Crítica de Iron Sky

Iron Sky
Atención. Paren máquinas. Ojo que viene una sorpresa de las gordas. Porque, a ver, sincerémonos: ¿cuántos de nosotros pasaríamos olímpicamente de un tal Timo Vuorensola, que debuta en esto de dirigir largos con una cinta sobre un par de americanos que llegan a la Luna y se acaban topando con toda una urbanización nazi a punto de invadir los USA? Oh, claro, luego uno va sabiendo más cosas, como que la película en cuestión pasa por la Berlinale (!) o que sale de ahí viva y de una pieza. Pero aun así, ¿nazis en la Luna? Venga, hombre. Ya. Pues maldita sea esa costumbre nuestra de atenernos a prejuicios, de dudar de nombres impronunciables y producciones descabelladas. A punto hemos estado de guiarnos por esa actitud altiva tan de aquí que desprecia lo desconocido. A punto hemos estado de perdernos una de las grandes de la temporada. Y es que aquí donde la vemos, sí, Iron Sky es una chorrada como un piano, un descerebrado festín de frikadas capaz de poner en un mismo plano a Udo Kier saliendo de un coche germano años 40, mientras una nave espacial con forma de zepelín surca el espacio y una gran esvástica ondea en la superficie lunar. Pero también es una comedia eficaz, inteligente y sumamente cáustica. Una parodia cuyo objetivo principal no parece otro que atacar sin cuartel a la sociedad en general y a la americana (republicana) en particular. Con nazis. En la Luna. Casi nada.

Demostrando un conocimiento (y respeto) profundo en materia, el argumento de Iron Sky juega con las principales filias de los grandes del sci-fi clásico, aglutinando formas de vida inesperadas fuera de la Tierra, amenazas invisibles, infiltraciones en la sociedad, lavados de cerebro y batallas espaciales. El enemigo invisible entre nosotros, la amenaza allende las murallas, el verdadero culpable que en realidad es el propio ser humano... Todo ello se sitúa en un futuro cercano, poco después de que Obama haya sido relevado (el por quién no lo desvelaremos, que es de traca), y con su sucesor necesitado de un arma con la que ser elegido de nuevo en las inminentes elecciones. Y vaya si la encuentra: la primera gran hostia al republicanismo norteamericano llega en forma de su líder deleitando a los votantes con un discurso nazi. Boom. Y es sólo la punta de un iceberg que lanzan contra los USA al principio, y contra el resto del mundo poco después: memorables todos los mítines internacionales de urgencia, gloriosa la batalla en el espacio.

Crítica de Iron Sky

De manera que por un lado tenemos una más que bienvenida (por necesaria) crítica a la sociedad especialmente focalizada en la política internacional. Y es una crítica palpable, cercana, con más cabeza en su fondo de lo que su forma aparenta. Pero vamos, que pillamos todos, tanto mandamases como masas sociales. Hasta Chaplin recibe una cariñosa colleja en forma de queja hacia El gran dictador.

Pero por otro lado, tenemos también un chute de acción y diversión, que a fin de cuentas es lo que realmente importa. Pese a algunos altibajos rítmicos (bastante evidentes), Iron Sky es una aventura continua con la sana virtud de pillarnos desprevenidos en más de una ocasión (claro, el disparate es tal que a saber por dónde va a salir). Pero a todas estas, y pese a que la frikada es de órdago, jamás da la sensación de ser gratuita. Hay un mensaje tan cristalino (desde el primer momento) como omnipresente, y unas intenciones como película que tres cuartos de lo mismo... Eso, y que la maquinaria de Iron Sky es una generadora de mitos sin freno. Gags, sentencias, personajes, vehículos... Infinidad de iconos se suceden a ritmo envidiable, intercalándose con referencias que bien miran a Sky Captain, como a Peter Sellers. Un variado casi infinito de golosinas ordenadas con atino, por lo menmos, durante buena parte del metraje. Que no todo.

Crítica de Iron Sky

Y es que de la misma manera que sale a relucir todo lo bueno, lo malo se antoja demasiado evidente. Los bajones antes mentados de refilón son en realidad verdaderas losas para la cinta. En especial, maldita la suerte, cuando el peor de todos ellos hace acto de presencia en pleno clímax. Una puntual pero excesiva vulgarización, un giro hacia la simple y más estúpida versión de la serie B que provoca el tropezón definitivo para alejar a Iron Sky de la excelencia a la que apuntaba. Eso sí, se queda en un notable alto, sin perder su condición de gratísima (y divertidísima) sorpresa a descubrir obligatoriamente.
7,5/10
Por Carlos Giacomelli

3 comentarios:

  1. No comparto tu opinión. Yo tenia ganas de verla por eso cafre y serie B... pero me decepciono mucho.

    Tiene puntos rescatables como el discurso y su inicio en la luna, pero cuando terminan en nuestro planeta me parece que pierde toda su gracia. El ritmo es irregular y no consigue meterme en la historia. Indiferencia. Un gran fail.

    ResponderEliminar
  2. Pues yo me muero de ganas, ya le tenía (ganas) pero tras leerte más. Ya sabía yo que a mí me iba a gustar....

    ResponderEliminar
  3. Barry, juer, pues a mí sí me parece irregular de ritmo, pero en la Tierra vale, tal y como llegan se vulgariza todo, pero luego retoma el vuelo, no?

    A mí me chirriaron cosillas, pero en general...

    SSR, QUEREMOS tu opinión. Y esta la puedes ver cuando quieras, if you know what I mean. Aka ya tardas!

    Por cierto, vimos el póster español. Se ve que tiene distribución. Ponía en el poster que "25 millones de personas ya han visto el trailer" xD

    ResponderEliminar

- No toleramos bajo ningún concepto el SPAM. Todo comentario debe constar de un texto original, o de lo contrario será eliminado.
- Los posibles SPOILERS deberán ser avisados. En caso contrario, nos reservamos el derecho de adaptar o eliminar el comentario.
- No censuramos ni banneamos a nadie, pero por favor, un poco de respeto nunca está de más...

Categorías