Crítica de "Beginners", por el Capitán Spaulding

Desde que en 2005 diera el salto del mundo de los cortos y los videoclips a la gran pantalla (con la interesante “Thumbsucker”), Mike Mills se convirtió en un director a quien seguirle la pista de cerca. Los amantes del cine independiente pre-Sunshine se frotaban las manos ante quien apuntaba a nueva divinidad a la que adorar (o no), pero pese a ello no se volvió a saber casi nada de él hasta ahora, con motivo del estreno de este “Beginners” que supone el segundo largometraje de su carrera. Ewan McGregor, Mélalie Laurent y Chritopher Plummer forman la tríada protagonista de esta historia que navega sin rumbo definido entre el drama, la comedia y el romance, sobre un hombre solitario, callado y diseñador artístico que relata su vida centrándose en el pasado más cercano, mientras vive su día a día e intenta integrarse en una sociedad que no se antoja demasiado suya. El primero lo marca la homosexualidad de su padre, que decide salir del armario a los 75 años de edad; el segundo, el encuentro con una chica que le hace replantear su perspectiva sobre la vida (o así). Sirve como nexo entre pasado y presente la reciente muerte del progenitor, cuya presencia marca tanto la vida del chico como su ausencia.
Perogrullada al canto: hacer una película en los tiempos que corren es complicado. Y hacerla con inquietudes que vayan más allá de reventar taquillas, más todavía. Los directores con vocación de autor tienen ante sí un panorama artístico peliagudo, con poco margen a la innovación máxime si los recursos escasean. En estos casos toca tirar de los hilos que quedan al alcance (y aquí Mills escribe además de dirigir), pero son pocas las veces en que el resultado acaba siendo mejor que las intenciones, y a “Beginners” le ocurre algo por el estilo.


Para contar un entramado que no alberga demasiado margen a la sorpresa, el guión recurre a dos estructuras netamente distintas: una sigue una línea de tiempo normal, mientras que la otra va intercalándose en ella intentando asemejarse a la forma en que a uno le sobrevienen los recuerdos. O sea, que mientras Ewan McGregor va viviendo su vida, en función de lo que le ocurra, lo que vea o lo que perciba a nivel emocional, hará una regresión hacia el pasado para recuperar una parte de su historia conectada a la reciente vivencia. No se asuste nadie, que el pasado también avanza en estructura más o menos lineal; pero va apareciendo aquí y allá, a veces de manera inesperada, a veces en lugares en que, la verdad, acaba por entorpecer el ritmo más de lo debido. Eso sí, divertidas las presentaciones de cada año al que viaja la mente, a base de fotogramas que en escasos segundos hacen un recorrido más que completo de su historia y tendencias.


De ese tipo de excentricidades, el film que nos ocupa tiene para dar y regalar. Desde el dibujo de sus personajes a la comunicación entre perro y dueño; desde el propio montaje a la explicación de la muerte del padre por culpa del cáncer. Rarezas que entretienen y refrescan pero no agobian, puesto que jamás se abusa de ellas y no llegan por tanto a convertirse en el elemento distintivo del film, sino en un dinamizador más de sus valores. Lamentablemente, su originalidad contrasta con la falta de ruptura de moldes del desarrollo en sí de “Beginners”, tan previsible como parsimonioso y, por consiguiente, con momentos de evidente calada de ritmo y de interés. Y es que parece que allí donde Michel Gondry (por ejemplo) es capaz de contarnos la misma historia de amor de siempre dándole una vuelta a la tortilla lo suficientemente interesante (o desquiciada…) como para mantener nuestra atención en todo momento al límite, Mike Mills no acaba de atreverse, prefiriendo centrarse en otras cuestiones.


Por eso, de su película interesa más la evolución interna del personaje sobre el que se apoya, su difícil acoplamiento con la realidad y su paulatina apertura de miras emocionales. Interesa saber cómo afecta la relación con su madre de niño y la relación con su nuevo padre de adulto, en la nueva relación con su inesperada pareja. E interesa asistir a la superación de la pena. Del mismo modo, acierta el guión en la caracterización del resto de personajes (esos principiantes de la vida), por lo que sus interioridades también acaban ganando el beneplácito general. Tal vez todo se deba a las sensacionales interpretaciones de cada uno de ellos. En la otra cara de la moneda, el desarrollo del entramado propiamente dicho la trae bastante al pairo, y eso evita que hablemos de una gran película. “Beginners” está bien, se ve sin problemas y alguno de sus pasajes queda en la memoria; hará las delicias de los amantes de los experimentos. Pero aparte de eso, queda muy poquito donde rascar, y eso se nota. Lo decíamos al principio: las intenciones son sobresalientes, el resultado se salva de la reválida y poco más. Pero es que claro, hoy en día hacer cine es muy difícil.
6/10

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2 comentarios:

  1. A mi parecer esta pelicula es sensacional, me recerda al gran sabor de boca que me dejo el gran pez, y en otro punto la tercera mejor pelicula donde he visto a Ewan Mcgregor, contando ya Trainspotting, lo importante aqui es que el cine independiente va tomando camino cada vez mas fuerte, esperemos que por lo menos la audiencia le eche un ojo a este tipo de peliculas y dejen un lado el cine hollywoodense, al menos un poco y aprecien algo mas con contenido

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  2. caray, pues casi que cada vez me sabe peor haberme aburrido tanto cuando la vi. Pero en serio, le encontré muchos valores positivos, es muy original etc, pero se me hizo eterna en su bloque central..... jo. Deberé reverla a horarios más prudentes.

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