Crítica de "Ágora", por el Capitán Spaulding

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Tras su desigual acogida en el pasado festival de Cannes, la obra más ambiciosa de Alejandro Amenábar se estrena en España viendo recortados sus más de 140 minutos a poco más de dos horas. Y si al leer esta noticia alguno de los lectores ha suspirado aliviado, que borre esa sonrisa de su cara lo antes posible, aunque tampoco me malinterprete: ciertamente, se agradece no tener que soportar todavía más de su ya de por sí fallido montaje final.

Dos escenas, tal vez los dos picos de atrevimiento de todo el arriesgado conjunto, sirven para definir pros y contras de "Ágora", epopeya peplum donde Rachel Weisz asume el papel de Hipatia, matemática, filósofa y astrónoma de la Alejandría pre-decadente.
Se trata de dos breves fogonazos situados a modo de focos elípticos para la película, que desvelan las verdaderas intenciones del director de "Mar Adentro" por más que éste se oculte tras el novelizado biopic de la científica más grande que nunca conocimos.
En el primero de ellos asistimos a un plano cenital en el que, a doble velocidad (sic), un gran grupo de humanos se mueve con total desorden, similar a poco más que un puñado de hormigas si se observa desde los posibles ojos de una entidad superior sobrestante. En la segunda es esta vez el plantea Tierra el que parece una mera mota de polvo en medio del Universo, lo que hace que nos preguntemos qué consideración podrían tenernos los dioses (o extraterrestres) en los que se basan las diversas religiones; la respuesta la encontramos en el corte inmediatamente posterior, donde los borregos ocupan la pantalla poco antes de que progrese el desarrollo de la trama.


Como decía, desmenuzando con algo más de interés las mencionadas secuencias, nos encontramos cara a cara con el efecto bipolar que azota constantemente a la película.
La parte positiva de la balanza radica en que Amenábar y Gil (ambos, escritores del guión) no se limitan al simple biopic siguiendo a un personaje durante toda la historia. Aquí, Hipatia aparece y desaparece de pantalla en función de los acontecimientos acaecidos en Alejandría, mucho más relevantes. El tándem de cineastas prefiere, por tanto, dar el mismo peso tanto a la vertiente individual (personificada en Weisz) como a una mucho más global referida al periodo de cambio por el que pasó la ciudad egipcia a lo largo del siglo IV, cuando se desmoronaba el imperio romano y se enfrentaban las diversas religiones entre sí. Por ello, se trata de dos escenas en las que la actriz principal ni aparece, y ambas provienen de alguna muestra de tensión social, siendo la primera una secuencia de ataque por parte de los cristianos a la sociedad pagana.
En otro orden de cosas, destaca en ellas más que en ninguna otra cierto esfuerzo por parte de Amenábar por hacer de "Ágora" una cinta arriesgada también en sentido formal, que resulte al mismo tiempo actual y añeja, que homenajee al peplum clásico con un discurso aplicable hoy en día. La distorsionada velocidad se funde así con los efectos especiales de última generación (juegos de zoom al estilo Google Earth), en dos escenas anacrónicas y rompedoras, que se convierten además en los únicos momentos en que de verdad parece que el director nos esté ofreciendo su trabajo más personal y esforzado (mejor evitaremos cualquier teoría sobre complejos de divino-megalómanos de Amenábar).


Ahora bien, como no todo lo que reluce es oro ambas escenas son a su vez un ejemplo perfecto de las mortales heridas por las que se desangra la película. En ambas ocasiones se muestra ante todo un desbordante maniqueísmo propio de rencillas personales (¿entre director y religión?), sensaciones que no desaparecen en ningún momento de la película y que, al margen de su posible justificación histórica, echan por tierra cualquier posibilidad de mensaje serio, cuidado y estudiado. No, aquí los cristianos son todos unos bárbaros hijos de puta, mientras que cualquier otra religión es retratada como civilizada, estudiosa y abierta al debate y sentido común. Convendría recordar que hasta las mejores familias guardan secretos, pero en "Ágora" está incluso bien vista la esclavitud, siempre y cuando sea pagana y/o politeísta.
También suponen un golpe bajo en lo que al propio guión se refiere. Por la descripción antes tratada, más de uno pensará en cierta prepotencia por parte del visionario director, y por extensión de toda la obra. Efectivamente, cada diálogo es un intento por superar al anterior y poco importa que quien hable sea un grupo de beligerantes ciudadanos aprovechando momentos de reposo, siempre se tratará una teoría filosófica o astronómica. Eso siempre que no sean los cristianos de a pie, claro. Ellos son burros, y como botón de muestra quedémonos con las escenas cercanas a la conclusión, en que durante varios minutos sólo salen de su boca lindezas como puta y bruja sin importar demasiado a quién vayan dirigidas.
Pero sobre todo, si hay algo que puede sacarse en claro (y que de nuevo vuelve a reflejarse principalmente en la segunda de las secuencias) de "Ágora" es lo mal que pueden llegar a sentar a veces los recortes posteriores a la conclusión de la película.
Personajes que desaparecen sin dejar huella, saltos temporales desconcertantes que se comen momentos decisivos, evoluciones físicas (léase barbas o distinta cabellera) que acaban por condenar al espectador a un juego de quién es quién... todo ello sucede en repetidas ocasiones, siendo especialmente sangrante la introducción de un texto explicativo a media película para explicar en pocos segundos un salto de varios años (aunque ésa bien podría ser una desafortunada elección voluntaria). Pero aún resulta confirmar que, al margen de esos posibles problemas de re-montaje, el propio Amenábar hace gala de una dirección bastante tosca, con desconcertantes decisiones artísticas que, junto al desigual apartado artístico, inyectan en "Ágora" cierto aroma rancio de producción barata

Una de cal y dos de arena; así es "Ágora", una película de interesantes mensajes y brillantes premisas, ya sea a niveles personales (el que se decanta por una u otra religión en función del dios que le otorgue primero a su amada, por ejemplo) como más agregados (la volatilidad de las masas), que sin embargo caen en saco roto ante tan grandes lagunas.
Porque además de su accidentada edición, tampoco puede pasarse por alto que ni emociona nunca (salvo en sus últimos segundos, el resto se hace muy aburrido) ni cuenta nada, al no acabar de decantarse por ninguna de las dos vertientes argumentales y dejando todo en un estrato totalmente superficial y carente de interés.
Y por favor, llamamiento a todo director que pueda pasarse por este blog: basta ya de bandas sonoras a base de voces melodramáticas y melodías melosas. Si la idea es insuflar más sobriedad y gravedad, lo único que consiguen es aumentar la sensación de tedio y remitir descaradamente a los sobados acompañamientos musicales de "Gladiator", "El Señor de los Anillos" o la serie "Héroes". Y eso no es decir nada a su favor, precisamente...
4/10

Trailer de "Pesadilla en Elm Street"

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El 30 de abril llega a las carteleras estadounidenses el reboot de "A Nightmare on Elm Street", que produce Michael Bay y dirige un tal Samuel Bayer, especialista en videoclips.
Con un desfigurado Jackie Earle Haley en el papel de Freddy Krueger, el resto de reparto no es que sea de lo más apetecible del momento, siendo sus rostros más reconocibles los de Kyle Gallner ("Exorcismo en Connecticut" y ese insulto a la inteligencia -en serio, no la veáis bajo NINGÚN concepto- que es "Jennifer's Body") y Katie Cassidy (vista en "Cuando Llama un Extraño", "Venganza", "Harper's Island", y en breve como una de las protagonistas del remake de "Melrose Place").
Sea como fuere, el trailer deja claras las intenciones de la película, que se inspirará en más de una y de dos entregas de la saga original en un intento de repetir la fórmula de los hermanos Weinstein y el Michael Myers de Rob Zombie.
A ver qué sale de todo ello; de momento, el primer trailer para que hagamos boca.


"The Road", al festival de Sitges

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Este fin de semana se ha descubierto que la esperada adaptación de la obra maestra de Cormac McCarthy, que dirige John Hillcoat y protagonizan Viggo Mortensen, Charlize Theron, Kodi Smith-McPhee, Robert Duvall y Guy Pearce, podrá verse en la gala de clausura de la 42ª edición del festival de cine fantástico de Sitges.

Como ya sabemos, la película se ubica en unos Estados Unidos asolados por una reciente epidemia y en ellos, un padre y su hijo emprenderán un viaje por carreteras secundarias para intentar llegar a la costa, donde esperan encontrar la salvación. Durante el viaje, continuas muestras de destrucción y des-humanización pondrán a prueba las capacidades de supervivencia de los dos protagonistas.

"The Road" podrá verse en el Auditori de Sitges el domingo 11 de octubre, tanto a las 20:15 (junto a la gala de clausura) como a las 23:15.
Os dejamos con el trailer...

Comentario de "Megavixens", por el Capitán Spaulding

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No hemos sido pocos los aduladores de la socarrona alteración de acontecimientos históricos, la caracterización del movimiento nazi o la heroicidad de los basterdos de Tarantino. Nos hemos tragado que su más reciente obra es la más transgresora sátira de tan atroz ideología (personalizada en un personajillo no menos repugnante), o que se trata de una película sumamente atrevida que sólo podría existir en los tiempos marcados por la libertad (ejem) que corren. Pues bien, citaremos a nuestro héroe bastardo nacional diciendo que 'nada, mariconadas'.
Y es que en realidad "Malditos Bastardos" es un juego de niños, un mero juguete totalmente inofensivo si lo comparamos con la tercera entrega de la saga de las Vixens, un "Megavixens" que en su versión original se conoce, simplemente, como "Up!". El autor de semejante obra maestra, por supuesto, es uno de los ídolos de esta Casa: Russ Meyer.

