Crítica de "Crazy, Stupid Love", por John Blutarsky

poster crazy stupid love
De la montaña rusa sentimental de unos Jim Carrey y Ewan McGregor recién salidos del armario a la destrucción de una pareja y posterior reconstrucción desde las ruinas. Si algo está claro es que a Glenn Ficarra y John Requa no les gustan las historias de amor convencionales. Que su cine (corta carrera hasta la fecha, de acuerdo) parece ser de esos que creen que el componente sentimental empapa cualquier buena historia humana, pero que no por ello debe plegarse uno a los designios del dictatorial modelo de representación de la familia tradicional. Poco a poco, y a su manera, Requa y Ficarra están dinamitando los pilares de una hipotética sociedad ideal construida tal y como mandan los cánones de la moralidad, los dioses, la ética o lo que sea. O por lo menos, si no destruyendo, los están carcomiendo. Buenas noticias.
Porque eso de "amor loco y estúpido" no deja de ser, en cierto modo, una declaración de intenciones. Como en tantos otros ejemplos, Crazy, Stupid Love empieza donde las grandes historias de amor terminan: en el punto en que el hastío conyugal ha hecho mella y la separación –hijos o no de por medio- es inevitable. 

Así, los directores se están empezando a perfilar como radiólogos de una condición humana, de unos temores sociales y afectivos muy reconocibles, muy conectados con el atribulado habitante medio de urbe media, quizá relacionados con el clima de tensión total que vivimos. O quizá no: al fin y al cabo los temores son temores en el siglo XXI y en la Edad del Bronce.
Cal (Steve Carell) se da cuenta de que sus habilidades sociales hacia el sexo opuesto han mermado tras tan largo tiempo de casado; casi han desaparecido en realidad. Lo que conlleva un temor aún peor: el de terminar soltero, el de convertirse en el peripatético solitario cuarentón cubata en mano y calzoncillos reciclados del día anterior bajo los pantalones. Así que no opone demasiada resistencia al cruzar caminos con Jacob (Ryan Gosling), soltero de millón de dólares, pico de oro y príncipe fálico. Moderno Henry Higgins dispuesto a instruir a Cal en las artes amatorias y en el terreno del birlibirloque emotivo y, hop, a la cama con la muchacha en cuestión.


Y aquí es donde empieza lo interesante de Crazy, Stupid Love. Desde una premisa simple, arquetípica casi, los directores saben dotar a su historia de una frescura desparpajada, de un morro sano, casi de una autorreferencialidad renovadora. Sí, esto es la misma historia de siempre, pero bien contada. Contada con fuerza y empuje, con la intuición (nuestra) de que (ellos) se lo han pasado muy bien escribiendo esta película -guión obra de Dan Fogel- y mejor rodándola. Crazy, Stupid Love se escapa en su aparato audio y visual del chaqueterismo impersonal de la Nueva Comedia y del tontipop indie porque se quiere, y consigue ser, algo más intemporal. Tomando prestado lo que le dé la gana del género cómico desde los ochenta y hacia atrás hasta el screwball.
Con brío narrativo, ritmo acelerado e intercambio de diálogos ingeniosos siempre tensado, siempre espídico, pero nunca descontrolado. El ritmo de gags, es más, el ritmo de buenos gags sobrepasa con holgura la media y confía parte de su empuje a un elenco de intérpretes engrasados, entrañables, con ojo y puntería cómica. Un puñado de secundarios de postín que sin embargo se terminan alzando como co-protagonistas por méritos propios en un reparto que al final tenemos que aceptar que es coral, a golpe de definición de personaje y cuota de pantalla. Ya sabíamos que Emma Stone, Julianne Moore, Marisa Tomei y Ryan Gosling son bestias de la interpretación. No sospechábamos lo alto que pueden catapultar a sus personajes en un entorno de comedia bien entendida.
Sí, uso el término comedia bien entendida para referirme a la capacidad de transmutar la risa en nubarrón y viceversa, para confundir los límites de la payasada con las lides de lo abrasivamente real. Los personajes de Crazy, Stupid Love, todos, todos ellos, son personas frustradas, cuyos fracasos y anhelos no materializados pesan sobre sus conciencias y conductas. En otras palabras, Crazy, Stupid Love contiene justas dosis de vinagre; las necesarias para facilitar la minería emocional por parte del espectador: uno puede quedarse con la mucho más tranquilizante superficie o echar mano de pico y pala y terminar encontrando el negro, negrísimo petróleo. Pero en ese caso casi mejor cubrirse con una lona o el salpicón de porquería puede ser tremendo.


Por eso no sólo extraña, sino que encima escuece esa tendencia final a derivar el producto hacia un terreno de lo reconocible, hacia la seguridad del modelo Hollywood. Un final diluido, fofo, que no renuncia a sosa cáustica pero que tampoco quiere hacer mucho ruido rompiendo platos empaña con mal vicio lo que habría podido ser una escalada drámica de primer orden (qué pasa, si existe la dramedia existe lo drámico), esa que apunta aquél primer clímax en el que, pura comedia de enredo, todas las líneas argumentales convergen con eficacia relojera.
Es una pena, porque Crazy, Stupid Love es una comedia que se mueve en su propio espacio, que se da el tiempo que necesita para escapar del curso natural y detenerse en los personajes; que juega con las convenciones y los clichés del género. Que de haber sido redonda y haber apostado fuerte hasta el final habría puesto en lo más alto a su pareja de directores, rozando ya la cultificación definitiva.
Pero no, al final, por lo que sea, no remata la faena. Un desgraciado accidente.

