Crítica de "Sed de venganza", por el Capitán Spaulding

Es curiosa la condena a la que se somete (y a la que someten a) la nueva producción de los guionistas de "Asesinato... 1-2-3" y el director de "Hombres de honor" (por citar los trabajos más resaltables de sus respectivas filmografías): cualquiera que lea su título original, vea su póster o atienda a sus diversos trailers, se hará una idea previa del tipo de película a la que apunta, que después confirmará con los primeros veinte minutos de la misma en los que parece que se vaya a asistir a una adaptación no oficial de videojuegos como "Grand Theft Auto" o "Driver" (palabra que aparece impresa en pantalla nada más empezar). "Faster" presenta a Dwayne 'The Rock' Johnson como experto conductor de bólidos enchironado tras un chivatazo que, además de suponer la no consecución del último golpe de su banda de malhechores, cuesta la vida de su hermano. Ahora que ya ha cumplido condena, sólo tiene una misión entre ceja y ceja, la venganza de dicho asesinato a base de la ejecución de todos los que en él participaron. Y para empezar con su tarea se sube a un cochazo visto, precisamente, en los juegos antes mencionados, y presentado a lo "A todo gas". La cosa está clara: por mucho que se aprecie ligeramente distinta de lo habitual (con tres personajes básicos: el Driver, el Cop y el Killer, introducidos con gran acierto), "Faster" apunta a thriller de coches con su correspondiente adrenalina, sudor, musculatura y violencia. Y como tal, el espectáculo tarda en decaer lo mismo que la carrera profesional de Haley Joel Osment. Quien a media hora de metraje ya esté rezando por que la espera valga la pena puede ir abandonando la sala, que aquí persecuciones motorizadas trepidantes y secuencias de acción apabullantes se cuentan fugazmente con los dedos de una mano (y se ven, en su mayoría, en el trailer).


Pero es que (¡oh!) resulta que ésta no es una cinta de acción palomitera para disfrute simpatizantes de Vin Diesel. O por lo menos no es ese su principal objetivo. Lo que nos proponen The Rock, Billy Bob Thornton, Oliver Jackson-Cohen, y los losties Maggie Grace y Adewale Akinnuoye-Agbaje es un western de aquellos tipo crepuscular, una historia y un espíritu más cercanos a "Hasta que llegó su hora" que a "60 segundos", con personajes más profundos de lo esperado y elevadas dosis de drama primando muy, muy por encima del jolgorio propio de la acción hueca. Que los tres protagonistas conformen un triunvirato reconocido por tres apodos básicos (el Conductor, el Policía y el Asesino... sonaría a remake bizarro de Sergio Leone); que todos ellos partan de un pasado irremediablemente denotativo de una condena futura (ya sea en esta vida o en la siguiente); que ninguna de las supuestas victorias que consiga el protagonista pueda considerarse como tal, sino más bien como una derrota para todos; la sensación de tic-tac constante; o el mero hecho de que por lo general cada punto álgido del film se traduzca en situaciones opresivas y de lo más anticlimáticas. Todo ello sirve para dibujar una cinta atípica, un velado revival de un género muy particular de películas escondido tras una banda sonora cañera y toneladas de carne de su montañoso actor principal.


Claro que no es perfecta, ni mucho menos. Los guionistas (por cierto, los hermanos Gayton) siguen siendo quienes son, al Rey Escorpión no se le conoce por su vis dramática y su director (George Tillman Jr.) no es de golpe y porrazo el tercer hermano Coen. Todo ello significa que siguen habiendo importantes lagunas ahí donde, de haber dado en el clavo, se hubiera compuesto un trabajo excelente: ahí están los backgrounds de relleno del policía (sumamente primitivos y carentes del menor interés), los pasajes en que la película no se atreve a ir más allá, demostrando una mojigatería impropia de su elevada cota de violencia, o ese innecesario twist final que lo emborrona y atonta todo, dejando un sabor demasiado agrio. Pero aun así, y contra todo pronóstico, se trata de una producción no exenta de interés, que difícilmente encontrará un público que la valore como es debido, pero el que lo haga puede acabar disfrutando tranquilamente del espectáculo. Desde aquí, desde luego, la recomendamos a todo aquél que no sufra sarpullidos instantáneos cuando de Dwayne Johnon se hable, y de paso partimos una lanza en favor de la traducción de su título al castellano, un “Sed de venganza” que por primera vez en la historia de nuestras carteleras mejora el original al no dar una idea equivocada de lo que en realidad ofrece.
6/10

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2 comentarios:

  1. buah, si es un grand thef auto en Peli no sé si es bueno, malo , o pero por lo que dice la gente creo que no iré a verla.

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  2. no, precisamente digo que parece un Grand Theft Auto, pero luego no lo es...

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