va el cartel.


Crítica de "El Mundo de los Perdidos", por el Capitán Spaulding

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¿Broma? ¿Tomadura de pelo? ¿Remake (necesarísimo, vamos) del "Viaje al Centro de la Tierra" con Brendan Fraser? Lo cierto es que no tengo ni la más remota idea de cómo puede justificarse la existencia de una película como "El Mundo de los Perdidos", excusa para el lucimiento de Will Ferrell (y van...) que dirige Brad Siberling ("Casper") y escriben Dennis McNicholas y Chris Henchy, ambos guionistas curtidos en el programa "Saturday Night Live".
Basada en una serie de televisión homónima, la película va de un grupo de loosers que descubren la manera de viajar a una dimensión paralela en que la Tierra está habitada por dinosaurios, neandertales, mosquitos gigantes, hombres-lagarto y demás lindezas. El grupo está compuesto por el doctor Rick Marshall (Ferrell), científico en horas bajas pero creador del invento que los transporta, Holly (Anna Friel, de la serie "Criando Malvas"), joven estudiante que parece ser la única en creer en el inventor, y Will (Danny McBride), dueño de una gasolinera con pasaje del terror en plan "La Casa de los 1000 Cadáveres".
Lógicamente, una vez llegados al mundo alternativo, tendrán que superar mil y un desafíos para poder volver a su verdadero hogar etcétera.

He pensado largo y tendido (o no) en el por qué de la valoración que va a llevarse "Land of the Lost" al final de este comentario. Y he llegado a la conclusión de que no hay forma de respaldarlo.
La película que nos ocupa es poco más que un despropósito, un continuo de chapuzas que comienzan desde su totalmente erróneo embalaje de cine familiar y culminan en montaje precipitado, una continua descompensación rítmica y unos efectos especiales que, a su lado, dejan de obra maestra el pseudo-documental televisivo "Caminando entre Dinosaurios".
Por si fuera poco, la película se equivoca al mezclar momentos muy infantiles (el envoltorio que acabamos de citar en la lista de desatinos) con un humor adulto vinculado al sexo, las drogas y demás, ya que el resultado no hace sino descolocar a un espectador que hasta podría llegar a incomodarse si acude a las salas con sus correspondientes retoños.


Todo ello explica los más que decepcionantes resultados en taquilla hasta el momento, y desde luego da pie de sobras a las críticas negativas que, por lo general, se ha llevado la cinta del director de "City of Angels".
Y es que supongo que hay que estar de muy buen humor para que la película caiga en gracia, ser muy fan de Ferrell y (sobre todo) McBride, o haber llegado a enamorarse en algún momento de la dulcísima protagonista de "Pushing Daisies".
Pues bien, será que yo reúno todos los requisitos, que después de todo la vi sin gastar un duro (lo cual hubiera cambiado mucho mi estado de ánimo de no ser así) y que mientras una película incluya en el mismo pack dinosaurios de todo tipo, mundos paralelos, ciudades en ruinas y demás, ya cuenta con el aliño suficiente para entretener(me).
El caso es que, mire usté, no lo pasé mal durante el visionado de su escueto metraje. Más de un chiste me cayó en gracia, el argumento -por muy manido que estuviera- me mantuvo lo suficientemente en vilo como para querer saber hasta dónde iba a ir a parar todo aquéllo, y me quedé hasta el final de los títulos de crédito para escuchar al siempre maravilloso Michael Giacchino, único clavo ardiendo al que atenerse para defender seriamente la película.

Evidentemente que no aconsejo, ni mucho menos, el visionado de "Land of the Lost": es una película desatinada, un desproporcionado pretexto para que Will Ferrell haga de las suyas, y encima cutre a morir. Pero por aquellos oscuros giros del destino que lo mismo le hacen a uno odiar "Casablanca" como amar "El Día de Mañana" (que no es mi caso, ¡ojo!), a mí me hizo su relativa gracia. Así que le pongo un seguramente inmerecido aprobado, y no atenderé a quejas de ningún tipo. Ea.
5/10

Crítica de "Enemigos Públicos", por el Capitán Spaulding

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Qué difícil resulta elaborar un texto de carácter crítico acerca de "Enemigos Públicos", nuevo trabajo de un Michael Mann que se aleja del lujoso -pero corrupto- Miami para adaptar la historia de John Dillinger, ladrón de bancos que causó auténtico furor en los años 30.
Protagonizada por Johnny Depp y con Christian Bale y Marion Cotillard como invitados de lujo, la nueva película del director de "El Dilema" es una auténtica maravilla del séptimo arte, de carburación prácticamente perfecta en todos sus sentidos. Una obra maestra tan definitiva como necesaria, en unos tiempos en que el blockbuster a base de CGI parecía haber acabado con la creatividad y las ganas de arriesgarse. Y es que hablar de Mann es hacerlo de uno de los mejores cineastas del momento por una virtud tan simple como básica: hace lo que quiere y se le nota gran voluntad por ofrecer algo nuevo y distinto, sin preocuparse lo más mínimo por los cánones actuales que pueda seguir el cine comercial.

