Crítica de "Mother's Day", por el Capitán Spaulding

Que el remake de "El día de la madre" a cargo del temible Darren Lynn Bousman fuese la escogida para cerrar la 43 edición del festival de Sitges puede leerse en dos direcciones opuestas pero equivalentes: o bien que la película sirve como reflejo de lo que fue el certamen, o que la calidad de éste se viera reflejado en la película. Sea como sea, el caso es que tanto lo uno como lo otro han resultado ser un petardo; una montaña de mediocridad de la que apenas unos pocos destellos de lucidez no han servido, ni de lejos, para paliar el pésimo regusto que le ha quedado al pobre espectador. Y como ya tuvimos ocasión de hablar sobre Sitges 2010, mejor centrarnos en el film.
En su caso, no cabe duda de que antes de entrar en la sala (o de visionarlo en cualquier otra condición) uno debe ser realista y reconocer que va a ver un producto genuinamente malo. Y no hay nada de malo en eso, con perdón del juego de palabras: cada producción cinematográfica tiene sus virtudes, sus carencias y su posición o condición en el universo del séptimo arte, y si todas las partes implicadas aceptan de antemano límites y limitaciones, excesivos escarnios a posteriori no tienen, sencillamente, razón de ser.


Ahora bien, lo que sí debe existir siempre es una línea que separe todo ello de la tomadura de pelo, y así como carece de sentido que un espectador lamente haber perdido su tiempo con el consumo de uno u otro producto conscientemente mediocre, los creadores de éste no pueden, bajo ningún concepto, tomar a su público por el pito del sereno, y eso es lo que parece haber hecho el director de este “Mother's Day”. Y digo parece porque de ser éstas sus virtudes reales, si hasta aquí puede llegar su arte, mejor que vaya aparcando a un lado su carrera en esto del cine.
Se busque donde se busque no hay un solo plano, fotograma o mero detalle en el film que pueda ser destacado, y si bien es cierto que una película como ésta no acostumbra a tener inquietudes artísticas entre sus principales objetivos, el que esto escribe se niega a pensar (llamadme tonto) que un cineasta, por comercial que sea su meta, no pretenda hacerse con una seña de identidad, por anecdótica que sea.


Dando pues por hecho que ningún recuerdo se acabará llevando el espectador tras la proyección, es de esperar que por lo menos pueda entretenerse durante la misma, alzándose tan básico factor como único árbitro encargado de decidir éxito o fracaso, victoria por la mínima o derrota por goleada. Y ciertamente, durante una parte del metraje parece que los muebles vayan a salvarse: el despertar de cierta curiosidad por saber qué pasará con los protagonistas (o cuál morirá primero) es inevitable, máxime si sus rostros son fácilmente reconocibles: ahí están Deborah Ann Woll (de "True Blood"), Kandyse McClure ("Battlestar Galactica") o Shawn Ashmore (de la saga "X-Men"), además por supuesto de la cacareada presencia de Rebecca De Mornay, quien firma aquí su retorno al género tras haber participado en míticos (“La mano que mece la cuna”) y no tan míticos (el remake para televisión de “El resplandor”) títulos.
Todo muy bien durante algo así como la primera media hora.


Sin embargo, a partir de ahí todo se va torciendo. Primero, porque el entramado parece no evolucionar y el interés depositado en sus personajes desaparece una vez pasada la gracia de reconocer sus rostros. Segundo, porque cuando por fin evoluciona, es cuando se entra en esa tomadura de pelo a la que me refería al principio. A base de giros imposibles y exagerados (en sentido negativo), “Mother's Day” acaba desprendiéndose del único valor realmente interesante que podía contener, pues lejos e ahondar en ello, abandona el carácter de plausibilidad del asunto en favor de un disparate puro e inaguantable, que no tarda en transformar a sus personajes en parodias del género, y a su trama en un burdo insulto a la inteligencia con ¿sorpresas? e ineficientes sustos tan forzados como innecesarios. Cuando se llega al extremo de que el espectador ve venir desde lejos cada uno de sus twists; cuando la mayoría se basan en hacernos creer que éste o aquél personaje ha muerto; cuando se recurre a los típicos enfrentamientos en que el bueno de la película jamás remata a su enemigo para posibilitar así su retorno... Cuando todo eso ocurre el espectador debería estar en su santo derecho de levantarse de la sala, dirigirse a la taquilla y exigir la devolución del dinero de la entrada, porque una película así, habiendo pasado la primera década del siglo XXI y habiéndonos curtido a base de clásicos de la serie B, no se puede permitir.
Y como eso no puede hacerse, lo mejor es directamente no acercarse a la sala, y esperar a que este terrible remake de “El día de la madre” sea programado en alguna sesión de sobremesa televisiva. Eso, o enviar quejas masivas para que nadie le vuelva a dejar una cámara a Darren Lynn Bousman, y deje así de tomarnos el pelo producto (“Saw II”) tras producto (“Saw III”) tras producto (“Saw IV”) tras producto (“Repo! The Genetic Opera”) tras producto (“Mother's Day”)... ¿tras producto (“11-11-11”)?
3/10

2 comentarios:

  1. Me recordo mucho a Secuestrados, pero mas bizarra. Me gusto, tenia ritmo, no tienes del todo claro quien va a sobrevivir...Tas pasau con la nota.
    Sale mi Briana, con eso ya me tenian un poco ganado.

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  2. ays, ya la he olvidado totalmente, así que no puedo decirte nada más... pero sí recuerdo todavía el abucheo que se llevo de buena mañana en el cine. Y yo estuve de acuerdo con él, así que aún gracias que no bajé más la nota :P

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