Crítica de "Secretariat", por el Capitán Spaulding

Imagine el lector, por un bizarro momento, una mezcla de 120 minutos entre las recientes "Seabiscuit" y "The Blind Side". Elimine de un plumazo cualquier atisbo de originalidad que podría generarse del batiburrillo resultante (olvídese una nueva raza minotáurica fruto del caballo de la primera y la actriz de la segunda... ¿o era al revés?), pero mantenga intacto todo lo demás: desde esa sensación de castidad imperante a ese argumento basado en hechos reales de superaciones personales; desde ese cristianismo subyacente a la figura idealizada, hasta lo absurdo, de una mujer emprendedora en medio de un mundo de salvajes varones; desde el reciclaje de actores de segunda y/o en horas bajas a los peinados ridículos. Finalmente, añada un par de cuestiones sin respuesta, a saber: ¿qué le pica a Hollywood con esta manía de recuperar año tras año la misma historia de siempre, ahora ya sin molestarse en aplicar siquiera un mínimo elemento distintivo? ¿Porque sigue contando, pese a todo, con el beneplácito de buena parte de crítica y público? Y ¿qué demonios le ha ocurrido a Diane Lane? Con la receta debidamente aplicada, uno ya puede hacerse una idea muy cercana a la realidad de lo que ofrece y deja de ofrecer “Secretariat”, enésimo cuentecillo de hadas sobre un caballo de carreras que en la década de los setenta, a cargo de la mujer que lo acabó recibiendo como herencia tras el fallecimiento de sus progenitores, se convirtió en el más veloz de la pista. En fin, same old story que esta vez nos traen Randall Wallace (director de “El hombre de la máscara de hierro” y “Cuando éramos soldados”) y Mike Rich (guionista de “Descubriendo a Forrester” entre otras), agrupando en el reparto a la ya mencionada Lane, John Malkovich, James Cromwell, Dylan Walsh y Margo Martindale entre otros.


Tan previsible, tan facilona y tan exenta de personalidad es esta “Secretariat”, que lo único que puede distinguirla de sus iguales (tengan o no a un caballo en el centro de la trama) es si acaso su increíblemente tedioso arco inicial, en el que de manera muy episódica van acaeciendo diversos sucesos que de poco o nada sirven, más que para introducir el verdadero argumento en sí y confundir al respetable (más de uno puede preguntarse, a los 30 minutos, de qué va todo esto). Todo lo demás sonará a disco rallado: entre música de violines y fotografía colorista transcurre un guión sin chicha ni ganas de aportar nada, lo suficientemente inocuo como para preparar el parto natural de una yegua y luego cambiar de plano en el momento más natural del proceso, y tan falto de originalidad como para ir adivinando todo acontecimiento futuro años antes de que tengan lugar. Por ahí pululan actores muy de capa caída, capitaneados por una Diane Lane terriblemente envejecida y nunca convincente (sus ataques de dominatrix llegan a subirle a uno los colores), y por un Malkovich lejos de sus mejores tiempos, babosamente embobado y ataviado con unos trajes de asesinato sin miramientos. Y al pastiche se le suma el ritmo lento, insufrible con que todo sucede, que el espectador puede aprovechar para escarbar algo más en sus heridas y descubrir la total inoperancia en la descripción de personajes, en la construcción de la épica o en el sentido de lo trepidante. Y eso por no hablar de la búsqueda de empatía entre dentro y fuera de la pantalla, ya que si Rich piensa ganarnos acudiendo a chistes de excrementos de caballo...


Ahora que, hablando de chistes, no sería descabellado pensar que quizás toda ella sea en verdad gran parodia (muy camuflada) del género deportivo/superativo, pues de este modo se explicarían mejor esos planos de miradas retadoras entre caballos (sic) o entre caballo y ama (mega-sic); o esa primera carrera profesional del potro y su jockey, posiblemente los únicos segundos en que Wallace realiza algo que valga mínimamente la pena. De ser así, “Secretariat” podría ganar algún que otro punto a su favor, pero como no creemos que sea el caso, optaremos por pensar mal: por afirmar con rotundidad que la película sólo vale para quien nunca antes haya visto nada ni remotamente similar, siendo para el resto de mortales un vacuo ejercicio tan previsible como insufrible por su falta de ritmo, de chicha, o simplemente de algo que llevarse consigo una vez acabado el visionado. Que algunos secundarios sean reconocibles por haber aparecido en series de la HBO alivia un poco las penas, pero ni de lejos sirve para que la cinta se haga mínimamente recomendable. Y es que sólo la presencia de la Bullock empeoraría las cosas...
3/10

3 comentarios:

  1. Por lo que describes parece un musical... ¿No hay canciones? ¿Por casualidad no Trabaja Hanna Montana ni Lizzie Mcguarie? Lidnsay Lohan evidentemente tengo que descartarla.

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  2. Por cierto... creo que los americanos hicieron una versión de la película 13 Tzameti. ¿No la han visto? ¿La he visto en video tiendas pero no me atrevo a verla sin ver la francesa. Si la han visto ¿Qué opinan de ella? Creo que es con Jason Statham?

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  3. no te extrañe que alguna de las hijas en ficción de Diane Lane salga de series Disney, no... pero vamos, ni me he molestado en buscarlo, ni lo haré! ;)

    Sobre 13... yo es que tampoco he visto la francesa, pero tiene referencias increíbles. En cambio, 13 -USA creo que al final se estrenó directamente en DVD...

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