Crítica de "Los Muppets"

Bueno, pues han vuelto. Ha costado lo suyo, pero los Teleñecos han saltado al abordaje de nuestras pantallas con un esperadísimo retorno nada más y nada menos que seis años después de su última aparición, en aquella revisión del mago de Oz con más sombras que luces, que ni siquiera se estrenó en cines. Descacharrante campaña publicitaria mediante, y llamada directa a las diversas generaciones de fans de la rana Gustavo y compañía incluida, no eran pocos quienes esperaban (esperábamos) el acabóse. El acabóse por factor entrañable, que por supuesto tienen ganado de entrada; y sobre todo por comicidad, a derivarse de dos factores: la cachonda publicidad previa recién mencionada (no dejaron superestreno sin tomar por el pito del sereno), y el mero hecho de que, si alguien decide que los Teleñecos van a volver sin ninguna petición expresa de nadie, será porque tiene algo que contar o alguna pulla que clavar. Bien, pues ahí va mi primera queja (qué desgracia el haberme tocado la figura del aguafiestas); Los Muppets no es nada transgresora, no tiene nada nuevo que contar ni tiene demasiada dinamita que hacer estallar. Es una simple y llana película infantil que pasa por todos y cada uno de los clichés de las cintas Disney. O sea, que es una decepción. Pero claro, son los Teleñecos, y los Teleñecos molan y molarán siempre, por lo que no os llevéis las manos a la cabeza, que la decepción es relativa.


Y es que en verdad, tal vez la culpa sea de una mala calibración de expectativas. Que la película que dirige James Bobin (Los Conchords) y escriben, ojo, Jason Segel y Nicholas Stoller (suyos son los guiones de Paso de ti y Todo sobre mi desmadre) jamás buscó la mala baba y se quedó con la primera carta, la de la entrañabilidad, desde un principio. Que esta gente ha crecido con el programa y lo han visto desde la edad en que todo era humor blanco e historietas familiares, y como tal habían planeado su regreso a la gran pantalla. Y por supuesto, que nadie lo dude, bajo este prisma Los Muppets es absolutamente deliciosa. En un punto en que nadie los recuerda, dos hermanos (Segel y Jim Parsons mupetizado) viajan con la novia del primero (Amy Adams) a Los Angeles para ver el teatro original de los Teleñecos, y descubren que está en ruinas. Peor aún, ha sido comprado por un malvado millonario que ha prometido hacer del recinto un museo, cuando en realidad planea tirarlo al suelo y extraer el petróleo que hay debajo. Para evitarlo, los Teleñecos deben reunirse de nuevo y tratar de sumar diez millones de dólares, algo que parece difícil de conseguir si no es mediante lo que mejor se les da: un espectáculo para la tele. Lo dicho, manido a más no poder. Ah, pero con personajes inolvidables, canciones sumamente pegadizas (Oscar para el man or muppet a la voz de ya), cameos sin parar y una miríada de chistecillos tan inocentones como logrados. Es decir, que de manera espontánea, la cosa aguanta el tipo durante todo su bloque inicial, que ya es mucho. Y brinda uno final que es puro goce para el fan y para el no-fan por igual. Épica, oigan.


¿Falta algo? Sí, y hete aquí la (segunda) decepción. Los Muppets tenía que haber sido jolgorio continuo y de ritmo ascendente desde el pitido inicial hasta el último minuto. Y gags iniciales tanto sobre el reconocimiento de un argumento endeble como las dudas sobre cuánto va a durar la película parecen indicar que todo está bajo control en este sentido. Sin embargo, el abuso de lugares comunes acaba resultando en un tercio central mucho más deslucido. Un desarrollo que no aguanta el tipo y que se torna cansino a las primeras de cambio, sin nada que llevarse a la boca y con una única opción: la de ir consumiendo minutos hasta que se retome el vuelo.
Nada grave, de verdad. Es más, es precisamente entre sus compases más endebles cuando suena la mejor de sus canciones, así que la espera se hace francamente llevadera. Pero el regustillo agridulce sigue ahí. Los Muppets tenía que haber sido gloriosa, tenía que haberse llevado una matrícula de honor en comedia, parodia y homenaje. Debía marcar la diferencia. Pero si la marca, lo hace sólo por brindar de nuevo la oportunidad de ver a personajes míticos en la infancia de más o menos todos. Y eso es demasiado poco. De modo que todos sus fans deben verla, faltaría más, pero a sabiendas de que se encontrarán con una película que bien podría ser una reposición de las anteriores, todo inocencia y nada nuevo bajo el sol. Por lo que se queda en notable, sí; es una buena película, sin duda. Pero queda lejos de la excelencia deseada. Lástima.
7/10
Por Carlos Giacomelli

