Nuevo fin de semana rancio rancio. La verdad, tras haber ido acumulando martillos divinos, piratas y coches rápidos y furiosos, últimamente la cartelera no deja de decepcionarnos con estrenos anodinos, tardías recuperaciones y, por lo general, poca chicha que llevarnos a nuestras entrañas. Será que es finde de fútbol. Pero busquemos el lado positivo de ello, que afortunadamente, la ausencia de bombazos palomiteros nos permite disfrutar de películas propias de otros mercados más reducidos. Obras de autor, obras inquietas... obras que, en definitiva, prefieren centrar sus objetivos en hacerlo lo mejor posible, antes que en recaudar el mayor dinero posible. Ligera diferencia, ¿no?
En fin, que entre lo más destacado de la semana, llama la atención "
El castor", la nueva intentona de Jodie Foster tras las cámaras (dieciséis años después de "A casa por vacaciones"). Mel Gibson protagoniza y se convierte en un improvisado titiritero... y os diríamos algo más de ella, pero debido a la constante negación de hacer pases de prensa en Barcelona por parte de Aurum, no hemos podido verla. Gracias, chicos.
La que sí hemos visto y sí nos parece de lo más recomendable, es "
Pequeñas mentiras sin importancia", lo último de Guillaume Canet que durante dos horas y pico, nos enfrasca en un viaje de unos amigos a la playa. Idílico plan en teoría, pero rápidamente reconvertido a punzante dramedia llena de dimes y diretes, de tensas situaciones y, en definitiva, de mentiras que ni son tan pequeñas, ni carecen de importancia.
Le sigue muy de cerca, en calidad, un "
Nowhere Boy" cuyo problema radica en ser una recuperación del año 2009. A estas alturas aún quedará quien se interese por este
biopic centrado en los primeros años de John Lennon, pero serán pocos. Y es una pena porque, aunque la memoria no le haga justicia, es una más que digna propuesta protagonizada, por cierto, por un sensacional Aaron Johnson.
En cambio, nos ha decepcionado un poquito "
Senna", el mejor documental del pasado festival de Sundance que a la hora de la verdad, justamente es como documental como más falla. El repaso a los años de Ayrton Senna en la Fórmula 1 emociona, entretiene y enternece a base de buen gusto y excelencia formal, pero tiene muy poquito que decir más allá de su canto de amor burdo y maniqueo al legendario piloto.
Los estrenos de la semana se completan con dos representantes patrios: el documental "
Jacques Leonard, el payo Chac", sobre el fotógrafo especializado en retratar la sociedad gitana, y "
Brutal Box", sobre un tipo que comete atrocidades vía webcam para deleite de miles de seguidores. Ni hemos oído hablar de ellas, la verdad...