Crítica de "Arrietty y el mundo de los diminutos", por el Capitán Spaulding

crítica de arrietty y el mundo de los diminutos
Los viajes de Gulliver, El increíble hombre menguante, Cariño, he encogido a los niños. Desde el mundo del arte y el espectáculo se ha jugado siempre con la posibilidad de enfrentar a seres humanos de medidas normales con otros de tamaño anormalmente alterado. Hay propuestas de todos los colores, y a ellas se adscribe la novela Los incursores de Gary Morton, que hace unos años ya sirvió de inspiración para Los Borrowers (comedia norteamericana de corte familiar, estrenada en 1997 y protagonizada por John Goodman) y que ahora vuelve a servir de referente para el último caramelito del prestigioso Studio Ghibli. Este Arrietty y el mundo de los diminutos que indaga en la relación entre un niño con problemas en el corazón y la hija de una familia de diminutos que viven bajo el suelo y entre los muros de su casa. Una relación que empieza cuando él siente la necesidad de conocer a alguien ajeno a su núcleo, y cuando a ella por fin se le permite salir de las cuatro (mini)paredes de su (mini)casa, para ayudar a su padre a entrar en los dominios de los humanos con el objetivo de tomar prestada (de ahí que su nombre en inglés) cualquier cosa que puedan necesitar para sus vidas. Inevitablemente acaban cruzándose, e inevitablemente entablan una amistad contra las recomendaciones de los adultos.
Claro, ese es motivo más que suficiente para alterar sus vidas y personalidades, para hacerles avanzar e incluso madurar. Temas que gustan en Ghibli, y que aquí se explotan colocando el punto de vista exclusivamente en uno y, sobre todo, en otra. En caso de esta última, se trata de un ejercicio de descubrimiento total, no sólo a nivel emocional, al que la cámara responde situándose prácticamente sobre su hombro, o siguiendo a bichos gigantescos aun cuando la protagonista ha abandonado la escena, ávida por observar semejantes criaturas. Y a nivel emocional casi pareceríamos estar escudriñando sus entrañas; a destacar en este sentido la primera media hora, muy silenciosa, muy sutil; responde con puntillosa exactitud a lo que la niña debe de sentir la primera vez que ve la casa enorme de los humanos. Ah, pero a tales intenciones responde un producto que no es que no esté a la altura, pero si ralla a un nivel inferior de lo esperado, demostrando que hay dos versiones del estudio de animación nipón por excelencia: el del cine de Hayao Miyazaki, y el del resto. Arrietty cuenta con la supervisión y con un guión co-escrito por el maestro responsable de Mi vecino Totoro, pero nada más, y eso la coloca en el grupo de los segundos.


La coloca ahí primero de todo por la evidente carencia de ese toque mágico que hace de las de Miyazaki auténticas obras maestras (o casi) pese a que, a priori, su punto de partida no dé para eso. El ejemplo más reciente está en Ponyo en el acantilado, un remake de La sirenita capaz de brillar de la nada, bien sea por su maravilloso dibujo, o por un guión esforzado por profundizar, por acudir a lo más hondo del espectador y trastear con lo que se encuentre ahí dentro. La relación intensa, creíble y sobre todo humana del niño y la niña-pez es lo que hace que una chorrada como Ponyo crezca hasta convertirse en una cinta de obligado visionado. En Arrietty, tales sensaciones no son todo lo vívidas que deberían, y se antojan más incómodas que otra cosa... Cierto es que la película quiere hablar de lo complicado de su historia, de que no todo es el camino de rosas que parecería; pero aun así, no son pocas las veces en que hay espacio de sobras para dar la puntilla emotiva definitiva, y no acaba de darse con la tecla correcta, resultando en dos cuentos distintos enlazados puntualmente para que uno sirva de vehículo del otro y viceversa.


Igualmente desaprovechado está el otro punto fuerte habitual en Ghibli y de cajón en la cinta que nos ocupa: el derroche de originalidad que debía haber sido no tarda en descubrirse como una sucesión de detalles recurrentes y más bien poco estimulantes, esperables (o directamente ya vistos en productos anteriores) y mecánicos, como si no se hubiese querido ir más allá, o se hubiera querido acabar lo antes posible. Sin peligro de desvirtuar el resultado final (quizás todo se deba a una voluntad por normalizar a los diminutos), seguía habiendo mucho margen para deslumbrar al espectador a base de detalles inesperados. Inesperados a nivel positivo, ojo, que en el apartado de lo negativo, brilla con luz propia un nivel técnico/artístico por debajo de lo esperado, con pasajes demasiado simples a nivel audiovisual, y una vez más, la molesta sensación de que todo en Arrietty ha sido hecho con prisas. Así se explicaría su aspecto poco cuidado (o menos cuidado de lo esperado), sus innumerables y evidentes fallos de continuidad, o un guión descompensado, que abusa de los silencios y los ritmos pausados a veces, mientras que en otras se pasa de explicativo. Lo que no explica son esas molestas cancioncillas en inglés que aparecen aquí y allá a lo largo de todo el metraje, pero esa es otra historia...


