Crítica de "Inmaduros"

Crítica de Inmaduros
Cuánto daño le ha hecho Manuale d’Amore al cine italiano. Desde que el film de Veronesi reventara taquillas por todas partes, se estableció como norma, inquebrantable por lo visto, que absolutamente todas las comedias románticas comerciales fueran calcos exactos de la misma. De modo que de un tiempo a esta parte, todo lo que venga de Italia no deja de ser sino una especie de spin-off de la misma saga, con apenas una variante igualmente explotada ya hasta la saciedad (y ojo, que de esta, sus ramificaciones ya afectan mortalmente a la industria española): el modelo Moccia. Ahora sí, la ecuación no falla. Todo lo que venga de Italia o tiene forma de reparto grupal, argumento episódico y abanico infinito de líos del corazón, o de romance tirando a idiota, rosa y cursi a más no poder. Inmaduros propone una nueva vuelta de tuerca a todo ello: no es una copia de la primera, ni de la segunda, sino de las dos a la vez. Es tan parecida, pero tanto, que no sólo comparte buena parte de las ¿inquietudes? argumentales de ambas, no sólo comparte personajes, sino que cuenta con uno de sus actores (Raoul Bova, para alegría de muchas). Vamos, mind-blowing total y absoluto.

Tal vez lo único genuinamente curioso de Inmaduros resida en su punto de partida: 26 años después, un grupo de hombres y mujeres con sus vidas aparentemente hechas y derechas se ven obligados a repetir el equivalente a la Selectividad, la Maturità, lo cual (y hasta aquí lo mínimamente original) les obliga a reunirse una vez más y pasar juntos este trance que a su vez debería ayudarles a madurar de verdad y dejar atrás todo complejo de Peter Pan que sobreviva en ellos de manera más o menos explícita. A partir de aquí, arranca la explotación desvergonzada de una fórmula otrora exitosa. Desde un locutor de radio que sirve como nexo de unión de los tres bloques del film, a las exageradas, esperpénticas características de sus falsamente rompedores personajes (la obsesa sexual, el que finge tener mujer e hijo frente a su novia, el cura, el “Borat”...). De la voz en off de aparente profundidad poético-filosófica (o así) al carácter episódico de su entramado. Y qué demonios, hasta la perdición de uno de los personajes (el locutor de radio, precisamente) por una chica menor de edad. Nada de lo que expone Genovese se preocupa por maquillar sus moralmente cuestionables intenciones de repetición fácil y sin miramientos.

Inmaduros Immaturi

Ah, pero la maquinaria está oxidada, sin aceite fresco no engrana bien. Y si nadie se preocupa por renovarlo, sólo conseguirá que se acabe de romper. Inmaduros peca de eso y de más. Repeticiones al margen, sus mini-argumentos son demasiados e intranscendentes, huecos y sin la menor gracia. Sus personajes enervantes de tan exagerados. Y la butaca en la que se acomoda el director para no mover ni un dedo en su realización atufa a moho y roña. No cuesta demasiado descubrir que su propuesta no pasa de una gilipollez como la copa de un pino, y suerte de algunas escenas (el cura y la peli porno, el vibrador...) inesperadamente acertadas.
Ni siquiera cuando por fin se concretiza algo, cuando todos los personajes se reúnen en el mismo lugar para encarar la segunda parte del metraje, se consigue aliviar la sensación d vértigo al pensar que, Oh Dios mío, sólo llevamos la mitad o poco más. Aún quedan, muchos, demasiados minutos de una película que además de todo, es eterna (casi dos horas). Y eso que lo intenta: de golpe y porrazo, una concatenación de twists de chicha y nabo precipitan la conclusión de un entramado que, pese a tener un límite más que obvio (la llegada del día del examen) acaba perdiéndose y divagando, dando tantas vueltas que al final, nada va de nada, y nada importa que este se pueda liar con aquella y aquella con el de más allá. Un absurdo, en definitiva, que alcanza su máxima expresión con el pasaje en la discoteca, momento más bajo de Inmaduros con diferencia.

Inmaduros Immaturi

Cuando al fin llega esa maduración definitiva, alivio. Alivio por saber que por fin se acaba un triste intento (exitoso, a tenor del taquillazo en Italia que ya ha propiciado una secuela) por exprimir hasta la última gota una fórmula que se agotó hace años. Porque concluye un tostón, una comedia romántica que apenas hace gracia y apenas emociona. Y porque por fin nos dejan en paz: por muy bien que puedan caer las producciones ligeras del país de la bota (y suerte que en este caso, al menos, los actores caen en gracia), estamos hartos de que nos acribillen con las mismas peroratas de sus crisis de edad, de amores y desamores, y demás. Sinceramente, amigos de la Azzurra, ci avete rotto le palle.
4/10
Por Carlos Giacomelli

6 comentarios:

  1. La verdad que ando un poco perdida de cine italiano reciente, aunque alguna modelo "moccia" he visto como 'tres metros sobre el cielo'(la italiana, con la española no me he atrevido) que segun mi humilde punto de vista es casi tan infumable como el libro.
    Una peli italiana reciente que me gusto bastante, en cambio, fue "la meglio gioventu", eso si, es una megapeli, casi una miniserie ;)

    Algun otro "must" del cine italiano reciente, Capi???

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  2. Ah! y en breve tenemos a Woody con su peli romana!! ganas!

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  3. Hola soy yo, nadie me ha llamado pero hablo igual
    A mí me molan "Gomorra", "Il divo" y todo lo que hace Moretti. ¿Se me escapa alguna?
    Aquella de "No mires atrás" no estaba del todo mal...

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  4. bueno, vale, pero está claro que esas no van en el mismo grupo de comedias románticas. Que Gomorra en verdad tiene mucho de slapstick, pero no sé yo.....

    Yo me sumo a Elasti, La meglio gioventù es una joyita. Bueno, joyaca, que dura lo suyo.

    Y asín a bote pronto, añado a Il divo y Gomorra (obligatorias!), Le conseguenze dell'amore, Respiro, Io non ho paura, Non ti muovere (ojo a nuestra Pé, está inconmensurable en esta), y... bueno, así para una tarde tontaina... Benvenuti al Sud y sobre todo Il Ciclone, con la que me desorino cada vez. Cada santa vez. No falla. A ver si encuentras subtítulos...

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  5. ohh! que bien, mas pelis para la lista! el belga se pondra contento, tiene debilidad con lo italiano!! jeje (es que estuvo de Erasmus en Palermo...)
    si no encuentro subtitulos no pasa nada, entiendo bastante bien! ;)

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  6. juas, bueno, yo de Respiro no entendí absolutamente nada sin subtítulos, ojocuidao!

    Pero mola que os mole. Ya digo que algunas son chorras, pero... (por favor, qué fanísimo soy de Il ciclone! Esa película ha marcado mi adolescencia como ninguna otra!*)

    *vale, no nos pasemos, pero sí sí

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