7 comentarios:

  1. Nunca he sido muy seguidor de los Muppets...apenas tengo noción de ellos, pero en esta película me han conquistado.

    El tramo que yo encuentro mas flojo es el ultimo la verdad. Todos los gags iniciales me encantaron, no pare de reír y sonreír. Mis expectativas eran relativamente bajas... quizás de ahí mi grata sorpresa.

    Los temas musicales simplemente geniales. Pero si hasta Jack Black se me ha hecho llevadero.

    No buscaba grandes dilemas ni criticas hirientes...la veo mas como un homenaje. Y me ha encantado.

    P.D. shock tremendo al descubrir que Gustavo se llama Kermit.

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  2. Pero por Dios, Barry!!! No seguidor de los míticos Muppets aka Teleñecos???

    Eso es como decir que nunca has bajado a por el pan. O que nunca has montado en una montaña rusa.
    O, peor aún, que nunca te han besado, Drew Barrymore.

    Los Muppets son lo mejor que ha dado el material textil y lo siento por Donatella Versace si me está leyendo, pero tu ropa es una mierda comparada con esta gran familia. Lo siento si te duele, Donatella, de verdad. Da igual, eres más fea que Janice, la que toca en la banda de Animal.
    Ah, y Barry, aparte de mirarte la filmografía de los Muppets, te recomiendo que para escribir de Jack Black te laves las manos con jabón. Después de Bill Murray, él es Dios. Pero desde el cariño te lo digo.

    Spaulding, no esperaba menos nota. Sé dónde vives. Gracias!

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  3. Tengo recuerdos de Espinete...eso cuenta?
    Y no soy como Yosie Askerosie...ais cuanto me gusta la Barrymore y su risa paleta.

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  4. De acuerdo en todo con Zack, que es el único Oscar que me ha alegrado un poco el día con su bollicao. Los the muppetñecos son en si mismos grandiosos. Aunque no hagan nada. Durante unos días inolvidables de mi vida, tuve la ocasión de manejar a una réplica de ANIMAL que tenía y tiene un gran amigo mio, y fúe una experiencia divertidisima. Pon un MUPPET en tu vida.

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  5. Yo parto, rompo o lo que cojona sea, una lanza en favor de Barry y Jack Black. Pero también en favor de Zack. Jack Black es la persona que mejor peor cae, o peor mejor cae, del cine. Esto es así, y en Community lo confirman con el mejor cameo de la serie (por eso, por cómo la clavan con el personaje de Black).

    Por lo demás, de acuerdísimo: aunque no hagan nada, siguen siendo los Teleñecos. Y eso siempre es grande. De hecho, esta misma película sin los Teleñecos (igual, eh?) es una puta mierda. Con perdón.

    Y qué más...ah, sí, mito al canto. Los Teleñecos en el espacio. Oh yeah.

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  6. La infanta y yo acudimos a un cine de Bethesda para visionar esta estupenda pelicula familiar junto a nuestros queridos hijos, nietos de S. M el rey de España y a todos, a la Infanta, al Duque de Palama y a los nietos de S.M el Rey nos encantó y nos resultó de lomás entretenida. hago este comunicado para salvaguardar mi honor y el de la Infanta. Gora Eusk... quiero dcir... ¡Viva España! ¡Viva el rey!

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