Estrenada tan sólo un año después de la que (a falta de ver la cuarta y última entrega) supone la mejor película de la cuadrilogía de tetas por excelencia (la mítica "Supervixens"), "Up!" vuelve a dar buena muestra de las dificultades de Meyer a la hora de encargarse de tantas tareas a la vez. Mal dirigida, mal interpretada, mal escrita y peor (mucho peor) montada, en esta ocasión la cinta muestra una madurez inaudita en un Meyer que pretende realizar un ejercicio entre el metacine y el canto griego, tan ridículo como brillante. Así, a lo largo de todo el metraje una narradora omnisciente de volumen pectoral inversamente proporcional a su cantidad de ropa (nula en todo momento) va deteniendo la narración para explicar la situación y proponer sospechosos en una trama de asesinatos que se abre con el asesinato de un tal Adolf Schwartz.
¿Que quién este hombre? Un alemán poseedor de un castillo, de facciones y vestimenta muy similares a las de otro Adolf algo más famoso, casi nada. Su peculiaridad, a parte del bigote y peinado, radica en sus maneras de pasar el rato: sodomizando o dejándose sodomizar por sexos, razas y colores de todo tipo. Aun a riesgo de explicar demasiado sobre los momentos más brillantes de "Up!" (y seguramente del cine en general), merece la pena detenerse en ese aspecto para detallarlo con algo más de ímpetu, por lo que si prefieres no spoilearte demasiado, pasa al siguiente párrafo. El caso es que los gustos de Adolf ocupan prácticamente la primera media hora de película (un tercio de su total), y en ella se nos muestra con casi todo lujo de detalles un popurrí de salvajadas sexuales totalmente denigrantes en las que Hitl...digo, Schwartz es azotado, forzado e incluso penetrado por el que más adelante se descubre como personaje importante, un joven de metro ochenta de alto y unos treinta y cinco centímetros de ancho (nosesimexplico).

Queda claro, por tanto y como no podía ser de otro modo, que el director ahonda algo más en sus manías deleitándose y deleitándonos con planos de senos botando sin control, densos pubis (el famoso gatico acostao) y vergas gigantescas que ocupan buena parte de la pantalla. El contenido erótico de la saga va en aumento a marchas forzadas desde el primer y más mojigato "Vixen!", y en esta tercera incursión más de una vez se roza directamente la clasificación X... para regocijo de sus espectadores, por supuesto.

Afortunadamente, esta clase de escenas eróticas totalmente descabelladas son una constante en "Megavixens", hecho que ayuda a mantener un interés que, como siempre en Meyer, se pierde totalmente cuando no hay una ubre en pantalla. Y eso que la cosa se complica en demasía debido a la presencia de la antes citada narradora, probable musa del cineasta de origen californiano, quien no sólo detiene la continuación del film, sino que sus poéticas (léase ininteligibles) charlas se montan con un sinfín de escenas ya vistas en la cinta, repetidas una y otra vez. Pero claro, ella aparece como Dios la trajo al mundo, y además recita entre bruscos movimientos ¿eróticos? y gritos y gemidos de todo tipo, así nos vale de sobras.
Del mismo modo, huelga decir que el supuesto entramado de whodunit brilla por su ausencia, y que un personaje es más o menos sospechoso en función de lo mucho que folle a lo largo de la película, lo cual (no nos engañemos) no deja de sumar enteros y auspiciar algo brillante de cara al final.

Et voilà! Tras una titubeante parte central, "Megavixens" retoma el vuelo a toda velocidad con una media hora final contenedora de un cúmulo de situaciones y secuencias tan históricas que llegan incluso a superar a su hermana mayor, "Supervixens", y se convierten en un referente para todo cinéfilo que se precie. Y es que sumemos: gore con sierra eléctrica, violaciones grupales, peleas de voluptuosas nudistas, tres epílogos y el descubrimiento del asesino. ¿Qué puede salir de allí, aparte de una jodida obra maestra? Si no es suficiente motivo, allá va el spoiler que definitivamente confirma la calidad de la película, la verdadera identidad del asesino (ídem, salta al siguiente párrafo si no quieres saber de quién se trata): no es sino Eva Braun Jr., superviviente de la guerra y con unas motivaciones que, estas sí, son lo suficientemente brillantes como para no poder desvelar en estas líneas.


Así las cosas, el "Up!" de Meyer es otra importantísima pieza en la historia y cultura cinematográfica, que todo buen aficionado debería ver para descubrir noventa y pocos minutos de auténtico deleite. Argumento sin cabeza, alteración histórica, sexo gratuito, penes y tetas enormes, humor desternillante, montajes terribles y actuaciones aún peores, gore explícito, banda sonora y efectos de sonido de aúpa... absolutamente todo tiene cabida en una tercera entrega de tetas que, si bien no llega a los niveles de su predecesora, contiene secuencias inolvidables de auténtica maestría de la caspa, momentos como nunca antes se han visto (ni se verán) que tardarán en ser olvidados.
Ojalá algún día festivales como el de Sitges brinden un merecido homenaje a tamaño héroe del cine como fue Russ Meyer, genio sin discusión a quien todos y todas deberían (re)conocer.

Yes We Can: 13 Películas Clave del Fantaterror Español, por John Blutarsky. VI- PÁNICO EN EL TRANSIBERIANO (Eugenio Martín, 1972)

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Asumámoslo. A estas alturas del ciclo una cosa está clara: dicho de modo sencillo, el cine terrorífico español de consumo en pocas ocasiones ha inventado absolutamente nada nuevo.
Como he explicado en anteriores entregas, las películas "del género" que hemos ido despachando a lo largo de los años han ido a remolque de las grandes tendencias terroríficas de cada momento, de modo que de lo que se ha ido tratando es de conseguir partir de unos preceptos ya establecidos y ahí afinar la puntería todo lo que se pueda para salvar los trastos en la mayoría de ocasiones y ofrecer un producto digno en las menos. De la habilidad del director, de la capacidad técnica o de la calidad interpretativa acababa dependiendo la cosa.

Y dicho esto, con la película que nos ocupa, el resultado es positivo amigos, muy positivo.
En el caso de esta coproducción británico-española de 1972 (búsquenla como "Horror Express"), volvemos a la escuela Hammer para contar un thriller de suspense con no pocos elementos terroríficos e incluso tintes de ciencia-ficción.

La historia empieza en la China de principios del siglo XX, donde el antropólogo profesor Saxton (interpretado por Christopher Lee -!-... no os apuréis, volveré a ello) decide coger el Transiberiano con la intención de transportar una gran caja que contiene, en sus palabras, un "antiguo fósil". Desoyendo las funestas advertencias de un monje de la Rusia zarista (trasunto de Rasputín interpretado por el argentino Alberto de Mendoza), que acompaña al resto de personajes (una condesa y su marido, más una bióloga, una espía, un policía y otro doctor, Wells, interpretado por Peter Cushing), Saxton emprende el viaje pese a haber aparecido muerto en extrañas circunstancias un ladrón que había intentado acceder al contenido del interior del cajón.
Ya con el tren dirección Siberia, más cuerpos van apareciendo cortesía de lo que parece ser el "eslabón perdido" encontrado por Saxton y que ahora podría haber vuelto a la vida en forma de bestia peluda que, como se revelará más adelante, y ojo que SPOILEO, no es otra cosa que el recipiente corpóreo de una entidad intergaláctica que lleva conviviendo entre nosotros desde hace varios millones de años. Un instante de reflexión para lo que acabo de escribir.
La investigación de los cadáveres proseguirá en una trama policíaca más o menos clásica, pero con posesiones incluídas (el ente debe buscarse nuevos huéspedes en cuanto se le va privando de ellos) y la cosa tomará tintes trágicos más adelante cuando un auténtico cosaco (Telly Savalas completa el relumbrante trío interpretativo) abordará el tren con su horda de soldados sanguinarios, que se unirán a la fiesta en un final casi delirante (casi, nunca se romperá la sobriedad con que se tratan todos los acontecimientos) en el que, festín, hay hasta cadáveres volviendo a la vida.

Como comentaba, la película bebe del modelo Hammer tanto en su ambientación, como en sus personajes, como en la historia y el tono en el que se nos cuenta. La cuidada atmósfera opresiva (recordamos que la mayoría del metraje transcurre en un tren en marcha que cruza la estepa rusa) y los tonos cálidos de su iluminación en interiores nos transportan una vez más a los clásicos de finales de los 50 y los 60 de la productora británica, y los elementos de puesta en escena fantásticos (el gore más bien discretillo, los efectos de maquillaje truculentos -impactantes lentillas blancas-, incluso el color de la sangre) recuerdan felizmente a cualquier película de Drácula dirigida por Terence Fisher. Por ejemplo.
Lo remata todo esa combinación de trama policíaca, con elementos terroríficos y bañado el conjunto de una poco creíble pátina pseudocientífica. La narración se permite pocas filigranas, es lineal y convencional, pero es sólida y siempre avanza con paso firme, y además suele deparar alguna que otra sorpresa y giro argumental suculento. Vamos, que en este sentido, la película se ve, se disfruta e incluso se paladea con gusto en muchos momentos.
Y por supuesto la intención hammerística queda clara en la elección de la pareja protagonista, Christopher Lee y Peter Cushing: efectivo como siempre el primero, absolutamente irónico y deliciosamente autoparódico el segundo (sí, Cushing siempre fue mi preferido, mirad...). El resto del reparto lo completan Silvia Tortosa, Julio Peña y Helga Line. Más la estupenda colaboración especial de Telly Savalas. Que sí, que el dúo protagonista es de campanillas, pero no les podemos negar al resto de intérpretes una efectividad demostrada y una fe en el proyecto que posteriormente se ve recompensada en sus resultados.

Pero no sólo de Hammer parece nutrirse la película. Los trenes siempre han sido un escenario goloso para las intrigas policíacas, y la historia de la literatura y el cine ofrecen abundantes ejemplos: desde "Alarma en el expreso" (1938) o "Extraños en un tren" (1951), ambas de Alfred Hitchcock, hasta "Deseos humanos" (Fritz Lang, 1954). Y el filón sigue con ejemplos posteriores como "Asesinato en el Orient Express" (Sidney Lumet, 1974). Y eso sin contar el subgénero "atraco al tren del dinero". La condición bastarda de esta sección y de este blog en general me obligaría a citar otros ejemplos menos gafescos del estilo "Alerta máxima 2" (Geoff Murphy, 1995) como ejemplo más reciente de cine de "crímenes y trenes" o "Aquí huele a muerto... pues yo no he sido" (Álvaro Sáenz de Heredia, 1989; os juro que la he visto... y os juro que homenajea explícitamente a "Pánico en el Transiberiano").
Por otro lado, si hacemos memoria, el recurso de la entidad alienígena que desata la tragedia cuando es despertada de su letargo en nicho de hielo era motor de la estupenda "El enigma de otro mundo" (Christian Nyby, 1951) y sus consiguientes remakes. Otra más que probable influencia.

