Crítica de "Los mercenarios", por el Capitán Spaulding

En principio, la idea de Sylvester Stallone a la hora de llevar a cabo “Los mercenarios” está bastante clara. Y al principio de la película, también: acción salvaje y sin miramientos, violencia explícita y humor cafre reunidos en 100 minutos de sudor, músculo adulterado y explosiones a tutiplén. Todo muy a la antigua, dejándose de las mariconadas digitales que reinan hoy en día en el género y limitándose a hostiarse de lo lindo y emplear todos los cargadores de balas y granadas disponibles. Y por supuesto, con una calidad artística cercana al cero.
Eso es lo que indica el tramo inicial del film, desde la primera misión que sirve de presentación de personajes (atención al gag del móvil, denota claramente por dónde van a ir los tiros) hasta la cacareada charla a tres bandas en la iglesia, con unos Bruce Willis y Arnold Schwarzenegger que componen los momentos más descacharrantes en lo que va de año. Gloriosos cameos.
Plagado de gags casi surrealistas, el guión del bueno de Sly parece por tanto haber captado la condición de parodia que se le exige, y también parece haberlo hecho su dirección, cuanto menos desconcertante por su proximidad a los experimentos grindhouse de Robert Rodriguez.


Pasan los minutos y parece seguirse la senda correcta, con varias piezas de acción que incluyen más persecuciones, más peleas y más tiros (¡desde un avión!), y por lo general más cachondeo pasado de rosca. Pero algo empieza a desencajarse progresivamente. Lo primero que llama la atención es que la dirección y el montaje de “Los mercenarios” son excesivamente desastrosos, tanto como para condicionar las emociones del espectador hasta el punto de empezar a sentir cierta sensación de coitus interruptus. Y es que no son pocas las veces en que la teórica espectacularidad de sus secuencias más ambiciosas queda totalmente subyugada a una confusión visual tal que, literalmente, no se entiende absolutamente nada de lo que se ve en pantalla.
Problema que se acrecienta conforme transcurre la película, pero que a su vez queda en segundísimo plano cuando, en un grotesco giro hacia la trascendencia, el guión se carga de grandilocuencia y saca de la boca de Mickey Rourke un discurso eterno y banal (y sin embargo, desencadenante de la verdadera trama del film), pretendidamente concienzudo y profundo, que plantea una seria duda: ¿a ver si Sylvester Stallone se está tomando en serio el producto?
Lo que para el espectador no tiene que ser más que una broma, un feliz revival de los tipos duros que realmente molaban, de repente toma un cariz mucho más grave, y si a ese juego es al que quiere que juguemos su director, entonces “Los mercenarios” no tiene perdón de Dios. Porque valorada desde un punto de vista serio, amigos, seguramente nos encontremos ante uno de los ejercicios cinematográficos más pobres del año.


Por eso, lo mejor es no prestar demasiada atención a las salidas introspectivas, seguramente fruto del incipiente chocheo, de Sly; quedarse en la superficie de su premisa y tratar de hacer la vista gorda ante los vertiginosos defectos de producción del film. Es pedir mucho, cierto, pero el esfuerzo tiene su recompensa en forma de entretenimiento condenadamente divertido. Y es que desde que la misión de los mercenarios en cuestión empieza, casi parece que los únicos momentos de pausa sean los que los actores necesiten para tomarse un pequeño respiro, no nos vayan a dar un susto.
Todo lo demás es un esfuerzo por ver cuántas cosas pueden hacer volar por los aires, cuántas balas tiene cada una de las armas con las que cuentan y hasta dónde llega el radio de acción de una bomba, bombín o bombeta de cualquier tipo. Eso, y unas peleas cuerpo a cuerpo de aquellas que duelen, donde los huesos se parten (literalmente: Stallone sufrió alguna que ora fractura) y se dislocan. Una lástima que se siga entendiendo tan poco de lo que sucede en pantalla.
Remata la jugada un clímax que es todo un tour de force, que hasta puede llegar a resultar agotador pero desde luego es, ni más ni menos, lo que se le pedía a la película. Brilla con luz propia el arma Omya Kaboom de Terry Crews, así como cierto rescate a base de cuchillazo limpio, de los pocos momentos realmente sádicos que quedan de un film sorprendentemente cauto en gore. 