7’5/10


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15 comentarios:

  1. La de Philip Morris fue una de esas películas extrañas que no sabes si te gustan o no después de verla, con las que no te aclaras.

    Veré esta!

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  2. jejeje, pues a mí me quedó bastante claro desde el principio: me gustó! Espero esta con ganas... y me fío toalmente del criterio de Blutarsky, que para las comedias y eso tiene algo así como la verdad universal (en serio, de momento es para mear y no echar gota... qué ganas tengo de que un día me diga "oye, pues me he reído mucho con "Epic Movie", y entonces pierda toda su credibilidad ;))

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  3. La ví ayer. A mí me iba gustando mucho pero en la última media hora me enfadé. Esta peli no se merecía un final tan facilón, soso, sacado de la manga y aburrido. Además es que desde que se han empezado a poner tontos que se veía venir todo y mis peores sospechas se hicieron realidad: "van a ir por ahí? sí, horrorpavor, han ido por ahí".

    SPOILER TONTÉRRIMO
    Lo único que me ha hecho reir de todo el final son las bofetaditas de Carrell a Gosling y el careto de este al entomarlas, pero como que a esas alturas ya me había enfadado con tod@s, casi que ni eso...
    FIN DEL SPOILER TONTÉRRIMO

    Un 6,5.

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  4. Maldición, creía que había comentado en esta crítica, parece que finalmente no le dí a publicar...

    Lo que dije es que antes de ver la puntuación ya tenía ganas de verla, pero una vez que la he visto me han entrado muchas más...

    La razón bien podría ser que estoy casi enamorado de Emma Stone...Pero no, no sólo es eso. Es sobre todo por que extraño a Michael Scott (Carrell) demasiado!!!! Michael vuelve, la oficina sin ti no es lo mismo!

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  5. Sid, ya lo decía yo, ya... quien avisa, etcétera. Una pena en cualquier caso

    Ppdinamita, secundo, secundo. Lo de Emma Stone y lo de Carell.
    En realidad en mi opinión la oficina hace mucho tiempo que no es lo mismo (aun con él). Pero vamos, que su marcha puede ser catastrófica. Con lo que molaba ese personaje nuevo del último capítulo de la anterior temporada hay que ver la poca cancha que le dan...

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  6. Cierto...podrían sacarle mucho provecho...

    Hombre, la serie sí que pegó un bajón...pero pasa con todas, al menos con todas las que sigo...Y dentro de lo malo es de las pocas series que aún habiendo perdido frescura con el paso del tiempo, me sigue pareciendo mejor que la mayoría...Espero que algún día vuelva Michael, de verdad...que haya sido un hasta luego... Después de tantos años nos vamos a quedar sin su boda, sin sus hijos...? Me niego a creerlo xD.

    Para mí es uno de los mejores personajes creados en la televisión...

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  7. Acabo de ver esta, un poco de rebote, y me he llevado una gran sorpresa. Muy buena, ya está dicho todo en la crítica y los comentarios. Pero yo no me he rebotado tanto con el final. Es cierto, que si hubiera sido un poco más currado, estaría, para mi claro, al mismo nivel que American Beauty. Por otra parte, me encanta ver a mis veteranas actrices fetiches (Marisa Tomey) currando con mis nuevas actrices fetiche (Emma). Como vuela la imaginación, tralali, tralala... esto, me voy. Un 8.

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  8. Yo es que me debo estar volviendo ya una torracollons (tuestacojones? no sé traducirlo mejor), pero últimamente todas las buenas comedias me decepcionan en su tramo final. Me pasó con "La boda de mi mejor amiga", me pasó un poco menos en "Con derecho a roce" y me pasó tb con esta. Tanto cuesta mantener el nivel de agudeza y de sarcasmo hasta el final? Por qué siempre estos happy ends tan ñoños y predecibles? Por qué empiezo siempre tan contenta u acabo pensando "pfff, en hollyuwood son todos unos moñ@s?
    Son retóricas, no hace falta que me contestéis.

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  9. Pues la vi a noche y sí, el final está un poco por debajo... pero tampoco es nada dramático. Me lo pase´ muy bien, me dio mucha envidia Gosling, me creí bastante todo lo que ocurría... amos, que sí, que muy bien!

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  10. Tú es que te lo crees todo, yogurcín de otra era... xP

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  11. Esta la tengo aparcadica...la empece pero no me engancho demasiado...haber si le doy otra oportunidad.

    ¿Como dais a basto con tanto material?...entre peliculas y series no tengo tiempo de ver nada.

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  12. Jejeje, la pregunta del millón. La respuesta? Durmiendo poco. La consecuencia? No quieras ver nuestros estados físicos...

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  13. Ná Barry, no te creás ná, seguro que tienen un montón de negr@s....;))

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  14. Acabo de terminarla, con los créditos todavía sonando, y me ha sobrado azúcar en el final...de una gran película que me ha enseñado dos cosas:
    1- Emma Stone, que facil es enamorarse de ti.
    2- Nunca subestimes el efecto de una película de baile jejejej dicho por el Step Up boy, ya sabéis mi secreto XDD.

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  15. JUAS, Simon, si de Emma Stone ya se nace enamorado, oye

    (vale, que haya un posible descuadre cronológico en mi teoría por el simple hecho de ser como seis años mayor que ella es irrelevante)

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