Crítica de "Manuale d'amore 3", por el Capitán Spaulding

poster español manuale d'amore 3Con las ganas que tenía yo de poder reivindicar, aprovechando esta entrada, la saga más pastelosa del cine reciente italiano. Una franquicia que ha desbordado todas las expectativas, amansando fortunas a diestro y siniestro, y cosechando críticas por encima de lo temido. Y que contaba, en medio de todo ese fulgor, con un servidor, encantado con las cuatro horas (minuto arriba, minuto abajo) de empalagosa evasión de la realidad que hasta ahora había ofrecido el trabajo de Giovanni Veronesi. Cierto, la primera fue mejor que la segunda: más completa, más compacta, más mágica y con mayor sentido. Pero "Manuale d'amore 2" seguía funcionando a las mil maravillas, constituyendo una de esas raras ocasiones en que una secuela se antoja más que digna en relación al producto original. Por aquel entonces, ya se veía esa expansión exponencial a la que responde la tercera entrega: actores internacionales (Elsa Pataky) queriendo participar en la cinta, más medios, más grandeza en general, y declaraciones entusiastas que afirmaban que desde un principio, la idea pasaba (y sigue pasando, intuyo) por hacer seis películas en total. Vamos, un "Saw" romántico. Claro que todo esto ocurría antes de la llegada de "Manuale d'amore 3", y hasta entonces, los nubarrones de las dudas apenas hacían acto de presencia. Ahora, esas nubes han desatado toda su tormenta confirmando los temores de muchos: la fórmula se agotó definitivamente tan pronto como los títulos de crédito hicieron acto de presencia en la ocasión anterior.


Desfasada, deslucida, repetitiva y sin chicha, bien pronto se constata que el único gancho que alberga la cinta reside en ver a Robert De Niro de regreso a Italia, tropecientos años después de "El padrino (Parte II)". Todo lo demás se echa a perder en menos que canta un gallo: "Manuale d'amore 3" repite la fórmula de sus predecesoras y presenta una estructura con tres mini-relatos de unos 40 minutos de duración cada uno, encargándose de abrir la función el de un joven (Riccardo Scamarcio) a punto de casarse (con una mujer más mayor que él), que por trabajo es transferido a un pueblo del sur de Italia... donde irremediablemente acaba conociendo a la vecinita buenorra de turno. Será un capricho del destino, pero lo cierto es que la existencia de "Bienvenidos al sur" le hace un flaco favor a lo que parece ser un remake condensado de la misma. El parecido es tal que algunos gags son exactamente los mismos, por lo que gracia, la verdad, la justa. Y en cuanto al tema de las tentaciones, ¿no se había tratado ya lo suficiente en las dos primeras partes de la saga? Lo mejor de todo es que, aun así, se trata en el más simpático de los cuentecillos. El segundo se reserva a uno de los mejores actores cómicos de Italia, un Carlo Verdone presente en toda la saga, que vuelve a meterse en un lío de tentaciones y traiciones, con la aceptación de la vejez por un lado y los valores de la familia por otro. Un renqueante ejercicio de repetición el de Veronesi, en el que poco puede hacer su estrella. Y otro capricho al canto: uno de los gags del guión se reserva a Noruega, país en el que, dicen, nunca pasa nada. Cruel coincidencia la de los asesinatos de Oslo, que sirve como excelente prueba del desfase en general del film.


Y finalmente, tras una historieta aceptable pero ya vista, otra con poco de lo primero y mucho de lo segundo, y las fugaces apariciones de un cupido taxista (sic) con cara de Mario Casas, el plato fuerte: De Niro y Monica Bellucci comparten el protagonismo del tercer y último acto de la función, un irreal cuento de hadas que demasiado tarde, y sin demasiado ímpetu, intenta recuperar el espíritu original, perdido 80 minutos atrás. Desde luego que la Bellucci está tan espléndida como siempre, y que De Niro confirma que no se ha olvidado de la actuación (no del todo al menos), pero pesan más los momentos de vergüenza ajena que los de romanticismo; más la sensación de cansancio general que la voluntad de querer meterse en una historia que ni le va ni le viene a nadie, y que desde un primer momento se sabe cómo va a concluir.


Así las cosas, poco queda por salvar de la franquicia "Manuale d'amore". Su tercera entrega sigue fardando de un impecable estilo formal, si se quiere, y sigue dejándose ver, en cuanto a que por lo menos no irrita como lo hacen tantas otras comedias románticas. Igual que sus antecesoras, busca salpicar con ciertos granos de pimienta el inevitable pastel resultante, e igual que sus antecesoras, confía demasiado en que el espectador entre en el juego. Sin embargo, esta vez se hace imposible; con la chispa agotada, un guión que dejó muy atrás su brillantez (si alguna vez la tuvo) y tres argumentos que más que desarrollarse, se arrastran por la pantalla con más ganas de concluir que otra cosa, la película hace aguas por todas partes, hasta hacernos rogar que, por favor, no se cumpla esa temible promesa de hacer otras tres entregas más de un manual que ya empieza a repetir sus lecciones.
4/10

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