Crítica de Diamond Flash

Mirad, esto es como las lentejas, aunque lo cierto es que tal y como está de poblado el mundillo del pelotazo indie, nadie debería culpar a nadie por decantarse por la opción "pues entonces lo dejo". Pero en este caso, sinceramente os lo digo, sería craso error. Porque, sí, lo de Diamond Flash está trascendiendo su condición de película que no conoce ni el tato a película-microevento que no conoce ni el tato. Y ya sabéis cómo es esto para el hipster de a pie (especialmente para el de una urbe como, por decir algo, Barcelona): pura pólvora psicosocial. Objeto de ver en sitio donde ser visto. Preferiblemente con un bigote peinado irónicamente y un libraco de tapa dura de Blackie Books bajo el sobaco.

Pero ajá, aquí hay chicha. Río suena. Buena cantidad de nombres asociados al producto. Primero y sobre todos ellos el de Carlos Vermut, su responsable máximo, que ha decidido dar el salto de un campo de expresión a otro, de una disciplina artística a otra. 

Y no digo más: hágase la prueba. Quien esté un poco al tanto de lo que se cuece en el panorama pop (ecs a esa palabra) actual, identificará al primer compás de Diamond Flash de qué mundillo proviene este hombre: la aparición tangencial de David Sánchez es toda una declaración de intenciones. Más nombres que surgen por aquí, participantes indirectos o de órbita afín: Raul Minchinela. Vigalondo. O el gancho popular del cada vez más ubicuo Miguel Noguera.

Al fin y al cabo, pequeños contribuyentes morales para una obra que se sostiene principalmente sobre los hombros de su autor, un Vermut que no sólo se ha lanzado a lo bestia a escribir, dirigir y producir él solito y con un presupuesto minúsculo, sino que además parece saber muy bien qué se hace. Oh, sí, su obra no es perfecta. Igual sus primeros pasos audiovisuales como cortometrajista siguen pesando un poco. Pero el tipo parece tener en sus manos algunas de las claves de la renovación narrativa para un panorama fílmico, el nuestro, que debería resistirse a seguir cayendo en las a menudo torpes manos de lo mayoritario.


Entrando en materia, Diamond Flash es nada y todo al mismo tiempo. Puede parcibirse como un aparato autista y ensimismado, pero a poco que se entre en su juego la cosa va ramificándose peligrosamente. Su estructura argumental aparentemente caótica encierra misterios que deben irse interconectando entre sí para que la realidad se convierta en un todo complejo y poliédrico. En un conjunto de momentos que se van autocomplementando o incluso reinventando. De modo que lo que parece un batiburrillo de sensaciones y tonos va tomando forma como una especie de gran ópera balbuceada que apelotona entre ramalazos de melodrama y técnicas casi de videoinstalación momentos de extraña coherencia (i)lógica. Esto es una comedia cañí, un drama desgarrador, un thriller de suspense tróspido, un relato de superhéroes, una tragedia romántica, un aparato pulp. En todo momento un juego autoconsciente que demanda de la participación de un espectador que debe estar con las orejas despejadas y los ojos abiertos.

Un sistema de guiños, una voluntad renovadora que no desprecia los fundamentos y que se atreve a conjugar en paralelo a Almodóvar con Godard (esa pareja de secuestradoras); la métrica televisiva con el cine negro; a Lynch y el cómic underground; los temas de actualidad y la serie B; o Bartual/Adanti/Alcázar/etc. y Cronenberg; los Coen y Charles Burns y Buñuel y... Vamos, la parida afectada con la parida ilustrada con el comentario lúcido pero chanante. Y así, en modo verborreico, avanza hasta ir tejiendo su sistema de violencias, de tensiones soterradas y de escapes surrealistas hacia una ficción que podría ser sólo el espejismo de una alternativa a la realidad.


De lo demás hay un poquito de todo, por supuesto. Interpretaciones de nivel y algunas estridencias. Momentos cojos y recodos narrativos asombrosamente complejos. Planos dolorosamente asépticos frente a encuadres casi epatantes. Y un lista de ingredientes decididamente (y conscientemente) descompensada, siempre atrevida, en todo momento inquieta, que le traerán a la mente a cada uno lo que más le apetezca: mi apuesta es que, de seguir vivo y en activo, el póster de esto lo habría confeccionado el viejo Iván Z.

A lo mejor todo esto no llega nada. Igual Diamond Flash no es más que un hype de temporada que será defendido a capa y espada en medios filoindies hasta que llegue el momento de destriparlo/joderse por no haber estado ahí cuando sucedía.  Quizá algunos de los que la hemos visto en festival renegaremos de ella ahora que el resto de mortales pueden verla en su ordenador por un precio ridículo. Y probablemente sea el principio de algo mayor, de otra vía de renovación cinematográfica. Si es así, esa renovación tendrá nombre, Carlos, y apellido, Vermut. Pero hasta que eso llegue, la revolución, guste o no, se titula Diamond Flash.

Toca verla y posicionarse.