Volviendo al "Transiberiano", a destacar la tenebrosa atmósfera y el contraste del interior del tren con las fugaces imagenes exteriores de los páramos helados. Y lo encantador del monstruo en cuestión, una "Bestia de Tiempos Remotos From Outer Space" que gusta de hervir el cerebro de sus víctimas por dentro cual microondas mesozoico para extraerles sus recuerdos y conocimientos. De hecho, son estupendas también la secuencia de la autopsia que termina revelando cómo el cerebro de las víctimas queda total y físicamente liso, pulido de todo "pliegue" una vez desposeído de sus ideas. Brillante y descabellado a partes iguales.

El resultado, resumiendo, es un producto sólido y solvente, con una fuerte voluntad comercial e intención internacionalista: no sólo el cast reunía nombres de aquí y de allá; incluso el propio director, Eugenio Martín, aparecía acreditado como... ¡Gene Martin! Sí señor, que a nadie se le ocurra llamarnos provincianos.
Y vaya si consiguió su objetivo: arrasó en taquilla en su año e incluso fue premiada en Sitges y es recordada como uno de los ejemplos con menos caspa del terror casposo. Vale la pena.

61ª Ceremonia de entrega de los premios Emmy: mini-crónica y galardonados

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A las dos de la madrugada (hora local) del pasado 21 de septiembre arrancaba la 61ª ceremonia de entrega de premios Emmy, los Oscar de la televisión, que este año contaba con Neil Patrick Harris como presentador.
Con la precisión digna de un reloj suizo, el certamen clavo sus horarios acabando tan sólo pocos minutos más tarde de las cinco, en la que seguramente suponga la única nota positiva de un espectáculo televisivo que brilló por su falta de originalidad y de gancho, así como por tremebundos socavones de interés fruto de un orden de entrega de premios a todas luces fallido -premios que, por si fuera poco, apenas dejaron hueco para la sorpresa-. Vayamos por partes.

En un intento de aprovechar el filón de los Oscar, cuya última ceremonia se inició con un gran Hugh Jackman haciendo un repaso de las principales nominadas en clave musical, el actor de "Cómo Conocí a Vuestra Madre" recitó una breve canción en la que incitaba al público a apartar el mando a distancia y mantenerse en antena, al tiempo que el escenario mostraba todo su potencial con un juego de pantallas móviles de lo más vistosas. El problema es que ni Harris estuvo a la altura (se limitó a poner su cara de Barney Stinson y a caminar de un lado para otro sin más) ni la propia canción logró acabar de cuajar, primer síntoma de que algo no iba a ir bien.
Y es que como si de un reflejo de la situación televisiva actual se tratara, la apertura no fue sino el preludio de una ceremonia monótona y aburrida, sin absolutamente nada a destacar ni recordar, salvo algún que otro chiste con algo de gracia, lo mal que han sentado tanto algunos embarazos como el paso del tiempo, o lo mal que se tomó Kevin Dillon haber perdido el Emmy al mejor actor secundario de comedia en favor de Jon Cryer ("Dos Hombres y Medio").

Dicho galardón no es sino el ejemplo de cómo se repartieron los honores: dando coba una vez más a los mismos de siempre, en vez de reconocer la labor de las (escasas) novedades que figuraban entre los nominados.
Así, salvo honrosas excepciones, no hubo un sólo ganador que no pudiese adivinarse antes. La mimada "30 Rock" se hizo por enésima vez con el premio a mejor comedia del año y mejor actor (¿cuándo se darán cuenta de lo buena que es "The Office"?); "Mad Men" a mejor serie dramática; Glenn Close vio reconocida su labor en "Damages"; y los premios de las categorías de tv-movies y realities se repartieron de manera sumamente política.
Las sorpresas más destacadas las conformaron los premios a los actores, donde Tony Collette se alzó con el Emmy a mejor actriz cómica (por "The United States of Tara", serie parida por Diablo Cody), Kristin Chenoweth a secundaria de comedia ("Pushing Daisies"), Cherri Jones vio reconocida su labor como presidenta de los EEUU en "24", Michael Emerson subió al escenario por su interpretación de Ben en "Lost", y Bryan Cranston ganó el premio a mejor actor dramático por "Breaking Bad".

Demasiado poco para tres horazas de festival que, como comentábamos al principio, además erró totalmente la distribución de galardones.
En una decisión ¿sin precedentes? los organizadores de la ceremonia decidieron separar la velada por secciones, repartiendo primero todos los Emmys de la categoría de comedia, para pasar posteriormente a los de los realities, a los programas de entretenimiento, y así sucesivamente hasta acabar con todos los galardones a las series dramáticas. Lo cierto es que el tiro salió por la culata (en especial para los espectadores no estadounidenses), convirtiendo toda la parte central de la gala en un ladrillo de cuidado.

Con todo, si por algo perdurará esta nueva edición de los Emmy será por haber visto de nuevo en el escenario a Michael J. Fox (gravemente afectado por la enfermedad de Parkinson), entrañable e inolvidable momento que puso los pelos de punta y el corazón en un puño a buena parte de los espectadores. Cabe recordar que, además, el mítico actor de "Regreso al Futuro" se había alzado con el premio a la mejor aparición en una serie dramática por su cameo en "Recue Me", galardones que se entregaron a puerta cerrada el día anterior al festival.

Al final, lo dicho. Muy, muy poco que contar de una gala aburrida y previsible, cuyos fogonazos de interés apenas compensaron la maratón nocturna que tuvimos que pegarnos los aficionados a la televisión norteamericana. Zanjamos el tema con la lista completa de nominados y ganadores (en negrita estos últimos), y lo despedimos hasta el año que viene.

Mejor Serie – Drama
‘Big Love’
‘Breaking Bad’
‘Damages’
‘Dexter’
‘House’
‘Lost’
‘Mad Men’

Mejor Serie – Comedia
‘30 Rock’
‘Entourage’
‘Family Guy’
‘Flight Of The Conchords’
‘How I Met Your Mother’
‘The Office’
‘Weeds’

Mejor Actor – Drama
Bryan Cranston ‘Breaking Bad’
Michael C. Hall ‘Dexter’
Hugh Laurie ‘House’
Gabriel Byrne ‘In Treatment’
Jon Hamm ‘Mad Men’
Simon Baker ‘The Mentalist’

Mejor Actor – Comedia
Alec Baldwin ‘30 Rock’
Tony Shalhoub ‘Monk’
Jim Parsons ‘The Big Bang Theory’
Steve Carell ‘The Office’
Charlie Sheen ‘Two And A Half Men’
Jemaine Clement ‘Flight Of The Conchords’

Mejor Actriz – Drama
Sally Field ‘Brothers & Sisters’
Glenn Close ‘Damages’
Mariska Hargitay ‘Law & Order: Special Victims Unit’
Holly Hunter ‘Saving Grace’
Kyra Sedgwick ‘The Closer’
Elisabeth Moss ‘Mad Men’

Mejor Actriz – Comedia
Tina Fey ‘30 Rock’
Christina Applegate ‘Samantha Who?’
Julia Louis-Dreyfus ‘The New Adventures Of Old Christine’
Sarah Silverman ‘The Sarah Silverman Program’
Mary-Louise Parker ‘Weeds’
Toni Collette ‘United States Of Tara’

Mejor Actor de Reparto en Series – Drama
William Shatner ‘Boston Legal’
Christian Clemenson ‘Boston Legal’
Aaron Paul ‘Breaking Bad’
Michael Emerson ‘Lost’
John Slattery ‘Mad Men’
William Hurt ‘Damages’

Mejor Actriz de Reparto en Series – Drama
Rose Byrne ‘Damages’
Hope Davis ‘In Treatment’
Chandra Wilson ‘Grey’s Anatomy’
Sandra Oh ‘Grey’s Anatomy’
Dianne Wiest ‘In Treatment’
Cherry Jones ‘24’

Mejor Actor de Reparto en Series – Comedia
Kevin Dillon ‘Entourage’
Tracy Morgan ‘30 Rock’
Neil Patrick Harris ‘How I Met Your Mother’
Rainn Wilson ‘The Office’
Jon Cryer ‘Two And A Half Men’
Jack McBrayer ‘30 Rock’

Mejor Actriz de Reparto en Series – Comedia
Kristin Chenoweth ‘Pushing Daisies’
Kristen Wiig ‘Saturday Night Live’
Amy Poehler ‘Saturday Night Live’
Jane Krakowski ‘30 Rock’
Vanessa Williams ‘Ugly Betty’
Elizabeth Perkins ‘Weeds’

Mejor Programa Reality / Competición
‘American Idol’
‘Dancing With The Stars’
‘Project Runway’
‘The Amazing Race’
‘Top Chef’

Mejor Conductor de Reality o Programa de Competición
Ryan Seacrest ‘American Idol’
Tom Bergeron ‘Dancing With the Stars’
Phil Keoghan ‘The Amazing Race’
Heidi Klum ‘Project Runway’
Jeff Probst ‘Survivor’
Padma Lakshmi and Tom Colicchio ‘Top Chef’

Mejor Programa de Variedades, Música o Comedia
‘Late Show With David Letterman’
‘Real Time With Bill Maher’
‘Saturday Night Live’
‘The Colbert Report’
‘The Daily Show With Jon Stewart’

Mejor Actor Invitado en Serie – Drama
Edward Asner ‘CSI: NY’
Ted Danson ‘Damages’
Jimmy Smits ‘Dexter’
Ernest Borgnine ‘ER’
Michael J. Fox ‘Rescue Me’

Mejor Actriz Invitada en Serie – Drama
Sharon Lawrence ‘Grey’s Anatomy’
Ellen Burstyn ‘Law & Order: Special Victims Unit’
Brenda Blethyn ‘Law & Order: Special Victims Unit’
Carol Burnett ‘Law & Order: Special Victims Unit’
CCH Pounder ‘The No. 1 Ladies’ Detective Agency’

Mejor Actor Invitado en Serie – Comedia
Beau Bridges ‘Desperate Housewives’
Justin Timberlake ‘Saturday Night Live’
Steve Martin ‘30 Rock’
Jon Hamm ‘30 Rock’
Alan Alda ‘30 Rock’

Mejor Actriz Invitada en Serie- Comedia
Christine Baranski ‘The Big Bang Theory’
Gena Rowlands ‘Monk’
Betty White ‘My Name Is Earl’
Tina Fey ‘Saturday Night Live’
Jennifer Aniston ‘30 Rock’
Elaine Stritch ‘30 Rock’

Mejor Miniserie
‘Generation Kill’
‘Little Dorrit’

