Crítica de "Soul Kitchen", por el Capitán Spaulding

Ya desde “Contra la pared”, la primera de sus películas en rebasar fronteras, Fatih Akin dio buena muestra de sus inquietudes artísticas, focalizadas fundamentalmente en el encuentro de múltiples culturas plasmado en una saciante alternancia de culturas, colores, sonidos, o gustos. Nada demasiado sorprendente si se tienen en cuenta los orígenes turcos del cineasta alemán.
Aunque más definitorio aún de su arte fue un estilo inquieto y directo, muy realista (crudo en ocasiones) que se confirmó en la siguiente “Al otro lado” y que sin embargo abandona ahora en “Soul Kitchen”, en pos de una comedia más relajada y benevolente, y por supuesto pluricultural.
En ella, un inmigrante de origen griego se encarga del Soul Kitchen, un restaurante de poca monta situado en Hamburgo y frecuentado por gentes de todo tipo que en lo último en que piensan es en la calidad de lo que les sirvan en el plato. Circunstancia que cambia cuando el chef de un gran restaurante de la ciudad acaba erigiéndose como el mandamás de la cocina del local, que no tardará en reconvertirse provocando la salivación de un especulador hombre de negocios.
Con el local como epicentro y principal marco de fondo, la película propone una historia -más cercana al cuento de hadas- de evolución personal y profesional, de amistades verdaderas, de amores y desamores y menús experimentales. Buenas intenciones que sin embargo, y pese al Premio Especial del Jurado obtenido en el festival de Venecia, no se antojan tan logradas en pantalla, haciendo de ésta una película renqueante y tirando a apática. Algo más de hora y media en que apenas hay espacio para la sonrisa (no digamos ya la risa) y que debido a la previsibilidad total y absoluta de su devenir no acaba de cuajar jamás en el espectador.



Bien es cierto que el film tampoco se convierte en un despropósito, pues el guión que el director co-escribe con el actor principal, Adam Bousdoukos, es tan positivo, amable y de carácter avenido que no tarda en hacerse simpático. Protagonizada por una suerte de tipo serio desdichado pese a su buen corazón (o así), “Soul Kitchen” nunca esconde sus intenciones sedantes y su espíritu bucólico, y quizás esa franqueza sea la que evite el colapso y haga que, pese a no aportar absolutamente nada y contar con un ritmo de lo más irregular, el abandono de las salas no sea masivo.
Tampoco le sientan nada mal a la propuesta las dotes de Akin como realizador, que contrariamente a lo que podría temerse -habida cuenta de la supuesta precipitación que supone una cocina en plena ebullición- adopta una personalidad clásica y elegante, con cámara firme y montaje relajado, en lo que supone todo un placer para la vista sin que por ello se le reste un ápice a la espectacularidad.

Aunque, para qué engañarnos, lo mejor de la película que nos ocupa radica sin duda en uno de los personajes secundarios, el chef de lujo que acaba relegando en el Soul Kitchen interpretado por Birol Ünel. Tan arquetípico y simple como el resto de sus compañeros, el actor de duras facciones se convierte en un perfeccionista carente de escrúpulos, formas o modales, exigente con sus súbditos e inflexible ante el error o la flaqueza. Toda una sorpresa que se lleva todas las risas sinceras del film y del que se lamenta tan poco protagonismo.


Por lo demás poca cosa, en su conjunto, para un “Soul Kitchen” que prometía algo más. Su elegancia formal y el regusto a comedia clásica que se desprende de él no sirven para ocultar las carencias de un film simplemente correcto, que no molesta pero tampoco aporta absolutamente nada al espectador.
Tiene algunos detalles interesantes y otros graciosos, pero el resultado final no tarda en olvidarse, demostrando que Fatih Akin comienza a necesitar desesperadamente un producto que lo relance y deje las buenas sensaciones que dejó la inicialmente citada “Contra la pared”, hasta ahora su mejor trabajo. El que ahora nos presenta sólo engorda un poco más ese saco de comedias mediocrillas de consumo rápido que ya empieza a ser preocupantemente grande.
5/10

4 comentarios:

  1. Capitán, antes de hablar de algo debería usted informarse un pelín más. Intuyo que solo conoces "Contra la Pared" de la filmografía de este director, y que te has molestado en informarte muy poco de las intenciones de éste al hacer esta película. Por mi parte la vi en Gijón y me encantó, y mira que entre a verla con miedo a que, al salirse de su linea general, me defraudase. Muy al contrario me reí muchísimo y me parece que conserva el sello FAtih Akin totalmente, en otro género diferente del habitual, demuestra que sigue siendo uno de los mejores directores del mundo.

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  2. Anónimo, en realidad he visto Contra la pared, Al otro lado y el corto incluido en NY, I love you. Vamos, todo lo comercial del tipo este. No veo por qué debiera informarme más, ya que sigo viendo en todas y cada una de ellas las mismas intenciones. Claro, quizás debería haberme informado de que a ti particularmente te encantó y lo consideras uno de los mejores directores del mundo, no sé...

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  3. Hola capitán,acabo de ver la película y es de las que menos me ha gustado de Akin,es la primera vez que salgo de una de sus películas con una sensación de haber pasado el rato sin más,aunque he de decirte que he reído y a gusto,la mayoría de veces sola, porque la mayoría de gags se quedaban en el camino al ser subtitulados.Comparto tu opinión acerca de la peli,me ha sabido a poco,pero te aseguro que no has visto todo-sea comercial o no-antes de Contra la pared hizo cuatro películas y las disfruté todas,sobre todo Solino,y no tienen nada que ver las unas con las otras,aparte del tema de la multiculturalidad y el tono directo y humano con el que Akin cuenta sus historias.y sí,yo pienso que es uno de los directores más interesantes del momento.

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  4. Ojo, jamás he dicho que lo haya visto todo. He visto todo lo comercial, que no es lo mismo. Todo lo que se ha vendido, todo lo que ha pasado fronteras, dígase como se quiera. Soy consciente de que antes hizo otras películas, y estuve comprobando en imdb que no se me hubiera pasado ninguna de las comerciales.
    Tampoco digo que las películas tengan nada que ver entre sí, sino que tienen puntos comunes, que son los que mencionas y que definen la personalidad de Akin. Vamos, que son los que aparecen en Soul Kitchen. Es como, yo qué sé, Match Point y Bananas. No tienen nada que ver entre sí, pero sí comparten un buen puñado de cosas, varias de las excentricidades de Allen y que son las que hacen de sus películas, sean dramas o comedias, "una película de Woody Allen". No sé, yo tenía la misma idea que tú del director, pero últimamente mi opinión ha cambiado bastante...

    en fin, saludos y gracias por, al menos, no entrar a la yugular como el impresentable de más arriba ;)

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