Como prácticamente toda la filmografía, "Enemigos Públicos" es una película aparentemente destinada a un público masivo, pero de muy difícil digestión y de hecho completamente desaconsejable para cualquier extraño a las manías del director de "Heat".
De extenso metraje y ritmo voluntariamente pausado, a lo largo y ancho de sus 140 minutos la cinta gira en torno a la figura de Dillinger, primando el desarrollo de la persona por encima de la acción sin freno que muestra de manera engañosa el trailer. Durante buena parte del tiempo sus esfuerzos se centran en el estudio de las motivaciones y sentimientos -la relación con Billie- del malhechor, en una fórmula que recuerda la empleada en su trabajo inmediatamente anterior, la no menos espectacular -aunque apreciada por unos pocos- "Corrupción en Miami".
Eso no implica que Mann se olvide de la otra vertiente argumental, el enfrentamiento de Dillinger con las fuerzas de la ley -personificadas en la figura de Christian Bale-. Este segundo entramado, si bien menos relevante de lo esperado, no queda ni mucho menos relegado a una división de plata si no que más bien juguetea con el primero, entrelazándose y alternando a éste memorables momentos de potencia ascendente. De hecho, es justamente por ello que "Enemigos Públicos" sube el telón con el motín de una prisión en la que Dilinger acaba de poner el pie, en una secuencia que en pocos minutos ya da buena muestra de lo que su director tiene preparado, algo que se vendrá confirmando con cada uno de los atracos, tiroteos, persecuciones y fugas que depara el film.
Más importante resulta el papel del enfrentamiento entre Depp/Dillinger y Bale/Purvis, que sobrepasa desde sus primeros compases la barrera de lo personal por mucho que ambos actores apenas se crucen en pantalla -si es que llegan a hacerlo en algún momento-. En una lucha de poderes similar a la de Pacino y De Niro en "Heat", ambos personajes se convierten en los caballeros abanderados de sus equipos (el Bien y el Mal, obvio), llegando incluso a la obsesión casi fanática en el caso de Purvis.


Una vez más toca hablar por tanto de las obsesiones de Michael Mann, cuya película confirma no ser sino la continuación lógica de lo experimentado a lo largo de su carrera, en todos sus sentidos. Fiel a su estilo, su punto de vista se antoja tan frío y distante como de costumbre, hecho que puede condicionar el descontento de un público deseoso de grandes dramas de opereta, que seguramente acabe tildando de superficial el resultado final. Nada más lejos de la realidad, ya que de esta manera Mann se consigue acercar al cine negro clásico, sombrío y apagado pero no menos apoteósico y demoledor. Es precisamente aquí donde se encuentra el gran logro de la película, lo que de verdad la hace llegar a la categoría de obra maestra en lugar de quedarse en un notable sin más: detrás de "Enemigos Públicos" se encuentra un juego de disyuntivas tan arriesgado como logrado.
Su objetivo no es otro que tirar de dos extremos de la misma cuerda, evocando, homenajeando por una parte a buena parte de la historia cine, y buscando convertirse en la película más rompedora del momento por la otra.
Efectivamente, a nadie se le escapa que su argumento y la manera de tratarlo siguen los pasos más clásicos del cine de ladrones y policías; las propias interpretaciones e incluso caracterizaciones de los actores así lo demuestran (véase el parecido entre ellos y los Gable y compañía de "El Enemigo Público Número 1", película que aparece en el film).
Sin embargo, la apuesta por rodar la película con cámaras digitales, adoptando el estilo correoso y aparentemente desmelenado marca de la casa, logran crear un discurso completamente nuevo, un lenguaje cinematográfico innovador que finalmente alcanza la perfección buscada en las anteriores "Collateral" y "Miami Vice", lo que se traduce en una película deslumbrante que aunque sólo sea por su apartado visual tardará en ser olvidada.
Todo ello, desde el juego de miradas hacia el pasado y el futuro hasta el carácter imperecedero de su conjunto y las muestras de la personalidad del autor, tiene su mejor ejemplo en el larguísimo tiroteo entre los bosques (persecución de coches incluida) que significa el arranque del último bloque argumental: una auténtica maravilla del cine de acción (y no sólo) de todos los tiempos, en que el hábil director juguetea con su cámara en mano, introduciéndose en la casa asediada, protegiéndose del fuego enemigo tras los árboles o recreándose en alguno de los certeros disparos.

