Crítica de "Moneyball: Rompiendo las reglas"

En el mundo hay mentes privilegiadas en todos los rincones, para todos los gustos y especializadas en los más diversos campos. Una de ellas, como demostró recientemente con su soberbio guión para La red social, es la de Aaron Sorkin, el único al que se le podía encomendar un guión como el de Moneyball: Rompiendo las reglas. La nueva película de Bennett Miller (Truman Capote) propone un acercamiento al baseball desde un lado tan complejo como francamente poco emocionante: el de los números. Si ya de por sí se trata de un deporte de difícil digestión más allá de las fronteras de su tierra natal, dos horas y cuarto de estadísticas, posibilidades, variables cuantificables y demás milongas suena a repanocha. Sin embargo, ahí está la mente privilegiada, capaz de convertir en atractivo el asunto, y de hacerlo sin que se pierda por el camino un ápice de rigurosidad e información. Ojo pues, que uno entra odiando el deporte en cuestión (reconozcámoslo, de no ser por su candidatura a los Globos de Oro y las alabanzas que la preceden, nuestro rechazo sería más descarado) y sale… vale, con el mismo odio; pero con la sensación de haber recibido un buen puñado de información aplicable a otros deportes (y otros ámbitos extradeportivos), y de haber visto una película encomiable, que en el fondo, de eso se trataba.
El mérito, eso sí, no es sólo de Sorkin. Primero, porque no es el único en escribir el guión. Otro par de manos nada desdeñables (las del mismo Steve Zaillian de Misión: Imposible o la reciente y también aplaudida Los hombres que no amaban a las mujeres) le acompaña para convertir en guión la historia de un tal Stan Chervin que adapta el libro "Moneyball: The Art of Winning an Unfair Game" de Michael Lewis. Mucho material de base para edificar unos pilares sólidos sobre los que hilvanar esta historia de un equipo modesto, entrenado por Phillip Seymour Hoffman y gestionado por Brad Pitt, que decide hacer caso de los consejos de un recién licenciado en economía Jonah Hill para montar un equipo de cara a la próxima temporada. ¿El truco? Desprenderse de todas las estrellas, olvidarse de fichar nuevas, y en su lugar tirar de estadística pura para contratar a jugadores globalmente mediocres pero especialistas en una u otra posición. Para que entre todos se formen las sinergias necesarias para equiparar e incluso superar los resultados de los equipos punteros (gastando una décima parte de sus presupuestos). Complejo, sí. Esta es una de esas películas densas, tanto que apenas se ven partidos de baseball, pese a ser el tema central. Claro que además de la marcha del equipo, aquí se habla también de las personas a su cargo, focalizando buena parte de sus esfuerzos en desarrollar el personaje de Pitt.


Otro de los factores fundamentales del éxito, por lo tanto, lo conforma su reparto. Cual guante le queda el papel de jugador promesa venido a menos y padre separado, necesitado de una oportunidad para llegar al éxito, al actor que una vez monopolizó todas las carpetas escolares. Quién iba a decir que iba a ser este el momento más dulce de su carrera. Por su parte, reincidir en la perfección de un Phillip Seymour Hoffman muy secundario suena a trabajo en balde, y sorprende muy positivamente un Jonah Hill que ya demostró repertorio de registros en la muy reivindicable Cyrus. En definitiva, gran respuesta actoral que va que ni pintada para que el interés no decaiga, cosa que se consigue… salvo, curiosamente, por todo aquello que no tiene nada que ver con el deporte. Lo que son las cosas: o sea que se empieza odiando el deporte, pero al final no sólo lo que uno desea es saber más sobre esta metodología denominada Moneyball, que convierte a seres humanos en poco más que un número (da que pensar, ¿verdad?), sino que toda pausa para el drama personal se convierte en lo que querríamos cortar en la sala de montaje.
Y es que claro, lanzado un anzuelo tan goloso como este, lo que desea el espectador es saber si da resultado, ya sea por empatía con el equipo en cuestión, o por confirmar sus sospechas de que todas las películas deportivas son iguales. Ya se sabe: historia real del equipo que desde la modestia alcanzó lo más alto, superación personal etcétera. Por supuesto, aquí no lo desvelaremos, aunque sí avanzamos que Sorkin y compañía juegan al despiste...


Finalmente, queda algo más rezagado el estilo, tirando a impersonal, de su director. Muy académico, muy correcto y con algún pasaje especialmente digno de mención, pero poco queda para el recuerdo. Lo que sí queda es una película impecable e implacable en su conjunto. Moneyball: Rompiendo las reglas enriquece y satisface a partes iguales, por mucho que sobre el papel, su premisa pueda interesar lo justo. No hay que juzgar a un libro por su portada, dicen; que nadie dude de que estamos ante una de las grandes del año. Y por otra parte, tampoco nos moríamos de ganas de saber los orígenes de facebook, ¿no?
8/10
Por Carlos Giacomelli

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15 comentarios:

  1. Uy qué guai, un 8, ilu ilu... A mí me gusta el baseball, me ineteresa el tema pasta-sport, me encantan Pitt i P.S. Hoffman, soy fan de Sorkin y la crítica es muy buena, osea que yo la veré seguro.

