Crítica de "Amanecer de un sueño", por el Capitán Spaulding

¿Es suficiente una escena para justificar toda una película? Eso debe de creer Freddy Mas Franqueza, director y guionista de este “Amanecer de un sueño” que supone su debut en pantalla grande. Héctor Alterio, Alberto Ferreiro, Aroa Gimeno y Mónica López son los rostros más reconocibles de este drama familiar sobre una madre soltera que viaja al pueblo de su infancia para dejar a su único hijo bajo la custodia del abuelo.
La relación entre ambos se hace cada vez más estrecha hasta que, pasados los años , es el abuelo quien necesita la atención del nieto, que se debate entre una nueva vida junto a su novia y seguir haciendo de la familia (o lo que queda de ella) si principal centro de atención.
Argumento mínimo y simple para dar rienda suelta a diversas cuestiones de corte social, desde la dificultad de criar a un hijo a la dependencia de los ancianos, la vida en los pueblos o los problemas que pueden suponer para los miembros más pequeños de la familia una mudanza. Nadie puede negar que todo suene la mar de bien sobre el papel, por lo que no sería descabellado darle cierto margen de confianza a la propuesta, aunque sólo sea por aquello de encontrar películas españolas que valgan la pena (ardua tarea hoy en día). Bien, pues habrá que seguir buscando.


En apenas cinco minutos, “Amanecer de un sueño” muestra sus carencias más importantes (a las que habrá que añadir un par más identificadas en los siguientes pasajes del film). Cinco minutos que, para empezar, confirman que el protagonista va a ser un niño de ocho años. Mal empezamos, y es que si ya cuesta hallar un actor válido en el cine español, no digamos uno joven. Y ojo, que le deseo toda la suerte del mundo al pequeño Sergio Padilla, por supuesto, pero con tan corta edad es imposible transmitir todo lo que se supone que pasa por la cabeza del chico, y efectivamente, su rostro se muestra totalmente incapaz de ello.
Esos primeros compases evidencian también otra de las grandes carencias de nuestro cine, como es la total incapacidad por contar con un sonido de calidad. Entre el ruido que recogen los micrófonos, la música y la perenne incapacidad de dicción de los intérpretes, toca volver a afinar el oído para tratar de comprender los diálogos, que por si fuera poco, son del tipo de 'mamá, mira lo que he hecho en el cole; ahora no puedo hijo, estoy ocupada' (con posterior mirada descorazonada del niño), 'tengo algo aquí dentro que me aprieta' o '¡has hecho trampas!; sí, pero tú no tienes madre'.
Y es que ése es el tercer y más grave fallo de la propuesta de Mas Franqueza: la inoperancia de un guión que quiere ir muy lejos, ser profundo y trascendente, pero se queda en la superficie sin mostrarse convincente en ningún momento, llegando a cotas francamente bajas. Y recuerdo que todo eso se intuye tan sólo en el prólogo.


Pasan los minutos, y la cosa no mejora. Una primera hora terriblemente tediosa sirve como descripción del pueblo (que resulta muy difícil de ubicar en el tiempo, por cierto) y sus habitantes, que a través de los ojos del niño se antojan lúgubres y fantasmagóricos al principio, encantadores después; pese a su caprichoso comportamiento, impropio de un niño de ocho años, el abuelo logra ganarse su confianza y hacer de él un vecino más, que doce años después sigue sin moverse del lugar, encantado de la vida.
Sí, un brusco salto en el tiempo marca de manera chabacana el arranque del segundo bloque argumental. Y, horror, la cara de Sergio Padilla se convierte en la del hombre de Paco Alberto Ferreiro, limitadísimo intérprete siempre a la zaga de Héctor Alterio o incluso de su novia en ficción, la también televisiva y también justita Aroa Gimeno.
Por si no hubieran ya suficientes problemas, quien permanezca despierto en la sala de proyección no sólo echará en falta a un actor que dé la talla y sienta el peso de su alter ego, o un maquillaje que evidencie que para el resto de personajes también han pasado dos décadas (Alterio está, si acaso, más joven); también se verá obligado a hacerse con un ritmo totalmente distinto, donde los acontecimientos se precipitan como si, de repente, a alguien se le hubiera ocurrido que la película no puede durar eternamente.
Así, en los cuarenta minutos restantes y a marchas forzadas pasa lo más relevante de “Amanecer de un sueño”, es decir, la fugaz degeneración del abuelo y lo que ello supone para quien está a su cargo, que debe aparcar momentáneamente sus sueños en la vida y soportar las forzadas (forzadísimas) peleítas con su pareja y sus pataletas.


Quién sabe, quizás la idea del cineasta es, precisamente, hacerse eco de la velocidad con que pasan estas cosas sin que nadie pueda remediarlo, y de ahí su repentino pisotón al acelerador. Pero lo cierto es que lo que consigue con ello es no profundizar en la gravedad del asunto, desvirtuarlo y hasta casi parodiarlo, haciendo que el espectador, aun habiendo vivido experiencias similares en el seno de su familia, dude de la credibilidad de los acontecimientos.
Aunque claro, es en este segundo bloque donde se encuentra la escena a la que hacía referencia al principio: una larga secuencia que retrata un episodio de la enfermedad del anciano, capaz de poner los pelos de punta (pese al inmutable rostro de Ferreiro) por su crudo realismo, y entorno a la que parece haber sido construida la película a posteriori.
Una pena que, en vez de concluir ahí, el director opte por un epílogo de buenas intenciones pero horrible resolución; en él, el rostro del protagonista tomándose algo en el Café Kani queda como divertido reflejo de lo mal que ha quedado el invento en particular y la cinta en general.