Si se le quieren buscar tres pies al gato, se puede acusar a "Enemigos Públicos" de cierta previsibilidad -correspondiente, en todo caso, al lógico devenir de acontecimientos- o de algunos tropiezos rítmicos aquí y allá. Pero aun así Michael Mann ha revolucionado el cine, en especial su ramificación más comercial, con una película original, a contracorriente y visionaria. Quedan muy pocos directores como él, capaces de crear buen cine partiendo de un aparente blockbuster o mejor aún, hacer que su película resulte inolvidable pese a lo trillado de su argumento. Habría que mimar mucho su último trabajo, cargarlo de premios y de espectadores, porque ésta sí es una de aquellas películas que realmente merece la pena ver.
Aunque seguramente no estaríamos hablando así de ella de no contar con un reparto de actores tan perfecto. Todos, desde el enorme Johnny Depp al algo más acartonado pero igualmente correcto Christian Bale, desde Marion Cotillard al último de los secundarios (todos ellos reconocibles, por cierto) están sumamente bien estudiados, comedidos y ajustados en sus papeles, emulando las actuaciones de antaño incluso en sus voces y acentos (algo disfrutable única y exclusivamente en versión original).

Y es que como si de una escultura del mayor de los artistas se tratara, en "Enemigos Públicos" todo cuadra, todo funciona y se conjuga en armonía para componer una obra maestra maravillosamente pulida, clásica y visionaria a la vez, aunque seguramente no apta para el gusto de todos. Pese a ello, no cabe ninguna duda: se trata de la película del verano (y ya veremos si del año), y de uno de los mejores blockbusters de acción de los últimos tiempos, con permiso del Caballero Oscuro.
10/10

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¡Están locos estos europeos! Gore sin cruzar el charco: Introducción

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Emulando al amigo -y co-propietario del blog- John Blutarsky, comenzamos un ciclo especial de comentarios vinculados esta vez a una serie de películas que llaman la atención por sus generosas cantidades de violencia, sexo, gore y enfermedad mental en general. La peculiaridad que las engloba es que no habrá que cruzar ningún charco para ir a buscarlas, pues todas ellas tienen como factor común haber sido engendradas en el viejo continente.
Este ciclo de cine bizarro europeo -entendiendo como bizarro su vertiente más extrema: no queremos películas extrañas y punto, queremos tripas y/o chunguería a cascoporro- no tiene previsto un número fijo de películas debido a la enorme cantidad de muestras potencialmente válidas por una parte, a la esperanza de que Blutasrky se anime a participar en él por otra, y a la fundamental participación de los lectores de La Casa, cuyas sugerencias serán agradecidas y atendidas religiosamente.
Se abre, por tanto, la veda a una nueva horda de reseñas en un ciclo que quizá peque de ser algo obvio en sus comienzos, pero que se espera que pueda interesar lo suficiente como para motivar el debate o, aún mejor, descubrir cintas que no todos hayamos visto.

Permanezcan en sintonía.

Una de trailers

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Aprovechamos el perrismo propio del verano para recuperar dos trailers, en su versión Red Band para deleite del personal, que se habían traspapelado en el sótano de La Casa.

El primero de ellos es la carta de presentación de "Legion", película que dirige Scott Stewart y en la que Paul Bettany ("Master and Commander") encarna al Arcángel Miguel, encargado de salvar a la humanidad cuando Dios pierde la fe en ella y envía a su legión de ángeles para acabar con la raza humana por segunda vez. Su única esperanza reside en un grupo de inadaptados que se refugian en el desierto, a los que darán vida Kate Walsh y Dennis Quaid entre otros.
Lo más curioso es que el mismo tándem Bettany-Stewart se reunirá nada más acabar "Legion" para rodar "Priest", adaptación de una novela gráfica de Min-Woo Hyung en la que Bettany (esta vez, como sacerdote) se enfrentará a los vampiros en un mundo apocalíptico muy similar al de "Legion".
Habrá que ver en qué acaba todo; de momento, ahí va el trailer de esta última:




La segunda película a la que ofrecemos cobijo en La Casa de los Horrores lleva como título "Zombieland", la protagoniza un reparto de cómicos de la talla de Woody Harrelson, Jesse Eisenberg ("Adventureland"), Abigail Breslin ("Pequña Miss Sunshine"), Emma Stone ("Supersalidos") y un zombificado Bill Murray, y podría definirse como una versión a la americana de "Zombies Party". A medio camino entre el "Zombi" de Romero y "Soy Leyenda", la película tiene previsto estrenarse en el próximo mes de octubre, y la dirige el desconocido Ruben Fleischer.




