Sitges 2011: Crítica de "Grave Encounters", por el Capitán Spaulding

crítica de grave encounters
Como bien sabrá el más asiduo al mismo, el festival de Sitges cuenta con varias ramificaciones centradas en otros tantos mercados y públicos. A grandes rasgos, sin embargo, se pueden hacer dos grupos diferenciados tanto por competición como por tipo de películas y horarios de las proyecciones. A lo bruto: el primer grupo es el que pasa de día, y el otro, de noche. Me refiero, claro, al Midnight X-Treme. Por este nombre se conoce en Sitges a su apartado más festivo. Maratones nocturnas con tropecientas películas al día destinadas directamente al mercado doméstico (si es que algún día llegan a aparecer por aquí), cine 100% festivalero, que se presta al aplauso, el griterío y, en general, la comunión de un público entregado con un cine hecho a su medida. Y cuidado, que aunque con todo esto quien suela pagar los platos rotos acabe siendo la calidad del producto final, hay honrosas excepciones. Ahí está The Human Centipede, por ejemplo. Aunque la tónica más bien suele ser otra, por lo que el rasero, también: con que diviertan a base de chorradas como pianos, momentos para la ovación y risas (voluntarias o no), suele valer para una sesión nocturna de certamen más que apañá. Si no, mantenerse despierto se pone muy cuesta arriba, y los varapalos no se hacen de rogar... Por este grupo de desafortunadas deambula Grave Encounters.
Toda esta introducción sirve de poco a todo aquél que de Sitges sepa (o le importe) más bien poco, así que lo diré de otro modo: pese a que la película que nos ocupa sólo tenía la obligación de entretener (al margen de cualquier otro factor varolable), no lo consigue ni de lejos. Y eso que lo tenía todo para ello: parida como exploit de Paranormal Activity (se supone que lo que se nos enseña son las grabaciones reales de un equipo televisivo que se encerró en un antiguo manicomio para registrar actividad paranormal), podía tirar de sustos continuos, estrategia que al margen de asustar o no, asegura un ágil consumo de minutos; o podía, por su escueta duración y diversidad de personajes, haberse currado un poquito más el guión, echando algo de jugo a las relaciones personales, dibujándolas con trazos algo más gruesos... Posibilidades había (demonios, ¡siempre las hay!), pero en vez de ello, a la postre sólo hay un bien que Grave Encounters le haga a la humanidad: demostrar que lo de Paranormal Activity tiene más mérito de lo que muchos piensan, y que no todo el mundo puede hacer algo parecido con su cámara de vídeo doméstica.

Y es que la que nos ocupa falla en todo salvo en el principio, donde se muestra como un sano (y muy desquiciado) exploit del género, yendo algo más atrás en el tiempo y tomando también como referente El proyecto de la bruja de Blair. Sólo que tras una puesta en situación acertada (¿alguien dijo Garth Marenghi?), la cosa no tarda en torcerse con un miedo incapaz de explotar, un esfuerzo deficiente por crear una atmósfera digna (punto fundamental para que la gracia funcione) y más adelante, con la recreación de unos sustos de los que, al final, apenas se salvan uno o dos. Compleja situación, la de este último punto. Por un lado, debería agradecerse que busque darle un giro al terror realista a base de escenas desquiciadas, barrocas y salidas de una mente de dudosa estabilidad. Pero por otro, es precisamente por la complejidad de las mismas que acaban fallando: los efectos especiales sobran y cantan, por lo que no tardan en hacerse paródicos. Quizás, a sabiendas de que el marco de la acción ya es lo suficientemente grotesco de por sí, lo mejor habría sido recurrir a trucos a la vieja usanza, del estilo (otra vez) de la ya citada película de Oren Peli.

En fin, que nada ha salido bien, ni lo que ha sido realizado con las mejores intenciones, ni todo lo demás. Grave Encounters debería ser pura diversión, y resulta que es un peñazo como la copa de un pino, que no consigue ocultar su etiqueta de mero aprovechamiento de la fórmula. Y eso que a nadie le da por pararse a pensar en la lógica inexistente de su guión (y el despropósito resultante), que como le dé por ahí...
3,5/10

4 comentarios:

  1. Jolín, varolable (3º lín, 2º párrafo)... cuesta un colló pronunciarlo!! Se te enganchan todas las líquidas en la punta la lengua...XDD

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  2. juas, pues optaré por hacer lo mismo que mi corrector automático (eso que subraya lo que está mal escrito) y no lo corregiré. Me mola cómo suena! (ejem, al margen de eso... qué, te fías? o la irás a ver a SItges?)

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  3. No es que me fíe, es que sólo me hubiera interesado un poquito de pepino si le hubieras puesto un 9...

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  4. jajajaja, pues no va a ser el caso, no...

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