Crítica de "Nada que declarar", por el Capitán Spaulding

La nueva película de Dany Boon tiene en sus compases iniciales un salto temporal en que la cámara se aleja de donde tiene lugar la acción para salirse del planeta, dar un par de vueltas por el Sistema Solar y regresar al mismo idéntico punto de partida, unos años más tarde. Maravillosa metáfora de lo que este “Nada que declarar” representa para la filmografía del cineasta francés y para el cine reciente en general: han pasado dos años desde el estreno de “Bienvenidos al Norte” y durante ese periodo la película ha dado la vuelta al mundo, se ha convertido en un éxito comercial y hasta ha contado con un remake italiano (la muy reciente “Bienvenidos al Sur”). Y sin embargo, tras todo ese movimiento se ha regresado a la línea de salida, se han actualizado algunas cuestiones y variado otras, pero en el fondo, lo que hay es más de lo mismo. Para esta ocasión, Boon vuelve a la carga, en definitiva, con un nuevo choque de culturas en clave humorístico; sólo que si antes lo trataba a través la historia de un hombre del sur de Francia obligado a mudarse al norte, ahora se sitúa en un puesto fronterizo entre su país natal y Bélgica, cuando el concepto de las fronteras está a punto de variar irremediablemente. Se mantienen los gags sobre los distintos acentos, lenguas y dialectos, se extrae humor de la tensión social histórica entre ambas nacionalidades, y no faltan a la cita clichés de todo tipo, desde la furtiva pareja de amantes de nacionalidades opuestas, al grupo genérico multiétnico de secundarios de turno.


Ante tan endebles premisas el espectador tan sólo puede hacer una cosa, si finalmente opta por verla, y es aproximarse a ella sin mayor voluntad que la de evadirse de sus problemas durante la proyección, ni más expectativas que las de toparse con un producto entretenido. Hay que rebajar mucho las exigencias que uno suela depositar en un film, para que “Nada que declarar” no acabe significando un ataque sin cuartel a sus nervios. Pero justo es reconocer que desde esta perspectiva, lo nuevo de Boon cumple. Cumple como cualquier otra comedia europea de esas que se van estrenando con regularidad por nuestras salas, cuyo visionado no molesta y cuyo espíritu jovial y desenfadado suele contagiarse sin problemas. Claro que, igual que todas ellas, sus posibilidades de permanecer en la memoria una vez concluida son ínfimas.
Y es que por muchos chistes acertados que pueda tener (que los tiene) y por otras tantas chorradas (lo del perro policía, lo del coche...), el no contar con valores artísticos que la distingan hace muy difícil que su huella en la historia del cine perdure; en especial si su guión dista tanto de ser perfecto.

Con un metraje que dura veinte minutos más de lo necesario, no son pocas las ocasiones en que el acierto humorista de “Nada que declarar” se nubla ante parones totales de la trama, intentos por profundizar en unos personajes que no logran desprenderse de sus infinitos clichés, e incluso ante un arco argumental entero tirando a deficiente. Se ve venir desde el principio que el affaire con los traficantes de droga no va a llegar a buen puerto, y no falla: cada vez que toca desarrollar ese entramado, los bostezos se apoderan de la sala al tiempo que encarar el tramo final de la película se va haciendo cada vez más complicado. Entre unos y otros, llega un punto en que la propuesta ya ha perdido totalmente la gracia, y lo peor es que aún queda por desarrollar otra gran parte de la historia, relegada hasta ese momento a un muy discreto (y acertado) segundo plano, y continuada desde entonces de forma precipitada y carente de sentimientos que puedan favorecer a la empatía.


Suerte tiene Boon de que de tan rápido que se olvida, al final lo que queda de su último trabajo como actor, director y guionista son las impresiones generales de buen rollo y afabilidad que a más de uno le bastan para pasar una agradable tarde de cine en familia. Y con estas, objetivo logrado, beneplácito bajo un brazo y millonada bajo el otro. Pero debería andarse con ojo el francés, pues la fórmula se le agotó involuntariamente con el remake italiano de “Bienvenidos al Norte”, y con “Nada que declarar” la ha rematado. Esta vez seremos indulgentes, pero...
5,5/10

6 comentarios:

  1. Otra que no. Que mi madre vaya cn sus amigas ;). Yo paso. Gracias Capi.

    "...puedan favoreceR a la empatía." (línea encima de la últ foto)

    servidoreta

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  2. Sí, es la típica peli de madre con amigas! O de ir a llevar a la yaya al cine... en fin. Que ya cansa la cosa, y eso que, ya digo, no molesta verla. Pero es tan hueca que da rabia.

    (Pd. error corregido...)

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  3. Hola. Teniendo en cuenta que los chistes típicos franceses son sobre belgas, esto es como si a alguien en España se le ocurriera hacer una película sobre leperos... o espera, ¿ya está hecha?

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  4. Cómo, el 85% de series y películas españolas no va sobre leperos?

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  5. En fin. Yo me considero tan exigente como cualquiera, pero la película, realmente no es tan mala como la pintáis... yo la vi el pasado viernes y me encantó. Muy divertida, humana, y tierna.

    ¿Que los personajes son clichés? Bueno, ¿y? Es una comedia amable, te ríes y pasas un rato agradable, nadie pide que comedia amable sea Kafka.

    Cuando uno va al cine, tiene que empezar por saber qué va a ver. Y Boon tiene un estilo "cariñoso" de hacer comedias, donde todo el mundo es bueno, o por lo menos, potable, y donde lo que se busca es la situación de comedia tierna, reírte y dejarte con buen sabor de boca, y salir pensando que tus vecinos son gente amable, o lo pueden ser... es su estilo, punto. ¿Que tiene que variarlo? Puede, a mí me parece que lo ha hecho desde "Bienvenidos al Norte", que aunque me gustó, no me pareció tan graciosa y acertada como ésta, donde noto mayor continuidad en el guión, mejor hilvanamiento de los gags, menor "chupamiento de cámara" por parte de él (también es cierto que Poelvoorde es que se lo come, eso sí...). Ya irá mejorando más, no os quepa duda... pero su estilo, es ese. Quejarse de ello, es como entrar a ver Rambo, y quejarse de que hay muchos tiros y poco diálogo...

    Sinceramente, yo la recomiendo y me gusta mucho. Y cuando salga para dvd, servidora se la compra, para oírla en original.

    Saludos a todos.

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  6. oye, que la he aprobado y con tres estrellas... tan mala tampoco digo que sea. Pero hay que darle un toque de atención al director, y es que sí muestra muchas lagunas, sigo pensando que es demasiado torpe y está demasiado mal hilvanada, y ya digo, durante muuuchos minutos no te ríes. Y eso en una comedia de dos horacas, pasa factura... En todo caso, apuntada queda la opinión, tan válida como la de cualquier otro!
    Y bienvenida a La Casa, espero que esta crítica no haga que desconfíes de nosotros, y que sigas entrando por aquí ;)
    (por cierto, si compras la peli, cuando salga en DVD, hazlo desde aquí, que así, si eso ;))

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