Crítica de Mátalos suavemente (Killing Them Softly)

mátalos suavemente
Un escorpión dorado rasga el manto de neón en la noche urbana, bordado en la espalda de la chupa de Ryan Gosling y posando descarado como emblema de un tipo al que sólo conoceremos como The Driver. Quizá esta Mátalos suavemente no posea la sensual fuerza icónica de Drive, pero sus reformulaciones del neonoir a partir de la estilización radical ciertamente son similares a las de la película de Nicolas Winding Refn. Y también lo es el rescate de unos estilemas tradicionales cinematográficos muy simples a los que, paradójicamente, se llega intentando parecer el más moderno del barrio. Porque, vale, esto no tiene a Gosling con un martillo, pero sí a Brad Pitt con perilla y de riguroso negro.
El problema, quizá, es que la opción estética del realizador Andrew Domink no parece tan firme como la de Winding Refn y al final, ouch, se le va un poco la mano con los referentes.

Como un pequeño patchwork (consciente o no), Mátalos suavemente, traducción de un título ya remedado de un original con motivación en la novela de la que parte(1), aglutina muchas cosas. Si Dominik ha hecho de esto un punto de partida estilístico para su carrera -ya apuntaba a ello en su anterior El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford- lo desconozco. Pero en cualquier caso, las deudas son muy patentes: se conjugan -eso sí, con diabólica precisión y fluidez- una estética buscadamente reminiscente del thriller urbano de los 70 (hay planos que por su tratamiento de la luz, los elementos escenográficos y por el filtro usado parecen sacados directamente de Los nuevos centuriones); la furia callejera del primer Scorsese (Malas calles) y el ambiente mafiosil del Marty de Uno de los nuestros, Ray Liotta incluído. O Tarantino y sus dilatadísimos diálogos en el fragor de la batalla, algo más naturalizados aquí. O la métrica de algunos productos HBO, la contundencia del Mann de Heat, la espirales absurdas de los Coen. Lo que sea.


Con todo, y a pesar del crisol referencial, el primer contacto o el análisis más inmediato de Mátalos suavemente revela una película visualmente compleja y tremendamente esteticista, manierista casi, engolada en algún momento (en ocasiones sus hallazgos se hacen reiterativos, como en la secuencia del heroinómano chutado). Pero al mismo tiempo convencida de su propia fuerza expresiva. Si esto fuera un thriller del montón -no lo es-, sería el thriller del montón más bonito del mundo. También el más cool, el más lírico y el más sugerente. Pendiente de determinar queda hasta qué punto algo puede permitirse o no ser cool, lírico y sugerente. Pero eso es otra historia.

Lo es porque el control sobre todos los elementos, vistos y oídos, es asombroso. El realizador ofrece una experiencia que, si bien corre el riesgo ocasional de caer en tópicos, logra atrapar con una paleta expresiva complejísima que se extiende en una red de efectos de sonido, texturas visuales y atmósferas. Y que queda definitivamente fijada en la memoria sensorial gracias a una elección de temas musicales francamente afortunada: de la Velvet Underground a la propia Nico, pasando por Johnny Cash (el hombre de negro, claro). Lujazo.


Pero claro, hay más bajo la superficie. Por un lado un evidente esqueleto narrativo noir que, si bien se ha lavado la cara, parte de las bases clásicas de la novela policíaca, de sus traslaciones a la gran pantalla (especial querencia por los productos de serie B del Hollywood de los 40 tipo This Gun for Hire) y de sus posteriores expansiones hacia otros límites, como el hard boiled. Y mama, también a nivel textual, de las películas producidas cuando el género alcanzó su mayoría de edad, a finales de los sesenta y primeros setenta: por un lado su intrincada red argumental en el fondo cuenta una historia simple y directa -que, por cierto no puede evitar algunos fallos de cálculo y agujeros de guión-; pero a esta se llega sorteando meandros, haciendo conexiones no siempre explicitadas, sacando conclusiones que quedarán pendientes de confirmación. Y por otro lado, Dominik demuestra que sólo hay una manera de profundizar de verdad en el género negro, y esa es ligándolo desde el grado de intemporalidad que se prefiera a nuestra realidad más inmediata.

