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Crítica de Lo imposible

Llévatelo
Sitges 2012 - Crítica de Lo imposible
Hay cosas que impresionan a Bayona. Por un lado está el tsunami que asoló las tierras de Tailandia, Indonesia y alrededores allá por las navidades de 2004. Las imágenes sobrecogedoras que nos llegaban vía telediario, los testimonios imposibles... El propio director es el primero en reconocerlo. Pero por otro lado están las grandes superproducciones de Hollywood. En concreto, las del generador por excelencia de las mismas, Steven Spielberg. Tomando la historia real de una familia española que sufrió las acometidas del peor desastre natural de la historia (relatada en un programa de radio tres años después de que ocurriera, y adaptada según el guionista de El orfanato, Sergio G. Sánchez), y teniendo al maestro de La lista de Schindler como referente absoluto (y evidente), el de Barcelona se ha embarcado en uno de los proyectos más ambiciosos de la industria española. Un dramón en toda regla tan mastodóntico en su forma como tramposo en su fondo, todo sea por emocionar hasta la lágrima a la platea. Y ojo, que lo consigue y de qué manera. La fórmula es perfecta: película resultona por su impresionante nivel técnico, y lo suficientemente efectista para alcanzar de lleno sus objetivos. Lástima que en esta maquinaria de perfecto movimiento, se eche tanto en falta el aceite que evite los chirridos de sus engranajes.

Y es que Lo imposible tiene todo lo que se espera de ella. Un Bayona cada vez más Spielberg dirige con su habitual saber hacer una película tan académicamente correcta como espectacular. O lo que es lo mismo, que arriesga poco (es tan impersonal como la anterior del cineasta) para no echar a perder lo mucho que tiene ganado... Que es, efectivamente, mucho: los primeros 30 minutos del film seguramente sean lo mejor que se ha visto (y oído) en la historia del cine comercial español; las escenas de la ola arrasando con todo lo que encuentra a su paso resultan increíbles, sobrecogedoras, perfectas. Se le pueden reprochar muchas cosas al director de El orfanato, y en la que ahora nos ocupa se echa de menos algo más de riesgo, pero al César lo que es del César: pocos como él saben narrar una historia exprimiendo tanto, sacando a relucir semejante poder audiovisual y, sobre todo, emocional. Claro que aquí, Bayona no está solo. Ayuda a acrecentar la intensidad del drama un trío de actores entregado (Naomi Watts, Ewan McGregor, pero también el joven Tom Holland), así como su banda sonora, a cargo de un Fernando Velázquez que ni se molesta en esconder parecidos con Michael Giacchino y John Williams.

Sitges 2012 - Crítica de Lo imposible

Claro que por aquí ya va asomando el principal mal de Lo imposible. Si todos los parabienes recién expuestos son evidentes y sería una temeridad no reconocérselos, también es cierto que la cinta dista mucho de ser perfecta. En primer lugar, por su abismal falta de ideas: el estilo de Bayona y la música de Velázquez son sólo la punta del iceberg de una cinta plasmada de semejanzas. Ahí están los planos calcados de la filmografía de Spielberg y la molesta posibilidad de tararear otras melodías sobre el hilo musical de la que nos ocupa, pero también los gestos heroicos de los protagonistas, las frases que a estas alturas ya se pueden recitar de memoria por haberlas oído en mil y una ocasiones, pasajes prácticamente idénticos a otros dramas anteriores (desde El imperio del sol a la reciente Más allá de la vida), y por lo general un desarrollo que no alberga escape alguno a lo inesperado. Ni en cuanto a su argumento, ni a los sentimientos que busca despertar entre el público.

