Crítica de El mejor papá del mundo (World's Greatest Dad), por John Blutarsky


¿Una comedia llamada "El mejor padre del mundo", protagonizada por Robin Williams y para colmo con un cartel promocional como el que veis junto a estas lineas? Siendo sinceros, desde La Casa de los Horrores probablemente no le habríamos hecho ni puñetero caso... de no ser, claro, porque está dirigida por uno (otro) de los habitantes de nuestra propia galería de bichejos inadaptados y rarezas del antihumor. ¿Álguien se acuerda de aquél cabecilla loco del grupo de delincuentes que aparecía en "Loca academia de policía 2"? Hablo del líder de la panda de vándalos eighties style que al final terminaba reciclado en policía en la tercera parte. El de los ojos de loco (ala, ya lo he dicho).

Bien, pues semejante personaje responde a la llamada de Bob (Bobcat mejor) Goldthwait, y nosotros lo idealizamos directamente tras verlo haciendo absolutamente NADA en el Show de Ben Stiller y después de disfrutar esos stand-ups en los que se pasa literalmente diez minutos en intentar decir "thank you!".

El problema llegó en forma de un primer largometraje para gran pantalla que desconcertó a muchos y desagradó a casi todos. Los engranajes de "Los perros dormidos mienten" eran demasiado desiguales como para que las ruedas dentadas del humor sofisticado, el políticamente incorrecto, la esencia indie y la escatología encajaran bien.

Pero a nosotros nos gustan las redenciones, especialmente si son tan por debajo de todo que casi nadie se da cuenta. Y "World's Greatest Dad" es incontestable ejemplo de ello.


La historia es la de un tipo moderadamente patético (Lance, interpretado por Williams), medianamente loser, aspirante a escritor a punto de publicar su quinto fracaso editorial, que vive solo con su asqueroso hijo Kyle, tiene un romance con una profesora de la escuela donde trabaja como maestro y ¿he dicho ya que su hijo es asqueroso? Lance le quiere, porque, ya sabéis, es su padre y todo eso, pero el angelito es realmente repugnante (oh, adolescentes, creo que les llaman): se lleva mal con prácticamente todo el mundo, es autodestructivo, mentalmente seborreico, y está dedicado a tiempo casi total al noble arte de la masturbación, en pleno perfeccionamiento de la modalidad "placer por autoasfixia". Un primor de niño.


El conflicto dramático estalla con un hecho del que preferirán no saber los que quieran guardar la sorpresa. Lo explico hasta el final de este mismo párrafo: Tras una noche de fotografiar la ropa interior de la novia de su padre, Kyle se excede con el cinturón del albornoz y termina ahorcado. Lance, horrorizado, trata de salvaguardar la dignidad de su hijo y manipula la escena para que parezca un suicidio. De paso, escribe una emotiva nota de suicidio y se inventa un diario personal donde un falseado Kyle expresa su dolor al verse rechazado por una sociedad perversa. El libro rápidamente se convierte en un bestseller en el instituto, los antiguos compañeros de Kyle empiezan a amarlo y admirarlo de repente, lo convierten en mártir y Lance monta un imperio mediático al rededor de la timorata figura de su hijo.

Un pitote cómico-negro-institutil de aúpa, vaya. Como no veía uno desde "Superstar", lo menos. Que confirma al viejo Bobcat como un francotirador de la comedia, solitario en su cruzada por disparar desde cualquier boca de alcantarilla y a escondidas a lo que se le ponga por delante. En este caso, la hipocresía de la fama rápida y de cómo esta puede llegar a construir castillos en el aire sustentándose en enormes patrañas. Mientras haya sentimientos humanos, emotividad y grandes historias de por medio la mentira puede funcionar; por qué no aprovecharse de ello y comercializar camisetas ("WWKD?"), posters, chapas y lo que haga falta. Aunque sea en torno a una enorme farsa, a un falso héroe entronizado por una comunidad coja de héroes.