Mejor Actor Principal en Miniserie o Pelicula para TV
Kevin Kline ‘Cyrano de Bergerac’
Brendan Gleeson ‘Into The Storm’
Sir Ian McKellen ‘King Lear’
Kevin Bacon ‘Taking Chance
Kiefer Sutherland ‘24: Redemption
Kenneth Branagh ‘Wallander: One Step Behind’

Mejor Actriz Principal en Miniserie o Pelicula para TV
Chandra Wilson‘Accidental Friendship’
Shirley MacLaine‘Coco Chanel’
Drew Barrymore‘Grey Gardens
Jessica Lange ‘Grey Gardens
Sigourney Weaver ‘Prayers For Bobby’

Mejor Actor de Reparto en Miniserie o Pelicula para TV
Ken Howard ‘Grey Gardens
Len Cariou ‘Into the Storm’
Bob Newhart ‘The Librarian: Curse of the Judas Chalice’
Tom Courtenay ‘Little Dorrit’
Andy Serkis ‘Little Dorrit’

Mejor Actriz de Reparto en Miniserie o Pelicula para TV
Marcia Gay Harden ‘The Courageous Heart of Irina Sendler’
Jeanne Tripplehorn ‘Grey Gardens
Janet McTeer ‘Into the Storm’
Shohreh Aghdashloo ‘House of Saddam’
Cicely Tyson ‘Relative Stranger’

Mejor Guión de Serie – Comedia
Flight of the Conchords ‘Prime Minister’
30 Rock ‘Reunion’
30 Rock ‘Apollo, Apollo’
30 Rock ‘Mamma Mia’
30 Rock ‘Kidney Now!’

Mejor Guión de Serie – Drama
Lost ‘The Incident’
Mad Men ‘A Night To Remember’
Mad Men ‘The Jet Set’
Mad Men ‘Six Month Leave’
Mad Men ‘Meditations in an Emergency’

Mejor Dirección de Serie – Comedia
Entourage ‘Tree Trippers’
Flight of the Conchords ‘The Tough Brets’
The Office ‘Stress Relief’
30 Rock ‘Apollo, Apollo’
30 Rock ‘Reunion’
30 Rock ‘Generalissimo’

Mejor Dirección de Serie – Drama
Battlestar Galactica ‘Daybreak’
Boston Legal ‘Made in China’
Damages ‘Trust Me’
ER ‘And in the End’
Mad Men ‘The Jet Set’

Mejor Película Hecha para Televisión
Coco Chanel
Grey Gardens
Into the Storm
Prayers for Bobby
Taking Chance

CATEGORIAS SECUNDARIAS – TÉCNICAS

Mejor Reality Show: Intervention
Mejor Programa Animado (de menos de una hora):South Park
Mejor Programa Animado (mas de una hora): Destination Imagination
Mejor Serie No Ficcion: American Masters
Mejor Especial de No Ficcion: 102 Minutes That Changed America
Mejor Programa para Niños: Wizards of Waverly Place
Mejor Comercial: Heist, Coca-Cola
Mejor Cinematografía en una Miniserie o Película para TV: Little Dorrit, Pt. 1
Mejor Cinematografía para Serie de una hora: The Tudors
Mejor Cinematografía para Serie de media hora: Californication
Mejores Efectos Especiales para Miniserie, Pelicula de TV o Especial: Generation Kill
Mejores Efectos Especiales para Series: Heroes
Mejor Vestuario para Programa de Variedades / Música: So You Think You Can Dance
Mejor Vestuario para Serie: Pushing Daisies
Mejor Vestuario para Pelicula de TV, Miniserie o Especial: Little Dorrit
Mejor Maquillaje con Máscara para Pelicula de TV, Miniserie o Especial: Grey Gardens
Mejor Maquillaje para Pelicula de TV o Miniserie: The Irena Sendler Story
Mejor Maquillaje para Serie: Pushing Daisies
Mejor Maquillaje para Serie (multicámara): MadTV
Mejor Peinado para Serie: Mad Men
Mejor Peinado para Serie (multicámara): Dancing with the Stars
Mejor Peinado para Película de TV o Miniserie: Grey Gardens
Mejor Título de Presentacion: United States of Tara
Mejor Actuación Vocal: Dan Castellaneta, The Simpsons
Mejor Coreografía: 81st Annual Academy Awards y SYTYCD
Mejor Dirección Musical: Streisand: The Concert
Mejor Composición Musical para Serie: Legend of the Seeker
Mejor Composición Musical para Miniserie, Película de TV o Especial: Into the Storm
Mejor Elenco de Serie – Drama: True Blood
Mejor Elenco de Pelicula de TV, Miniserie o Especial: Little Dorrit
Mejor Direccion de Musical o Variedades: American Idol
Mejor Direccion Artisitica – Miniserie: Little Dorrit
Mejor Guión – Miniserie: Little Dorrit
Mejor Música Original y letras: 81st Annual Academy Awards
Mejor Guión Programa Musical o Variedades: Jon Stewart
Mejor Guión en Serie Dramatica: Mad Men
Mejor Dirección en Serie Dramatica: E.R.

Trailers para reubicar estrellas

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Hay actores que desaparecen de las pantallas durante un tiempo, para luego reaparecer en plan reciclaje de viejas glorias. Otros, en cambio, van perdiendo popularidad paulatinamente, pasando de ser maestros Jedi a secundarios de turno en adaptaciones de Dan Brown. También los hay que, pese a seguir protagonizando películas, su fuerza de atracción va bajando, provocando que posibles exitazos comerciales a duras penas recuperen lo invertido en su elaboración. Por último, hay un puñado de actores legendarios, de aquellos a los que reverenciar sin dudarlo un segundo, por más que dediquen los últimos 30 años de su carrera a encadenar un desatino tras otro.

Pues bien, llega un día en que el espectador se pregunta 'oye, ¿qué será de Menganita de Tal o de Fulanito de Cuál?'. Pues bien, alguna de esas respuestas la encontramos en la siguiente ristra de trailers, que más o menos sirven para localizar a muchas de las estrellas que hace algunos años brillaban con más fuerza que nadie en el firmamento hollywoodiense, pero que poco a poco han ido perdiendo fuerza por los motivos que sean. El resultado es bastante desalentador.


Valentine's Day (Estreno en EEUU: 12 de febrero). Esta película sirve para recuperar el tándem Garry Marshall - Julia Roberts, director y protagonista de "Pretty Woman" y "Novia a la Fuga". Sí, lo sé, pero no desistamos todavía, y mantegamos la esperanza en el impresionante reparto que completa, entre otros, la película: Jessca Alba, Jessica Biel, Anne Hathaway, Shirley McLaine, Jamie Foxx, Ashton Kutcher, y los televisivos Bradley Cooper, Jennifer Garner (Fan Mode On: ¡se vuelven a ver tras "Alias"!), Patrick Dempsey y Eric Dane (ambos de "Anatomía de Grey"). A quién quiero engañar, la película tiene una pinta terrible, pero quién sabe:



Percy Jackson & The Olympians: The Lightning Thief (Estreno en EEUU: 12 de febrero). Peor pinta aún el nuevo trabajo del harrypottiano director Chris Columbus, que reúne a Pierce Brosnan, Uma Thurman y Sean Bean en la enésima aventura fantástica de críos en plan exploit del niño mago. Completan el reparto Rosario Dawson, Catherine Keener y alguno de esos jóvenes actores intercambiables que suelen aparecer en producciones del estilo.




From Paris With Love (Estreno EEUU: 19 de febrero). Agárrense que vienen curvas. Después de su reaparición en "Asalto al tren Pelham 1 2 3", John travolta se rapa en plan Jason Statham y se deja la perilla en plan Denzel Washington para protagonizar, junto a Jonathan Rhys-Meyers, una suerte de "Training Day" escrita por (sic) Luc Besson. ¿Motivos para la esperanza? Más bien pocos: que tiene sus escenas violentas y que la dirige Pierre Morel (que sorprendió a todos con la "Venganza" de Liam Neeson)




I Love You, Phillip Morris (estreno en EEUU: 10 de febrero). Aquí más bien se trata de saber qué fue de la película, que lleva a la espera de estrenarse bastante tiempo. Los escritores de "Bad Santa" emparejan a Ewan McGregor y Jim Carrey en esta comedia de amores y desamores entre dos convictos homosexuales (u Obi-Wan Kenobi y Enigma, si se prefiere, ¡ay!), cuyo trailer va desinflándose paulatinamente después de un arranque prometedor... ¿será el reflejo de la película entera?






Everybody's Fine (estreno en EEUU: 4 de diciembre). Por último, mucho antes que semejantes maravillas del séptimo arte llega Robert De Niro, junto a Drew Barrimore, Kate Beckinsale y Sam Rockwell. El aclamado director de "Despertando a Ned" y "La Niñera Mágica" remakea una película de Giuseppe Tornatore ("Stanno Tutti Bene"), en que Toro Salvaje parece ponerse ñoño en plan Jack Nicholson y su "A Propósito de Schmidt"... uff.





Crítica de "Malditos Bastardos", por el Capitán Spaulding

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En vista de que últimamente estamos que tiramos La Casa por la ventana, en un alarde de profesionalidad llevamos a nuestro enviado especial favorito a cubrir el estreno estadounidense (o casi) de "Malditos Bastardos" (podéis leer AQUÍ su crítica), la película más esperada de Tarantino al ser la primera vez que el tito Quentin se nos pone medio-serio.
El problema es que el bueno de Blutarsky analizó la obra con sumo detalle y acierto, y dejó más bien poco que añadir sobre ella, por lo que ahora que ¡por fin! aparece en nuestras pantallas, realizar un segundo juicio sin caer en la repetición resulta bastante complicado. Pero vamos a intentarlo, qué demonios.