    Un inciso: "Quién iba a decir que iba a ser este el momento más dulce de su carrera."
    Yo. Lo decía yo desde que le conocí en "Johnny Suede": "Este tío dará mucho más de sí, es muy bueno, y a los 40 estará en su momento prefecto y, encima, mucho más bueno". Y yo tenía 25. Siempre siempre me ha gustado. Entiendo cómo ha ido montando su carrera (en Hollywood son tontos y tira más el wapetón que el talento), le perdono lo de Jennifer Aniston (no lo de Gwyneth Paltrow que siempre me ha parecido sosérrima) porque lo entiendo perfectamente y me encanta el rollo Bradgeline. En "El árbol de la vida" me conmovió un montón -esa mano, ese labio inferior, esos pantalones hasta el cuello- ni yo pensaba que pudiera ser tan tan listo y tan tan sensible.

    Lo solté. Creo que nunca había hecho una Pittapología en LCH... Hecho. Una menos.

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  2. Totalmente de acuerdo. El guión es brillante, con líneas de diálogo memorables y un agradable aire clásico.

    Pero la realización es plana, sosa, impersonal. ¿Cómo ice que se yama? ¿Bennett Miller? Como si es Sam Mendes o Rob Marshall, la verdad.

    Buena crítica, hermano

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  3. Juas, SSR, ya que estás en plan pitonisa, nos dices cuándo va a llegar el momento más dulce de la carrera de La Casa??

    Bluto, gracias. Pero vengo de leer la tuya de Millennium. Eres como Messi diciéndole a Tamudo que "bien jugado" XD

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  4. Claro, claro, Tamudo... Sí, ese...
    Muy grand... no, muy malo el Tam... no... er...

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  5. Yo creo que en la próxima era ya sucáis.
    Y ya te pasaré la factura por mis servicios.

    Yo no lo veo Messi-Tamudo ni de canto. Es más un Iniesta-Alves.

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  6. O sea, me ves como un teatrero obseso con el reguetón? ay... casi prefiero ser un eterna promesa venida a menos...

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  7. Sabes que Iniesta me parece un hombre sabio... pero si me llevara a uno conmigo sabes también perfectamente que me llevaría a Alves, serenidad, coraje, inteligencia en la lectura, desparpajo, contndencia, rapidez, morro, generosidad y encima sssabrosssón..... XDDD Sabes que es mi prefe de todos los prefes.

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  8. Iros a un hotel!!! jeje pero cuidado con las tres mujeres mas kick-ass del lugar.

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  9. Spaulding y nosotras nos encontramos más en el ring o en la Cúpula del Trueno. Pero vaya, amor de verdad, haylo XDD

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  10. errr... este blog dejó de tener sentido hace demasiado tiempo xD

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  11. Quiero reivindicar desde aquí el papel de la niña, no porque la pequeña es cuestión sea una fuera de serie, sino porque ES UNA NIÑA DE VERDAD, no! la típica hija de puta repelente con una inteligencia emocional fuera de serie y una capacidad discursiva racional que ya quisiera Punset

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  12. bueno bueno... pero toca la guitarra y compone canciones... eso, de repelente tiene un montonaco... pero sí, por lo demás, es bastante normalilla, y eso se agradece

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  13. Me ha gustado mucho, un 8 yo también. De acuerdo con la crítica en todo (guión, actorazos). A mi me ha encantado el tono dela narración, esa cosa como fría y lenta (no me ha sobrado ni un minuto), ese estilo casi docu. Lo he encontrado superoriginal para la peli que es, escapando del rollo heróico pasional que al que tienden siempre las pelis deportivas y focalizándose en la pasta (que desgraciadamente es el 80% de lo que mueve el deporte hoy en día). Por cierto, muy nteresante el planteamiento de la parejita Pritt-Hill y ojalá se generalizara, sería una manera de acabar con las mafias y los desequilibrios en el deporte.

    Y +1 a lo de la niña, [SPOILER aunque a mi la canción final ya me rechinara, "You're a looser, dad" con la bendición filiopaterna, és que están obsesionados estos yankis, pero se lo perdono porque la peli está muy bien, al final son de dónde son y qué le vamos a hacer.FIN SPOILER]

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  14. Err... pues suscribo todo! (mierda, con esto de no tener tiempo libro, se van quedando muy atrás algunos comentarios xD Sorry!!)

    Sólo discrepo en lo de la niña. Ay, es que me cargan por definición, y si encima son expertas en algo (aquí ¡¡componer canciones!!) ya ni te cuento...

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