Lo bueno de todo esto es que el mensaje de la película es mucho más revulsivo de lo que podría parecer a simple vista. A medida que va avanzando el metraje, se pierde la escatología directa y todo va adoptando un tono mucho más convencional, más de drama de sobremesa (literalmente: Lance termina hasta acudiendo a un talk show que, por cierto, fusila sin disimulo a Oprah). Pero eso, lejos de bajar puntos a la película es lo que precisamente la catapulta hacia lo más alto. Hacia lo más bajo, en realidad; concretamente hacia ciertas partes nobles del espectador: todo ese mundo de amor, solidaridad, empatía juvenil está fundado en la gran mentira de la que hablaba. En otras palabras, y maximizando, la sociedad occidental actual (o cierto sector de ella) se encuentra podrida ya desde sus mismos cimientos.


Ergo todos los que conviven en esa sociedad son seres despreciables (el que decide hacer acto de fe, desnudarse y tirarse a la piscina, quizá un poco menos). Especialmente los adolescentes. Sí, queridos lectores, Goldthawit odia a la gente, y odia aún más a los adolescentes gilipollas. No escatima en ácido clorhídrico a la hora de retratar a abusones, a empollones, a triunfadores, a fracasados, a emos, a heavies, a freaks, a geeks y a la madre que los concibió.

Para ello, conjuga con precisión lo macabro con lo emotivo, el drama con la comedia negrísima, cuya cumbre se produce más o menos a un tercio de la película. Ese desencadenante dramático que contaba más arriba es probablemente la escena más hiriente que servidor recuerde en una comedia en largos años. Una escena en la que, para colmo, Robin Williams está absolutamente gigantesco, como pocas veces lo hemos visto.

Definitivamente habría que hacer algo con estos actores (auto)desprestigiados que nos salen de repente con un papelón como el que nos trae entre manos.

En fin, que estamos ante un producto al que tener mucho ojo. Una comedia de ambientación escolar realmente cáustica, y afortunadamente sin coreografías irritantes de por medio. Quizá debería tomar nota cierto showrunner televisivo de moda.

Ah, para rematar la faena, no se conocen noticias de un próximo estreno de la película en nuestro país, complemento perfecto para su cultificación definitiva.
No sé el resto del mundo, pero yo ya la tengo en lo más alto.

7'5/10


Y en el DVD...
Para sorpresa de propios y extraños, esta película está disponible en DVD en España, gracias a una edición sencillita pero eficiente de Cameo. La distribuidora presenta un disco con un trailer, una ficha técnica y otra artística (además del habitual Otros títulos) como único contenido adicional, pero compensa con una imagen clara y bien definida (si bien no exenta de grano), y con un audio en 5.1 tanto en versión original como doblada al castellano. En definitiva, formas más que ideales para disfrutar de la cáustica película de Bobcat Goldthwait.

4 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  2. vaya vaya, intentaré echarle un vistazo... pintaza que tiene, tras leerte. (y van dos, queda por descubrirse el tercer buen pre-estreno... estás que no paras!)
    ya hay ganas de ver algo de estas características, que no endiose porque sí todo friky emo heavy chupi guay menor de edad!

    a la que la vea, te digo, y si estoy muy en desacuerdo, contracritico!

    ResponderEliminar
  3. Ahí le has dao. Ponme a parir todo lo que puedas...

    ResponderEliminar
  4. Exelente pelicula de robin williams,a mi me encanto ya que tras la comedia que nos muestra robin encontre un crudo drama sobre la familia, esta definitivamente no es la comedia familiar para un domingo

    ResponderEliminar

- No toleramos bajo ningún concepto el SPAM. Todo comentario debe constar de un texto original, o de lo contrario será eliminado.
- Los posibles SPOILERS deberán ser avisados. En caso contrario, nos reservamos el derecho de adaptar o eliminar el comentario.
- No censuramos ni banneamos a nadie, pero por favor, un poco de respeto nunca está de más...

Categorías