Como ya sabemos, "Inglorious Basterds" recibe su nombre en honor a "The Inglorious Bastards", la cinta bélica favorita del director de "Kill Bill", quien a la hora de acercarse al género decidió inspirarse (que no remakear, por mucho que sí guarden cierto parecido ambas cintas) en la historia filmada por Enzo G. Castellari allá por el año 1978.
Lo más curioso de tan noble propósito es que justamente su título supone uno de los principales fallos de los nuevos basterdos malditos, pues sumado a la consabida personalidad macarrilla de Tarantino y a la engañosa publicidad que ha recibido la película, induce al engaño al esperar una buena ración de cine de acción y violencia desenfrenada, protagonizada por las andaduras de dicho grupo de soldados sin gloria, a priori tan similar a los Reservoir Dogs de Buscemi y compañía.
Y sin embargo, a las primeras de cambio ya se nos da gato por liebre: Tarantino presenta una película separada por capítulos de los que Brad Pitt, B. J. Novak y compañía son tan secundarios como cualquiera de los demás personajes que pululan por ellos, siendo su conjunto una serie de aparentemente inconexos relatos que buscan retratar tan determinante conflicto desde diversos focos. Así, la recolección de cien cabelleras nazis, que el marido de Angelina exige a su tropa, apenas deja verse, siendo sustituida por otras tramas de igual relevancia que requieren infinidad de diálogos (o por lo menos, secuencias de lo más pausadas) en una película de acción sin apenas atisbo de ella.
De este modo, lo que iba a ser una nueva obra con marca de la casa, manteniendo el estilo propio de un director cuya cultura cinematográfica parece basarse en un increíble catálogo de la serie B, C y Z, parece saltarse a la torera tal condición, casi renegando de la anterior filmografía del mismo.


Nada más lejos de la realidad. "Malditos Bastardos" contiene infinidad de elementos con denominación de origen, que van desde su propia concepción (160 minutos distribuidos en episodios autosuficientes evocan a una sesión grindhouse) a determinados recursos de diverso calibre presentes por todo el metraje, con los que se toca desde el cine europeo clásico al colorismo argumental y audiovisual setentero y ochentero, entramados de lo más pulp o el spaghetti western, pasando pos sus manías de siempre: pies y planos subjetivos. Y no nos olvidemos de su deliciosa violencia explícita y hemoglobínica, presente en las escasísimas escenas de acción de que dispone la película.

Nos encontramos, por tanto, al Tarantino de siempre escondido bajo la sombra de una producción ajena, en teoría, a su estilo. Y de ahí se deriva, a mi entender, el siguiente problema. Y es que l'enfant terrible de Hollywood peca quizás en un excesivo respeto hacia su obra, su respectivo marco histórico, o quizás a él mismo. Consciente de que ésta debía ser su obra maestra, realizar un esfuerzo palpable, para bien, en el sumo cuidado de cada uno de sus planos, cortes y juegos de cámara (acompañados de una fotografía impecable), y en una banda sonora literalmente perfecta; pero ese empeño se traduce también, de manera negativa, en cierta descompensación entre sus capítulos, resultando algunos más interesantes que otros -y siendo menos acertados, por norma, los momentos protagonizados por (no menos desatinado) Daniel Brühl.
Pese a ello, que acerca puntuales pasajes de "Malditos Bastardos" al abismo del tedio y la indiferencia, lo cierto es que las dos horas y cuarenta y cinco minutos se degustan de maravilla a sabiendas del colofón final que aguarda a la vuelta de la esquina. Y es que sin prisa pero sin pausa, de manera más sutil de lo esperado, todos sus capítulos van descubriendo su objetivo común de preparar los condimentos para un festín conclusivo (el quinto capítulo) inscrito por derecho propio en la categoría de obra maestra absoluta, y del que es una auténtica lástima no poder desvelar nada en absoluto.
Lo que sí puede decirse de este último capítulo es que tiene tanto sentido, enlaza tan bien todos y cada uno de los subapartados argumentales -propuestos en los anteriores episodios-, y es tan jodidamente excepcional (y perdón por mi francés), que no sólo obliga al espectador a más de un visionado, sino que encima se toma la libertad de dar sentido al título en homenaje a Catsellari, quien por cierto, y junto a su maldito bastardo Bo Svenson, aparece en forma de cameo.


Ciertamente, no todo es perfecto. "Inglorious Basterds" no es la obra maestra buscada, ni debería pretender serlo, y peca de bajones rítmicos vertiginosos debido a, lo diré, diálogos y situaciones menos tarantinianas de lo esperado. Pero concuerdo totalmente con Blutarsky, que la define como una de las películas del año, y es que la propuesta de Tarantino sorprende a propios y extraños (a los que tengan algo de tiempo, paciencia y ganas) al convertirse en una de las grandes cintas bélicas recientes. Excelentemente orquestada e interpretada (ojo a Pitt, Waltz, y a los basterdos italianos; lástima de un Brühl perdido en la horchata de sus venas), sus excesos no son en absoluto definitivos para empañar su conjunto si no sobresaliente, por lo menos notable alto.
Eso sí, puede resultar insoportable si no se ve en condiciones, esto es: pantalla grande, versión original, y a ser posible con tiempo suficiente como para disfrutar de sus títulos de crédito.
8,5/10

Fallece Henry Gibson

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La muerte de Patrick Swayze conmocionó a todo el mundo el pasado 14 de septiembre. Por eso mismo, ese día otra triste noticia pasó completamente desapercibida: Henry Gibson, entrañable secundario de lujo -a quien últimamente podíamos ver como juez Clark Brown en la exitosa serie "Boston Legal"-, fallecía también víctima de un cáncer en su casa de Malibú a los 73 años.
Si uno no es seguidor de la serie mencionada, podrá reconocer igualmente su rostro, visto recientemente en "De Boda en Boda", por ser el villano nazi de la mítica "Granujas a Todo Ritmo" (vamos, los Blues Brothers de toda la vida).
En fin, d.e.p. él también...

Crítica de "Jennifer's Body", por el Capitán Spaulding

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Quiero creer que las intenciones de Diablo Cody a la hora de parir el guión de "Jennifer's Body" eran nobles. Espero que su idea original era la de ironizar sobre la sociedad teen actual y las muchachas adolescentes en pleno desarrollo, haciendo especial hincapié en las series y películas de niños hormonalmente exaltados que últimamente pueblan todas las cadenas televisivas. Del mismo modo, me gustaría pensar que, en su cabeza, el resultado final iba a ser una ajustada mezcla entre esa clase de cine y el horror-teen más inofensivo (quizás también pasado por el punzante prisma de la parodia), y que la culpa de todo es de su directora (Karyn Kusama, autora de "Aeon Flux"...), o del montaje final, o vaya usted a saber.
Ahora bien, lo cierto es que no sé si nada de esto es verdad, y quizás puede que la galardonada ex-stripper reconvertida a guionista se haya estado partiendo de risa, a costa de sus futuros espectadores, con cada línea de su nuevo libreto. Desde luego, viendo el resultado final, eso es lo que parece.

Difícil resulta hablar de "Jennifer's Body" sin emplear un lenguaje soez ni dejarse llevar por el calentón (de rabia, malpensados) que provoca el visionado de semejante horror cinematográfico, dispuesto a arrebatarle el premio a peor película de la década a toda una "Dragonball Evolution".
Podemos empezar por su ridículo argumento, a caballo entre un episodio de un mal exploit de "Dawson Crece" y el más triste de los estrenos televisivos de terror-para-toda-la-familia tan del gusto de Antena 3 y compañía.
Plagada de personajes y situaciones idiotas, la cinta trata de la amistad entre dos amigas colegialas chupiguays de la vida: una guapa y tonta (Megan Fox), la otra menos guapa pero igual de tonta (Amanda Seyfried); una más salida que el canto de una mesa, la otra angelical con su noviete (tonto) de colegio. Tienen sus problemas de (falta de) madurez, se preocupan más por el culo del compañero de clase que por la sociedad en que viven, y se lo pasan de rechupete habida cuenta de su condición de BFF (Best Friends Forever). Un buen día deciden ir a un concierto (la más guapa quiere enrollarse con el cantante, tan guapo y tonto como ella) y ahí la cosa se tuerce, ya que un incendio acaba separándolas. Mientras la menos guapa y tonta vuelve a casa, la más guapa y tonta desaparece y no vuelve a dar señales de ¿vida? hasta bien entrada la noche, cuando se presenta empapada de sangre y con un aspecto más bien demoníaco...


Por mucho que un servidor no quiera ir más allá para no desvelar demasiado de tan apasionante trama, si alguien espera cierto atisbo de argumento paranoico en plan '¿será Fox un zombie/drácula/whatever, o todo es fruto de la imaginación de Seyfried?', que descarte tales ideas por completo: se descubre a los cinco minutos. A Cody & Kusama no les importa lo más mínimo esa posible línea argumental, y la única sorpresa (por así llamarla) que se reservan reside en saber qué sucedió exactamente tras el incendio, en lugar de en saber si efectivamente pasó algo.
En vez de ello, "Jennifer's Body" emprende un derrotero tan desconcertante como fallido, buscando ser "Juno" y "Drácula" al mismo tiempo pero acabando por convertirse en un engendro soporífero, previsible, intrascendente y lo que es peor, pedante a matar.

A nivel argumental pues, no hay nada que pueda llamar la atención a cualquier espectador maduro (y por maduro entiéndase de edad mental superior a los 14 años), quien tras los primeros compases de cinta comenzará a mirar su reloj con cada vez más empeño, deseando controlar el tiempo para salir cuanto antes de la sala.
Y lo mismo puede decirse de su aspecto formal. Siguiendo la tónica de la más ruinosa televisión, "Jennifer's Body" no esconde ni un solo plano digno de mención, y se presenta con un montaje demencial en un conjunto que, de verdad, podría pasar tranquilamente por uno de los programas midseason de Disney Channel.
Aunque evidentemente, ésto último no tiene razón de ser: Cody es una guionista inteligente, picante y adulta, por lo que su película tiene que dirigirse a un público adulto sí o sí. Ahí están su malsonante lenguaje, la explicitud de alguna de sus escenas, y la presencia de Megan Fox (insoportable y definitivamente pésima actriz) para contrarrestar la ristra de zackefrons y hannamontannas que pululan por la pantalla. Mientras el público se pregunta si esa mirada perdida y boca desencajada son fruto de algún subidón o de serios problemas mentales, la otrora musa de Michael -Hitler- Bay hace gala de todas sus armas para calentar al más salidorro de la sala, en un triste ejercicio de mujer-objeto al que nada ayuda su chillona compañera de reparto. Ambas actrices encarnan a unos personajes realmente odiosos por su galopante imbecilidad, pasotismo e infantilismo, cualidades de las que no se salva prácticamente nadie en la cinta. Y lo más grave de todo ello es que, aun así, de sus boquitas salen tanto referencias míticas ("Evil Dead") como despreciables comentarios mordaces sobre elementos de la (in)cultura actual, de los que Diablo Cody pretende hacer mofa cayendo por su propio peso.
Y es que "Jennifer's Body" no es una parodia, sino una película más del mismo género, por mucho que le pese.


