Crítica de "Historias de San Valentín", por el Capitán Spaulding

El día de San Valentín se está convirtiendo, a nivel cinematográfico, en un acontecimiento similar a la Navidad, por lo que del mismo modo que en esas fechas de jolgorio las carteleras se inundan de nieve y referencias de todo tipo, el fin de semana más cercano al día de los enamorados suele venir con una cinta a él vinculado bajo el brazo, aunque luego su temática diste mucho del amor (véase el reciente "San Valentín sangriento"). Este año, la afortunada es "Historias de San Valentín", con la que el director Garry Marshall se reúne por tercera vez con sus dos actores fetiche, Julia Roberts y Hector Elizondo, tras "Pretty Woman" y su desacertada pseudo-continuación, "Novia a la fuga". Lo que busca el triunvirato de la nueva comedia romántica americana no es moco de pavo: nada menos que llevar a cabo la película definitiva en su categoría.
Por ello, reuniendo a un sinfín de actores de primera para otras tantas mini-historias vinculadas entre sí, La Comedia Romántica no se deja en la cuneta ni uno solo de los tópicos, clásicos y clichés de su género, ni le da la espalda a ninguna franja de su potencial público, aunando guapos y guapas de todo sexo y raza, historias de amor y desamor para todos los gustos y edades, y sobre todo una corrección político-religiosa cercana a la parodia (hay quien habría dicho vómito). Todo bien cargado de edulcorante.
Lo peor es que de lo que depara al espectador (¡pobre!) durante los siguientes 125 minutos de su vida ya avisa la primera secuencia del film, música de colorines y escena de perrito entrañable haciéndose el remolón incluida: "Valentine's Day" ataca directa al azucarillo que todos llevamos dentro sin miramientos, pudor... ni inteligencia de ningún tipo. Huelga decir que no consigue derretirlo ni por asomo; y vaya por delante que el que escribe no sólo valora muy positivamente "Pretty Woman", sino que adora "Love Actually", conjunción de cuentos románticos interrelacionados que hizo la escuela a la que, de manera tardía, se apuntó primero la insufrible "Qué les pasa a los hombres" y ahora, más tarde y peor aún, la que nos ocupa.




Cierto es que en sus primeros treinta minutos, entre resoplidos provocados por un humor que no funciona casi nunca y la incredulidad que despierta semejante producción, el interés se mantiene para bien o para mal. Por supuesto, no se llega a pensar nunca que estamos ante una buena película, pero dentro de sus estrictos límites, autoimpuestos por la voluntad de Marshall de no abandonar el estilo de comedia romántica de primeros de los 90, "Historias de San Valentín" se mantiene en la más absoluta mediocridad. Su producción a piñón fijo, sus actores con piloto automático activado y su empalagosa banda sonora no la hacen mejor ni peor que cualquiera de sus similares, siendo un mero refrito más que añadir a la ya larga lista de fotocopias presentes en el género.
El problema es que aún quedan otros 90 minutazos de película, y una vez superado el efecto sorpresa y presentados todos los personajes, no queda una sola historia que rebase los mínimos instintos de curiosidad innatos del espectador, o que interesen más allá del actor que las protagoniza. Y francamente, basar todo el trabajo en el mero carisma del reparto resulta ofensivo.
Porque allí donde "Love Actually" demostraba la sensibilidad y el suficiente tacto como para otorgar ingentes dosis de dulce sin ofender a la inteligencia del espectador, el director de "Princesa por sorpresa" se mantiene firme en la idiotez total y absoluta de su propuesta, recurriendo a la eclosión de violines cuando A confiesa su amor a B, o a gags dignos de telecomedia española que llegan a ser realmente enervantes. Además, el guión (de Katherine Fugate) falla estrepitosamente desde su mera concepción, pues al estar tan preocupado por unir todas las historias entre sí (con mayor o menos atino) y querer buscar la resolución más vistosa a nivel emotivo, da por concluidos arcos argumentales justo cuando empiezan a tornarse interesantes. Sirva como ejemplo el jugador de football americano interpretado por Eric -Mark Sloan- Dane, criticado por su mal juego hasta el punto de verse obligado a ofrecer una rueda de prensa para aclarar su futuro profesional. Sorprendentemente, McSteamy limita su declaración a confesar su homosexualidad, para que de ahí en adelante no volvamos a saber nada del personaje. Por supuesto, cero emoción y cero interés, y es que el afán resultadista de "Historias de San Valentín" acaba pasando demasiada factura.


Al final, más allá de ver juntos a Jennifer Garner, Bradley Cooper, Ashton Kutcher, Jessica Alba, Jessica Biel, Anne Hathaway, Topher Grace, Taylor Lautner, Emma Roberts, Shirley MacLaine, Kathy Bates o Patrick Dempsey (además de los ya nombrados), lo mejor de la película se halla en dos apariciones estelares: la de Kristen Schaal (Mel en "Flight of the Conchords"), causante de la única risotada sincera entre el público; y la de Julia Roberts, quien pulula por pantalla unos cinco minutos en suma, y que vaya por dónde, la suya es la única historia que nada tiene que ver ni con San Valentín ni con el amor en pareja.
Y es que la película que tenía que haber sido el acabose del género acaba suponiendo el cierre de varios ciclos. De la trilogía, en caída libre, creada por Marshall+Roberts; de las películas episódicas de temática sentimental; y de un género, el de la comedia romántica comercial, inofensiva, conservadora y complaciente (a lo Meg Ryan & Tom Hanks, vamos) que tras esta última muesca ha agotado hasta el último de sus cartuchos.
Se puede decir más alto, pero no más claro, "Historias de San Valentín" un horror en toda regla, que sólo podría verse empeorado de estar Jamie Foxx entre su reparto. Ah, que sí está...
2/10

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