Por último, ya podemos ver el trailer de la nueva película de Rob Zombie, quien junto a un tal Mr. Lawrence (curtido en la dirección de episodios de "Bob Esponja") adapta su propio cómic "The Haunted World of el Superbeasto".
Con un estreno en DVD previsto para el próximo 22 de Septiembre en EEUU, la película cuenta con las voces de Paul Giamatti, Rosario Dawson, Danny Trejo, la mujerísima Sheri Moon Zombie y Sid Haig, a quien todos recordamos por encarnar a cierto Capitán que da nombre a quien escribe estas líneas. A ver qué os parece.


Series de Culto de la Televisión Geek: NOWHERE MAN. Por John Blutarsky

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My name is Thomas Veil, or at least it was. I'm a photographer, I had it all: a wife, Alyson, friends, a career. And in one moment it was all taken away, all because of a single photograph...

Tras unas semanas de sequía (no por falta de ganas, ni de material, sino de tiempo) reprendemos sección, que aún está en pañales, gatea y babea, sí, pero os aseguro que tiene una larga vida por delante. Tsk, será por series...
Hoy traemos una serie imperfecta y algo envejecida, pero entrañable, con destellos de genio y al final, digna de recordar. Me refiero a "Nowhere Man", o como vino a llamarse por aquí "Sin identidad".
La serie, producida en 1995 fue emitida y, cómo no, cancelada tras una temporada de 25 episodios por ese colectivo visionario que responde al nombre de Programadores (en este caso los de la cadena UPN -ni idea, oigan-). Nosotros pudimos disfrutarla las noches de un verano de hará unos 10 años (puntuales, como siempre) por TVE donde pasó con más pena que gloria pero llamó la atención de varios "bichos raros" que se quedaron con la copla. Nada nuevo, vaya.

El título no deja lugar a equívocos, estamos ante una historia de "robo de identidad" absolutamente canónica, con sus conspiraciones y sus extorsiones, sus personajes atormentados y sus giros inverosímiles. No en vano, Joel "24" Surnow se esconde, en calidad de guionista y productor ejecutivo, detrás de semejante juguete (al que por cierto, hace referencia en un momento muy concreto y significativo en el periplo Bauer) al que se le nota el regusto folletinesco y culebronil de los productos de esta clase.


La epopeya/calvario de Thomas Veil (Bruce Greenwood, si fuera una quinceañera de los 90 te colgaba en mi corcho) comienza cuando este, fotógrafo profesional, decide mostrar en una exposición una fotografía políticamente comprometedora, tomada en la república bananera de turno, probablemente aplastada bajo la bota militar yanki.
Error, pues con ello se desencadenará la pesadilla: su mujer parece estar casada con otro y no reconocerle, sus tarjetas de crédito han sido canceladas y nadie conoce su nombre. Y por si esto fuera poco, una misteriosa organización comandada por un Hombre Con Puro parece empeñada en recuperar los negativos que permanecen como última prueba de la foto dichosa, y de paso borrar del mapa al pobre Thomas.
A partir de aquí, empieza la carrera por recuperar su vida, esclarecer los hechos, desmantelar la conspiración y si se puede implicar a algun alto cargo político pues como que mejor.
Y todo esto en 90 minutos de un taquicárdico piloto dirigido con pulso tenso e irrepetible (el resto de capítulos serían muy inferiores a este respecto) por Tobe Hooper. Magnífico. No se puede pedir más.
De hecho, literalmente; porque el listón se pone altísimo. El resto de capítulos van de lo normalito (fillers del tres al cuarto) a lo muy molón, siendo estos últimos los "episodios de mitología" (ay, si es que estoy recuperando una de recuerdos noventeros que no veáis) en los que se nos van oferciendo con cuentagotas claves de lo que está pasando. El final, como no podía ser de otra forma, está calculado y es de bofetón (al espectador, se entiende), y redondea brillantemente el conjunto. Eso sí, tranquiliza saber que la serie fue cancelada y Lawrence Herzog -creador- y su equipo de guionistas tuvieron que ligarlo todo en una única temporada, sin alargar la trama indefinidamente.