De nada sirven las despectivas críticas al éxito de Maroon 5 y similares (a los que acusa de ser famosos sólo por aparecer en terribles bandas sonoras) si el propio trabajo cuenta con una de las más pésimas selecciones musicales que un servidor recuerda, tanto por su desatino en relación a la imagen a la que acompañan como por la impersonalidad de sus canciones. Tampoco vale que se critiquen los clichés del cine de terror o de colegios, cuando "Jennifer's Body" acaba transformándose en el peor ejemplo de ambos géneros. Y así podríamos estar todo el día.

De todo el desaguisado que suponen los insufribles 100 minutos de "Jennifer's Body", sólo pueden salvarse dos aspectos tan nimios como esperanzadores. Por un lado la presencia de un J.K. Simmons absolutamente genial, y por el otro la escena más bien tórrida del cacareado beso entre las dos actrices, suficiente para alcanzar la categoría de película R en EEUU y por tanto curiosa manera de evitar que la película llegue al único público que debería verla. Ojalá no la vea nadie y corra la misma suerte que Álex Angulo le dedica a un moribundo en los primeros compases de "El Día de la Bestia".

Seguramente, de los que han leído hasta aquí habrá quien crea que este comentario no es más que la rabieta de un niñato tan pedante y gafapastoso como las propias ínfulas de la película que nos ocupa: ahora lo más cool es decir que "Juno" es una mierda, y todo el mundo (profesional o no) reniega de ella. Pues bien, desde La Casa seguimos defendiéndola y teniéndola en muy buena consideración, y nos alegramos cuando recibió el Oscar al mejor guión original. De hecho, tenía gran interés por saber si el éxito de Diablo Cody era fruto de un día, o más bien suponía una potencial garantía de calidad. Ahora, lo tengo mucho más claro. Y es que "Jennifer's Body" es uno de los más insultantes, enervantes y, sobre todo, tristes espectáculos cinematográficos a los que he podido asistir en los últimos años.
1/10 (por la escena del beso)

Crítica de "Grace", por el Capitán Spaulding

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Paul Solet debuta en pantalla grande con "Grace", remake de su propio cortometraje homónimo que tras pasar por diversos certámenes, competirá en la presente edición del festival de Sitges en la sección Oficial Fantàstic.
Protagonizada por las reconocibles Jordan Ladd, Gabrielle Rose y Samantha Ferris, la trama se centra en el infierno por el que se ve obligada a pasar una mujer cuando, estando embarazada de ocho meses, su bebé fallece en las entrañas de su madre a causa de un accidente de tráfico. Pese a esto, ella sigue adelante con el embarazo, y milagrosamente logra traer con vida a su retoño. El único problema reside en que ésta no es, precisamente, de esas niñitas angelicales que duermen, ríen, lloran y beben leche materna...

Tanto por el argumento como por el trato que recibe, "Grace" podría ser la respuesta norteamericana a la determinante hornada de cine de terror francés actual, que ha sorprendido a propios y extraños con terribles obras maestras en el género.
De hecho, dos de sus más relevantes ejemplos actuales, "À l'Intérieur" y "Vinyan", guardan temáticas parecidas en su esencia a la que ahora nos ocupa, al vincularse en mayor o menor medida con el incondicional amor de una madre hacia sus respectivos retoños (descartemos "Alta Tensión", aunque rebuscando en ella también podrían encontrarse ciertas conexiones).
En el caso de la primera las semejanzas son aún mayores, siendo su protagonista una mujer embarazada y contando, como némesis, con otro personaje femenino obcecado con apoderarse del hijo de la primera.

Sumando "Grace" al mencionado díptico galo, nos encontramos por tanto con un pack de cine de terror que, seguramente, acusará en mayor medida el público femenino -y no por nada, salvo "Vinyan", son protagonizadas casi de manera íntegra por mujeres-. Ahora bien, más allá de la premisa, lo cierto es que las tres películas tratan el tema de manera lo suficientemente diferente como para poder ser distinguidas entre sí: el debut de Bustillo y Maury jugaba con el pavor de una madre, aún encinta, por perder a su futuro hijo, y con un hábil juego de engaños que, pese a todo, parecía hacerla quedar como antagonista en favor de su obsesiva acosadora -que no olvidemos que quiere hacerse directamente con el feto-; "Vinyan" llevaba a un matrimonio por un descenso a los infiernos debido a la obsesión de ella por recuperar a su desaparecido retoño, creando así una heroína monstruosa capaz de perder de vista cualquier atisbo de lógica, serenidad y seguridad pese a la validez de sus motivos; por último, "Grace" nos plantea la situación en que una madre descubre que su hija es lo suficientemente peculiar como para crear cierta controversia en la sociedad (obviamente se trata de algo bastante más extremo, pero de este modo mantendremos la sorpresa), y aun así hace lo imposible -en el sentido más físico, enfermizo y, finalmente, ilegal de la palabra- por salvaguardar su vida y mantenerla a su lado por mucho que su suegra intente arrebatársela a toda costa.
Se plantean por tanto, cuestiones para la reflexión: hasta dónde llegar, dónde acaba lo universalmente correcto y empieza la irregularidad ética... o cuánta de esa desconfianza que siente todo casado por su suegra tiene razón de ser (entre otros discursos secundarios).

Semejante búsqueda de profundidad y entereza, para una película empeñada en abarcar más de lo que su condición de cine b, gore y casposo necesita, se presenta a todas luces como una ardua tarea, y lamentablemente, Solet logra su objetivo sólo parcialmente.
Quizás movida por cierta necesidad de perdurabilidad (que es lo que han logrado los ejemplos franceses antes citados), de apartarse de los esquemas puros y duros del género sin violarlos, "Grace" navega entre dos mares sin acabar de conquistar ninguno de los dos. Así, durante buena parte del metraje casi parece que asistamos a un drama con toques de auteur, en el que la protagonista se va demacrando anímica y físicamente debido a las necesidades de su hija. Sorprende gratamente la opción por desenfocar la imagen cuando la cámara se sitúa en los ojos de la madre, claro ejemplo de las dificultades por mantenerse alerta, gustan un poco menos ciertos tropezones rítmicos en que Solet parece no tener claro adónde quiere ir. Aquí y allá, de manera muy, muy timorata, aparecen escenas algo más cafres propias de lo que promete el género en que se ubica y la publicidad que ha recibido la obra, cumplidoras aunque algo decepcionantes.
Sólo en su último cuarto (literalmente: son poco más de quince minutos) "Grace" abandona de una vez por todas sus ínfulas de grandeza. Ya no queda mucho más que contar, se ha desvelado el peor de los secretos (por otra parte, espoileado en el póster), por lo que el clímax se reduce simplemente, a un ejercicio de tensión y horror con manchas de gore explícito.


Bien es cierto que la mezcla no acaba de cuajar en ningún momento, lo cual hace caer al debut de Paul Solet en cierta apatía y momentos de tedio, enfrentados a otros pasajes realmente logrados, eso sí. Pero al final retoma el vuelo, y lo hace a toda velocidad, en un tramo conclusivo que pasa en un suspiro y que acaba resultando toda una muestra de saber hacer. Se trata de los minutos en que "Grace" se hace, por fin, con una personalidad arrebatadora, y al ritmo de una banda sonora protagonizada por efectistas pero efectivos latidos de corazón, el espectador a duras penas logra respirar y apartar la mirada de la pantalla, en que se mezclan persecución, muerte, drenajes, peleas, un terrible mal rollo y, sobre todo, la sensación de estar asistiendo a grandes muestras de cine de género. Y es que despojada de su aura trascendental "Grace" hubiera funcionado mucho mejor, habida cuenta de las logradas escenas de simple terror de serie b que pueblan toda la cinta.
Lamentablemente no ha sido así: algún que otro engranaje no acaba de encajar (mejor no hablo de los actores masculinos), y en su insólita mezcla de géneros y pretensiones, Solet acaba pecando de lo que muchos novatos en éste y otros ámbitos, abarcar demasiado para impresionar al jefe, y fallar en el intento.
Con todo, resulta una película muy curiosa, que satisfará a los aficionados y molestará a los más aprensivos (a quien no le duelan los pezones después de su visionado, que se lo haga mirar). Buena aunque no del todo lograda carta de presentación de un director con potencial.
6/10

Patrick Swayze fallece a los 57 años

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El actor de "Ghost" y "Dirty Dancing" no ha podido pelear más contra el cáncer pancreático que se le detectó en enero del 2008.
Desde el momento en que se confirmó el diagnóstico, Patrick Swayze comenzó una heroica batalla que lo llevó a superar todas las estadísticas y pronósticos, e incluso reapareció en televisión para protagonizar la primera temporada de la serie "The Beast", adquirida por las autonómicas en este país. A nivel de largometraje, su último trabajo debemos buscarlo en "Powder Blue", donde comparte plantes con Jessica Biel.

Lamentablemente, al final no ha podido cumplir con su promesa de aguantar hasta que se creara la cura definitiva contra su enfermedad, y ayer, a los 57 años de edad, Swayze falleció rodeado de los suyos. Un modélico ejemplo de esperanza y ganas de sobreponerse que supone la enésima pérdida para un cine cada vez más huérfano de mitos.
D.E.P.

Trailers de "This Is It" y "A Christmas Carol": vuelven el Rey del Pop y el de la comedia

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He aquí dos trailers de lo más dispares.
El primero es la carta de presentación de "Michael Jackson's This Is It", documental sobre la gira que el Rey del Pop tenía (o tiene, que aquí aún dudamos de su muerte) previsto realizar y que podrá verse en pantallas solamente durante dos semanas (en principio) por lo que si os interesa no perdáis de vista su estreno, fijado para el 28 de octubre de este mismo año.



A continuación el trailer de la enésima incursión de Robert Zemeckis al mundo digital de las 3D y la captura por movimientos, que supondrá a su vez la enésima revisión del clásico "Cuento de Navidad" de Dickens. Con el sello de la Disney, el director de "Regreso al Futuro" parece reciclar todo lo que le sobró de "Polar Express" y "Beowulf" en una película que, esta vez, la protagoniza un Jim Carrey digital en plan "Una Serie de Catastróficas Desdichas".


