Crítica de "Planes para mañana", por el Capitán Spaulding

Una semana más, el cine español sigue dilapidando sus propios logros recientes a base de estrenos tremebundos, películas cuyas cualidades cinematográficas no alcanzan ni las horas más bajas de la ficción televisiva nacional pero que, pese a ello, se siguen exhibiendo sin problemas por motivos que escapan de toda lógica. El caso de "Planes para mañana" es tan doloroso como el de "La mosquitera", "Cruzando el límite" o "Bon Appétit", ya que aunque se trate de propuestas muy distintas entre sí, la sensación final es la misma: a este paso, nuestro cine no saldrá jamás de esa tumba que él mismo se ha cavado enorgulleciéndose de ello (tanto, que incluso se premia a cintas como estas en festivales de diversa índole).
Me refiero a ese agujero cuyas fangosas paredes se caracterizan por actuaciones limítrofes, dotes artísticas tan forzadas como próximas al cero absoluto y guión burdo, ventajista, simple y banalizado pero, que no falte, con mensaje de carácter social.
Contar con esto último, ya se sabe, implica beneplácito general, aceptación por parte de la Academia (el que esto escribe ya la ve entre los nominados al Goya al mejor guión), e incluso veneración de esa tipología de espectador kamikaze a quien todo le vale siempre y cuando la ideología del producto sea compartida. Y en este caso es bien fácil, ya que las cuatro historias que componen los otros tantos capítulos en que se divide "Planes para mañana" giran entorno a mujeres a quienes, por uno u otro motivo, la vida ha maltratado física y, sobre todo, psicológicamente. Desde la primera que se ha quedado embarazada a los cuarenta años de un novio que no quiere saber nada del tema, a la mujer resignada a vivir con un marido al que no ama, o a la madre maltratada y su hija problemática. La peculiaridad que las une y ¿justifica? la existencia del film es que todas ellas han llegado al mismo tiempo (y por un acontecimiento que no desvelaremos, no vaya a ser que nos lea Iñárritu y le dé por acusar de plagio a la directora y guionista del asunto) al punto en que deben tomar la decisión de cambiar sus vidas para siempre, o quedarse tal y como estaban.



Así de fácil se hace “Planes para mañana” con la simpatía de quien olvida que ir al cine supone, por encima de todo, ver una película. Porque claro está que su discurso de base es loable, y que nadie se equivoque, jamás se me ocurriría menospreciarlo. Que el sexo femenino haya sido desde siempre perjudicado y aún en la actualidad sea ninguneado por trogloditas mal llamados varones es un mal endémico a erradicar de raíz, y hasta que no se consiga se debe seguir insistiendo; pero que Juana Macías lo haga no la exime del cumplimiento de otros valores, puramente cinematográficos (o artísticos si se prefiere) en los que su película falla estrepitosamente.
Primero porque ninguna de las cuatro mini-historias que cuenta logra hacerse atractiva para el público. Que le ocurra a la primera de ellas tiene un pase: es la encargada de abrir la función, el espectador aún no sabe del todo bien qué le espera (y viene de haber asistido una de las ridículas escenas con webcam...), y su protagonista es Goya Toledo. El problema es que de ahí no se va en absoluto a mejor, por mucho que sí mejore su reparto (Carme Elías, Ana Labordeta) o se asista a un teórico aumento del dramatismo.
En realidad, perduran los mismos males: un entramado previsible y tirando a superficial (lo que tiene limitarlo a unos veinte minutos por episodio) desarrollado sin gracia, y una dirección pedante, pretenciosa y muy desafortunada para nuestro desespero. Y es que con las mil y un manías de su creadora aflorando en cada fotograma, el film se acaba convirtiendo en un conjunto de tics supuestamente artísticos traducidos en desenfoques, secuencias alargadas en exceso, ralentizaciones, y por lo general aquella sensación de antipatía que desprende cualquier intentona de un cineasta por sobresalir por encima del conjunto. Eso suele llevar a ejercicios vacuos, relamidos e injustificados, y el que ahora nos ocupa no sólo no supone excepción alguna a la regla, sino que se convierte en principal de la misma. 


Al ver que la cosa no mejora con la tercera entrega, la pereza es demasiada como siquiera plantearse simpatizar con la cuarta y última, que sí alivia un poco el escozor general pero no compensa en absoluto la sensación de haber perdido soberanamente el tiempo con una película de nobles propuestas (repito una vez más lo loable de su idea básica) pero desacertada resolución, moraleja final incluida. Un peñazo como la copa de un pino que confunde realismo con puro tedio, que hubiera agradecido una rebaja de humos de su directora y un esfuerzo por otorgarle algo de alma, pasión o corazón en general.
3/10

9 comentarios:

  1. A este paso la que os va a entrar en el blog va a ser la Sinde y no precisamente para felicitaros. No sé, pero a mí me parece que muchos directores a la hora de hacer sus películas piensan muy poco en los espectadores. Demasiado en sí mismos, demasiado en las subvenciones, demasiado en arreglar el mundo... Pero bueno, también hay de lo otro. Ayer vi La torre de Suso y me gustó bastante. No es la octava maravilla pero se nota que está hecha con cariño y con el público en la mente.

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  2. Mucha razón Petrarca. En lo de los directores dirigiendo para sí mismos, me refiero...

    De todos modos, en cuanto a eso de "A este paso la que os va a entrar en el blog va a ser la Sinde y no precisamente para felicitaros" (jeje)... a mí no deja de extrañarme. De repente en La Casa somos las bestias negras del cine español, con varios lectores leyéndonos la cartilla y lanzándose sobre nuestras yugulares sin ton ni son. Cuando la realidad es que últimamente hemos visto más buen cine español que de costumbre y así lo hemos reflejado: hay varias películas españolas (y algunas siguen en cartelera) que nos parecen de lo mejorcito del año...

