Crítica de "La proposición", por John Blutarsky

Escribir en La Casa de los Horrores a menudo tiene sus cosas divertidas... entendiendo "divertidas" como los ingleses, o sea, "raras". Una de las últimas cosas divertidas a las que me he tenido que enfrentar es a echarme al cuerpo, con un brevísimo espacio de tiempo (muchísimo menos del recomendable) los dos últimos bodrios de quien es toda una institución en la materia: nada menos que Sandra Bullock. Es lo que tiene su doble nominación al Globo -único motivo por el cual repescamos esta "La Proposición"-, que todos queremos saber "¡¿por qué?!" y al final nadie consigue explicárselo.
Pero sea como sea, la chica ha hecho su año, y ahora, aquí, debemos dar cuenta de ello, tras la estupenda (aunque para un servidor excesivamente generosa) crítica que hizo el Capitán Spaulding de "The Blind Side" y que podéis leer aquí. "La proposición" es otro rollo; otra película, otro género, aunque... mismo espíritu conservador.

Bullock se mete en la piel de Margaret Tate, una editora de Nueva York que es amenazada con ser deportada a su Canadá natal. Ante el inminente desastre laboral, decide chantajear a su asistente personal, Andrew (Ryan Reynolds), para que se haga pasar por su prometido, con lo que obtendría el permiso de residencia estadounidense. Andrew acepta a regañadientes y bajo condiciones y ambos se deciden a pasar un fin de semana en Alaska junto a la familia de él, que deberá tragarse que su Andrew va a casarse  con la indeseable de su jefa.
¿Alguien se aventura a prever cómo va a acabar la historia? ¡Premio! No lo diré, por aquello de no chafarle la ¿sorpresa? a nadie, pero estoy convencido que os habréis imaginado el final al dedillo, e incluso algunos toda la película de pe a pa.
No, la cosa no se sale ni por un segundo de unos cauces preestablecidos, repetidos hasta la saciedad en las comedias románticas desde el principio de los tiempos, por lo que hablar de previsibilidad es quedarse corto. Aquí no hay margen para una mínima sorpresa, y ya no hablemos de riesgo.



El argumento está trilladísimo, pero es que también lo están los diálogos, de un bobo que espanta, y las situaciones, repetidas una por una en mil propuestas similares. Y no sólo eso. Es que hasta los personajes son de plantilla: no faltan ni el padre huraño, ni la ex novia ideal, ni la abuela encantadora y un punto macarrilla, ni el hispano multiusos cómico, ni siquiera el perrete simpático-barra-cabroncete motor de una o dos secuencias graciosas de las de luego poder decir "hombre, la escena del perro es divertida". (Por cierto, no, la escena del perro no es divertida).
Total, que este nuevo popurrí de "pija en el campo que tiene que empezar peleando con sus tacones y termina ordeñando vacas" más "conoce a los padres de él: al principio parecerá una putada, pero terminarás queriéndolos" aporta una cantidad de novedades cercana a la nada, y ya hemos quedado que graciosa tampoco resulta.
¿Algo a destacar? Pues bueno, a un servidor "La proposición" le pareció una descomunal chorrada, pero con todo la verdad es que tampoco terminaron sangrándome las córneas ni nada por el estilo. En el fondo, muy en el fondo, con "La proposición" aquello de "se deja ver" nunca fue tan cierto... ni tan doloroso reconocerlo.
Es verdad que a mí las comedias románticas de domingo por la tarde me la suelen traer al fresquísimo, pero también es cierto que su parroquia tienen. Es ese público que quiere apagar el cerebro durante una hora larga de vez en cuando o bien ese otro que va menos de una vez al mes al cine y que necesita productos que, como digo, "se dejen ver". Siempre que se logre entrar en una tónica del pasteleo, del romanticismo más clasicón y la aventurilla amorosa de adolescencia no superada, claro. Imprescindible, repito, bajar el listón y poner el sentido crítico en cuarentena.
Pero como aquí no estamos para eso sino todo lo contrario, dejad que vuelva a coger el hacha y haga un poco de leña del árbol caído, que luego se me acusa de blandengue. Porque vamos a ver, ¿a quién coño se le ha ocurrido pareja de tan dudosa química y con tan limitado potencial cómico como la que forman Sandra Bullock y Ryan Reynolds? Es más, ¿qué visionario director de casting ha decidido otorgar el papel de nuevo galán de comedia a Ryan Reynolds? Y sobra decir que Sandra Bullock no da como tiburón empresarial despiadado, y aún menos todo lo contrario: como chica tierna y frágil. Que aún esté por demostrar si da como algo, es otro tema.



Los secundarios tiene su qué (más o menos acertados Craig T. Nelson, Betty White y el Oscar de "The Office"), pero no olvidemos que tiene que ser la pareja central quien soporte el peso de la historia, y en este caso están muy lejos de ello. Así que, sin bocado de carisma que llevarse a la boca, el espectador tiene que hacer un acto de fe, dejarse engatusar por las convenciones del género y dejarse llevar por la concatenación de tonterías mostradas, una tras otra y sin casual acierto.

En fin, si no fuera por que Hollywood las sigue despachando en cantidades industriales, se diría que frente a comedias de nuevo cuño tipo Apatow, estas propuestas ya están más que desfasadas, que se han quedado atrás en su estancamiento obtuso, en su ranciedad. Pero nanay, que la cosa funciona en el box office a las mil maravillas y la gente sigue abarrotando salas para verlas.
Será que más vale malo conocido.
Malo, conocido y muy estúpido, en este caso.

4/10 (un 4 lo más mediocre e indiferente posible, eso sí... y porque escribo esto justo después de haber visto ese desastre absoluto llamado "The Blind Side")

1 comentario:

  1. Bluto mas bravo jejej... Buenoe sta peli me la tripie mas d elo mismo peor q se hace.. oye Sandra EN ESTA PELI ME GUSTO ( ME CONVENCIO), HIZO Q ME LA CRYERA MAS EN LA OTRA SI Q SE PASO.. JEJEJE.....

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