Crítica de Carmina o revienta

Crítica de Carmina o revienta
Y se armó la marimorena. Despojado de su icónico (mal que le/nos pese) rol de Luisma, Paco León debuta en la dirección con una de esas cosas raras que, de manera prácticamente automática, divide a todo el mundo. Crítica y espectadores amarán y odiarán con igual efusividad una película que también ha creado discordia entre exhibidores del séptimo arte, al ser de las primeras (si no la primera en España) en estrenarse a la vez en cines y formatos domésticos. Se habla incluso de boicot por parte de las grandes salas. Entre unos y otros, desde luego, ya lo han conseguido: el fenómeno Carmina o revienta ya ha comenzado y eso, a fin de cuentas, lo mismo acaba beneficiando al cine español (por aquello de motivar que la gente vaya al cine, o lo vea de cualquier manera pero legal…); así que bienvenida sea. Y ahora, la verdad: un servidor se ha soltado todo este rollo porque horas después de haber visto la cinta aún no sabe muy bien de qué lado decantarse. ¿Broma pesada, nulidad cinematográfica? ¿O joya a adorar sin remisión? Y si es lo segundo, ¿cómo demonios justificar semejante pasión?

A fin de cuentas, ambas lecturas son perfectamente plausibles. Carmina o revienta, falso documental sobre la vida y obra de la madre de los León, es poco más que un mediometraje totalmente amateur que planta la cámara delante de una señora de gusto dudoso mientras va contando sus peripecias en un barrio de todo menos atractivo, rodeada de personajes para mear y no echar gota. Entre ellos su hija (la propia María León), una quilla con hula hoops en lugar de pendientes, orgullosa de no haber estudiado nada ni de haber cogido un libro en su vida; el marido, un borrachuzo apodado como “el tirantes” del que a duras penas se entiende una palabra de lo que dice; o el vecino deficiente, que sólo recuerda que a su perra la atropelló un coche. Una fauna increíble por la que discurre un entramado que apenas va de algo, inundada de palabras malsonantes y algún que otro chiste de brocha gruesa. Sí, la película puede escandalizar a más de uno por su aparente intrascendencia y su irritante ensalzamiento del mal gusto. No son pocos quienes ya describen a Carmen León como el Torrente femenino.

Crítica de Carmina o revienta

Esa es una lectura. La otra es la de una película que busca precisamente desatar apasionados juicios de valor mediante un retrato social mucho más puntilloso de lo que aparenta: sólo hay que ver los primeros segundos del film, esos compases mudos en que una mujer entrada en años y, sobre todo, en carnes, arroja algo a la basura y se cura una herida de la que apenas se había percatado con papel de cocina y celofán, para hablar después de su adicción al tabaco cual Zeno desmejorado; ya está todo dicho. Y busca desatarlos mediante el ensalzamiento de una persona tan carente de ciertos valores como abanderada de muchos otros; como una padrina de su barrio, reina del pueblo, Carmen esconde flaquezas (de las que sólo es partícipe el espectador) y tira de dignidad arraigada, resuelve problemas como mejor sabe, y se gana el respeto de todos. Lo dicho: espectador incluido. Porque cueste o no reconocerlo, Carmina o revienta habla de la realidad, de la cotidianidad que nos rodea. Es una representación prácticamente perfecta de nuestra sociedad, y como tal sufre de los mismos problemas que el resto de españoles (o que muchos de ellos al menos).

Pero sobre todo, y aquí es donde toca descubrirse ante Paco León, se busca ese apasionamiento mediante la incomodidad. La incomodidad de lo que podría definirse no tanto como el Torrente femenino (valiente limitación de horizontes), sino como un experimento que es a la vez el batiburrillo perfecto entre Fernando León de Aranoa y el I’m Still Here español, como el Pink Flamingos de nuestra época y El Padrino andaluz. Y no sólo: resulta que pese a su aparente (y en algunos momentos evidente) amateurismo, la cinta se atreve a investigar en la expresión cinematográfica, con documental, flashback y manchurrones de Tarantino incluidos, y la clara declaración de intenciones que implica ver a un personaje girarse hacia la cámara y, con mirada maliciosa, guiñarnos un ojo. Carmina o revienta no se corta un pelo a la hora de describir, denunciar y retratar, pero también alterna ficción con documental (dicen que no hay truco en la escena del coche…), drama urbano con comedia grandguiñolesca, estilos y géneros distintos. De modo que no tarda en rebasar los cuatro costados de la pantalla, convirtiéndose en un film rompedor, pura pegada y soplo de aire fresco para el cine.

Crítica de Carmina o revienta

Lo decíamos antes y lo repetimos ahora: no serán pocos quienes vean más que un soplo un eructo pestilente. Y quizás no se equivoquen. De hecho, habría que ver qué habría sido del film de no haberse visto rodeado por la polémica. Pero sea como sea, eso es lo que necesita un espectador al que se ha embobado durante demasiado tiempo. Debates, reflexión y crisis existenciales... ¡Tembleque de principios demasiado asentados! ...Aunque sea a costa de una mujer que confunde un desinfectante vaginal con una pastilla efervescente y se toma la justicia por su mano como haríamos todos si los tuviéramos tan bien puestos como ella, única que parece entender que aquí o se camina o...
7/10
Por Carlos Giacomelli

 

2 comentarios:

  1. A mi Carmina o revienta me dejó sin palabras, sin critica. En los primeros compases no sabes qué tipo de pelicula va a ser, si una introspectiva de una gran mujer fumadora o una simple broma de mal gusto. A medida que la película va avanzando empiezas a darte cuenta que no es de mal gusto, sino incluso de disgusto! Pero, ya en los ultimos compases, cuando ya te has pegado un jartar de reir, te das cuenta de que quizá vaya en serio, que quizá hayamos visto una muestra de lo que puede ser el dia a dia de cualquier persona, y como una gran mujer fumadora con las cosas muy bien puestas está dispuesta a tirar para adelante.

    Comparto vuestra puntuación. me gustó.

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  2. Sí, la verdad es que te deja bastante trastabillado (o algo así). Pero ya digo, creo que todo responde a planes de base de un director que tiene las cosas mucho más claras de lo que parece. Como si todo respondiera al plan de un gran director, todo curtido él, cuando en realidad es el Luisma xD

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