8/10

Por Xavi Roldan

9 comentarios:

  1. El anónimo más majo que tenéis os deja esta última perla de Carlos Vermut, que casi podría pertenecer a un segmento de algo mucho más grande, más cabrón, y más oscuro

    https://vimeo.com/54838107

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  2. El ya mitiquísimo Don Pepe Popi, por fin colgado en la red...
    Justo esta mañana lo he visto (y desde entonces lo he visto otra vez más)
    Pero se agradece la audacia que has tenido colgándolo aquí...

    Graciasmil, Majoanónimo! ;)

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  3. joder macho, no se os puede descubrir nada? ya os pillaré ya..

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  4. XD
    Cuando menos nos lo esperemos ¡zas! nos saldrás con algo maravilloso, excitante y que cambiará nuestras vidas desde ese momento

    (hasta entoces, sorry, jejeje...)

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  5. Saludos compañeros. Y yo sin saber que habiais criticado esta peli por estos lares. Grata sorpresa (otra más)

    Curiosa (y como bien dices Xavi) imperfecta peli de Vermut, pero creo sinceramente que en su imperfección está una de sus mejores bazas, ya que si el espectador va sin saber lo que verá, tendrá la misma sensación que un servidor: incredulidad, rechazo, atracción, fascinación y ensimismamiento por la historia que se le cuenta, pero sobretodo por como está contada: mezclar cine social, drama de relaciones personales y cine de superhéroes, en el que es el WTF más importante que he visto en nuestro cine en mucho tiempo. Seguramente eso no sea motivo suficiente para venerarla, pero si para defenderla por su tendencia al "outsaiderismo" (vocablo que creo acabao de inventar) tan escaso

    A destacar TODO el segmento de las dos chicas y la ruptura tan bruta que hay en la escena(y en la peli)

    "Pero el tipo parece tener en sus manos algunas de las claves de la renovación narrativa para un panorama fílmico, el nuestro, que debería resistirse a seguir cayendo en las a menudo torpes manos de lo mayoritario"

    Amén Xavi, si después de ver sus "graciosos" cortos, sigo la pista a Vermut será precisamente por este que comentas. Esperemos que siga caminos tan interesantes como los que han cogido ultimamente gente como Cavestany

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  6. Jejeje... si alguien iba a comentar con acierto esta peli, ese eras tú.
    Me alegra saber de entrada que el culto va creciendo, y que poco a poco este grupo de chiflados va dejándose ver: ardo de ganas de ver el "Mi loco erasmus" de Padial. Me la perdí en Sitges y ahora no sé ni de dónde coño la voy a sacar.

    Por cierto, ¿has catado los cómics de Vermut? Acaba de sacar ahora uno, "Cosmic Dragon", que es una puta delicia. Una anécdota de mierda, pero deliciosa. Er, si lo has leído entenderás hasta qué punto es acertada la última frase...
    En el próximo Splash Page entra fijísimo, el "Cosmic Dragon".

    Más saludos a cholón!

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  7. Pues no Xavi, no he leído nada de cómics de Vermut, había leído algo sobre ello pero nunca me metí a fondo en el tema, pero si tú los recomiendas deben de valer la pena. Intentaré hablar con algún amigo megacomiquero (yo no lo soy tanto) que tengo y que me comente, y sí, yo también ardo en deseos de ver Mi Loco Erasmus, de la que solo he oído alabanzas, y es que joder, suena mal decirlo pq yo soy de ahí, pero actualmente a nivel nacional creo que el Cine más "fresco" y "innovador" (y veánse comillas de gran tamaño y la subjetividad correspondiente) se hace desde Bcn, y este grupo de chalados cinematográficos me llama poderosamente la atención (ya sea en formato corto o largo). Ojalá sigan brindanos agradables sorpresas (y que podamos comentarlas, of course)

    Saludetes!!!

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  8. PD: Por cierto, me hubiera gustado hacer una comentario más analítico de la película, pero hace, "má o meno", tres meses que la ví, así que no la tengo muy fresca y no me aventuraba a decir "tontadas" por no recodarla exactamente. Pero vamos, que está pendiente de revisión tarde o temprano

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  9. Bueno, no son los mejores tebeos de la historia, pero son una extensión de puta madre de su universo.
    La verdad es que a mí me encantan. Este último es un gigantesco WTF a costa de "Bola de Drac". Cuidao.
    Lo edita Caramba!, una gente que están sacando minicosas en formato grapa robusta (por llamarlo de alguna manera) por seis pavos que, vale, se leen en un suspiro, pero le dan a uno la sensación de haberse metido un poquillo más en el mundo onírico y ahijoputado de toda esa tropa.

    En cuanto a lo de BCN, bueno, ajem, siempre hemos estado al capdavant, qué te voy a contar. Sin embargo, todo este rollo no sé muy bien dónde se ubica. Vermut no es catalán, eso desde luego. Pero los Vengamonjas sí. ¿Miguel Noguera? Cavestany creo que sí... Pero los chanantes también están metiendo bastante las naricillas; y desde luego Vigalondo, cántabro.

    Pero como sea, es un humor urbanita, moderno, incómodo, inteligente y tremendamente postirónico. Y no es por barrer para casa, però els catalans som una mica així... :P

    Je je, saludos!

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