Pese a que la serie es muy anterior al 11-S (televisivamente traumático y definitivo) ya se veía muy impreganda de las constantes que caracterizan este tipo de historias (en aquel momento, estupendamente condensadas por la engrasada máquina "X-Files"), a saber, conspiranoia, control del individuo, zombificación de las masas e incluso una superinformatización de los datos personales con el monstruo Internet ya a la vuelta de la esquina.
Le faltaba esa socarronería y algo más de la mala baba que caracteriza productos posteriores, vale, pero el germen estaba.

La trama iba creciendo a medida que avanzaba la temporada y, puestos los espectadores al mismo nivel que Veil, ibamos siendo testigos de la magnitud del tinglado, viendo (ojo, los que queráis manteneros virgenes de información) como sus amigos, su padre, todos estaban metidos en el ajo, siendo él un pobre pero estoico homeless emocional que intentaba capear el temporal, recibiendo constantes hostias inesperadas pero poniendo su mejor cara de "soy mucho más listo que vosotros y no me váis a pillar ni de coña".

El producto estaba orbitado por una serie de habituales del momento (Mark Snow musicaba; Megan Gallagher iba apareciendo; James Whitmore dirigía ocasionalmente...) y la factura era la de la época, de modo que hoy la cosa se ve algo envejecida, sobre todo si la comparamos con series diez años posteriores; pero ya os digo, la voluntad estaba. Y esa voluntad es la que hay que valorar, porque era la que ofrecía auténticos momentazos del calibre de (más spoilers, of course) el del poblado-secta utópico, el del grupo paramilitar o en el que se descubre el montaje y cómo Veil empieza a dudar de sus propios recuerdos. Escalofriante.

Sea como sea, la quijotesca cruzada de Bruce Greenwood por encontrar La Verdad no va a trascender al libro de oro de la tele en el que sí figuran, por ejemplo, "The Prisoner" -con la que no deja de tener bastantes similitudes hasta el punto de parecer, en varios momentos, una reformulación-, pero va a permanecer en el recuerdo de muchos fans, entre los que me cuento, como una joyita semiescondida a revisar de vez en cuando. Echadle un vistazo.

-Mejor episodio: El piloto, "Absolute Zero", por supuesto. Abre fuego de una forma inmejorable.
-Mejor momento: Veil descubre, en "Hidden Agenda" que nada era lo que parecía cuando tomó la fotografía de marras.


Crítica de "Resacón en Las Vegas", por el Capitán Spaulding

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"The Hangover" ha sido uno de los grandes booms del año en EEUU y ahora, por fin, aterriza en España bajo el título de "Resacón en Las Vegas". Todd Phillips dirige y Ed Helms, Bradley Cooper y Zach Galifianakis conforman el trío de actores protagonistas en esta exitosa comedia en la que, sorpresa, no se encuentra el nombre de Judd Apatow por ninguna parte.

Seguramente, al ver el trailer muchos recuerden el episodio de "Los Simpson" titulado "Viva Ned Flanders", en el que Homer se llevaba a su vecino a Las Vegas para enseñarle cómo vivir la vida y acababan más o menos como los protagonistas de la película que nos ocupa. Efectivamente, son muchos los lugares comunes entre ambos -incluyendo tigres, cameos y bodas-, pues en esta ocasión tres amigos deciden llevar a Doug a Las Vegas para celebrar su despedida de soltero a tan sólo dos días de su boda. La fiesta que se meten entre pecho y espalda es de órdago, tanto que a la mañana siguiente despiertan en su destrozada suite sin recordar absolutamente nada: ¿Qué diantres hace un tigre de bengala en su cuarto de baño? ¿De quién es el bebé del armario? Peor aun: ¿Dónde está Doug?

Agradable sorpresa nos otorga el director de "Starsky y Hutch" con este "Resacón en Las Vegas".
De poco más de hora y meda de duración, la cinta se muestra alejada de convencionalismos y chabacanerías, optando por un humor adulto pero no ofensivo cuyo factor irreverente surge de las disparatadas situaciones en las que se inmiscuyen los protagonistas, en vez de nacer de que éste o aquél diga o haga algo de mal gusto.
Lo que podría haber sido aún peor que un "Road Trip" con maduretes (no olvidemos que esa es una de las primeras cartas de presentación del director) acaba resultando así todo lo contrario, una película que huye de lo grosero para buscar un humor de situación que parecía extinto entre tanto caca-pedo y diálogo forzado.