De este modo, si el espectador es capaz e pasar por alto todo lo comentado antes... bueno, está de enhorabuena: salvo en futuras secuelas (ya en marcha) del film, “Los mercenarios” es la única película que reúne a prácticamente todos los tipos duros del cine de ahora y de hace unos años. A saber: Stallone, Jason Statham, Jet Li, Mickey Rourke, Dolph Lundgren, Steve Austin, Randy Couture, y alguno más a los que hay que añadir los cameos ya citados de Willis y Arnie. Cierto es que algunos de ellos están desaprovechados, que da la sensación de que se ha exprimido muy poco del potencial que ofrecía un reparto así y que eso provoca que escenas de mucha relevancia argumental acaben pecando de fugaces e intrascendentes. Pero pese a todo, sigue siendo un correcto entretenimiento, y al final acaba consiguiendo su cometido de emular a las películas de acción de los años 90. Es más, a las películas de acción malas de los años 90. No me cabe duda de que pasado un tiempo, “The Expendables” se recordará como un título más que añadir a “Alerta máxima”, “Tango y Cash”, “El especialista”, “El último gran héroe” o “Asesinos”. Una cinta de acción pura, que no ha sido abrillantada con ningún artificio excesivo y que ha optado por el cruento realismo del cuerpo a cuerpo y las operaciones militares antes que por la pirotecnia que reina hoy en día en el género. Muy bien, pero se le exigía mucho más a semejante acontecimiento, por lo que el resultado final no deja de saber a amarga decepción.
5,5/10

5 comentarios:

  1. Aun tengo que hacer la crítica pero de entretenida no pasa, no pasa porque quizás tenía las expectativas de encontrar una película de acción ochentera (hasta aquí han dado el pego en cuanto al contenido...) con la acción de estos personajes en los 80's (incluso los nuevos no dan la talla..salvo Statham) y claro está ya no estamos para estos trotes.

    Stallone me ha dado una grima, tan maquillado, cejas perfiladas, perilla mega-cuidada, en fin, de todo menos un mercenario a la antigua usanza.

    Sus escenas de acción más bien tibias (menos el encuentro con el luchador de WWF) porque ya me dirás la escena que corta una mano con el cuchillo (PERO QUE MIERDA!) no la podía haber hecho como en...(ahora no recuerdo el nombre de la peli pero esa acción, más estilizada y brutal la he visto en otra película suya).

    El cameo de los 3 grandes quizás un poco triste, que está bien verles medirse las pollas, pero no hace falta ni que me lo cuente ni que Willis haga la amenaza a Sly para rellenar y salir más en la peli para poder poner su nombre en los carteles.

    Rourke es sin duda el que más asco me ha dado en cuanto a papel, todas las escenas del taller con el, menos la final, me sobran muchísimo con el agravante de la escena melancólica...joder con poner a Sly pensándose lo de rescatarla y tal en el avión de vuelta a casa me hubiese sobrado y no montar la "escenita"...como también me ha sobrado la media hora de pegar el C4 por toda la mansión.

    Las escenas de acción en general de composición de secuencias cortísimas para enmascarar las deficiencias de algunos actores aunque las coreografías eran buenas (sobre todo las de Statham y estaban bien rodadas).

    Los alivios cómicos de Li y Rourke (con Statham) bastante graciosos y a parte pues LA INTERVENCIÓN de Terry Crews bastante cómica y brillante.

    Si recauda 30 millones en USA tendremos segunda parte y a ver si esa se la toma más en serio y mejora según que cosas.

    Un saludo camarada.

    ResponderEliminar
  2. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

    ResponderEliminar
  3. OneTwoThree, a grandes rasgos opinamos igual, sólo que ya te digo, no se me hizo molesta entendida como entretenimientoe stúpido y medio cañero. Lo que me duele es la sensación de decepción... ardo en deseos de leer tu crítica (jejeje!)
    a ver cómo descibres al bueno de Sly, que sí que es verdad, que está muy hecho polvo (y esas cejas, ay, Dios, esas cejas...!). Rourke... uf, le has visto las uñas a ese tío!? qué asco!

    Saludos!

    Fernando, lo siento, no toleramos el SPAM por aquí

    ResponderEliminar
  4. He leido los comentarios y no puedo aportar gran cosa más excepto un gazapo que parece ser que pasa desapercibido... la habilidad de los yankis para inventarse enemigos exteriores y no poner banderas reales a incomodas republicas bananeras o paises que quieren conquistar. La bandera de Vilena es una burda mezcla de la bandera española (España, Europa) y la bandera palestina (Oriente Medio) que tan bien conocemos por los conflictos en oriente medio. Para el CI medio estadounidense de ciudadano de a pie que jamas salio de su Estado o pais pase, pero es un insulto a la inteligencia si no se quiere ver lo tendencioso de este detalle.

    ResponderEliminar
  5. bueno hombre, pero eso es lo más normal del mundo... no quieren provocar conflictos ni tensiones de ningún tipo. País inventado = no hay problemas para que se estrene en todo el mundo. Más perras para Los Mercenarios 2, y todos contentos

    ResponderEliminar

- No toleramos bajo ningún concepto el SPAM. Todo comentario debe constar de un texto original, o de lo contrario será eliminado.
- Los posibles SPOILERS deberán ser avisados. En caso contrario, nos reservamos el derecho de adaptar o eliminar el comentario.
- No censuramos ni banneamos a nadie, pero por favor, un poco de respeto nunca está de más...

Categorías