Porque no nos engañemos. El objetivo de Lo imposible es más que evidente. Quiere hacer llorar a la platea a toda costa y por eso la conduce cogida de la mano: ahora toca el ralentí dramático, ahora el subidón de violines, ahora la escena silenciosa... Busca el aplauso inmediato, que sus espectadores se deshagan en ovaciones antes incluso de que aparezcan los títulos de crédito. Antes de que se paren a pensar un poco, a reflexionar sobre lo que acaban de ver. En cuanto lo hagan, la cinta estará perdida. Son muchas, demasiadas, las ocasiones en que se percibe un muy desagradable tufillo a película de sobremesa. Lo imposible es demasiado tramposa, y no sólo no consigue disimularlo, sino que el truco se ve desde lejos. Ojo a la escena del teléfono móvil, rayando en lo ridículo; a las ensoñaciones finales, momentos antes de su endulzado (empachoso) final. O a la secuencia que mejor define la bipolaridad del film (libre de spoilers): el momento del hospital donde unos y otros corren de un lado para otro es un portento técnico y narrativo, un efectista generador de nervios para el público; pero a la vez un triste manipulador de emociones, que para conseguir su objetivo fuerza tanto tas tuercas como para acabar echando a perder todo atisbo de seriedad y credibilidad que pudiera haber quedado.

Sitges 2012 - Crítica de Lo imposible

Por supuesto, hay que dejarse llevar, hay que emocionarse y hay que sacar el pañuelo sin vergüenza. Lo imposible es una película que tiene que verse y disfrutarse en pantalla grande. Se agradece el esfuerzo invertido en ella, y el mismo se traduce en que durante la proyección, el espectáculo que proponen Bayona y compañía es total, superior a la mayoría de productos similares llegados de Hollywood, incluso a nivel de puesta en escena. Especialmente en su primera mitad, centrada en los personajes de Watts y Holland, y mucho más intensa en todos los sentidos que la de McGregor y compañía. Pero después (o durante, allá cada uno) hay que pensar, recapacitar, no caer en el engaño. En otras circunstancias, con otros nombres y un presupuesto menor, es más que probable que una película tan resultadista y facilona, tan peliculera y desfasada (y resuelta a base de tan burdos brochazos sentimentaloides) no hubiera pasado siquiera por pantalla grande. Y eso, tristemente, se nota y de qué manera.
7/10
Por Carlos Giacomelli

Y en el Blu-Ray...
Si bien a primera vista la edición en Blu-Ray de esta película podría antojarse asombrosamente parca (tratándose del mayor éxito del cine español y toda la pesca), un acercamiento en profundidad confirmaría todo lo contrario. No se me malinterprete, un segundo disco de extras siempre es de agradecer, pero a falta del mismo, lo que permite la edición que nos ocupa es disfrutar en la mejor de las condiciones de Lo imposible. Por eso, lo primero que llama la atención es el doble-doble que se marca a nivel auditivo, y es que el espectador puede seleccionar audio en 5.1 y 2.0 tanto en castellano como en la versión original inglesa (siendo el de esta última un Master DTS-HD). Y además, se dispone de un audio especial para invidentes. Impecable apartado auditivo como impecable a nivel visual, y es que los 1080p habituales del formato explotan a la perfección el poderío visual de Bayona, permitiendo que los angustiosos 20 minutos iniciales se puedan revivir una y otra vez con el mismo nudo en la garganta de cuando se estrenó en la gran pantalla.

Por su parte, el apartado de extras es sencillo y compacto, pero sobradamente satisfactorio. Además de la inclusión de varios trailers, dispone de un making of de apenas 15 minutos, pero en el que se cuenta infinidad de detalles del rodaje (deteniéndose, claro, en la creación de la gran hola), declaraciones y demás. Es un documento breve pero muy bien llevado, que logra hacerse entretenido y, sobre todo, dar la sensación de viaje físico y emocional que pretende. Impecable.
Si sabe a poco, este documento puede completarse con los diversos clips que se incluyen bajo el nombre de piezas especiales, minidocumentales focalizados en puntos muy concretos del film, entre los que un servidor destaca el que se destina a la banda sonora de Fernando Velázquez.

En definitiva, Warner nos propone una edición alejada de los exhaustivos trabajos de aglutinación de información de otras ocasiones, pero sobradamente satisfactoria para quien lo que desea es Ver la película en condiciones.


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Trailer #1
Trailer #2
Trailer #3

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