Habrá que poner todas nuestras esperanzas en “Bicicleta, cullera, poma”, el documental sobre la vida de Pasqual Maragall que llega una semana después de este “Amanecer de un sueño”, del que sólo se salva Héctor Alterio1. Para variar.
3,5/10

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1 Y eso que, misterios del cine, intenta recitar en castellano en vez de hacerlo en argentino. Entiendo que para papeles de peso lo mejor es ir a buscar actores fuera de la península cuando Luís Tosar está ocupado, pero entonces, habría que ser consecuentes con la decisión. En especial si, como en el caso de Alterio, todos sabemos su nacionalidad, así le conocimos, y es en su idioma cuando realmente explota todo su potencial.

13 comentarios:

  1. conclusion.....
    mejor veo una peli holybudiense "sin chicha ni limoná" y por lo menos no me aburro, ¿no?

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  2. efectivamente, no sé si irá con rintintín o no, pero con una así al menos no tienes tanta sensación de pérdida de tiempo y, con algo de suerte, se te queda un poquito más en la memoria que ésta, con la que he tenido que hacer un gran esfuerzo para reconocerla...

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  3. GRAN,GRAN PELÍCULA"AMANECER DE UN SUEÑO". Y HECTOR ALTERIO impresionantes.

    No teneis ni idea de cine.Eso si prejuicios, frustraciones y miseria para vender.
    Deberías escribir sobre cine porque lo que hacéis a parte de faltarse con las peliculas y la gente, no sé lo que es.

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  4. 1. Gran película para ti. Para mí sigue siendo una mierda.
    2. De Héctor Alterio hablo bien, así que no entiendo eso de PONERLO EN MAYÚSCULAS.
    3. Prejuicios? Frustraciones? Miseria? Y todo esto lo sacas de esta crítica? Dime cómo, porque de momento, el que queda retratado con esos tres adjetivos eres tú. y otros, pero no los voy a decir, que quedan bastante claros.
    4. Ah, nosotros nos comprometemos a aprender a escribir sobre cine. Prometido. Pero tú haz lo propio y APRENDE A ESCRIBIR, a secas. Tu última frase es digna de... de... bueno, de alguien que entra de esta manera a defender esta película.

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  5. Jolín Caps, día 31, hora 13.13 y mala leche... Voy a hacerle una protección al tal cal.los que lo mismo sin querer le has enviado a un black hole...

    Carlos, de nada, pero a mi la peli tb me pareció muy aburrida... Acompañé a mi madre a verla (es de las que le gustan) y se durmió hasta la pobre mujer... Pero vaya, hombre, que sobre gustos no hay nada escrito, mejor para ti si la disfrutaste un montón. Yo tb disfruté el sueñecito que me pegué, no pasa naaaada. Nadie te ha mentao a la família, no? Bueh, a no ser que seas el Ernesto o la Malena, pero yo creo que no, que ellos se gastan mejor humor que tú...

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  7. Naaa, lo que le pasa a Carlos es que sufre en silencio. Si se sienta le duele y si se pone de pie le pica. Como podemos suponer este continuo martirio le agria el carácter.

    Lo normal en estos casos de 'hemorroides violentas' sería recetarle un Frigo-dedo tamaño normal (para ojetes standard). Pero dado su avanzado estado de 'agriamiento', va a tener que usar el Frigo-dedo XXXL.

    ATENCION:

    - Frigo-dedo es un medicamento.
    - Lea atentamente las instrucciones de uso.
    - Si tiene alguna duda consulte a su farmacéutico.

    RECUERDE:
    - Frigo-dedo no es un juguete, úselo con moderación.
    - Para determinadas poblaciones, su uso puede ser extremadamente divertido y adictivo... pero definitivamente, no, no es un juguete.

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  8. ¡Escribir sobre cine! ¡Pues claro, deberíamos escribir sobre cine!

    Me voy por ahí a abrir un blog sobre cine, que los últimos no me han funcionado nada bien. Y eso que yo estaba convencido que iban a arrasar elblogdelmacramé.es, escribase-su-propia-biblia.blogspot.com, cuchillosparaqueso.wordpress.com, gentequesepareceagoebbels.blogalaxia.net o este La Casa de los Horrores, que prácticamente está dedicado al 100% al maravilloso mundo de los prejuicios, las frustraciones y la miseria.

    El cine es la próxima frontera. Lo estoy viendo.

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  9. Juas, menos mal que, en vista de que ahora SSR se pasa al bando contrario protegiendo a quien nos tilda de miserables para arriba, quedan marc137 y Bluto!

    ...me sigo preguntando qué le habría costado al tipo este venir aquí a decir que le había gustado la peli de buen rollo y tal. No recuerdo haberle insultado directamente en la crítica... pero en fin, se le habría derretido el Frigo-Dedo quedando sólo el palito ese rasposo agravando la situación...

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  10. Cap, si uno lee (y sigue) las instrucciones, no se llega nunca al palo.

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  11. ...pero leer requiere algo de inteligencia, y este es tonto perdido (ah, mierda, ya lo he dicho)

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  12. Bueno, no me meto en la discusión cinematográfica. Simplemente quiero decir (para que lo sepáis y lo apliquéis) que no se dice rintintín sino "retintín".

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