Crítica de Bajo amenaza (Trespass)

Ojo, que lo que viene ahora puede herir la sensibilidad de propios y extraños: Joel Schumacher quiere ser Michael Haneke. Y por tanto, acaba de montarse su particular Funny Games. Es más, el aclamado director responsable de echar por el retrete la dignidad de Batman, ha evidenciado sus intenciones mediante dos homenajes-plagio descarados: por un lado, abriendo con un plano aéreo que sigue a un coche de camino a un caserón en medio del bosque. Por otro, contratando a la actriz que una vez fue doble de Naomi Watts (quien a su vez participó en el remake americano del propio Haneke de la citada película): Nicole Kidman. Claro que hay una distancia abismal entre una y otra a día de hoy (cuánto daño ha hecho Baz Luhrmann). La Kidman no es la Watts por mucho que lo intente, pero es que tampoco Schumacher es Haneke. Y desde luego, Nicolas Cage... es Nicolas Cage. En fin, tres viejas glorias devoradas por su pasado más o menos dorado, que a día de hoy intentan salir a flote con lo primero que pillan. Habrá quedado poco poético, pero las verdades son así, como puños. Así que sigamos tirando de sinceridad, y dejémonos de rodeos, al menos de momento: Bajo amenaza es un auténtico desastre. Pena, porque la idea de ver a las dos (ex)estrellas de Hollywood convertidas en maridito y mujercilla, pasándolas canutas ante el acoso de un grupo de asaltadores en su mansión, prometía.
Y sufren, cuidado, que a nadie le gusta que le entren a robar en casa. Sólo que al espectador, la verdad, le importa tres pepinos. ¿Motivos? Varios, pero quizás el más sangrante se derive de lo que se siente hacia el dúo protagónico: hubo un tiempo en que sí, pero ahora a casi nadie le acaba de caer demasiado bien ninguno de los dos, por lo que aunque sea disimuladamente, un placer culpable inconfeso, no son pocos los que arden en deseos de ver qué tal se les da sufrir lo indecible en pantalla. En especial cuando se tienen referencias tan altas. Ya hemos citado al genio alemán, pero no nos olvidemos de nuestro Secuestrados, puro infierno para actores y espectadores de premisa muy similar. Con semejante background, empezar con el plano del coche y seguir con presentación en plan padre ocupado, madre feliz a medias e hija que quiere salir de fiesta invita a la salivación. Pero, y hete aquí el verdadero quid del cotarro, no parece que Karl Gajdusek (guionista) haya entendido la gracia.


Esa gracia reside en pasar de justificaciones, vaciar el argumento. Proponer un ataque brutal, desmedido y tan injusto como deleznable, sin mayor motivo que el aburrimiento o el robo. Ahí lo tenemos: terror real, palpable; terror vertiginosamente vacío. Cuanto más realista y salvaje, mejor. En definitiva lo diametralmente opuesto a lo que hace Bajo amenaza. Y la senda inicial parece que se dirige en dirección correcta, pero tan pronto como empieza a desarrollarse el entramado, se empieza a torcer. Giros y más giros de guión, explicaciones y expiaciones de propios y extraños... y de thriller claustrofóbico se pasa a cine de sobremesa puro y duro, sin objetivo ni horizonte a la vista, y cayendo en los topicazos más idiotas. Bueno, dirán algunos, pues que por lo menos sea un orgasmo de acción desenfrenada y pulso asfixiante (bien podría pensarse en La habitación del pánico). Nada más lejos. Huelga decir que Joel Schumacher está lejos de su mejor forma, si alguna vez la tuvo.


¿Y la violencia? En casos así siempre acude un salvador chorretón de ketchup, algún crack óseo o (qué atrevimiento) algún exceso mayor; un extra que puede potenciar emociones o, al menos, transformar una cinta vulgar en un exceso entrañable (véase Hostage). Pues por ahí, tampoco. Bajo amenaza es tan mojigata que parece propia de otra época, como si se autocensurara por miedo a mayores consecuencias; tan sólo en sus minutos finales parece que se anima con algún que otro disparo y poco más. En definitiva, en línea con el resto de decepciones que va a aportando a cada minuto el film. Y es que con su último trabajo, Joel Schumacher vuelve a armar un cirio de cuidado: una película que ni vale como pesadilla, ni como entretenimiento. Un aburrimiento de principio a fin en que no se empatiza ni con secuestrados ni con secuestradores, y en que de tantos giros y twists imposibles, sólo consigue que no nos importen lo más mínimo no sólo los destinos de unos ni de otros, sino los de la propia carrera comercial del film o profesional de un grupo de cineastas que ya deberían haber aplicado aquello de las retiradas a tiempo. Tremendo chasco, pese a partir con las expectativas muy bajas.
3,5/10
Por Carlos Giacomelli

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2 comentarios:

  1. Joel Schumacher se ha estancado en otros tiempos...no hay mas tema...y eso que su anterior titulo Town Creek (o como se titule, que ya ha cambiado mucho de nombre)no estaba del todo mal, era una pelicula correcta, de Domingo por la tarde, pero cuidada y ademas con Henry Cavill, Dominic Purcell y Michael Fassbender. A mi me da pena ver a todas estas vieja glorias juntas intentando volver a la fama. Pobre Nicole...Cage ya esta resignado.

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  2. Bueh, Nicole creo que un poco también eh? Ya debe de estar acostumbrada a que se le tome el pelo y todo...

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