Crítica de "El secreto del libro de Kells", por John Blutarsky

Siempre es agradable encontrar entre esas “sorpresas del año” consensuadas productos que, como este, lo son por méritos propios, por escaparse de la tendencia dominante en la temporada y ofercer algo “distinto”. En este caso, “Brendan and the Secret of Kells” (o simplemente "The Secret of Kells") es una de animación “a su rollo”: no es el omnipresente 3-D, pero tampoco es un 2-D tan convencional como podría ser el que ha rescatado Disney -con acierto- en “Tiana y el sapo”.
Y no deja ser simpática la historia del Brendan en cuestión, doceañero del siglo IX en una Irlanda acechada por vikingos de quien los pacíficos pueblerinos deben defenderse parapetados tras una gran muralla en perpetua construcción.
Cierto día, Brendan conoce al hermano Aidan, un escriba que introduce a nuestro héroe pubescente en el arte y las escrituras sagradas del mítico Libro de los Kells. Libro que, carambolas del destino, es Brendan quien debe encargarse de completar. Para ello, necesitará salir del poblado por primera vez, donde establecerá un vínculo con lo desconocido, encarnado entre otras cosas en una nueva aliada, una niña-lobo de nombre Aisling.

Un contexto argumental muy claro para, como iba diciendo, una opción estética muy concreta: “The Secret of Kells” está orgullosamente elaborada en 2-D (vale, tira del 3-D de vez en cuando, pero lo hace disimuladamente, mirando para otro lado) con unos diseños, una técnica de animación y un uso del color que la sitúan en un hipotético punto intermedio entre el cuento infantil ilustrado, la iconografía folklórica celta y el dibujo animado tipo Cartoon Network, a lo “Samurai Jack”.
Interesante la opción escogida, pues. Entra por la vista y se queda en la retina largo tiempo, por el mimo que se ha puesto en su parte más visual y por cómo esta envuelve todo el relato en un aura misteriosa en el que, además de un rebentón color y una sana vitalidad intervienen elementos de leyenda brumosa y oscura, donde no faltan sus dosis de crispación visual (escenas bélicas, por ejemplo), siempre partiendo de esa linea clara que caracteriza el look de la película. Vamos, que hay momentos bucólicos y otros más siniestros y algún que otro rozando lo lisérgico (marchando una buena ración de fosforescencias).


Todo, gracias a Dios, aderezado por esa música tradicional céltica (o que lo simula), que da el definitivo toque... localista.
Porque sí, aquí hay mucho de orgullo de unas raíces y de divulgación de una iconografía concreta y una tradición. Correcto, “The Secret of Kells” es una película muy irlandesa.
En su parte formal, claro. Porque basta escarbar mínimamente en sus recodos argumentales para llegar al mismo lugar de siempre. De nuevo tenemos al adolescente que debe superar varias pruebas y enfrentarse a sus miedos para convertirse en un tipo adulto y de provecho, madurar llevándose a la chica si se puede, y de nuevo tenemos también el marco habitual de historia con cierta defensa medioambiental, mensaje ecologista y comunión con la naturaleza de turno bastante new age, contrapuesto todo ello al horror de la mano destructora del descerebrado hombre actual. El avance imperialista, vamos, simbolizado en lo cerril de las hordas de vikingos que, ojo, ni siquiera hablan un idioma inteligible.
De aquí se extrae otra conclusión, no menos recurrida: el arte, la literatura, el pensamiento y la racionalidad rule. Y son el auténtico camino que tenemos para evolucionar, nosotros, almas insignificantes proclives a la barbarie y al destrozo generalizado.
Poco que objetar, en principio. Otra de “valores universales”, subcategoría “para toda la familia”.
Pero si dos de los tres pies principales de la película están bien resueltos (empaque visual, bonito mensaje), por el tercero es por donde la cosa cojea. Porque “The Secret of Kells” tiene un ligero defectillo de ritmo. En dos sentidos: grosso modo, le falta dinamismo, urgencia, aventura pura y dura. Un buen chute de audacia que eleve la película más allá de las alegres correrías mágicas de un pelirrojo pizpireto.
Por otro lado, los acontecimientos se presentan de modo un poco deslavazado, de manera que se genera una cierta sensación de descompensamiento general. Sí, se siente, sambenito de “Ritmo Demasiado Irregular” para Tomm Moore, director, y los suyos. Al final nada termina de calarnos lo suficiente para emocionarnos de verdad y parte de la culpa la tiene una manera de narrar los hechos poco convencida de sí misma.


La conclusión es que sí, “The Secret of Kells” es una agradable sorpresa por venir de donde nos viene, por salirse de la linea dominante del cine de animación comercial y aun así haber sido nominada al Oscar y por aglutinar con tino varios referentes (de la tradición celta que más arriba comentaba y los grabados del propio Book of Kells, a “La Princesa Mononoke”, pasando por “Las Supernenas”, la animación en flash o las viñetas de Raymond Briggs).
Pero al final termina siendo un poco lo de siempre, con menos fuerza dramática aunque, eso sí, en un envoltorio precioso.

6’5/10

7 comentarios:

  1. Cual falta de dinamismo?
    Compararla con Avatar? Cuec!!
    Le falta acción?

    No es una película de acción, tampoco es Aristotelica. Lo que se debe comprender no son las emociones, si no el contexto. El mensaje está en el libro. Soy Editor audiovisual y la dinamica, el ritmo y los tipos de montajes utilizados son correctisimos.

    Comienzo a hartarme de falsos criticos que en tonitos cool intentan echar abajo buenas peliculas.

    En fin

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  2. Dice poco de ti y de tu autoestima que aun harto de "falsos criticos en tonitos cool" (¿por amor de Dios, no sabéis decir una del derecho?) sigas navegando por páginas tan claramente ineriores a tu soberbio intelecto

    (esto último es pura ironía, no sé si la habrás captado)

    Y ¿"Cuec"? Lo dicho, por amor de Dios...

    Pues eso, más cabeza en las aportaciones y menos fardar de currículum: me suda la real polla que seas "Editor Audiovisual": yo también he estudiado y trabajo en el audiovisual y no por ello me voy infiltrando en blogs ajenos a sentirme un poco más persona por cascarlo a los cuatro vientos.

    Lo que hay que leer

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  3. qué se puede esperar de un tipo que ofrece su "trabajo" como guionista y luego plaga todos sus blogs, currículos, y demás elementos para su auto-complacencia de errores ortográficos de bulto y autobombo barato. Nada, ni caso. Ni que le ubieras puesto un 2 a la peliculita!

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  5. Los dibujos de esta peli son clavados a los de la serie "Kim Possible" del Disney Channel.

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  6. Es, simplemente, una maravilla de imaginación de estructura y de contenido. Una delicia que devuelve la confianza en la imaginación artística tras décadas de vulgaridad repetitiva

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  7. Agradecemos vuestros comentarios... en cuanto Blutarsky vuelva de sus vacaciones os contesta! (yo no la he visto, no puedo opinar aún...)

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