Crítica de "District 9", por el Capitán Spaulding

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Con el gigantesco nombre del otrora gigantesco Peter Jackson figurando como presentador de la película, "District 9" supone el debut en pantalla grande de Neill Blomkamp (que ya había colaborado previamente con el director de la saga del Anillo), quien alarga hasta las casi dos horas los 6 minutos de duración de "Alive in Joburg", primer trabajo como cortometrajista que tan buenas sensaciones dejó allá por el año 2005.

La premisa es la misma en ambos trabajos: una gran población de alienígenas llega a Johannesburgo, lugar en el que se ven obligados a vivir como refugiados en condiciones pésimas, al tiempo que despiertan el descontento de una sociedad que los quiere fuera de sus tierras. Los conflictos son cada vez más frecuentes y graves, por lo que se decide trasladar a los extraterrestres a un nuevo campamento situado a 200 km de la ciudad. A cargo de la operación de desahucio se encuentra Wikus Van De Merwe (Sharlto Copley), quien muy a su pesar se verá envuelto en un infierno para salvar su vida, las de los aliens, y las de sus seres queridos...

Un primer tercio absolutamente deslumbrante justifica holgadamente las alabanzas que ha cosechado "District 9" desde su exitoso estreno en los EEUU. Presentada en formato documental, la película se emplea a fondo para, a través del seguimiento de la situación actual de los extraterrestres, analizar la difícil situación pasada y presente de la sociedad de Sudáfrica (y no sólo): apartheid, guetos, pobreza, insalubridad, tráfico de todo tipo... no hay un solo detalle que se pase por alto y no quede plasmado con la crudeza propia de su condición.
En medio de toda esta maraña de tensión racial, Wikus va adquiriendo protagonismo hasta convertirse en prácticamente el único eje sobre el que gira la trama, al tiempo que "District 9" se va despojando de discursos masificados para personalizarlos en las penurias que sufre el individuo per se. Se mantiene la violencia, la injusticia y la aprensión visual (Blompkamp no abandona en ningún momento un estilo explícita y deliciosamente sádico), pero se descuida la seriedad general de sus primeros compases con un discurso que se va simplificando constantemente hasta llegar a perder totalmente el interés.
De manera constante y firme, "Disctrict 9" va así mutando su aspecto pasando de pieza de orfebrería inicial a una típica película de acción, cargada de clichés americanizados y valores universales, algunos de ellos realmente lamentables (las pupilas de los bichos; el niño alien; los soldados forzudos, rapados y con perilla; los diálogos heroicos...).
A tan desafortunado devenir no ayuda la apuesta por mantener el formato documental, que sobrevive intercalando escenas de entrevistas y de retransmisiones informativas a las de la película en sí (rodadas igualmente con cámara al hombro): esto crea cierta confusión traducida en un impacto emocional inferior por parte del espectador en relación al protagonista.


Todo ello no hace sino restarle puntos a una película que, pese a todo, sigue sorprendiendo por su calidad técnica y artística. Aunque sus dos tercios finales no aguanten la calidad de la parte inicial (cercana a la categoría de obra maestra), "Distric 9" sigue siendo una notable película de acción con bichos, a medio camino entre "Bad Boys" (!), "Transformers", la trilogía de Bourne y cierto shoot 'em up de la compañía Valve. Bajo este prisma funciona a las mil maravillas, hasta el punto de poder considerarla como el mejor exponente de ciencia ficción de los últimos años. Aunque la verdad, eso tampoco es decir mucho.
Lástima que la borrachera de clichés y resoluciones tópicas, incluso ridículas (las últimas dos escenas son para eliminar en la sala de montaje), le resten tanto valor a una obra que podría haber sido mucho más decisiva de haber mantenido las buenas sensaciones de sus primeros minutos. Con todo, de visión obligada.
7,5/10

Como extra, el cortometraje original "Alive in Joburg":

Sitges 09 - Programación completa

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Fugaz actualización para transcribir la lista definitiva de películas que este año podrán verse en el esperado festival de cine fantástico de Sitges. Por mucho que el certamen contará con más días que de costumbre, lo cierto es que su programación es lo suficientemente interesante como para provocar las maratones de siempre... ¡Que Dios nos pille confesados!
Aprovecho, de paso, para comunicar la alegría que nos supone que, por primera vez, La Casa cuente con acreditación propia (sí sí, propia: sin mendigar nada a nadie). Oh, sí: ya podéis temeros atracones de actualizaciones festivaleras de aquí te espero...

INAUGURACIÓN

[REC]2. Paco Plaza y Jaume Balagueró. 2009.

SECCIÓN OFICIAL FANTÀSTIC COMPETICIÓN
ACCIDENT. Soi Cheang. 2009.
ACCIDENTS HAPPEN. Andrew Lancaster. 2009.
THE CHILDREN. Tom Shankland. 2008.
COLD SOULS. Sophie Bartes. 2009.
THE COUNTESS. Julie Delpy. 2009.
LES DERNIERS JOURS DU MONDE. Jean-Marie y Arnaud Larrieu. 2009.
DOGTOOTH (KYNODONTAS). Yorgos Lanthimos. 2009.
DORIAN GRAY. Oliver Parker. 2009.
ENTER THE VOID. Gaspar Noé. 2009.
GRACE. Paul Solet. 2009.
HEARTLESS. Philip Ridley. 2009.
HIERRO. Gabe Ibáñez. 2009.
LA HORDE. Yannick Dahan y Benjamin Rocher. 2009.
INGRID. Eduard Cortés. 2009.
KINATAY. Brillante Mendoza. 2009.
METROPIA. Tarik Saleh. 2009.
MOON. Duncan Jones. 2009.
MR. NOBODY. Jaco Van Dormael. 2009.
MUSASHI: THE DREAM OF THE LAST SAMURAI. Mizuno Nishikubo. 2009.
NE TE RETOURNE PAS. Marina de Van. 2009.
SPLICE. Vincenzo Natali. 2009.
THIRST. Park Chan-wook. 2009.
TIMER. Jac Schaeffer. 2009.
YATTERMAN. Takashi Miike. 2009.

SECCIÓN OFICIAL FANTÀSTIC PANORAMA
9. Shane Acker. EUA, 2009.
BAD LIEUTENANT: PORT OF CALL NEW ORLEANS. Werner Herzog. 2009.
CARGO. Ivan Engler y Ralph Etter. 2009.
CARRIERS (INFECTADOS). Àlex Pastor y David Pastor. 2009.
THE COLLECTOR. Marcus Dunstan. 2009.
CROWS 2. Takashi Miike. 2009.
DEAD SNOW. Tommy Wirkola. 2008.
LOFT. Erik Van Looy. 2008.
ORPHAN. Jaume Collet-Serra. 2009.
PANDORUM. Christian Alvart. 2009.
PANIQUE AU VILLAGE. Stéphane Aubier y Vincent Patar. 2009.
PARANORMAL ACTIVITY. Oren Peli. 2007.
THE SHADOW. Federico Zampaglione. 2009.
SOLOMON KANE. Michael J. Basset. 2009.
SORORITY ROW. Stewart Hendler. 2009.
SUMMER WARS. Mamoru Hosada. 2009.
GEORGE A. ROMERO’S SURVIVAL OF THE DEAD. George A. Romero. 2009.
VALHALLA RISING. Nicolas Winding. 2009.
ZOMBIELAND. Ruben Fleischer. 2009.

SECCIÓN OFICIAL FANTÀSTIC PANORAMA - BRITISH FOCUS
DOGHOUSE. Mike Loveday. 2009.
THE DESCENT: PART 2. John Harris. 2009.
THE ECLIPSE. Connor McPherson. 2009.
LESBIAN VAMPIRE KILLERS. Phil Claydon. 2008.
MALICE IN WONDERLAND. Simon Fellows. 2009.

SITGES ESPECIALES
CELDA 211. Daniel Monzón. 2009.
CLIVE BARKER'S BOOK OF BLOOD. John Harrison. 2009.
CLIVE BARKER'S DREAD. Anthony DiBlasi. 2009.
THE FROST. Ferran Audí. 2009.
THE HURT LOCKER. Kathryn Bigelow. 2008.
THE IMAGINARIUM OF DR. PARNASSUS. Terry Gilliam. 2009.
NADIE INQUIETÓ MÁS. Gustavo Leonel Mendoza. 2008.
NIGHTMARES IN RED, WHITE AND BLUE. THE EVOLUTION OF THE AMERICAN HORROR FILM. Andrew Monument. 2009.
TETSUO: THE BULLETMAN. Shinya Tsukamoto. 2009.

SITGES CLÁSICOS
ALIEN (ALIEN, EL 8. PASAJERO). Ridley Scott. 1979.
A CLOCKWORK ORANGE. Stanley Kubrick. 1971.
THE PIT AND THE PENDULUM (EL PÉNDULO DE LA MUERTE). Roger Corman. 1961.
ZOMBI 2 (NUEVA YORK BAJO EL TERROR DE LOS ZOMBIS). Lucio Fulci. 1979.

SITGES CLÁSICOS - HOMENAJE A LOS 80
A NIGHTMARE IN ELM STREET (PESADILLA EN ELM STREET). Wes Craven. 1984.
GHOST BUSTERS (LOS CAZAFANTASMAS). Ivan Reitman. 1984.

SECCIÓN OFICIAL NOVES VISIONS

FICCIÓN

BRONSON. Nicolas Winding Refn. 2009.
DELIVER US FROM EVIL. Ole Bornedal. 2009.
THE FORBIDDEN DOOR. Joko Ankwar. 2009.
THE FOREST. Ashvin Kumar. 2009.
THE HOUSE OF THE DEVIL. Ti West. 2009.
INDEPENDENCIA. Raya Martin. 2009.
MORPHIA. Alexei Balabanov. 2008.
NYMPH. Pen-ek Ratanaruang. 2009.
PONTYPOOL. Bruce McDonald. 2008.
SYMBOL. Hitoshi Matsumoto. 2009.
VAN DIEMEN'S LAND. Jonathan auf der Heide. 2009.
VISAGE. Tsai Ming-liang. 2009.
WHITE LIGHTNIN’. Dominic Murphy. 2009.

NO FICCIÓN
BEST WORST MOVIE. Michael Paul Stephenson. 2009.
CROPSEY. Joshua Zeman y Barbara Brancaccio. 2008.
SON AND MOON (DIARIO DE UN ASTRONAUTA). Manuel Huerga. 2008.

