Crítica de Casa de mi padre

Casa de mi padre Crítica
Siempre hemos defendido por aquí a Will Ferrell, y no son pocos quienes se nos echarían al cuello si nos tuvieran delante. Pero al margen de la gracia que pueda hacernos (que nos la hace), le defendemos por un motivo bien claro: y es que aunque no lo parezca, es un actor que se arriesga. Se arriesga mucho con producciones de corte sumamente distinto entre sí, que lo mismo le obligan a convertirse en un elfo de Santa Claus para una película familiar, que en un tipo al que le narran su vida en off para uno de los mejores ejemplos de cine indie reciente, o en un patinador sobre hielo, pareja… de otro patinador sobre hielo. Ferrell lo hace todo, se adapta al nivel de cada película y en función de sus exigencias se muestra comedido, descubre virtudes inesperadas para la interpretación, baila… o se desnuda, se embadurna de líquidos dudosos, y tira de gags de brocha gruesa. Y ahora, nuevo salto con doble tirabuzón y sin red que proteja la caída a la vista: Casa de mi padre. Para ayudarnos a sustentar lo recién expuesto y granjearse, de paso, aún más detractores, Will Ferrell vuelve a hacer lo nunca visto y en esta ocasión protagoniza una cinta suramericana. Lo cual significa que habla en español. Sin tener ni papa. Durante toda la película. Un riesgo para él y para el espectador, claro, que aguantar los 80 minutos de lo que no tiene más que una mera premisa curiosa, tiene su miga…


Casa de mi padre

Como premisa, ojo, es brillante: no sólo por el hecho de meter a un actor 100% USA (tanto que en breve estrena En campaña todo vale, donde hace de candidato a la presidencia de alguno de los estados del país) en una película que parodia el mundo de las telenovelas y las películas de la misma procedencia; sino porque toda la cinta ha sido hecha al estilo y con los recursos reales (o similares) de esa industria. Esto es: con decorados evidentes, fondos pintados, caballos de mentira y limitaciones económicas (Christina Aguilera aparte… o no). Pero también con el mismo marcado estilo, de fotografía hortera y vestimenta peor, ritmo lento, guión burdo y centrado en líos amorosos y trapicheos de legalidad dudosa, etcétera. Y tambié, con actores autóctonos: por ahí pululan Gael García Bernal y Diego Luna, sin ir más lejos (en los que probablemente sean los mejores papeles de sus respectivas carreras, mal que les pese). Todo ello no hace sino sumar enteros a la broma inicial, sumamente descacharrante.

Una pena que pasada la sorpresa, Casa de mi padre no tarde en diluirse a ritmo de vértigo. Ahí están las ganas de pasárselo bien, las ridiculizaciones de una clase de séptimo arte que merece ser ridiculizado (ojo, me refiero tan sólo a la industria más trasnochada del cine suramericano, nada más), y la habitual ristra de gags marca de la casa. Pero nada acaba de cuajar, y apenas una serie de fogonazos gracioso no son suficientes, ni de lejos, para aliviar el tedio que se instaura cuando una comedia ni hace reír, ni entretiene, ni interesa. Por mucho que esos fogonazos la salven de la quema total: atención a la carrera de caballos, la escena dentro del bar, los animales que van apareciendo en pantalla (ese tigre blanco...) o al glorioso número musical "Yo no sé".

Casa de mi padre

Lo que un servidor no sabe es si la broma vale a modo de pedrusco como tal. Bien sabido es que hay películas cuya voluntad es ser todo lo pedorras que sea posible, y cuyo espectador potencial precisamente es así como las disfruta. Y no menos cierto es que días después del chasco (esto tenía que ser, sí o sí, una de las comedias del año) se olvida hasta el último de sus minutos, pero perdura en el recuerdo algo entrañable. El recuerdo de una broma que ha salido francamente mal, pero que al menos se ha intentado, que ya es. Y de paso, al margen de todo, Ferrell se atribuye otro personaje antológico a su colección.
4/10
Por Carlos Giacomelli

4 comentarios:

  1. oOoohh, peeeena, pensaba que iba a molar y a ser absoluto despiporre... ññññññ, s'igual, esperaré a otros formatos como dice Barry y la veré algún día.

    Y Caps: enorme DISAGREE. Entiendo que a estas alturas puedas tener manía a Gael Gª Bernal y a Diego Luna. Pero a mí "Y a tu mamá también" me parece una gran peli, ellos dos prácticamente debutantes, para ser mexicanos son papeles arriesgados y los dos estaban muy muy bien. Me encanta esta peli. Mi prefe de la Verdú.
    Y GGªB en "Amores perros" (otra peli que me encantó en su momento, la primera que vi de González Iñárritu, me gustó muchísimo) está perfecto tb. No les he visto mucho más, cositas a cada uno, y no me han flipado especialmente, pero el cariño que les cogí en "Y a tu mamá tb" creo que me va a durar de por vida. Dos Kutchers más en mi cuenta de ZASCAS.

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  2. Juas, a ver, esta película (Que ya está en DVD en varias partes del mundo....) no se estrenará nunca por aquí. Me temo que quien quiera verla tendrá que recurrir o a la compra por Amazon, o a aquello que tan poco le gusta a la SInde...

    Sobre esos dos, cuando veas esta película entenderás que por muy bien o mal que hayan estado antes... como estos papeles nada (jojojojo, mind-blowing: habré escrito eso para criticar sus carreras? Para alabarlas? Chan chan chaaaaaan*)


    *...mierda, nunca tengo el hámster a mano cuando lo necesito

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  3. Meh, pues qué pena oye, yo también le tenía ganas... Era material de domingo noche 100%
    Què hi farem, para Ferell siempre nos quedará el confederado sicópata trasnochado de "Eastbound and Down"

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  4. nah, lo era hasta que salieron las críticas. Luego pasó a ser como Piranha 3DD. El que primero la vea se la quita de encima al otro. De Farrell dominguero nos queda la esperanza de The Campaign. Ahí sí que sí. Que no?

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