Crítica de "La mujer sin piano", por John Blutarsky

Tomemos como referencia las películas españolas con más papeletas para llevarse el Goya este año: tenemos "Ágora", tenemos "El baile de la Victoria", "El cónsul de Sodoma", también "Gordos", "Los abrazos rotos", "Yo, también" y "Celda 211". De lo cual, con la feliz excepción de "Celda 211", se extrae una evidencia que llevamos varios años repitiendo: en este país casi todo lo que tiene más tirón crítico masivo no pasa de la mediocridad. El "cine español", en términos generales, es una mierda.
Más evidencias: que nadie confunda esto de "el cine español" con "el cine hecho en España". No, afortunadamente tenemos por aquí, zanganeando y tocando las narices, a una pequeña galería de monstruos que van absolutamente a su bola, condenándose voluntariamente al suicidio comercial pero que poco a poco, como hormigas, van construyendo un panorama alternativo que tiene mucho de picor creador y muy poco de pliegue comercial. Un panorama exclusivista, elitista y de fuerte magnetismo hacia su propio ombligo, vale. Pero que no se debe a ningún imperativo populista, y como tiene poco que perder, se puede permitir mucho que apostar.
En este saco meteríamos a Lacuesta, a Recha, a Serra, a Rosales y a otros tantos desapercibibles que probablemente ni logran pasar la criba de la cartelera, y su última adhesión no es otro que el madrileño Javier Rebollo y su película tan-hermética-como-adhesiva, "La mujer sin piano", segundo asalto tras "Lo que sé de Lola".
Es esta la aventura de Rosa (notable Carmen Machi), una maruja-tipo de un Madrid cualquiera, depiladora láser de gris existencia y monótona apatía. Está casada con un taxista casi o más apático que ella y su día a día pasa por, como decían los Mishima, "trucar a casa, recollir les fotos, pagar la multa". Para colmo, un agudo pitido incurable en uno de sus oídos le produce fuertes molestias y sensaciones de agobio.
Cierto día, sin mediar palabra con su marido, Rosa decide tomar las riendas de su futuro y largarse de casa, a la aventura. Decide ser la mujer fuerte que es, o cree ser, y se abre a las calles de Madrid, sin terminar de saber dónde irá a parar.


Por contextualizar, básicamente. Porque poco sentido tiene hablar demasiado del argumento de "La mujer sin piano", puesto que es una historia con un punto de inicio a partir del cuál se va construyendo a base de silencios y de miradas (la mayoría de ellas a puntos indeterminados, por cierto) con una economía de gestos y palabras que llevan la película al terreno del minimalismo. Sí señores, esta es, aparentemente, una película "que se contempla" con un ritmo perezoso y un discurrir pausado. Pero sólo aparentemente.
En su forma, "La mujer sin piano" es una comedia absurda, más un drama costumbrista, más un retrato social. Algo así como el reverso castizo del "Un tipo serio" de los Coen. Pero en el fondo, "La mujer sin piano" no deja de ser una película de suspense, una escapada imperfecta con gran parte de las constantes del cine de acción canónico. Y no es coña. Fijaos si no en algunos elementos que aparecen en ella: mujer sumisa que escapa de sus propias cadenas, un disfraz compuesto por pelucón y labios de rojo reventón, una carrera contrarreloj contra los elementos (en este caso, concretados en taquillas de estación que se cierran antes de tiempo, ascensores estropeados y pérfidos burócratas), un "espía" internacional fugado con el que se establece una furtiva relación...
Lo que pasa es que todo esto se cuenta con boca de piñón y la voz muy, muy baja.
Y ahí está la gracia. Rebollo es de aquellos cineastas que parece que hablen poco, pero en el fondo dicen mucho. Sabio él, decide que seamos nosotros, los espectadores, los que le construyamos el universo a su película, llegando hasta donde nosotros mismos queramos. Él sólo nos da un empujoncito en forma de secuencias alargadas un poco más de lo habitual (en lugar de cortar la escena cuando Rosa abandona el plano, lo aguanta un poco más hasta que entra otro personaje con su propia historia de vida), en forma de metáforas más evidentes o menos (un cuadro de caza, un autobús vacío) o en forma de narración en off, usando el "fuera de campo " de forma muy sugerente, elegantísima. Vale la pena citar el mejor ejemplo de esto último: la secuencia en la que Rosa, de repente, se pone a tocar el dichoso "piano" el director usa este "fuera de plano" en dos sentidos: por un lado, estético (sólo imaginamos a Rosa siendo una virtuosa del instrumento), por otro, de concepto (se nos abre con ese hecho un mundo de posibilidades no relatadas: ¿por qué Rosa no es pianista profesional? ¿si lo fuera su vida sería mejor? ¿tiene algo que ver con ello su media sordera? ¿o su marido? ¿o ella misma?). Lo bueno de todo ello, evidentemente, es que ninguna pregunta se nos responde... igual que no se va a responder a la última pregunta que se hace en la película, ese suspendido "qué" del marido a Rosa.