Y así es en Mátalos suavemente. La película se erige como gran -desmesurada, casi- metáfora de nuestro tiempo, del tiempo de ellos. El de una América que deja atrás una situación ponzoñosa (la era Bush) y se prepara para encarar otra cuya única diferencia aparente es que está llena de promesas. Pero algo tienen claro los personajes de todo este tinglado: ninguna de ellas va a cumplirse. Obama trae consigo el cambio superficial, el afeitado de un pelo que está infectado desde la raíz. América sigue ostentando el dudoso honor: si Cormac McCarthy afirmaba que esto No es país para viejos, parece claro que tampoco lo es para pusilánimes. Así que sólo queda cerrar el ciclo, barrer, esconder los cadáveres, lavarse las manos y volver a empezar.


Durísima visión -acompañada en todo momento, sí, de un denso humor negro- que a menudo pierde la sutileza. A Dominik se le va la mano con el subrayado simbólico, o directamente lo reduce a simple grito de lamento al que se le huele un aire de examen de autoconsciencia algo forzado: con la insistencia en puntuar cada momento dramático con una referencia política extraída de una imagen de archivo (continuas declaraciones de Bush y Obama en el background sonoro) la metáfora termina haciéndose demasiado evidente. Pero también es cierto que a lo mejor toca ponernos maquiavelianos y aceptar que lo importante es la valentía por un resultado final realmente oscuro y agresivo. Y el lograrlo con un producto alejado de intelectualismos y miradas autorales autistas, porque es innegable que el director tiene el punto perfectamente cogido a la proporción denuncia/entretenimiento o cine de autor/producto comercial.

Y por ahí debe entenderse, en fin, la película. Como un ejercicio de estilo que esconde bajo el tableado ajado de su porche decenas de botellas de leche agriadas. Como una nueva muestra de que las cosas salen bien cuando se trabaja el género combinando chispa, oportunismo, contundencia y las herramientas adecuadas. ¿Que es una película imperfecta? Por supuesto. Pero Mátalos suavemente tiene oficio, carisma, enganche e interpretaciones poderosas.
En otros términos, material potencialmente perdurable.

7'5/10

Por Xavi Roldan

Y en el Blu-ray...
Savor-Emon se encarga de la edición en DVD y BD de Mátalos suavemente en España, y presenta una edición escueta pero más que cumplidora. La imagen a 1080p (no hemos podido catar el DVD) posibilita una degustación perfecta de muchos de sus momentos cumbre (ese asesinato nocturno, a cámara lenta y con el cristal estallando en mil y un pedazos), si bien aquí y allá algún píxel rebelde hace acto de presencia. A nivel auditivo, Mátalos suavemente nos llega doblada en castellano y catalán, además de su obligatoria versión original (con subtítulos en castellano); DTS HD 5.1 en todos los casos, por lo que la calidad es excelente.
La edición se complementa con escuetas pero agradecidas entrevistas a un buen puñado de protagonistas: falta Brad Pitt, falta James Gandolfini, pero sí se someten a cuestionarios (breves: en total sumarán unos 30 minutos) el director Andrew Dominik, y los actores Ray Liotta, Richard Jenkins, Scoot McNairy, Trevor Long, Max Casella y Ben Mendelsohn. Menos da una piedra.


(1)George V. Higgins, Cogan's Trade, un tanto resonante del Coogan's Bluff de Don Siegel


11 comentarios:

  1. Que buena pinta! La verdad que es un genero que me suele gustar mucho... y claro despues de leer una buena critica pues mas ganas! :)
    Lo que acabo de ver que en gofrelandia no se estrena hasta el 5 de diciembre (sera que nos la trae San Nicolas) asi que... paciencia!!!

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  2. Francamente, no os entiendo. ¿Veis "Prometheus" y "Cosmopolis" antes siquiera que se hayan terminado de rodar y en cambio esta os va para diciembre?
    Quejaros por la distribución irregular: ¡exigid que todas os lleguen igual de tarde! Como a nosotros, vamos

    Por lo demás, cuando la veas, opinión al canto (aunque sea a vuelapluma!)

    Por cierto, ahora que dices eso de gofrelandia: un servidor acaba de regresar de quesadalandia ;)

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  3. Quesadalandia?? no te referiras a mi querida tierruca Cantabra? :O

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  4. La mismérrima, por eso te decía.
    Santander, Santillana y Comillas, más Hoz de Anero y un puebluco llamado Liérganes...
    (todo en un día y medio, por cierto)

    ¿te suenan? ;)

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  5. Ohhh! Que ilu! Lierganes (el pueblo del hombre pez! xD) y Hoz de Anero estan bastante cerca de mi pueblo, mas hacia el interior. Santillana y Comillas son dos de los pueblos mas pintorescos de Cantabria...a mi me gusta mas Comillas porque lo veo mas autentico, ademas hay bastante modernismo e incluso una casa de Gaudi! Y me encanta el cementerio, hay una escultura preciosa de Llimona! :)
    Oye, y como has ido a parar por esos lares??

