Crítica de "Fin", por el Capitán Spaulding

Ya antes de empezar el visionado de "Fin" en el Off-Cinemart (mini festival especializado en cine de autor que se está llevando a cabo estos días en Barcelona), su director Luis Sampieri avisaba del carácter muy contemplativo de la película, y que esperaba que los espectadores pudiésemos conectar con ella para sentirla como es debido.
Y ciertamente, ambas situaciones se dan en los primeros minutos, donde se presenta a los tres únicos protagonistas de manera sumamente silenciosa, incómoda y emocionalmente potente.
Las intenciones del film son las de hacer que el espectador trabaje con él, que componga el puzzle completo a partir de las pocas piezas que se le ofrecen. Así, pese a que no lo dicen en ningún momento, se da por sabido que los tres se han conocido por Internet, y se entienden a la primera los background que los acompañan, adivinando sin demasiado problema las motivaciones que los han llevado dónde están. ¿Y dónde están? En una zona apartada de los bosques que rodean Barcelona, donde el trío (por cierto, dos chicas y un chico adolescentes) ha quedado para llevar a cabo un plan que, oh, no se desvela hasta el final. Ahora, visto lo visto, el espectador debería sentirse intrigado por saber de qué se trata, pero más bien, lo que sucede es sensiblemente distinto y supone, de entrada, la mayor lacra de "Fin".


Y es que uno no es que quiera saberlo, sino que pasa los casi 90 minutos de la película deseando que sea algo distinto a lo más obvio (y más burdo). Porque no hay nada de malo en contar una historia ya sabida ni en contarla de manera sumamente pausada, casi detenida, y a base de eternos silencios. Pero en ese caso debe existir otra recompensa paralela. Silencios que digan más que palabras, travellings infinitos que tengan razón de ser porque sometan al público a un determinado (¡y buscado!) estado emocional... Algo. Y aquí, salvo dos o tres apuntes no exentos de interés, lo único que se consigue es sumir a todo el respetable en un letargo tan vacuo como molesto. Vacuo, porque parece que la mayoría de esos pasajes son gratuitamente lentos, sin otra excusa más que justificar la transformación de corto a largo; molesto porque la escasez de medios provoca fastidiosas experiencias sensoriales (desenfoques, ruidos de un sonido en directo nefasto...).
Con tanto canto y tan puntiagudo, se antoja casi imposible escalar esa montaña. En especial cuando se sabe de antemano (desde antes incluso de comenzar la escalada) que al final de la misma nada habrá que valga la pena.


Dicho lo cual, seguramente exista quien sí sepa conectar con "Fin" y gozar tanto de ella como quienes la comparan con el primer Haneke (!), Gus Van Sant (!!) o Larry Clark (!!?). A mí me hubiera encantado, pero me ha sido rematada e irritantemente imposible, así que con todo el pesar de mí corazón cinéfago me veo obligado a recomendar que, antes de hacer ningún esfuerzo por ella, el espectador se lo piense bien, que en casa se está muy bien; entre eso y que la película está disponible en streaming...
2/10

9 comentarios:

  1. Uuuuuuh uyuyuy, promocionando e incitando a realizar actos legalmente impuros, uuuuuuy uyuy xD

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  2. ey ey, ojo, que es un acto totalmente legal eh? es streaming vía filmin, o sea, previo pago de la "entrada" de 1,95€...

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  3. oh vale, ya pensaba que estabamos llegando al apocalisis, como dice mi abuela.

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  4. juas, apocalipsis? descargas ilegales? nunca! (ni a lo uno ni a lo otro, no vaya a ser que nos lea la Sinde XD)

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  5. uy, por poco nos hemos librao... casi nos lee! xD

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  6. Por cierto creo que escribo tantos comentarios que vuestro blog está empezando a pensar que soy spam porque cada vez me pone palabras para verificar más largas, extrañas e inteligibles.

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  7. juas, es una medida especial anti-trolls... te habrá confundido por algún extraño motivo XDDD

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  8. Al leer esto me he acordado de una frase que hoy le he leído a Arcadi Espada: "los personajes (...) hablan con puntos suspensivos, que no es una forma incómoda de disimular la ignorancia o la vacuidad, y cuando toca ahogan el bostezo que empieza a formarse en la sala con algún gesto inesperado de alguien, con una mirada fija, acaso bovina, que aspira a llegar hondo, muy hondo, al cerebro del espectador remoto." A algunos directores habría que decirles que lo de "no digas nada si no eres capaz de mejorar el silencio" sólo es aplicable si no haces una película para contarlo.

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  9. Juas, vaya una meada fuera de tiesto... ciertísimo tu comentario final. Habría que buscar al director de esta película por Facebook y copiárselo en su muro.
    Mira que hay películas lentas, lentérrimas y basadas en "puntos suspensivos" eh? pero esta es que es toda ella un gran punto negro que no se salva ni a base de sexo gratuito (que no lo hay, pero es que ni imaginándose a los tres actores montándoselo se le pasa a uno el sopor)

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