Crítica de "Baarìa", por el Capitán Spaulding

Giuseppe Tornatore retoma su cámara para rodar, tres años después de “La desconocida”, la que quizás sea una de sus obras más ambiciosas, “Baarìa”. Y ya se sabe que cuando más ambiciona uno...
En fin, nada menos que dos horas y media necesita el director de “Cinema Paradiso” para contarnos la historia de las tres generaciones de una familia, que desde un pequeño pueblo de la provincia de Palermo asiste al inestable periodo que va desde 1930 hasta los tiempos que corren. Dos horas y media que convencieron a la prensa extranjera de Hollywood (la película estuvo entre las nominadas a los Globos de Oro) pero no así a la Academia, que la apartó del sprint final hacia los Oscar y bien que hizo a juicio de un servidor, pues por muy buenas que sean las intenciones de Tornatore, su trabajo acaba resultando, a la postre, una decepción.
Ojo, que obviamente tanto las intenciones como el esfuerzo con que “Baarìa” ha sido concebida son de agradecer y quedan patentes de manera constante a lo largo de su visionado, pero eso no es suficiente para borrar una molesta sensación que, por más que sea complicado describir, no abandona en ningún momento al espectador.

Las pretensiones del guión, firmado por el propio cineasta, pasan por tratar buena parte de los acontecimientos históricos acaecidos en esos 80 años, tal y como podrían haberse vivido en las condiciones de las que se ocupa: a través de las miradas de un pequeño pueblo apartado, autosuficiente y desinformado al que la mayoría de sucesos tocan de refilón. De esta manera, la película no tarda en abarcar un sinfín de dimensiones, siendo su discurso extrapolable a prácticamente todo tiempo, persona y residencia -en especial a tenor de las distintas formas de cada personaje a la hora de afrontar la realidad que los rodea. Lo dicho, película estimulante sobre el papel, y sin embargo mal llevada a la hora de la verdad por culpa de un director excesivamente preocupado por epatar.
Epatar de la inversión económica realizada, que lleva a Tornatore a perderse por los escenarios, las ambientaciones y los vestuarios olvidándose en más de una ocasión del hilo argumental, ya de por sí necesitado de gran atención.
De este modo, “Baarìa” se inunda de pasajes tan bellos como excesivamente intrascendentes, y convierte su desarrollo en un puzzle fragmentado en demasía y de evolución atrancada -puede saltar de golpe diez años como quedarse estancado en un hecho insignificante- que imposibilita cualquier intento de empatía.
El espectador se aleja y se aleja, y Tornatore enloquece añadiendo al errático producto una dirección forzada y antinatural, por momentos ombliguista (la sombra de “Cinema Paradiso” es alargada) y por momentos próxima a lo peor de “Slumdog Millionaire”. Su trabajo acaba haciéndose artificial, gratuito y molesto; en definitiva, una montaña de imposible escalada.


En el otro lado de la balanza, como apuntábamos, no se le puede negar a “Baarìa” una preciosa puesta en escena, y es que tanto esfuerzo monetario no podía sino verse reflejado en un apartado visual como mínimo embriagador.
Del mismo modo, cabe destacar puntuales pasajes de brillantez que logran a la perfección su cometido, sea este el de arrancar una sonrisa o el de provocar cierta aprensión. Y por último, cuando Giuseppe Tornatore se relaja y abandona su estilo barroco y relamido, la película lo agradece ofreciendo una naturalidad que era lo que requería desde su primer minuto.
Un conjunto de contrapesos que sin embargo poco puede hacer para decantar de su lado la báscula, y que desde luego acaba totalmente derrotado cuando, tras dos horas y pico de cal y arena repartida a partes iguales, la cinta encara su conclusión y se torna en una broma de ínfulas poéticas y nefastos resultados. Una suerte de capítulo de “Perdidos” en plan alegórico, con rebuscada metáfora final, que acaba suponiendo la puntilla.


Sopesando pros y contras, no es en absoluto justo defenestrar el trabajo de Tornatore, pero tampoco ensalzar la que, se mire por donde se mire, es una medianía disfrazada a base de hueca pirotecnia fabulosa. No aporta demasiado -más que agotamiento- y su visionado puede incluso resultar molesto si uno no va cargado de infinita paciencia.
5/10

10 comentarios:

  1. Brillante critica.

    Ayer "intente" verla, pero a las 2 horas desisti.
    Por momentos me parecio estar viendo una seleccion de las mejores escenas de un "Cuentame" italiano.
    Mezcla escenas trascentes con otras que nada tienen que ver con el hilo argumental, la mayoria de los personajes estan desdibujados y aparecen cada 10-20 anyos, el caso mas flagrante el de hermano.

    En fin, que hoy le dare otra oportunidad, pasare rapidamente hasta los ultimos 30min, a ver si me sorprende.

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  2. Vaya, muchas gracias por el piropo!
    La verdad es que sí, está entre un Cuéntame y un quiero y no puedo de Amarcord, con momentos de lo peor de Slumdog Millionaire... en fin, que no, que lo intenta, pero no convence... y menos con esa duración, eterna!
    Acabaste de verla? qué te pareció? Aquí te esperamos!

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  3. Como soy muy curioso, me pareció una obra que debería ver por el director y por la parte de la historia italiana que siempre resulta ser fascinante desde muchos puntos de vista, pero al empezar a ver la películas, empecé a ver que la cosa no salía de un mismo circulo y trate de llegar hasta el final sobre todo cuando el protagonista... ZZZZZZZZZZ...

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  4. tío, y qué me dices de cuando zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz... eh? zzzzzzzzzZZZZZZZZ... qué? ya han encendido las luces? jo...

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  5. Dios... espero que no te hayan dejado encerrado en el cine, al menos yo la vi en betamax, ya que ni valía la pena ponerla de DVD. Aunque hubiese sido más entretenida en 3D.

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  6. Jajajajajajaja, betamax?! Sí, en 3D me da a mí que hubiese visto una y mil veces la única escena de la Bellucci en la peli...

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  7. Con el afán de trascender en la historia, Tornatore logra describir de manera perfecta las condiciones de un pueblo a través de la historia reciente, llena de emociones y experiencias visuales Baaria no solo pone al espectador como testigo de la historia de un pueblo italiano azotado primero por el retraso económico, la dictadura, la guerra y la corrupción galopante en la política.
    El abuso del mas débil se hace una constante, mezclado con la genialidad del humor y simpatía del pueblo italiano.
    La historia larga e interminable la hace liviana la excelsa música del maestro Morricone y la fotografia maravillosa que en verdad merecia mas, sin duda una pelicula que deja que pensar y que no se olvida al paso de los años.

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  8. menuda carta de devoción a Baarìa! ojalá hubiera sentido lo mismo al verla, pero no, a mí me pareció un tostón de arriba a abajo...
    salud!

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  9. Una critica fundada sin duda, el la lógica del punto de vista personal, buena sin duda, pero que pierde credibilidad al momento de leer las respuestas que haces a los comentarios de la gente, que como tu, da su punto de vista.
    Tristisimo en verdad.

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  10. ¿? Esto va en esta entrada? No creo faltarle el respeto a nadie...

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