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  6. Je, bueno, de vez en cuando pasamos unos días en un pueblecico de Burgos, donde nació mi abuelo; de hecho vivimos en LA MISMA casa en la que nació mi abuelo hace cien años (duermo en una cama en la que habían dormido mis antepasados, qué cosas).
    El caso es que esta vez teníamos un smartbox de esos, y decidimos conocer Cantabria, que la hemos pisado poquito. Total, un día en Santander, por la noche en una casona preciosa y al día siguiente de visita por ahí.
    Y de vuelta al pueblo.

    Relámpago relámpago, pero encantados.

    Y sí, a nosotros también nos gustó más Comillas: Santillana es muy, muy bonito pero tiene un aire un poco demasiado turístico (casi un pelín escaparate... ¿no?).
    En cualquier caso, me acordé de ti... :D

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  7. anda!! pues mi bisabuela tb era de Burgos, en mi puebluco la llamaban "la castellana" jeje
    Si, Santillana es un poco escaparate, parece que hasta las vacas las pone el ayuntamiento! xD
    Lo mas bonito es la Colegiata (me encanta el romanico) y claro, las cuevas de Altamira, aunque por lo visto ahora ya solo se puede visitar la replica... :S

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  8. Buena crítica.
    Creo que podrías haber profundizado un poco más en el hecho de que toda la película es una alegoría (más que una metáfora) de la crisis económica y moral del capitalismo más salvaje.
    Lo apuntas cuando haces referencia a las declaraciones políticas que se van escuchando a lo largo de toda la película, pero creo que se puede analizar más profundamente.
    ¿Quiénes son los que deciden sobre el futuro de los personajes? ¿Quién manda? ¿Qué o quién representa Brad Pitt? ¿Qué papel juega el dinero en la película?
    ¿Qué nos han hecho y nos están haciendo los mercados, los grupos de inversión y los políticos a la mayoría de los ciudadanos?
    ¿No nos están matando suavemente desde una cierta distancia y haciéndonos creer que les sabe muy mal cuando son unos cínicos acabados?

    Trelkovsky

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  9. "Las vacas las pone el ayuntamiento" XDDDDD
    Pues no lo descartes. Sería tan falso como, esto, como ir a ver las cuevas postizas de Altamira.
    Sí, estuvimos. Ajem. La verdad es que para ser un patrimonio tan importante el museo en sí es un poco justito y lo que son las reproducciones de las cuevas, en fin... yikes.
    Pero vamos, se entiende que ya no puedan verse: hay que preservarlo, supongo. Y para ver cuevas, a las malas tenemos a Herzog y sus pelis en 3D :P

    Y Trelkovsky, amigo, si desarrollara esos puntos tanto como tú comentas, esto daba para una crítica de 5000 palabras, y tampoco es plan...
    De todos modos, creo que el alcance (alegórico, sí, no metafórico) de la película en sí no es tanto. Bien, plantea cuestiones chichudas e hilos de los que el espectador podrá ir tirando por su propia cuenta, pero a decir verdad la capacidad de Dominik al respecto me parece más bien limitada y la sutileza brilla por su ausencia.
    Creo yo.
    De todos modos, ahí quedan tus reflexiones, mil gracias!

    Saludos, majetes!

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  10. Vista ayer en la tele. Coincido bastante con la crítica, aunque en mi opinión la nota es demasiado alta: yo le habría dado un 6 o 6,5 todo lo más... El guión es bueno (la historia me ha recordado a las de Leonard), los actores están bien (quizás Pitt un pelín sobreactuado), pero... la dirección, en efecto es demasiado errática, componiendo un patchwork demasiado variado. Amén de que a veces resulta demasiado enfática, en efecto.
    Un saludo.

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  11. yo salí muy satisfecho. Estoy de acuerdo contigo pero más con el autor de la crítica, puesto que un 6, 6'5 la hubiese colocado en una tierra de nadie en la que, creo, no merece estar (pese a que tampoco sea perfecta).

    ¡Saludos!

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