En su parte formal, Rebollo opta por algo así como "la irrealidad". Su historia se zambulle en lo cotidiano, pero lo hace de un modo tan extremo en lo que concierne a la absurdidad de los procesos que nos encontramos en nuestro día a día (como decía, estupideces diversas del sistema burocrático y social: Rosa no consigue fumarse un puto pitillo hasta que no sale a pelarse de frío a la calle) que al director sólo le cabe extremar su postura estética: todos los intérpretes que configuran el entorno de Rosa parten de la impostación, de un tono premeditadamente falso y forzado -que no exculpa a ninguno de ellos como pésimos actores, todo hay que decirlo. Los escenarios son en muchos casos, decorados de atmósfera enrarecida, reales pero extrañamente falseados. Me refiero a las oníricas calles de Madrid, casi desiertas y con iluminación compuesta de expresivos claroscuros. O a los baretos y tascas, perfecta comunión del cine europeo más inquieto con el pincho de tortilla y la copica de coñá.
Y además, en medio de semejante articulación de realidades e irrealidades, Rebollo pone al Mundo en su lugar y sitúa en el mismo plano de absurdidad inexplicable la telebasura, las inseguridades de los pijos, el triunfo de lo kitsch y el trío de las Azores, en un movimiento de crítica social para quien quiera tomarlo, o dejarlo.

Más da, porque al final la pescadilla termina por morderse la cola y nosotros no sabemos si la aventura ha servido para algo o no, desconocemos qué hará Rosa con su vida, si se nos habla de incapacidad de romper con la rutina y dejar escapar "el momento" o todo lo contrario y si es esta una película pesimista, optimista o las dos cosas a la vez. Pero es que ahí está toda su fuerza evocadora.

8'5/10

11 comentarios:

  1. Pues por primera vez estoy en total desacuerdo con vuestra crítica, lo siento, a lo mejor ha sido el momento o que hoy no he dormido mucho, pero la película me ha parecido malísima, no me transmitía nada, era aburrida, los actores eran muy malos, no sé, en serio, la salva la fotografía y quizás el final, y aprecio la intención artística-narrativa, pero creo que se queda a medio gas. Un 4 para mí, pero claro, yo no soy crítico...

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  2. Si no te importa, desgloso tu comentario:

    "lo siento, a lo mejor ha sido el momento o que hoy no he dormido mucho" - Ni de coña tío, no te ha gustado y no hay más que discutir. No tienes que justificarte

    "la película me ha parecido malísima" - pues eso, ningún problema, es tu opinión, válida como cualquier otra

    "no me transmitía nada, era aburrida" - también indiscutible;eso es cosa de cada uno. No obstante a mí me transmitió un huevo de cosas; concretamente, todas esas de las que hablo ahí arriba

    "los actores eran muy malos" - excepto en el caso de Machi, te doy toda la razón; pero vamos, que es la cruz del cine español

    "la salva la fotografía y quizás el final, y aprecio la intención artística-narrativa" - amén; solo que para mí en este caso la intención es parte muy, MUY importante

    "yo no soy crítico" - bueno, pues igual no eres licenciado en periodismo (o igual sí), o no has estudiado fundamentos de la crítica cinematográfica; pero tienes una opinión crítica formada y sabes expresarla con términos analíticos. Y para mí eso es el 90% de un crítico

    Abrazos y perdona por el despiece este ;)

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  3. Je je, no hombre no, si yo encantado, en serio que me siento feliz de haber encontrado esta página y poder participar en debates que me enriquecen tanto y en los que se puede disentir con coñas pero con respeto y opiniones justificadas, aprendo muchísimo tanto de vosotros como de las personas que participan en los debates.
    Y bueno, sobre la peli, ya que parece que nadie más la ha visto, pues eso que me reafirmo y tienes razón en lo que a veces las pelis o te llegan y no te llegan, independientemente de una calidad más o menos objetiva.