DISCOVERY
1. Pater Sparrow. 2009.
AMER. Hélène Cattet y Bruno Forzani. 2009.
COLIN. Marc Price. 2008.

ORIENT EXPRESS
20th CENTURY BOYS - CHAPTER 2. Yukihiko Tsutsumi. 2009.
20th CENTURY BOYS - CHAPTER 3. Yukihiko Tsutsumi. 2009.
CHAW. Shin Jung-won. 2009.
GOEMON. Kazuaki Kiriya. 2009.
HAEUNDAE. Yun Je-gyun. 2009.
IP MAN. Wilson Yip Wai-shun. 2008.
MERANTAU. G. H. Evans. 2009.
VENGEANCE. Johnnie To. 2009.

ANIMA'T
EVANGELION 2.0. Masayuki y Kazuya Tsurumaki. 2009.
FIRST SQUAD. THE MOMENT OF TRUTH. Yoshiharu Ashino, Misha Shprits y Aljosha Klimov. 2009.
GENIUS PARTY BEYOND. Mahiro Maeda, Kazuto Nakazawa, Shinya Ohira, Tatsuyuki Tanaka y Koji Morimoto. 2008.
IN THE ATTIC: WHO HAS A BIRTHDAY TODAY? Jirí Barta. 2009.
KING OF THORN. Kazuyoshi Katayama. 2009.
LASCARS (ROUND DA WAY). Albert Pereira-Lázaro y Emmanuel Klotz. 2009.

ANIMA’T NENS
MY NEIGHBOR TOTORO. Hayao Miyazaki. 1988.
THE SECRET OF KELLS. Tomm Moore y Nora Twomey. 2009.
OBLIVION ISLAND: HARUKA AND THE MAGIC MIRROR. Shinsuke Sato. 2009.
YONA YONA PENGUIN. Rintaro. 2009.

MIDNIGHT X-TREME
BLACK DYNAMITE. Scott Sanders. 2008.
THE HILLS RUN RED. Dave Parker. 2009.
BREAK. Matthias Olof Eich. 2009.
HARD REVENGE.
H MILLY BLOODY BATTLE. Takanori Tsujimoto. 2008/2009.
THE HORSEMAN. Steven Kastrissios. 2008.
THE HUMAN CENTIPEDE. Tom Six. 2009.
THE LOVED ONES. Sean Byrne. 2009.
MACABRE. The MO Brothers. 2009.
RECON 2023: THE GAUDA PRIME CONSPIRACY. Christian Viel. 2009.
THE REVENANT. Kerry Prior. 2009.
SAMURAI PRINCESS. Kengo Kaji. 2008.
SMASH CUT. Lee Gordon Demarbre. 2009.
VAMPIRE GIRL VS. FRANKENSTEIN GIRL. Naoyuki Tomomatsu y Yoshihiro Nishimura. 2009.
WASTING AWAY. Matthew Kohnen. 2007.
YAMAGATA SCREAM. Naoto Takenaka. 2009.
ZONE OF THE DEAD. Milan Konjevic. 2009.

MONDO MACABRO
MAHAKAAL (THE MONSTER). Tulsi y Shyam Ramsay. 1993.
VEERANA (THE WILDERNESS). Tulsi y Shyam Ramsay. 1988.

LOS OTROS FANTÁSTICOS
BRUJA, MÁS QUE BRUJA. Fernando Fernán-Gómez. 1977.
CADA VER ES... Ángel García del Val. 1981.
EL ESPÍRITU DE LA COLMENA. Víctor Erice. 1973.
EL PERRO. Antonio Isasi Isasmendi. 1977.
EL SUEÑO DEL MONO LOCO. Fernando Trueba. 1989.
LA CASA SIN FRONTERAS. Pedro Olea. 1972.
LA MADRE MUERTA. Juanma Bajo Ulloa. 1993.
LAS CRUELES. Vicente Aranda. 1969.
VAMPYRES (LAS HIJAS DE DRÁCULA). José Ramón Larraz. 1974.
VIVA LA MUERTE! AUTOPSIE DU NOUVEAU CINÉMA FANTASTIQUE ESPAGNOL. Yves Montmayeur. 2009.

SEVEN CHANCES
UN LAC. Philippe Grandrieux. 2008.
MARY AND MAX. Adam Elliot. 2008.
NUCINGEN HAUS. Raoul Ruiz. 2008.
PALERMO SHOOTING. Wim Wenders. 2008.
LA TERRE DE LA FOLIE. Luc Moullet. 2009.
LES YEUX SANS VISAGE (LOS OJOS SIN ROSTRO). Georges Franju. 1959.
YOUTH WITHOUT YOUTH. Francis Ford Coppola. 2007.

Trailer definitivo de "[Rec]2"

4 comentarios
Ahora ya sí. Ya está todo el pescado vendido, quedan un par de semanas para su estreno en España, y ya ha pasado por el festival de Venezia con mucho éxito.
"[Rec]2" está enfilando la recta de salida, y como muestra de ello, aquí está el trailer definitivo de tan esperada secuela, que como ya sabéis inaugurará el próximo festival de cine fantástico de Sitges.
¡A gozar!


Crítica de "Bendición Mortal", por el Capitán Spaulding

2 comentarios
Digámoslo ya sin miedo a ser tachados de blasfemos: Wes Craven es uno de los directores más sobrevalorados del mundillo del terror. Cierto, gracias a él conocemos a Freddy Krueger, tenemos "Las Colinas Tienen Ojos" y sabemos que, al menos hace 37 años, estaba lo suficientemente loco como para rodar "La Última Casa a la Izquierda", que encima era su opera prima. Pero dando un repaso a su filmografía desde la distancia, nos encontramos con una curva de lo más irregular, cargada de altibajos (cada vez más bajos) que dilapidan su integridad como cineasta y de hecho invitan a pensar en la suerte de sus últimos trabajos de no contar con su nombre estampado en ellos.
Tras unos comienzos prometedores a base de colinas y casas zurdas, "Bendición Mortal" es su tercera cinta estrenada en cines, y el primero de los borrones de una larga lista que incluiría horrores como "Un Vampiro Suelto en Brooklyn" o "La Maldición", por sólo citar un par y dejar de lado la inexplicablemente adorada por muchos trilogía de "Scream".

En una comunidad compuesta por una secta religiosa que considera los adelantos técnicos como manifestaciones diabólicas uno de sus miembros más díscolos contrae matrimonio con Martha, totalmente ajena a las creencias locales. Semejante atrevimiento será el punto de partida de una serie de acontecimientos inexplicables que parecen vincularse a la maldición que pesa sobre la mujer impía.


Escudado (una vez más) en una supuesta censura que lo obligó a recortar cinco minutos de metraje, Craven presenta una película totalmente falta de ritmo, garra e interés, con un presupuesto más elevado a lo acostumbrado que sin embargo no sirve para esconder las carencias de un director aún necesitado de muchas horas de práctica.
De poco sirve el halagüeño punto de partida, juguetón con los extremismos sectarios (en este caso se les llama fundamentalistas, pero puede cambiarse el nombre por cualquier otra religión, según convenga) y con la posibilidad de que, efectivamente, sean correctos en detrimento de la agnóstica Martha; tampoco hace falta mucho por encontrarle cierto doble sentido a la repentina presencia femenina despampanante, tentadora en medio de tanta castidad. Pero nada, cae en saco roto de la misma manera que lo hacen las tres o cuatro escenas de terror bien orquestadas, que incluyen bañeras con serpientes, graneros inquietantes y oscuros bosques neblinosos.
Irremediablemente, todo acaba decayendo hasta convertirse en una suerte de soap opera com Amish (!) protagonizada por la dichosa Martha y dos amigas que entran en escena (con una Sharon Stone en su primer papel con algo de enjundia), cuyos tintes de thriller barato acaban reconvertidos en el interés por ver si las chicas de oro acabarán haciendo algún tipo de actividad sexual lésbica.
A este respecto, sorprende lo vestida que queda la Stone en todo momento, en favor de una Maren Jensen mucho más generosa a la hora de mostrarse como Dios la trajo al mundo. Qué queréis que os diga, durante buena parte de la película hay tan poco de lo que hablar que uno se acaba quedando con lo único que de verdad despierta su interés...


Así y todo, como decía antes, sería injusto olvidarse de los apartados aunque notables momentos de terror (prácticamente limpios de sangre, eso sí) y de algún que otro susto repentino que pueden provocar mínimos sobresaltos en el espectador, debido a la apatía general en que anda enfrascado.
Se trata de loables muestras de potencial que si bien desaprovechadas, hacen mantener algún resquicio de esperanza: antes o después la película se despojará de sus vestiduras de drama pueblerino y acabará convirtiéndose en lo que todos esperamos.
Bien, eso ocurre a falta de escasos minutos del final, con una conclusión desmadrada y muy del estilo de Stephen King (también dado a los clímax excesivos). Y es aquí donde más saltan a la luz las carencias teóricamente provocadas por la censura: un montaje terriblemente confuso y un guión atrompiconado complican en exceso la verdadera explicación a los hechos acontecidos en el pueblo, hasta el punto de obligar al espectador a volver a ella, muy a su pesar, mientras aparecen los títulos de crédito finales. Y eso que, en realidad, se trata de una justificación de lo más sencillita.

"Bendición Mortal" es una muy pobre muestra de un director generalmente mediocre y sólo puntualmente inspirado (eso sí, cuando lo está, no hay reproche posible), que echa por tierra cualquier intento de buen hacer al coquetear con el tedio y la tv-movie durante buena parte de sus 100 minutos. Tan sólo un par de escenas marca de la casa salvan de la total quema lo que es uno de los primeros pasos (preocupantemente halagüeño) del director que, sin embargo, tres más tarde saltaría definitivamente al estrellato por ser el padre de uno de los asesinos más carismáticos de la historia cinematográfica.
3/10
El comentario del día

Esta película es un auténtico pedazo de MIERDA, es la peor que he visto con diferencia, y la verdad es que me he tragado verdaderos bodrios de serie B, desde el minuto 2 he estado deseando levantarme y largarme de allí, no solo no entretiene, sino que asquea y mucho. Es desagradable, los sonidos, la banda sonora(muy extraña), y los efectos que fallidamente busca causar en el espectador son nefastos y muy bizarre(no en el sentido de la palabra en español). Odiosa, no hay nada peor, diálogos y guion carecen de sentido y calidad, una verdadera mierda.
Un anónimo dixit, en Crítica de Bunraku

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