Crítica de "Enredados", por John Blutarsky

Ajeno a cualquier crisis mundial, a cualquier conflicto social, a cualquier cambio geopolítico, ajeno a lo que está pasando en cualquier lado del globo terráqueo, casi nada aparenta haber variado en el mundo de fantasía que parece encarnar Disney. Por lo menos a tenor de lo visto con su último éxito, una "Enredados" que, sí, viene vestida de lujosos ropajes 3D pero que en el fondo (y no hay que quitar demasiadas capas para llegar a él) es un producto chapado a la antigua. Vamos, una película cien por cien Princesas Disney.
Pero es que tomar como punto de partida (y de llegada también) la historia celebérrima de Rapunzel y su hectométrica pelambre no es si no una declaración de intenciones: si lo más cerca a una achispada y audaz postmodernidad practicada por Pixar que se puede llegar es "Bolt" (que no estaba mal, pero seguía a años luz de los chicos del Flexo), casi mejor rendirnos a lo que mejor sabemos hacer. Esto es, el cuento de príncipe, princesa, aventura y beso final.
Y a ese respecto, "Enredados" es un pleno al quince.

De modo que ese look 3D es la única novedad respecto a las viejas historias. Todo lo demás, está. Y todo lo que sobraba últimamente, pues no está. Se ha hecho un ejercicio de back to basics y, aunque el humor es fresco y actual, ha conseguido evitarse, agradable sorpresa, esa molesta tendencia a la referencia más o menos pop. De modo que Nathan Greno y Byron Howard, los directores, pueden sentirse orgullosos, sacar pecho, porque consiguen levantar cabeza con exultante descaro ante su competidor lógico más directo: aunque destinada a un público más infantil, "Enredados" resulta muchísimo más sincera que "Shrek" y más fresca que todas sus secuelas: ni vende gato por liebre ni tiene ese carácter de fugacidad, de efímero fuego fatuo que proporcionan los molestos chistes de temporada.


Y es que el guión de "Enredados" casi podría haber sido escrito hace varias décadas. Disney lleva, salvo excepciones (algunas afortunadas, otras desastrosas), 80 años de variaciones sobre el mismo tema, y otros tantos cultivando una identidad visual fundamentada en ese chupinazo de color y luz, condimentado por puntuales escapes hacia el negro: ese siniestrismo infantil que tantas pesadillas ocasionales ha generado. "Enredados" viste digital, pero el diseño de personajes es clasicón y la luz y el color construyen un nuevo mundo pastel de crema de nube poblado con personajes que parecen gominolas parlantes. El resultado era de esperar: se trata de una película visualmente muy atractiva, con momentos de tremenda belleza cuasikitsch pero a la que se le podría reprochar una preocupante falta de inventiva, de personalidad formal.
Pero ey, los niños tampoco van a pedir nada semejante. Y al fin y al cabo es a ellos a quien va destinada la película ¿no? El esquematismo de todas las situaciones, lo previsible de los giros, la aventura entretenida, el chorro de acción sin llegar al desquicio, las canciones melindrosas, cursimerengues, y la abundancia de humor blanco así lo demuestran. Y luego si a caso cada acompañante adulto podrá intentar encontrar su huequecillo malalechoso, como esa posible puya hacia la juventud y la belleza por las que Hollywood parece dispuesto a pagar a cualquier precio: ¿soy yo o la malvada madre adoptiva se da un sospechoso aire a Michelle Pfeiffer? O peor, a Cher...


No, "Enredados" no es la quintaesencia de la animación. De hecho podríamos preguntarnos si procede hoy día hacer una película tan fuera del tiempo, tan desfasada y reiterativa. Pero también podríamos preguntarnos si viene muy a cuento ponerle pegas a un producto tan directo en sus intenciones y tan descarado en sus planteamientos. Esto es, tan honesta.
Casi lo mejor es no hacerse preguntas, permitir que la chavalería más dentiláctea disfrute como lo pudimos hacer nosotros en su momento y dejarse llevar por la diabética, que son dos días.

6'5/10


8 comentarios:

  1. Va, venga, tipo duro... di que te echaste unas buenas risas blancas, que te divertiste con las peleas y que, pese a saber el anticipado final, te emocionaste con el beso de amor verdadero...
    Ves como la chica de la eterna melena al final no ha sido tan mala apuesta? ;)

    Gracias Lasseter por mantener tus manazas alejadas de este proyecto

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  2. ...snif...

    ...snif...

    ...snif...siesqueSEQUIERENTANTOOOObuuaaaahhh...

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  3. Blutarsky no me vengas con que te hubieras cargado a Pascal y lo habrías devuelto a la vida en plan color blanco que en estas historias no hay movidas de muertos vivientes... Blutarsky no me vengas con esas!!!

    Bah, si ahora resultará que soy el único Disneyano que habita La Casa...

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  4. Hombre, si le he puesto un seisymedio a la peli. Treinta por ciento mocos, cuarenta por ciento nostalgia, veinticinco por ciento blandurrismo, cinco por ciento camaleón. Total, seisymedio.

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  5. bueno, tuve ganas de suicidarme cada vez que cantaban, pero si me olvido de esos largos momentos, me atrevo a decir que me gusto la película. y aquí entre nos, yo también soy disneyana jeje

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  6. Bueeeeno, vaaaaale...

    ...

    somosunpocodisneyanos

    Ala, ya está, ya lo he dicho

    A quien no le guste.... nooooooseadmitencambios niiiiiidevoluciones

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  7. Pues yo la he visto este finde en video con dos crías de 6 y 11 años y me ha gustado. A priori me daba cantidad de pereza (yo proponía "Rango", pero no hubo manera de convencer a la pequeña, ellas ya habían visto las dos). Para venderme el disney la cría me aseguró que me reiría "al menos cinco veces" (literal) y cuando se acabó la peli me dijo "Te has reído más de 10!!!" ;))... y tiene razón, me reí unas cuantas veces (el personaje de Máximo, el caballo, me encantó), como Lenalene me aguanté el cortarme las venas en las canciones y flipé con la escena de los farolillos, que boniiiiito, en el cine debía ser una preciosidad...;)) Estoy muy de acuerdo con la crítica de Bluto, un disney más clásico, más de los de siempre, pero mucho más disfrutable que sus últimas tontadas... Y sí, la malérrima era una mezcla de Pfeiffer y Cher... A mi, además, el pelo de la Rapunzel me daba un poco de asquito, le veía un punto medusero, así que el tono dulzón se me amargó un poquito y todavía me lo pasé mejor. Una sorpresa.

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  8. Pues sí. Y oye, contra más tiempo pasa, más gusta la peli. A mí me crece, en el recuerdo.

    Claro que también dicen eso de las neuronas, que se destruyen y no se regeneran, y tal... Y me pregunto si seme habrá corrompido el recuerdo de la peli...
    Bueh, sea como sea, la parte del tentáculo gigante es de traca...

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