Ante todo, "Resacón en Las Vegas" es una película que derrocha naturalidad pese a su imposible trama. Ninguno de sus personajes se aleja tanto de la realidad como el Seth Rogen de "Lío Embarazoso" o el dúo protagónico de "Te Quiero, Tío" y sus reacciones ante, no sé, mear delante de un tigre gigante, se antojan harto similares a las que podríamos tener cualquiera de nosotros.
Ciertamente, eso hace que el humor no sea de carcajada y que, salvo en contadas ocasiones, prácticamente todo gag se resuelva con una 'simple' risa por parte del espectador.
Aunque aquí aparecen los dos puntos fuertes de la película. El primero de ellos se personifica en el personaje que contrarresta tales sensaciones, interpretado por un genial Galiafanakis, que supone a su vez la nota discordante con el realismo antes tratado y el personaje más tronchante del trío.
El segundo quizás sea la baza más fuerte de "Resacón en Las Vegas", y bien merece un aparte.

Básicamente, el guión de la cinta brilla por lograr entretener en todo (repito, todo) momento al espectador, aun contando con un nivel decibélico de risotadas por debajo de lo registrado en otras comedias actuales. Si ello es posible se debe a su apuesta por anteponer la curiosidad antes que la risa, mediante un guión que oculta todos sus secretos y los va desvelando paulatinamente.
Así, al espectador se le ofrece un puzzle (no sabe absolutamente nada de la fiesta) y se le van dando las piezas una a una, mediante las cuales acompaña a los protagonistas en la resolución del misterio principal (dónde está el novio) en una sucesión de pistas de ascendente interés e hilaridad.


Por tanto, no sería erróneo colocar "Resacón en Las Vegas" a medio camino entre la comedia y el thriller (o similar), lo cual no hace sino aumentar su valoración al convertirse en una propuesta tan divertida como interesante y original (en cuanto a que se aleja de todo lo visto recientemente), que a más de uno dejará la sonrisa puesta durante la totalidad de su visionado. Pese a su aura de humor para adultos, se trata de una de las comedias menos ofensivas y por tanto más disfrutables del momento, y todo funciona a las mil maravillas en la que es una de las comedias del año por méritos propios.
7,5/10

Crítica de "Up", por el Capitán Spaulding

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A estas alturas prácticamente todo el mundo ha hablado ya de "Up", nueva genialidad de la Pixar sobre un anciano y un niño que emprenden un viaje hacia las cataratas Paraíso a bordo de una casa, movible mediante la noble táctica del globo de helio agarrado a sus extremos.
Por tanto, cualquiera que se haya querido interesar ya sabrá que prácticamente todos la tachan de excelente (en mayor o menor medida) debido a sus mil y un virtudes, todas y cada una de ellas justificadas.
Efectivamente, la nueva película de los creadores de "Wall·E" vuelve a demostrar una calidad técnica a siglos luz de sus rivales (baste con comparar la calidad de textura, colores, matices, de cada detalle, de caracterización de los humanos o incluso de tridimensionalidad de "Up" con la de "Ice Age 3" o "Monstruos Contra Alienígenas") y un gusto exquisito por la imagen entendida en más de una ocasión como pura poesía.
También es cierto que se trata de la única película de animación estadounidense del año que realmente puede ser disfrutada por igual tanto si se tienen 8 como 80 años, cargada como está de distintos mensajes y discursos -para que cada cual se quede con el que le corresponda.
Pero ante todo, "Up" es una aventura trepidante y dinámica, orquestada con un exquisito sentido de ritmo y tensión y que demuestra, principalmente, un nivel de madurez que rivaliza con el más adulto de los estrenos. Pese a su marcada carcasa infantil (es la producción de Pixar más abiertamente dirigida a los retoños de la casa... en teoría) el mero concepto de aburrimiento resulta imposible y carente de sentido -toda una rareza hoy en día- dada su continua variedad de situaciones, escenarios, personajes e incluso por su escasa duración, y es que hasta en esto demuestran inteligencia sus creadores: al tratarse de un argumento mucho más simple que de costumbre y más abiertamente orientado a la acción, estamos ante la primera película de Pixar que no llega a las dos horas de metraje, quedando en unos exiguos 95 minutos.