    En fin, curioso

    Saludos y abrazos!

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  3. Ojalá entre la señora Sinde por aquí, oyes!
    Me sumo a las dudas de mi compañero. De golpe y sin venir a cuento, un sinfín de "anónimos" se muestran en desacuerdo con nosotros, pero sólo en relación a películas españolas muy recientemente criticadas, de recorrido comercial nulo y menor interés general. Me extraña mucho que, no sé, cuando criticamos Agnosia, Amador, Los ojos de Julia (vale, a esta la aprobamos, pero por los pelos) o incluso Airbender o Resident Evil no se generara tanto revuelo como ahora. Es muy curioso, sí. Y en caso así a uno le gustaría ser un hacha de la informática para ver si realmente son anónimos casuales o si, en verdad, todos ellos pertenecen a.... la misma personaaaaa (léase en plan Muchachada Nui).
    Sea como sea
    a) me la trae bastante al pairo
    b) lo que dice Bluto tiene razón: hemos visto mucho cine español bueno recientemente (por qué nadie dice nada de Pa negre, Elisa K, Retornos o Enterrado?)
    c)si los directores tienen el derecho a encolomarnos semejantes calvarios, nosotros también tenemos el mismo idéntico derecho de encolomárselo a ellos

    Saludos!

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  4. en tu critica se nota demasiado un ejercicio de inquina y furia que no tienen nada que ver con la película o el cine español, la verdad. Puede que no te haya gustado, pero objetivamente cuando describes la factura de´"planes para mañana" no se de qué película estás hablando... desde luego no tiene nada que ver con la de Juana Macías, que tiene sus defectos, pero está carente absolutamente de la prepotencia que tu ves en su puesta en escena, muy al contrario ha sido rodada con varias cámaras simultaneamente (lo que personalmente no es lo que más me agrada) que es el mismo estilo al que recurren directores como Gonzalez Iñarritu, probablemente con ánimo de acercarse al estilo que impera entre los gustos de los espectadores contemporáneos, es decir, cámara en mano, multiples puntos de vista, etc... La verdad no se donde ves planos exageradamente largos, creo que el montaje está de lo más fragmentado. No hay problema en criticar una película española, es hasta necesario, pero pienso que deberías fundamentar mejor y tener en cuenta también que el presupuesto de un filme patrio no llega ni al que tienen en USA para cosas tan vanales como cubrir las necesidades accesorias de las estrellas principales, no se puede exigir a Miguel Angel que haga la capilla sixtina con acuarelas de preescolar, del mismo modo, es ilógico esperar la puesta en escena de Scorsese en España, y cuando se consigue, merece un aplauso brutal.

    un saludo

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  5. lo de la prepotencia te los has sacado tú de la manga, yo hablo de pedantería y pretenciosidad.
    y planos alargados sí hay, como ejemplo el de la mujer saliendo del geriátrico, donde por cierto, de golpe se saca una temática de la nada, que deja ahí sin más cuando da pie a una necesaria profundidad.
    Y no sé, hay películas con cuatro duros y visualmente impactantes, una cosa no tiene nada que ver con la otra. Sin ir más lejos, este mismo fin de semana se estrena "The Way", hecha con una cámara digital no profesional y sin embargo absolutamente espectacular a nivel visual...
    Entiendo que te pueda gustar una película, y por tanto desagaradar una crítica que la deja mal. Pero por favor, no seamos talibanes de un determinado producto. Si se lo quiere defender me parece perfecto, ahí está la gracia de la disparidad de opiniones y demás. Pero que sea con argumentos defendibles! Que me digas que por tener cuatro duros ya vale todo no, lo siento, pero por ahí no paso.

    Saludos

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  6. Pues a mí me ha gustado mucho. No es pretenciosa y sí cercana al espectador. Ya es hora de que se cuenten las historias de las mujeres. Olé por Juana Macías.

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  7. Que se cuenten las historias de las mujeres me vale, claro. Aunque (y afortunadamente) creo que poco a poco ya va haciéndose. Pero que esta no sea pretenciosa... eso, y me perdonarás el atrevimiento, me dice que no has visto la película con la vista pura y dura, sino con los ojos de una mujer a quien le ha tocado el film a nivel interior. Porque para mí hay más de una, de dos y de tres escenas (y montajes, y planos, y secuencias, y diálogos) que son la definición PERFECTA de pretenciosidad...

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  8. No quisiera utilizar la palabra "kñzo" por no resultar grosero. Pero qué aburrimiento, qué tostón, qué tedio, qué sinfonía de bostezos, qué apatía, qué pesadez, qué hartazgo, que catarata de hastío... o lo que es lo mismo, que kñzo. Y para esto sólo hace falta un arma crítica: haber visto la película. Desde luego que a alguno puede haberle gustado, porque para los gustos se hicieron los colores, pero que no pretendan que este tostón sinsorgo guste y encante a más de tres, porque es cansino, anodino y filipino. Hacía bastante tiempo que no iba al cine: ni cuento las ganas que me han quedado de volver. La próxima, me voy a al teatro.

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  9. jejeje, o al teatro, o entras antes por aquí y te dejas aconsejar por nosotros :P
    Dices verdades como puños, y comparto hasta la última de tus comas, así que gracias por el comentario, amigo! Pero eso sí, no le pierdas la fe al cine, que aún hay algo que merece la pena ser visto en pantalla grande... algo con cara y ojos de película y no de televisión, quiero decir!

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