Con todo lo recién expuesto, darían ganas de pasar de largo de lo que apunta a producto totalmente mediocre e indigno de ver en cines. Nada más lejos; no olvidemos que esto sigue siendo Ghibli, el estudio puntero de la animación clásica y el único capaz de rivalizar, siempre, con la todopoderosa Pixar. A niveles básicos, Arrietty y el mundo de los diminutos sigue siendo una producción notable, quizás la mejor película animada del año. Pese a ser bastante menos de lo deseado, sigue contando con momentos de genialidad entre los que brilla con luz propia un final totalmente inesperado, estupendo para sacar a relucir todos sus mensajes (sus moralejas) sin tirar de exceso de azúcar. Y el buen rollo general de las películas de la casa de las ideas japonesa sigue estando ahí, haciéndola ideal para su público, pero también para alegrarle uno el día, verla en compañía, etcétera. Sólo que se echa en falta algo más. Será que nos tenían acostumbrados a la excelencia, que a Ghibli se le puede exigir más... O será que, simple y llanamente, en Arrietty no hay magia; esa magia que hace de las de Miyazaki películas inolvidables, que emocionan como niños y dan ganas de aplaudir y tararear la habitual canción de los títulos finales. Esa magia que, a fin de cuentas, es lo único que se le pide al estudio. Lástima.
6,5/10

18 comentarios:

  1. Joooo... peeeeena... Bueno, me la guardo pa verla con las niñas... pfffff

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  2. bueno bueno, que sigue siendo un 6,5... con los caros que están por aquí esos valores!

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  3. Sé que tengo un gusto cinematográfico que según La Casa debe considerarse pésimo pero... a mí no me pareció tan terrible. Jaja.

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  4. juas, Ukyo, lo que ha costado, demonios! Me iba a la cama, pero esto bien merece un alto!

    Gracias por pasar, pero ojo, no seas tan dura contigo misma ni con nosotros, que le hemos puesto un notable bajo... nostá tan mal, no? ;) (sólo que está demasiado lejos de otras de Ghibli, como Chihiro, Ponyo o Totoro... creo!)

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  5. Oye, que me paso de tanto en tanto, aunque no escriba. :P

    Pues en realidad, las que nombras de Ghibli a mí no me han entusiasmado. La que más me gusta, por encima de todas las que he visto, es La Princesa Mononoke.

    El Viaje de Chihiro... No sé. Ni fu ni fa, como esta última de Arriety.

    Pd.- Un 6,5 en un examen es un Aprobado, a mí me da un disgusto si me ponen esa nota en un examen que me haya currado en estudiar.

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  6. ni fu ni fa? Caray, para mí como Chihiro aún no hay otra que se le equipare... jejeje

    Yo saltaba de alegría con un 6,5! era algo así como un 1,5 más de lo que solía sacar cuando iban bien las cosas :P

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  7. En una escala de 1 a 10 "Chihiro" es un 15.
    Es sólo la mayor obra de arte creada por la humanidad en el terreno de la animación 2D en los últimos 20 años.
    Esto es así.

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  8. Mira que he hecho esfuerzos para que se entienda el funcionamiento de las escalas... pero nada, no les entra.

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  9. Bueno, de vez en cuando revientan la escala y saltan al 15. Pero yo con Chihiro +1 a sus 15. Yo tb creo que es lo mejó de lo mejó.

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  10. Jajajaj, Ukyo, ya has despertadoa la(s) bestia(s)... ¿no te cansas nunca de liarla en los blogs/foros?? :P

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  11. Calla, calla, que yo desde que leí el últ commet del bender que no me puedo quitar de encima el complejo de Bruto....

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  12. Ya he visto El Viaje de Alicia en... que diga, El Viaje de Chihiro y realmente es un peliculón-lón, qué rato más bueno viendo la peli. Por cierto, tiene un digno 8.5 en la...
    E S C A L A!!!

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  13. Pues eso. Un 8'5 en la E S C A L A de 1 a 5.
    En una de 1 a 10 más o menos es un 15 (un 17, mejor me lo pones).
    Si al final siempre terminas dándonos la razón, Bends...

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  14. Ahhhhh! caíste en mi trampa... ya puedo decir:
    ¿Tú también, Bluto, hijo mío?

    (Pringáo, no tienes ni idea de usar la escala, hazte un curso en CCC)

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  15. caca pedo culo pis

    (llevaba unos días muerto, este hilo, y me he dicho, vamos a reactivarlo. De nada)

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  16. Podría haberlo reactivado yo el hilo, oye.
    Porque la vi finalmente y me pareció estupenda. Pero sí, a eones luz de "Chihiro", acabáramos.

    En mi opinión, un Ghibli a segundo gas. Y aun así, digo, estupenda...

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