Ciertamente, aquí y allá pueden encontrarse, si se quiere, pequeños borrones tales como los perros parlanchines, cierto exceso de infantilismo en algunos de sus compases o un clímax por debajo de lo esperado que le resta algo de entereza y compostura al conjunto. Pero aun así no debe olvidarse que "Up" es ante todo una película para niños, y éstos disfrutarán como locos con todo ello (tanto como los adultos una vez desarruguen la nariz tras la primera aparición de Dog), lo cual es una justificación más que suficiente para esas chirriantes avionetas perrunas.
Si por todo ello se le quieren restar algunas décimas al resultado final, y dejar la película de Pete Docter y Bob Peterson por debajo de "Wall·E", "Ratatouille" o "Los Increíbles" desde un punto de vista totalmente adulto poco se puede objetar y de hecho es seguramente la opción más acertada.
Pero aquellos (pocos, muy pocos) que la han criticado con mayor dureza sólo pueden ser unos afortunados en sus vidas, ya que o conservan a todos sus antepasados de una pieza o los han visto fallecer de manera idílica, abrazados en sueños o algo por el estilo. El resto de desdichados, los que hemos sufrido los caprichos del destino de manera algo más realista, veremos en el anciano Carl uno de los personajes más humanos, creíbles y realistas que el cine ha dado, entendiendo todas y cada una de sus (conocidas) reacciones y sensaciones, asistiendo a su soledad de la misma manera que lo hacemos en la vida real.
Porque si hubiera que definir "Up" con una sola palabra, el mejor adjetivo sería precisamente 'humano'. Pocas películas se ven hoy en día que calen tan hondo, se sientan tan a flor de piel y resulten tan inolvidables como esta pequeña joya digital, que en sus primeros diez minutos contiene mucha más sinceridad y maestría cinematográfica que los últimos diez años del cine en general.

Está tan bien que hasta el doblaje en castellano (capitaneado por el cameracafesco Luis Varela) resulta encomiable, siendo de todos modos un personaje secundario en favor de la apoteósica y, desde ya, oscarizable banda sonora del genial Michael Giacchino.

8,5/10
P.D. Se recomienda el visionado en una sesión golfa para evitar a las hordas de ruidosos niños, bebés y padres de cuestionable educación.

Nuevo trailer de "Where the Wild Things Are"

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"Donde Viven los Monstruos" es la nueva película del inclasificable Spike Jonze ("Como Ser John Malkovich"), y es una adaptación del clásico cuento para niños homónimo de Maurice Sendak. En él, un desobediente niño es enviado a la cama sin cenar, lo cual le lleva a crear su propio mundo imaginario, un lugar poblado por feroces criaturas que le tienen a él como líder. Y además es una de las películas que más esperamos.
En este nuevo trailer, a ritmo una vez más de Arcade Fire, vemos a Catherine Keener y Max Records, y oímos con entusiasmo las voces de Catherine O'Hara, Lauren Ambrose, Mark Ruffalo, Forest Whitaker y la del enorme (en sentido tanto literal como figurado) James Gandolfini. Se estrena el 16 de octubre en EEUU.


Crítica de "G.I. Joe", por el Capitán Spaulding

5 comentarios
La mejor manera de definir la nueva superproducción de Stephen Sommers es citando al vendedor de cómics favorito de esta Casa: qué película más burra.
Pocas (por no decir ninguna) han sido las propuestas de este verano en que se nos han prometido efectos especiales a cascoporro y al final han mantenido su palabra: en este sentido, John Connor, Wolverine... ni siquiera el bueno de Optimus ha sabido estar a la altura, y tan sólo los amigos de la Enterprise han podido salvar los muebles ofreciendo un espectáculo pirotécnico más o menos a la altura de lo esperado.
Pues vaya por dónde, hete aquí que el director de uno de los mejores entretenimientos de hace unos veranos (me refiero, claro, a "La Momia") regresa con los célebres muñequitos de la Hasbro bajo el brazo y, por fin, nos brinda el blockbuster más honesto de la temporada. ¿Que en "G.I. Joe" no queremos nada más que efectos especiales? Pues eso es, ni más ni menos lo que nos brinda lo nuevo de Sommers, donde las escenas normales pueden contarse con los dedos de una mano.