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  4. En todo caso, Luis, yo quería decir que para mi un 4 tuyo tb da información y muy útil, es decir que una vez leídos los Masters (palabra de dios), a mí personalmente me va muy bien leer otras visisones para decidir si pantalla grande o si pantalla pequeña...;)) Y en esta cocretamente, me hizo gracia, no la he visto, pero al leerte pensé: "Uy, que a mí me pasaría como a Luis... va a ser que no" (tampoco es que la tuviera la primera en la recámara, pero si a tí te hubiera gustado mucho, a lo mejor la hubiese buscado). Post-leerte, me da pereza, aunque Bluto le ponga un 8'5.

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  5. no sé si servirá de algo, pero yo también soy de los de 8,5... y recuerdo la charla que mantuvimos Bluto y yo justo a la salida del cine: fue una de las más interesantes que hemos mantenido (del tema) en los últimos tiempos. Y eso siempre habla bien de una peli ;)

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  6. Pues qué quieres que te diga, casi me haría más gracia oir vuestra interesante charla que no ver la peli...

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  7. oyeee, ahora no te pongas tampoco en nuestra contra!! que para nosotros es muy buena, y generalmente coincidimos, más si nos ha gustado tanto a Xavi como a mí, no?

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  8. Sí, razón habéis, pero precisamente por eso entré el comment, ese 4 de Luis me indica como poco cuándo tengo que verla (si es que al final un día me lío). A veces no es cuestión de que sean buenas o no, si no de que te apetezcan. Para l@s que elegimos. Vosotros como que os lo tragáis todo, cuando veís una buena flipáis, pero l@s que sólo vemos buenas, tenemos que encontrar el momento paa cada una. ;)) No es en vuestra contra, yo me fío un montón de vosotros, ya lo sabéis, y más en una con doblete, pero de él también (matizandoos). XDD

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  9. ñeh, pero él nos acusa de críticos, no sabe lo que se dice! :P

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  10. Soy Luis:
    Me reafirmo en lo que dije de la peli, no puedo daros la razón siempre no? críticos, más que críticos... es que no sé, aunque parezca una barbaridad, me pasó algo parecido con Todo sobre mi madre la primera vez que la vi, no conecté, no podía entrar en el mundo de la película, aunque era capaz de ver algo allí, al otro lado del cristal, saber que hay algo pero no apreciarlo, no considerarlo válido cinematográficamente. Creo que esta peli quiere imitar a La soledad, pero a mí la soledad si me pareció algo grande, una intención válida, una apuesta arriesgada y buena (también produjo un gran cabreo en mi ex por recomendársela a ella y a sus amigos, que se jo...) Y yo aprecio todo tipo de cine, pero esta película se queda a medio camino. Aunque, dicho sea de paso, me gusta el detalle del nombre de la película, me parece muy sugestivo.

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  11. Pues a mí me parece que igual de sugestivo que el título es toda la peli. Que por cierto, si alguien me preguntara al respecto, seguramente diría que esta no es la forma de salir de la crisis del cine español. Es una paradoja curiosa: de las películas que más me han sorprendido/motivado/fascinado de los últimos años, y creo que no se la recomendaría a nadie que me dijera "tsss, dime una peli güena" (me lo preguntan, mucho, y sigo diciendo la de Woody Allen que mañana sale en DVD xD).
    En todo caso, volviendo al tema que no sé por qué he sacado esto a colación, que eso, que creo que es una película de sugerir más que de explicar, de intuir más que de mostrar, y en definitiva, que es puro sentimiento. Lo cual implica, claro, que si no tienes el horno para bollos, te pueda parecer un suplicio. De todos modos, casi te diría que para mí aporta más esta que Todo sobre mi madre... A mí, al menos, seguro.

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