Crítica de "A propósito de Elly", por John Blutarsky

He aquí una de esas películas que parecen no hacer demasiado ruido, se van colando en el espectador poco a poco y de repente estallan. Principalmente en dos direcciones, me refiero. Por un lado, ha llegado "A propósito de Elly" sin demasiado ruido mediático. Comprensible, pues a pesar de ostentar el director Asghar Farhadi en su estantería de premios el Oso de Oro capturado en la Berlinale de 2009, esto es cine iraní, poco dado a los baños taquilleros de masas, habitualmente relegado a pocas salas en las ciudades capitales del país. Comida para críticos de ceja levantada, casi exclusivamente. (Gran error).
Por otro, porque literalmente la película estalla de forma narrativa ante el espectador, cogiéndolo casi por sorpresa en un guión de diabólico funcionamiento y aristas perfectamente medidas, y con un reparto muy efectivo, Golshfteh Farahani ("Red de mentiras") al frente.
Veamos: tenemos a un grupo de amigos de la clase media de Teherán reuniéndose años después de terminar la facultad en una casa de la playa, en la costa del Caspio, donde aprovechan para montarle a uno de ellos (de regreso temporal a Irán tras haberse divorciado de una alemana) una cita a ciegas con Elly, una joven ajena a la panda pero con potencial amoroso, presuntamente soltera.
Entre risas y complicidades transcurre el fin de semana, esposos y niños de por medio, hasta que la tragedia estalla: Elly desaparece, aparentemente engullida por el mar, y los nervios, traumático suceso acechante, empiezan a ponerse de punta.
De entrada ya resulta curioso el planteamiento. No tanto por sus vericuetos narrativos, que también, como por (disculpadme el ombliguismo occidental) provenir de un país como Irán. Sí, dije exactamente lo mismo con "Nadie sabe nada de gatos persas", así que habrá que ir pensando en cambiar nuestras ideas preconcebidas sobre la (por otro lado estupenda) filmografía persa.
"A propósito de Elly" es más un thriller psicológico de cámara, un estudio sutil de personajes y personalidades que se va desplegando, cociendo a fuego lento, pillando por sorpresa al espectador en el momento en el que estalla el conflicto. Y no es que uno no lo pueda ver venir: la tensión, aun en los primeros momentos llenos de camaradería va ejerciendo un cierto peso imperceptible que termina encontrando una salida en secuencias como esa, espesamente sostenida, en la que entre risas, los personajes juegan a adivinar frases sólo representándolas con gestos. Y en los sucesos que se irán desplegando posteriormente, como el juego de la mímica los gestos pueden llegar a revelar cosas mucho más elocuentes que las propias palabras.


No es "A propósito de Elly", así, una película de grandes secuencias dramáticas ni demasiados aspavientos histriónicos. Al contrario, al poco empiezan a florecer verdades más ocultas de las que los personajes quisieran admitir, y sentimientos que quedan destilados en miradas y especialmente en tremendos silencios. En esos momentos, la culpa, la mentira y el reproche se convierten en pesadas losas que para colmo se redimensionan al aparecer el novio de Elly, desconocido por la mayoría de ellos. ¿Hay que recordar que estamos en un contexto altamente represivo en el que el de la fidelidad de la mujer hacia el hombre representa un valor capital? Pues eso.
Y eso ocurre, en esta y en casi todas las películas de los grandes de Irán. Digo "de Irán" porque es el caso que nos ocupa, pero esto no es exclusivo del cine persa: la absurdidad de las reglas sociales y especialmente el tenso marco que construyen quedan puestas en solfa de manera sutil, casi como quien no quiere la cosa. Disfrazándolo de una felicidad falsa, impostada. Y que con un cambio sutil en la iluminación (esos invisibles nubarrones), con una planificación de repente más crispada (cámara al hombro nerviosa), la violencia empieza a hacer acto de presencia, primero concretándose en una presión psicológica, pero posteriormente desembocando en la agresión física. Y desde el momento de la desaparición, la muerte empieza a planear, sin concretarse nunca, sólo mostrándose como una presencia asfixiante que nunca termina de confirmarse. Y todo en un espacio tan limitado como a su vez vasto, la mayor parte del tiempo. Más claro, imposible.
El enfrentamiento final entre el grupo de amigos y el novio es modélico, casi terrorífico en el choque visceral de sentimientos y cómo se contraponen estos a las mentiras recién destapadas, al sentido práctico y al puro dolor, y la conclusión termina siendo terriblemente coherente por concretar el peor de todos las sensaciones que baraja la película a lo largo de su metraje. La pura impotencia.
[SPOILER] (Y asusta pensar lo que habría sido de Elly de haber sido hallada con vida, probablemente un destino casi peor) [fin del SPOILER]


"A propósito de Elly" es, en fin, un estupendo y desarmante drama que empieza como una comedia primaveral de Rohmer, se mira en el espejo de "La aventura" de Antonioni y termina peor que "Celebración". Y prácticamente sin que podamos hacer nada para evitarlo más que quedarnos sentados y mirar.

7’5/10

 

2 comentarios:

  1. me encantó esta película, también- tan-bien reflejo de otra cultura y de otras reglas

    ResponderEliminar
  2. Cierto, "A propósito de Elly" es una estupenda muestra de arte basado en preceptos culturales muy distintos a los nuestros.
    Mucho mejor que otras propuestas que llegan a nuestras carteleras que sacrifican la personalidad y la autonomía en favor de un exotismo de postalita pensado para occidentales preocupados.

    Gran película, sí

    Un saludo

    ResponderEliminar

- No toleramos bajo ningún concepto el SPAM. Todo comentario debe constar de un texto original, o de lo contrario será eliminado.
- Los posibles SPOILERS deberán ser avisados. En caso contrario, nos reservamos el derecho de adaptar o eliminar el comentario.
- No censuramos ni banneamos a nadie, pero por favor, un poco de respeto nunca está de más...

Categorías