No se me malinterprete, seguramente nos encontremos ante ante una de las más descabelladas películas de los últimos años, pues todo su entramado es un cúmulo de retos de a ver quién la hace más gorda. No quiero ni pensar en las sustancias bajo las que los ¡¡cinco!! guionistas, entre ideadores y escritores, parieron esta adaptación de muñecos (sic).
Sea como fuere, el argumento gira en torno a unas bombas de micropartículas que, si se liberan, devoran todo lo que encuentran a su paso (qué estará pensando el Klaatu de Keanu Reeves). Esas bombas son el deseo del equipo Cobra, algo así como una superinteligencia terrorista, y no se detendrá hasta conseguirlas para conquistar el mundo y bla bla bla. Tan sólo un ejército como el de los G.I. Joe es capaz de detenerlos, aunque la misión se complica más de la cuenta cuando los sentimientos personales entran en escena...
Tanto por el uso de un McGuffin de estas características, como por los mil y un cachivaches de cada uno de los equipos y las mil y un secuencias de persecuciones, tiroteos en cuarteles ultrasecretos y demás, gran parte del film hace pensar en una secuela a veinte años vista de "Misión Imposible" y/o "007".
Ello hace que lo menos relevante de todo el asunto sea justamente el argumento, por una parte debido a su total previsibilidad, pero por la otra a causa de las disparatadas justificaciones, tales como desternillantes explicaciones científicas o motivaciones de los malosos (la principal debe buscarse en el año 1600, ahí queda eso).
De hecho, lo peor que le puede suceder a "G.I. Joe" es justamente que el público se detenga a pensar en la trama, algo que ocurre cuando la acción da algún que otro respiro dejando al descubierto la ridiculez general de todo el conjunto: patriotismo de pacotilla, heroicidades de tres al cuarto, personajes risibles... ¿he comentado ya lo memo que resulta el tema de las bombas?


Afortunadamente todo ello queda en segundo plano ya que como decíamos al principio, rara es la vez en que Stephen Sommers levanta el pie del acelerador en sus 118 minutos de agotador videojuego pirotécnico. Espectaculares escenas de acción se suceden prácticamente sin tregua, haciendo uso de las ideas más alocadas y los efectos especiales de (pen)última generación, en una película que reniega de montajes a lo Greengrass o Bay para mostrar todo su esplendor. Y sin duda, ello se agradece especialmente en los veinte minutos de persecución por las calles de París, uno de los momentos más gloriosos del cine de acción de los últimos años cuyas extravagancias provocan tanto risotadas como preguntas del estilo '¿Pero qué puñetas es esto?', acabando invariablemente en lo que debería ser una gran ovación con la destrucción de la Torre Eiffel como colofón final.

Como es de prever, tanta adrenalina provoca un sinfín de altibajos emocionales que van calando el ritmo de "G.I. Joe", pero mostrando más inteligencia de lo esperado, la película va sucediendo en escenarios radicalmente diferentes. Comenzado en el desierto, pasando por las ciudades y concluyendo en el agua, dicha variabilidad hace que la atención no acabe de decaer nunca, y logra llevar a un clímax tan largo como espectacular que a un servidor le ha parecido claro homenaje a la saga de "La Guerra de las Galaxias" (incluyendo peleas con sables, enemigos en plan Darth Vader, persecuciones de naves y más que ahora mismo no puede ser revelado).

Por lo demás, poco que añadir: ni la música brilla por su originalidad, ni los actores logran dejar recuerdo alguno -salvo las generosas curvas de Sienna Miller y Rachel Nichols, o el desarrollado tórax del odioso Marlon Wayans-. De hecho, ni el cameo obligado de Brendan Fraser logra traspasar la frontera de 'anda, el de "La Momia"', y al final lo único que se saca en claro es que la disfunción verbal de Dennis Quaid sigue empeorando.
Dejando problemas interpretativos a parte, todo ello hace que, aun con reparos, el visionado de la prometida segunda parte no se descarte por completo, augurando más de lo mismo: un espectáculo tan vacío e irrelevante como sumamente disfrutable si acompañado de palomitas gigantes y bebidas bien frías.
Quién podía imaginar que la chorrada más grande del verano iba a convertirse en uno de sus mejores entretenimientos (aunque esto haya que decirlo con la boca pequeña, que no queda bien reconocerlo).
6,5/10
El comentario del día

Esta película es un auténtico pedazo de MIERDA, es la peor que he visto con diferencia, y la verdad es que me he tragado verdaderos bodrios de serie B, desde el minuto 2 he estado deseando levantarme y largarme de allí, no solo no entretiene, sino que asquea y mucho. Es desagradable, los sonidos, la banda sonora(muy extraña), y los efectos que fallidamente busca causar en el espectador son nefastos y muy bizarre(no en el sentido de la palabra en español). Odiosa, no hay nada peor, diálogos y guion carecen de sentido y calidad, una verdadera mierda.
Un anónimo dixit, en Crítica de Bunraku

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